July 13, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
264 puntos de vista


A menudo en pol铆tica como en la vida las cosas no son lo que parecen, sino su env茅s aunque agazapado en el tiempo. La 煤ltima remodelaci贸n del Gobierno de coalici贸n de izquierdas (un t谩ndem, pero con diferentes pedaleos) se ha presentado como un rotundo 茅xito de Unidas Podemos (UP). Desde esta perspectiva se valora que UP haya mantenido intocable su cuota en el Ejecutivo y que todos sus ministros sigan en los mismos puestos. Menci贸n aparte del hecho de que Yolanda D铆az ascienda en el escalaf贸n hasta la vicepresidencia segunda, am茅n de retener la cartera de Trabajo.

El flanco socialista de la cohabitaci贸n, por el contrario, estar铆a sometido a una aut茅ntica purga. Un total de siete ministros sustituidos en sus funciones por designios del alt铆simo. Entre ellos algunos pesos pesados como la vicepresidenta Carmen Calvo; el Rasput铆n de Moncloa Iv谩n Redondo; y el titular de Transportes y secretario de Organizaci贸n del PSOE Jos茅 Luis 脕balos. Contraste susceptible de interpretarse como signo de fortaleza de la formaci贸n morada frente al desguace sufrido por los abanderados de Ferraz.

Un an谩lisis a pie de obra enmarcado en la necesidad que tiene Pedro S谩nchez de contemporizar con sus compa帽eros de viaje, de cuyo apoyo sin fisuras depende la estabilidad de la legislatura. Desde esa 贸ptica, las reflexiones m谩s obvias se limitan a juzgar en clave interna el golpe de tim贸n dado por el presidente. Por un lado ir铆a la rotunda ratificaci贸n del n煤cleo duro del equipo econ贸mico (Nadia Calvi帽o, Mar铆a Jes煤s Montero y Jos茅 Luis Escriv谩) encargado de gestionar el multimillonario memor谩ndum europeo Next Generation. Y por otro el notorio incremento de su cupo feminista en el Gobierno para deslocalizar las pol铆ticas de g茅nero del feudo podemita. Los nombramientos de j贸venes promesas de la administraci贸n local y auton贸mica (como las alcaldesas de Gand铆a y Puertollano, y la delegada del Gobierno en Arag贸n), por lo dem谩s, ser铆an peones de relevo contra baron铆as que se han mostrado cr铆ticas con los indultos del proc茅s.

Pero el secreto no est谩 en la masa. Es cierto que el suma y sigue de los miembros de UP ha obligado a S谩nchez a realizar una crisis sin reducir el n煤mero de sus ministros para no descuadrar la proporcionalidad gubernamental. Sin embargo, ese ser铆a el coste de oportunidad de un plan de buena vecindad que lleva fecha de caducidad. Tras tener garantizados los presupuestos, pasado este ecuador y con la vista puesta en las elecciones de 2023, la renovaci贸n actual mostrar谩 su verdadero potencial confiscador. Hacer posible fagocitar en las urnas a un Unidos Podemos inane, presentando al sanchismo como la patria com煤n de todas las izquierdas.

Esa es la hoja de ruta que se acaba de inaugurar con el celebrado quietoparao de UP. En realidad, en fondo y forma lo que evidencia es una muestra de debilidad e indigencia. Porque si hay alg煤n derrape que castigue al actual Gobierno mixto, est谩 en el desgaste del grupo que lideraba Pablo Iglesias hasta su espantada. Lejos de mostrar firmeza y cohesi贸n, el <<no nos mover谩n>> de Unidas Podemos revela su 铆ntima fragilidad y desconcierto. Bien porque carece de banquillo para reemplazar a los ministros m谩s quemados, o porque hoy por hoy en su seno no existe un liderazgo eficaz para imponer una reestructuraci贸n aut贸faga. Temas como el patinazo del titular de Consumo. Alberto Garz贸n, con su homil铆a vegana, o la imputaci贸n de la gerente y el tesorero de Podemos en el affaire ni帽era por cuenta ajena son anomal铆as destinadas a cebar el precipicio electoral que los sondeos auguran a los morados.

En ese contexto emerge la figura prominente de la ministra de Trabajo, a la que el encumbramiento como vicepresidenta segunda ha convertido en el basti贸n de Unidas Podemos en el Gobierno. De esta suerte, a futuros ser谩 ella quien haga la escabechina ministerial que ahora cautelarmente se posterga. Aqu铆 y ahora ser铆a una contradicci贸n asumir el nuevo cargo como virtual n煤mero tres del Gobierno amputando a la vez al colectivo que lidera. El de Yolanda D铆az, que no pertenece ni a Podemos ni a Izquierda Unida, y si al Partido Comunista, no ser铆a el primer caso de un pol铆tico en encarnar los colores de un partido en el que no milita. Lo hizo antes el dirigente de Convergencia i Uni贸 Migue Roca con el Partido Reformista. Aunque el gran precursor fue aquel ministro de Franco, su paisano gallego Pio Cabanillas, que al ser preguntado por el resultado de las elecciones manifest贸: <<no s茅 con qui茅n, pero ganamos>>. D铆az no es Cabanillas ni Roca, pero haberla hayla. Cuando Iglesias dijo adi贸s a todo esto, le falt贸 tiempo para despedirle con un cruel y sentido ditirambo, demostrando que no hay mejor cu帽a que la de la misma madera: <<Pablo es capaz de cambiar la historia de este pa铆s>>.

Rafael Cid

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Fuente: Cgt-lkn.org