June 9, 2021
De parte de Antagonismo
348 puntos de vista


Colaboraci贸n de LOS AMIGOS DE LA NEGACI脫N
para la revista Salamandra nro. 23-24 (2021)

Aviso al lector: La revista acoge, como en ocasiones anteriores, un amplio abanico de intervenciones, tanto te贸ricas como experimentales, que se agrupan alrededor de un tema u otro. Es verdad que muchas veces tales secciones han sido el resultado de la afinidad electiva de los art铆culos y ensayos que ten铆amos o nos hab铆an llegado de amigos y colaboradores, sin que mediara ning煤n tipo de planificaci贸n o propuesta concreta, mientras que en este caso se ha primado y cuidado el significado y coherencia interna de cada secci贸n tem谩tica a la hora de la redacci贸n y selecci贸n de los textos que las integran. Un buen ejemplo es Fuga de la revoluci贸n, revoluci贸n de la fuga: autonom铆a y emancipaci贸n en el fin del mundo, que recoge las aportaciones de miembros del grupo y amigos y colectivos invitados sobre una discusi贸n fundamental y perentoria: 驴hay que abolir el capitalismo industrial mediante el devenir revolucionario, o hay que salir y escapar de la ci茅naga helada y corrompida del modo de vida que ha segregado para empezar de cero? Entre estos dos polos tradicionalmente percibidos como contradictorios, cuando quiz谩s no lo sean ni deban serlo tanto, y todo el espacio intermedio que bien podr铆a generar su reconciliaci贸n, se mueven las propuestas de Jorge Valadas, los colectivos Barbaria y Los amigos de la Negaci贸n, Jose Manuel Rojo, Adri谩n Almaz谩n y Helios Escalante, Albert Mason y Andr茅s Devesa, junto con el desv铆o absoluto (y a la vez af铆n) hacia el fulgor, la imagen creadora y el reencantamiento de la tierra que reclama Silvia das Fadas como ra铆z y fruto de cualquier ensayo utopista o proceso revolucionario dignos de ese nombre.

Pero reclamarse de la revoluci贸n, plantear siquiera su posibilidad, defender cuando menos la secesi贸n del nuevo y viejo desorden dominante que se muere para plantar las semillas de la Armon铆a futura aqu铆 y ahora, era ayer una p茅rdida de tiempo y un imposible, cuando hoy lo imposible es negar la negaci贸n que estalla por todos los rincones del planeta en cada revuelta y ciclo de revueltas, en cada comuna, zona a defender e intensidad de verdadera vida que se forman y se revuelven contra el fin de su mundo. Porque no es el nuestro, ni nunca lo ha sido: es el colapso real y figurado que precipita el turbocapitalismo por su misma l贸gica infernal y suicida, esa quiebra general del modelo productivo, crisis medioambiental y suicidio civilizatorio que, precisamente por su gravedad indiscutible y ominosa, se ha convertido en otro t贸pico m谩s del imaginario que inocula el espect谩culo para expandir el miedo y domar las conciencias

Grupo Surrealista de Madrid
gruposurrealistademadrid.org

Capitalismo omnipresente

芦En un mundo unificado no es posible exiliarse禄
(Guy Debord, Paneg铆rico)

Compartimos una sensibilidad com煤n con quienes se agitan contra el orden existente y por tanto propugnan una imprecisa fuga. Pero, sinceramente, consideramos que no es posible fugarse. En el espacio del Capital no hay secesi贸n posible, no hay espacio geogr谩fico donde desertar, lamentablemente no hay m谩rgenes que traspasar, no hay exterior. Nadie se ha perdido en el camino porque no hay destino donde llegar, nadie ha podido ni podr谩 salir del orden existente simplemente alej谩ndose de los horribles edificios y el duro asfalto.

As铆 como no hay afuera geogr谩fico del Capital, no hay donde huir del Estado y sus normas. Podemos cruzar una frontera para pasar de la jurisdicci贸n de un pa铆s a otro. No hay donde escapar de las relaciones capitalistas, del Capital como relaci贸n social. Y si no hay donde huir, la necesidad de una revoluci贸n global se vuelve una tarea impostergable. Suena claustrof贸bico, asfixiante y lo es. El capitalismo ha conquistado cada porci贸n del planeta y esa es una de las caracter铆sticas fundamentales que lo diferencian de otros modos de producci贸n anteriores.

Cuando la propaganda capitalista quiere inducirnos a 鈥渧ivir sin l铆mites鈥 es porque el capitalismo ya vive sin l铆mites. Exigiendo la abolici贸n de todos los l铆mites sensibles para satisfacer su expansi贸n abstracta, atraviesa fronteras, destruye el planeta para atravesar una carretera, modifica los cuerpos, da cr茅dito infinitamente, desea crecimiento y expansi贸n infinitos de la econom铆a. 驴No nos incitan incluso grupos que se suponen contestatarios al orden a transgredir todo l铆mite para combatir la cultura capitalista sin m谩s remedio que ampliarla? Sin duda necesitamos 芦unas formas de vida que afronten y deseen la exterioridad sin colonizarla ni destruirla, lo que implica unas relaciones distintas entre los seres humanos y todo aquello que nos rodea que tendr谩n que plantearse de una manera tan racional y material como apasionada y po茅tica 禄 tal como indican los compa帽eros del Grupo Surrealista de Madrid. 驴Pero d贸nde est谩 esa exterioridad? Sin duda, una exterioridad simb贸lica, que puede percibirse fugazmente, nos resulta inspiradora, pero no se trata de una actividad cotidiana que podamos experimentar corporal y colectivamente.

No hay 鈥渮onas temporalmente aut贸nomas鈥 驴aut贸noma respecto a qu茅 cabe preguntarse? Si cualquier 鈥渦top铆a pirata鈥 es cada vez menos ignorada por el ojo capitalista que todo ve y sus tent谩culos tecnol贸gicos que todo lo alcanzan. No hay libertad ni autonom铆a, tal como las describe Hakim Bey en su Zona Temporalmente Aut贸noma (1997), si nos encontramos agazapados al asecho de la pr贸xima invasi贸n mercantil. La nostalgia por el pasado, o por el futuro, solo puede partir de un desconocimiento de la historia. Evidentemente en el pasado hab铆a mayores posibilidades de mantenerse tierra adentro, perdidos e ignorados de y por la sociedad capitalista, que en esta fase todo lo encuentra y lo subsume o lo destruye.

Desde la ciudad donde escribimos estas palabras, dentro del Litoral argentino, salir al campo significa ir al monocultivo. A los organismos gen茅ticamente modificados, a tierra sojizada y fumigada, tierra de c谩ncer y trabajo semiesclavo. Ese es nuestro afuera de la ciudad. Y si nos dirigimos hacia el norte iremos profundizando en lo mismo, y profundizando en la persecuci贸n y represi贸n de quienes por all铆 sobreviven. Lo mismo si nos vamos hacia el sur, hacia la Patagonia, donde hay m谩s territorio con menos gente, pero eso no significa sin capitalismo. No se siente como un afuera de ninguna parte. Una tarde de visita puede dejar esa sensaci贸n, hasta una breve acampada, pero quien quiere vivir all铆 o pasar algunos d铆as m谩s se encontrar谩 con las fuerzas del Estado, con las fuerzas privadas de los terratenientes, y se encontrar谩 tambi茅n con la falta propia. Con la comprensi贸n de que fuimos privados de espacio, pero tambi茅n de saberes para sobrevivir lejos de las ciudades horribles donde vivimos. Tampoco encontramos grietas en las ciudades ni en ninguna parte. Puede que haya rincones o puntos ciegos, tanto territorial como socialmente, estos son peque帽os y moment谩neos y la mayor铆a de las veces los aprovechamos para poner en tensi贸n esta insoportable interioridad. Pero nadie puede vivir en un rinc贸n o un punto ciego.

El difundido Llamamiento (Comit茅 Invisible, 2003) 鈥搎ue invit贸 a 芦establecer aqu铆 y ahora un conjunto de focos de deserci贸n, de polos de secesi贸n, de puntos de reuni贸n. Para los que se fugan. Para los que parten. Un conjunto de lugares donde sustraerse al imperio de una civilizaci贸n que camina hacia el precipicio禄鈥 parec铆a reducir la lucha revolucionaria a una cantidad de problemas log铆sticos inspirados en las pretensiones voluntaristas e inmediatistas de un pu帽ado de compa帽eros, que a la postre se ver谩n decepcionados por no haber podido 鈥渧ivir el comunismo鈥 隆en pleno capitalismo! Debemos asumir estos fracasos como fracasos propios del idealismo voluntarista e inmediatista y no como fracasos de la lucha contra el Capital, del movimiento que destruye las condiciones existentes.

El Comit茅 Invisible, al igual que tantos otros compa帽eros que quiz谩s ni sepan de la existencia del Comit茅, se hacen ciertas preguntas: 芦Se trata de darse los medios, encontrar la escala en la que puedan resolverse una serie de cuestiones que, planteadas individualmente, nos sumen en la depresi贸n. 驴C贸mo deshacerse de las dependencias que nos debilitan? 驴C贸mo organizarse para dejar de trabajar? 驴C贸mo establecerse fuera de la toxicidad de las metr贸polis sin, por otro lado, 鈥渋rse al campo鈥? 驴C贸mo detener las centrales nucleares? 驴C贸mo hacer para no verse forzado a recurrir al triturador psiqui谩trico cuando un amigo se vuelve loco, ni a los medicamentos burdos de la medicina mecanicista cuando se pone enfermo? 驴C贸mo vivir juntos sin aplastarse mutuamente? 驴C贸mo acoger la muerte de un camarada? 驴C贸mo arruinar al imperio?禄

Nosotros pensamos que confundir lo que es posible ahora con lo que solo es posible sobre las ruinas del Estado y el Capital, o mientras los reducimos a ruinas, puede posiblemente conducirnos al fracaso o directamente al reformismo, por tanto sumirnos en la depresi贸n o en la institucionalidad respectivamente. Confundir una multiplicidad de relaciones humanas posibles con el reemplazo de las instituciones de esta sociedad: la familia, la escuela, el sindicato, el club deportivo, el ghetto cultural, es quedarnos apresados en el interior de esta sociedad, no llegar siquiera a imaginar que todo puede ser de otra manera.

La revoluci贸n social que necesitamos no es equiparable a la suma de cientos o miles de 鈥減eque帽as comunas libres鈥 y/o 鈥渋slotes no-capitalistas鈥 en pleno capitalismo. Esa salida oculta el enfrentamiento material con el orden y esquiva el debate sobre el contenido de la lucha revolucionaria mediante el af谩n por 鈥渓a pr谩ctica鈥, una 鈥減r谩ctica鈥 abstracta que siempre ha tenido ese mismo fin. No podemos descartar lo inmediato en nombre de una revoluci贸n futura. Pero nuestra lucha, nuestras relaciones compa帽eras no pueden definirse simplemente por la agrupaci贸n geogr谩fica, y de ninguna manera por una utop铆a rural y aut谩rquica.

Desde una b煤squeda de eficacia militante, que se preocupa m谩s por la imagen a brindar que por la experiencia concreta, a menudo se nos dice que 鈥渄ebemos crear ejemplos de la sociedad que queremos, para que el resto vea que es posible鈥. Ya hemos visto muchos resultados. Estos emprendimientos no tardan en integrarse plenamente a lo que dec铆an rechazar. Cuando no fracasan rotundamente, su 鈥渢riunfo鈥 es una demostraci贸n p煤blica de que bajo la mano invisible del Capital todo ser铆a posible, hasta lo que se presenta como anticapitalista (y claramente no lo es). Es imposible construir sobre esta podredumbre, es imposible convivir con la muerte en vida que es el capitalismo. Las razones no son de 铆ndole moral sino materiales.

Y muchas veces estas propuestas autogestionistas se suponen tan afuera de la sociedad que comienzan a confundir la exterioridad y acaban pensando que ellos son el adentro y el resto el afuera. Quienes integran estas experiencias con una conciencia religiosa (es decir ideol贸gica) llegan a considerar que dentro de su capilla est谩 todo bien, que el problema es la influencia del afuera, de 鈥渓a sociedad鈥, y as铆 sus miembros son corrompidos por el pecado capitalista. Ciertos proyectos denominados autogestivos suponen que los l铆mites se hallan en 鈥渆l afuera鈥 a la hora del intercambio. Una suerte de queja que se formular铆a m谩s o menos as铆: 鈥減odemos producir autogestivamente, en el borde del capitalismo, el problema es cuando debemos salir a vender鈥. Es un enfoque completamente equivocado del problema, porque si bien producci贸n, intercambio y consumo pueden diferenciarse, son parte de un mismo proceso.

Dec铆amos en el nro.12 de CUADERNOS DE NEGACI脫N: Cr铆tica de la autogesti贸n: 芦Los emprendedores autogestivos no se encuentran con el mercado cuando ya tienen el producto terminado, se encuentran con 茅l antes de comenzar a trabajar, m谩s precisamente se encuentran participando en 茅l. Es por eso que, si bien pueden tomar algunas decisiones sobre sus proyectos al igual que los capitalistas, en lo esencial deben responder a las demandas del Capital si es que no quieren fracasar. Este argumento es esgrimido, por lo general, por quienes se dan cuenta que producir de formas menos nocivas o simplemente de formas diferentes a las que permiten mayor productividad, conlleva necesariamente una menor competitividad en el mercado y lo acusan a 茅ste de sus desgracias. Olvidan o quieren olvidar que la circulaci贸n es un momento de la producci贸n, no una esfera separada. Entonces, una vez m谩s, el problema es que la
producci贸n asuma la forma de mercanc铆as y la relaci贸n social dominante sea la del intercambio.禄

Pero no son solamente las proclamas extremistas en defensa de la autogesti贸n de lo existente las que parten de un ilusorio afuera. Existen otras actividades ilusorias por medio de la adhesi贸n identitaria. Nos referimos a la actividad, que puede ser tanto grupuscular como individual, que est谩 subyugada a una mera cuesti贸n de identidad, a compartir una jerga, nostalgia o est茅tica com煤n. Toda actividad, incluso con anhelos anticapitalistas, tiene el riesgo de sustraerse ilusoriamente, lo que desde hace tanto tiempo se se帽ala como 鈥渟ecta鈥. Hay quienes se sustraen geogr谩ficamente y quienes se sustraen de ciertas conductas y tradiciones. Hay quienes precisan irse lejos del ruido de la ciudad y cosechar algunos de sus alimentos, as铆 como hay quienes migran hacia la ciudad para encontrarse con m谩s afinidades y compa帽eros. Seguramente quienes sean destinatarios de esta revista, as铆 como quienes escribimos, necesitamos mantenernos lejos de ciertos v铆nculos (anti)humanos como la religi贸n, el machismo o el instrumentalismo de otras personas, solo por poner algunos ejemplos. As铆 como cada tanto intentarnos irnos lo m谩s lejos que podamos, incluso dentro de la ciudad donde vivimos: un lugar abandonado, otro cerca del agua鈥 La cuesti贸n es que ni plantar, irnos al r铆o o tratar de ejercer cierta 茅tica nos salvan de nada ni son modelo para nadie. Aunque se los pueda suponer soluci贸n, o incluso como una contradicci贸n tal como 鈥渟er bueno鈥 pero estar en este mundo.

El territorio del Capital es peligroso y permite diversos senderos porque a fin de cuentas es su territorio y se lo puede transitar como m谩s o menos se pueda mientras no hay salida. Ya no nos dice 鈥渕i espacio es el mejor鈥, nos dice 鈥渆ste espacio podr谩 ser una mierda, podr谩 estar colapsando鈥 puede y seguramente no te guste pero es el 煤nico que hay鈥. Con el tiempo nos sucede algo similar, y es que no podemos escindir el tiempo del espacio.

Buscar la exterioridad en espacio y tiempo es importante para entrar en conflicto con esta interioridad. Tal como se帽ala Eugenio Castro 芦el abandono a la exterioridad no es una huida (ni un retorno ed茅nico), sino el impulso de la vida hacia la reconquista de la vida.禄

A treinta a帽os de la ca铆da del muro de Berl铆n nos resuena una canci贸n: 芦Del este hacia el oeste 隆escapa! / Y en el oeste la decepci贸n 隆escapa! / La verdad te dir茅 ya no hay donde huir.禄 (La Polla Records, Ven y Ve). Aunque no haya donde huir la necesidad de escapar es una constante 鈥撀縞u谩ntas otras canciones lo atestiguan?鈥 pero no de una sociedad mercantil a otra sino de esta sociedad. Para ello es necesario destruir su omnipresencia lo que equivale a abolirla.

Los amigos de la negaci贸n
Diciembre de 2019. Argentina
cuadernosdenegacion.blogspot.com

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Fuente: Antagonismorp.wordpress.com