July 2, 2021
De parte de ANRed
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Hasta el momento han sido incendiadas cinco iglesias católicas en Canadá, tras encontrarse al menos 750 fosas comunes con los restos de mil niños y niñas originarias, que los internados católicos de principios del siglo XX arrancaron de sus familias para ingresarlos a la fuerza a un programa que buscaba separarlos de su cultura, costumbres y tradiciones, para asimilarlos a la sociedad canadiense y evangelizarlos. El primer ministro canadiense, Justi Trudeau, pidió perdón, retiró una condena a los crímenes contra indígenas del Gobierno en 2009, y aseguró que lo sucedido equivale a un «genocidio». Las naciones originarias exigen un pedido de perdón del Vaticano, cuyo líder, el ex cardenal argentino Jorge Bergoglio y actual Papa Francisco, sólo pronunció que los hallazgos le parecen «inquietantes». Este jueves, en el marco del «Canada Day», manifestantes derribaron en Winnipeg las estatuas de la Reina Isabel II y la Reina Victoria al grito de «sin orgullo por el genocidio». Por ANRed.


Ante los tenebrosos hallazgos, amplios sectores de la sociedad canadiense y organizaciones de pueblos originarios de Canadá acusaron a la Iglesia Católica de perpetuar un verdadero genocidio, luego de que las autoridades canadienses hallaran, desde el 29 de mayo hasta el momento, al menos 750 fosas comunes, clandestinas y sin marcar con los restos de mil niños y niñas originarias en los alrededores de internados que el catolicismo usaba a principios del siglo XX para intentar evangelizarlos y convertirlos al cristianismo, abandonando su cultura, tradiciones y costumbres.

La primera fosa fue encontrada en mayo. Allí encontraron 215 tumbas. Unas semanas después, fueron 751, y esta misma semana se han encontrado 182 nuevos restos, los que lleva el número a casi mil cadáveres hallados en la Columbia Británica Saskatchewan, dirigida mayormente por la Iglesia Católica y financiadas por el gobierno.

El primer ministro canadiense, Justi Trudeau, pidió perdón por lo sucedido, retiró una condena a los crímenes contra indígenas del Gobierno en 2009, y aseguró que lo sucedido equivale a un «genocidio». En tanto, las naciones originarias exigen un pedido de perdón del Vaticano, cuyo líder, el ex cardenal argentino Jorge Bergoglio y actual Papa Francisco, sólo ha pronunciado que los hallazgos son «inquietantes».

Por muchos años se desconoció el destino de los y las centenares de niños y niñas originarias. Pero la oscura realidad empezó a salir a la luz en estos días, y esa luz terminó haciendo arder, hasta el momento, a cinco iglesias católicas, en el marco de una ola de incendios y protestas a lo largo de Canadá.

De las cinco iglesias quemadas hasta el momento, dos fueron incendiadas a principios de esta semana, en la localidad de Okabagan. Luego, otras dos, que se encontraban localizadas al sur de Columbia Británica, coincidieron en su destino de arder.

Keith Crow, jefe de la comunidad indígena de Lower Similkameen, explicó a medios locales que los equipos de emergencia fueron alertados por un incendio en la iglesia de Choapaka; sin embargo, la encontraron hecha cenizas cuando arribaron al lugar. En la misma zona, más tarde confirmaron que la iglesia de Santa Ana, construida en la comunidad indígena de Upper Similkameen, también fue incendiada.

De acuerdo con Reuters, la Iglesia Católica, que dirigía el internado indígena Marieval, habría sido la responsable de retirar las lápidas donde se encuentran las fosas. Cadmus Delorme, jefe de la Primera Nación de Cowessess, dijo que todavía no está claro cuántos de los restos encontrados en las tumbas pertenecen a menores de edad.

Según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá, que publicó un informe donde concluyó que el sistema de internados escolares del país equivalía a un genocidio cultural, se dejó un cementerio en el sitio Marieval después de que se demolió el edificio de la escuela. La Primera Nación Cowessess comenzó una búsqueda en Marieval con un radar de penetración terrestre el pasado 2 de junio, después del descubrimiento de 215 tumbas sin marcar en el Internado Kamloops en Columbia Británica.

Así mismo, este jueves, en el marco del Â«Canada Day», la celebración nacional que se hace cada año el 1 de julio por su consignación en las colonias británicas de 1867, manifestantes derribaron en Winnipeg las estatuas de la Reina Isabel II y la Reina Victoria tras el malestar que causó el descubrimiento de las fosas en los antiguos internados, al grito de «sin orgullo por el genocidio».





Fuente: Anred.org