February 5, 2021
De parte de Briega
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La ubicaci贸n geogr谩fica de Canarias la coloca de forma natural en las rutas migratorias habituales para salir del continente. Su situaci贸n en el Atl谩ntico la ha convertido tambi茅n en un punto de conexi贸n tricontinental, un lugar de paso hist贸rico en la traves铆a de Europa a Am茅rica. El volumen de emigraci贸n canaria fue enorme desde el siglo XVI hasta el XX y a煤n hoy mantiene di谩sporas destacables en pa铆ses como Cuba, Puerto Rico o Venezuela (llamada durante mucho tiempo en Canarias 鈥渓a octava isla鈥). La afirmaci贸n de que hab铆an m谩s canarios viviendo fuera de las islas que en ellas fue un lugar com煤n a principios del siglo pasado.

Lo expuesto podr铆a darnos a entender que en Canarias se entiende el fen贸meno migratorio con naturalidad, pero desgraciadamente, y al menos actualmente, no es as铆. En las islas se vive una situaci贸n de disociaci贸n colectiva de la propia realidad geogr谩fica, social y pol铆tica. La educaci贸n estatal, el bombardeo medi谩tico, la propaganda cotidiana, las pol铆ticas gubernamentales, han hecho que un alto porcentaje de la poblaci贸n canaria desarrolle un fuerte identitarismo europeo. En Canarias vivimos de espaldas al continente africano, aun estando a s贸lo 95 kms del mismo. La idea de ser una de las 煤ltimas colonias de Europa no es algo que se confronte. Que el archipi茅lago sea uno de los territorios de la 鈥淓uropa pol铆tica鈥 m谩s empobrecidos, con mayor ratio de desempleo, desahucios, exclusi贸n social y pobreza infantil no ha evitado, parad贸jicamente, que impere el eurocentrismo, la mentalidad procolonial, el nacionalismo espa帽ol o el chovinismo insular y la xenofobia. Nos han educado, desde la escuela, para estar orgullosos de ser 鈥渆uropeos de segunda鈥 y para se帽alar, ante cualquier crisis econ贸mica o social, a los extranjeros pobres.

El fen贸meno migratorio no se estudia en profundidad, ni interesa a los poderes p煤blicos que se comprendan sus causas. Se habla hasta la saciedad de 鈥渕afias鈥 y de 鈥渢r谩ficos de personas鈥, pero nunca de refugiados de conflictos armados, de trabajadores que huyen de la pobreza extrema, de personas que escapan de la persecuci贸n pol铆tica o religiosa. Se omite interesadamente que el tr谩fico de personas es un efecto de la migraci贸n y no su causa, y que 茅sta debe encontrarse en situaciones que han fomentado o directamente provocado las potencias europeas como son las guerras, la desertizaci贸n o el expolio de los recursos naturales de los pa铆ses de origen.

Los datos reales de la inmigraci贸n arrojan a煤n m谩s luz. Se calcula que entre este 2020 y el inicio de 2021 han llegado a las islas unos 25.000 migrantes provenientes del continente africano. El Gobierno local tiene bajo su 鈥渃ustodia鈥 s贸lo a unos 10.000 de ellos. Cerca de 2.000 pudieron llegar a la pen铆nsula (el objetivo de la gran mayor铆a) y entre 500-600 han sido directamente deportados. Aproximadamente 12.000 est谩n fuera de la supuesta 鈥渞ed de acogida oficial鈥1. Los medios han mostrado hasta la saciedad im谩genes de migrantes retozando en los hoteles de la isla, pero de lo que se ha hablado menos es de que muchos de ellos han pasado hasta 3 semanas abandonados en el puerto de Arguinegu铆n (en el sur de Gran Canaria), sin ning煤n tipo de condici贸n higi茅nica, maldurmiendo y malcomiendo, sin otra cobertura que una simple lona sobre sus cabezas. Tampoco se ha hablado de que muchas de ellos ya han sido expulsadas de los hoteles y que ahora subsisten en condiciones infrahumanas, en la pr谩ctica intemperie, en los barrancos grancanarios. A煤n interesa menos saber d贸nde est谩n y en qu茅 condiciones algunas de las 12.000 personas que no han ca铆do en manos del Estado. Se da por sentado que muchas pudieron escapar a la pen铆nsula, pero sabemos perfectamente que la supervivencia de algunas de ellas (ciertamente una minor铆a dentro del computo global) se est谩 garantizando en redes de apoyo mutuo ajenas a las instituciones. Proyectos de realojo y autosuficiencia alimentaria como los iniciados por la FAGC (que albergan actualmente a m谩s de 200 personas migrantes en situaci贸n de persecuci贸n gubernamental) demuestran la ineptitud de las instituciones y su desastrosa gesti贸n de unos recursos, comparativamente, descomunales.

El Gobierno de Canarias (cuatripartito de izquierdas) no habla de 鈥渆mergencia humanitaria鈥, sino de 鈥渞iesgo sanitario鈥 y deshumaniza a las migrantes que pasan de ser personas a ser 鈥渦n problema鈥. La pandemia, ese comod铆n con el que desde hace un a帽o se justifica cualquier medida represiva, sirve para limitar a煤n m谩s el movimiento de los migrantes y prescribir la mayor铆a de interacciones sociales. Mientras, la obligatoriedad de producir y consumir se mantiene intacta, y permite que lugares de trabajo, centros comerciales y aulas sigan abiertos sin que nadie establezca una relaci贸n entre capitalismo y contagio. Cuestionar el sistema y sus contradicciones se vuelve complejo e innecesario cuando dispones de un chivo expiatorio. Todas las fuerzas pol铆ticas parlamentarias de Canarias ha hecho frente 煤nico contra la migraci贸n y d铆a s铆 d铆a tambi茅n asoman por medios y redes, bien a reclamar al gobierno central que se haga cargo de la crisis o bien a aplaudir sus pol铆ticas. Ninguno ignora que vincular Covid y migraci贸n es una falacia y un ejercicio de odio, pero es mucho m谩s rentable electoralmente establecer esta interesada conexi贸n que reconocer que la principal v铆a de transmisi贸n internacional del virus ha sido el turismo (el primer caso del Estado espa帽ol fue precisamente un turista en la isla de la Gomera2).

El racismo no surge espont谩neamente de la nada. Se aprende. Los ni帽os no son innatamente racistas. Lo son cuando se les ense帽a a serlo. Y en este caso el pueblo canario est谩 recibiendo un curso acelerado de racismo y xenofobia por parte de las instituciones. Las manifestaciones de racismo callejero son un reflejo de las manifestaciones de racismo institucional. Es un proceso que corre de los despachos a los barrios. Cuando la polic铆a disuelve violentamente cualquier evento p煤blico no autorizado pero se muestra tolerante, e incluso c贸mplice, con las protestas racistas, el mensaje para la poblaci贸n es claro: la xenofobia es cosa de 鈥渂uenos ciudadanos鈥.

Muchos medios de comunicaci贸n han sido esenciales para el 茅xito de esta guerra sucia desinformativa. Los c谩lculos pol铆ticos han podido m谩s que la responsabilidad y el rigor y se ha lanzado una campa帽a antimigratoria que puede acabar en una escalada de violencia racista de proporciones y consecuencias invalorables. Nutren sus columnas e informativos con bulos sacados directamente de las redes sociales y distorsionan cualquier conflicto cotidiano entre migrantes hasta convertirlo en una prefabricada 鈥渘oticia鈥. Se habla, sin verg眉enza alguna, de 鈥渁valancha鈥 o directamente de 鈥渋nvasi贸n鈥 para referirse a unas 25.000 personas; ning煤n t茅rmino similar se ha usado nunca para referirse a los m谩s 15.000.000 de turistas que hemos llegado a recibir anualmente3.

Se silencia, interesadamente, que gran parte de esos migrantes son en realidad prisioneros del Estado. Se silencia que muchos de ellos no han podido usar ni sus pasaportes ni sus billetes para su verdadero objetivo: llegar a Europa. Se silencia que la causa de todo ello es que el gobierno central (esa coalici贸n tan 鈥渋zquierdista鈥 entre PSOE y UP) ha convertido Canarias en una enorme c谩rcel para impedir que seres humanos, demasiado oscuros para su gusto, deambulen por su blanca Europa. Se silencia que la misma Europa que ha decidido prescindir de las fronteras entre los pa铆ses miembros, con fines puramente comerciales, es la que presiona para que no caiga el muro invisible que han levantado ante el continente africano. Se silencia que en esta Europa los mercados son infinitamente m谩s libres que las personas. Y se silencia que el llamado 鈥済obierno m谩s progresista de la historia鈥 es el mismo que ha levantado en Canarias el 鈥渃ampo de concentraci贸n m谩s grande de la historia鈥.

Y mientras todo esto pasa, gran parte del pueblo pone en pr谩ctica la lecci贸n imperialista que le han gravado a fuego durante siglos: en tiempos de incertidumbre y crisis siempre es m谩s f谩cil golpear al de abajo que al de arriba.

El gran 茅xito del capitalismo, el Estado y sus fuerzas coercitivas, es que una poblaci贸n empobrecida y esquilmada busque a los responsables en su misma clase y no entre quienes los gobiernan y explotan. La pobreza canaria no la ha provocado la migraci贸n. La ha provocado una econom铆a que est谩 completamente colonizada desde antes de que los ingleses nos impusieran el cultivo del tomate. La ha provocado el actual 鈥渕onocultivo鈥 tur铆stico, que s贸lo enriquece al lobby hotelero y a los especuladores de la Vivienda Vacacional, mientras la clase trabajadora s贸lo recibe precariedad y desempleo cr贸nico. La ha provocado una econom铆a completamente terciarizada, que nos obliga a servir y no nos permite crear nada. La ha provocado una clase pol铆tica que ha entregado todos nuestros recursos a las multinacionales, que ha permitido que el suelo rural lleve siglos en manos de unas pocas familias arist贸cratas y que el suelo urbano, barrios incluidos, haya pasado la 煤ltima d茅cada a manos de los bancos y de 茅stos a los fondos buitres. La pobreza tiene nombre y cara, y tambi茅n quienes la generan.

Por otro lado, el avance de las posturas racistas y fascistas no se ha sabido contrarrestar por parte de unos movimientos sociales canarios que en muchas ocasiones est谩n desconectados de su realidad inmediata. Algunos no guardan ninguna relaci贸n directa con la clase obrera a la que se dirigen o no conocen m谩s f贸rmulas de interacci贸n que las del folclore. Muchos pueden entender la urgencia de tumbar la 鈥淟ey Mordaza鈥 que reprime a la gente por su ideolog铆a, pero muy pocos la urgencia de cargarse la 鈥淟ey de Extranjer铆a鈥 que reprime a la gente por su lugar de nacimiento. Otros han renunciado desde hace a帽os a entablar ning煤n enfrentamiento directo con la administraci贸n y no tienen otro horizonte reivindicativo que la pr贸xima subvenci贸n. Nos dicen que el racismo y el fascismo se combaten en las urnas o dialogando con el enemigo. Hay quienes, incluso, han acabado haciendo suyos los argumentos fascistas y lanzan soflamas xen贸fobas envueltas en parafernalia roja.

Nosotras creemos que a nuestra gente, la de nuestra clase, y eso incluye a las que no han nacido aqu铆 ni hablan nuestra jodida lengua, se la defiende d铆a a d铆a, en los tajos, en la calle, compartiendo con ellas las herramientas que les permitan seguir vivas y libres. No queremos establecer ning煤n di谩logo con el fascismo, ni persuadirlo, ni convencerlo, ni derrotarlo en el terreno de las ideas. Creemos que al fascismo no se le discute; se le revienta. Por eso, para no dejarle una micra de terreno, seguimos creando espacios libres y autogestionados. Seguimos impulsando refugios que acojan a seres humanos que hoy est谩n siendo perseguidos por su color de piel, etnia o lugar de procedencia. Seguimos socializando tierras abandonadas para que estas familias, entre las que hay un importante porcentaje de menores, puedan cultivar y alimentarse. Seguimos reciclando y reparando electrodom茅sticos para que dispongan de un agua caliente y una rompa limpia que no se le ha podido garantizar en los 鈥渃ampamentos de la verg眉enza鈥 levantados por el Estado. Seguimos, tambi茅n, aprendiendo y acumulando conocimientos, como nuevas formas de cultivo, pasos a seguir para fabricar hornos caseros, recetas con las que hacer pan para cientos de personas, nuevos m茅todos para aislar inmuebles y un largo etc茅tera. Pero, sobre todo, seguimos convencidos de que la tierra no tiene nombre, de que las fronteras son un crimen por el que alg煤n d铆a nuestros nietos nos juzgar谩n y que no existe patria, bandera o identidad colectiva que valga una jodida mierda en comparaci贸n con cualquier vida.

fEDERACI脫N ANARQUISTA GRAN CANARIA – FAGC –

1Datos de los informativos de TVC (28/1/21).

2鈥淯n turista alem谩n, primer caso de coronavirus en Espa帽a鈥, El Peri贸dico (10/3/20).

3La Voz de Lanzarote (27/3/18) habla de 16 millones como media y Europa Press (3/2/20) de 13 millones en 2019.




Fuente: Briega.org