September 22, 2022
De parte de A Las Barricadas
235 puntos de vista

Hace unos días publiqué un panfleto dirigido hacia la izquierda, señalando que esa izquierda nada en la lógica del sistema, y que, por lo tanto, siempre va a tomar decisiones atroces, como en la guerra de Ucrania. Entonces mis vecinos del PCE me preguntan “¿Y tú qué cojones quieres que hagamos?”

¿Y yo qué sé? ¿He montado yo acaso una guerra? Lo más que puedo decir es que no quiero participar de ningún modo en ella, ya que deseo apartarme de la lógica sistema. Mientras se esté dentro de esa lógica, cualquier decisión que se tome, será mala ya que será sistémica.

Voy a intentar explicarlo con un programa. En el año 92 más o menos, mis sobrinas me regalaron un ordenador «pa que tentretengas y no des tanto por culo». Con el ordenador venía un juego: Caesar. Se trataba de levantar una ciudad romana y gobernarla. Enseguida me obsesioné. Pasaba horas y horas planificando los barrios. Noches enteras. Mi ciudad era atractiva, industriosa, llena de artesanos, herrerías, depósitos de alimentos, templos, fuentes, plazas, teatros, un coliseo. Aprendí a controlar epidemias, derribos, bandoleros. Algo que me cabreaba, eran las exigencias de César: manda a Roma madera, manda hierro, manda trigo, manda soldados… A veces no pagaba, por ver qué pasaba. Así que César me mandaba sus legiones, destruía la ciudad sin compasión y vuelta a empezar.

Resulta que como tengo experiencia militar y sé algo del ejército (fui cabo), empecé a invertir en defensa. Lo primero que hice fue estudiar por dónde podían venir las legiones de César, y esos puntos los fortifiqué: murallas, fosos, trampas, eliminación de colinas, suelo nivelado. Las murallas las armé con catapultas, ballestas, fuego griego, todo lo que podía comprarse con dinero. Las entradas a la ciudad las hice angostas, largas, bien vigiladas, con erizos checos y bolardos por doquier. Y financié de mi propio peculio la creación de legiones de infantería pesada. El presupuesto militar se disparó, pero lo daba por bien empleado, porque en un momento dado, declaré la guerra a César.

Cuando César, muy muy cabreado, me envió a sus legiones invencibles, las destruí una por una sin necesidad siquiera de emplear a la infantería. La artillería las desbarataba. La caballería ligera de bárbaros (más barata que la legión) acababa el trabajo. Y en mi ciudad, la vida se desenvolvía de forma apacible, sin violencia, gracias a mis policías de barrio, mis sacerdotes, mis gladiadores,   mis teatros, mis barberos y masajistas… No había epidemias, el dinero fluía, el pueblo me amaba y todo era maravilloso porque mi cuenta corriente se incrementaba a medida que invertía más y más en armamento. Cada vez que me salía una ventana diciéndome que César estaba «veri veri angry», yo temblaba de placer. Llegado a este punto, borré el juego porque me estaba volviendo loco.

Y esa es la lógica del sistema, la lógica del poder. Para un gobernante, subir el presupuesto de defensa un 2%, o un 20%, es una nimiedad. Es una inversión que permitirá mantener el nivel de vida de la población, sus servicios sociales y sus negocios florecientes. Tener una fragata armada hasta los dientes, y mil tanques operativos de última generación, no quita escuelas o centros de salud a un Gobierno: permite mantenerlos. Facilita recibir pasta gansa sin tener que hacer nada más que mostrar los dientes. Porque la racionalidad que sigue esto de la guerra y los intereses nacionales es la siguiente: mientras mejor armado esté, mejor me irán las cosas y más dinero ganaré. Y en este sentido, cuando la izquierda habla de Defensa Europea y de Intereses Nacionales, lo que está diciendo es que subirán el presupuesto de Defensa, que tomarán decisiones racionales, lógicas, terribles y crueles. Y que nos prepararán de maravilla para la guerra que viene. Que ya toca.

————————————

NOTA

Lógica militar. Todo lo que está pasando en Ucrania, va a pasar factura mundial. Rusia (por resumir) ha invadido Ucrania. Ello ha desplazado a millones de ucranianos de sus casas. Se persigue a desertores, objetores y pacifistas como colaboracionistas. La UE está ayudando militarmente a Ucrania. Les manda tanques, artillería, munición. Forma a oficiales y técnicos ucranianos en Reino Unido y Alemania. EEUU proporciona espionaje de alto nivel. La guerra se alarga. Inmediatamente Turquía presiona el Cáucaso. El ejército azerí ataca a Armenia (aliada de Rusia). Y Rusia no puede ayudar a su aliada, porque está empantanada en Ucrania. Resultado: EEUU desembarca en el Cáucaso. En la frontera sur, Marruecos se dispone a ajustar cuentas con Argelia y Mauritania para delimitar sus fronteras. Son ejércitos enormes, que se llevan preparando décadas. Han mentalizado a la población: himno, creencias, servicio militar, bandera. Hay muertos en escaramuzas. Y la UE está liada en Ucrania, España a la defensiva, así que es buen momento para atacar al Polisario. O a Ceuta y Melilla si se tercia. Turquía tiene también su mira puesta en el Kurdistán y en Kobane. Rusia está en Siria, pero ha desplazado todas sus tropas de élite a Ucrania… Y en el Pacífico EEUU, China, India, se miran a cara de perro. Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, están temblando con lo que pueda pasar… Kirguistán y Tayikistán combaten en la frontera ante la ausencia de Rusia. Todo el planeta se está rearmando a marchas forzadas, comprando o fabricando material, formando soldados desde la infancia. Y como a alguien se le ocurra hablar de paz, de inmediato será un aliado del enemigo. Y todo culminará en otra masacre, y será sumamente científica, racional, y eficientemente llevada adelante, por miles de técnicos adiestrados en logística, guerra electrónica, espionaje, artillería de precisión, etc., engrasados con sus buenos sueldos y jubilaciones anticipadas. Amén.




Fuente: Alasbarricadas.org