December 3, 2020
De parte de Trochando Sin Fronteras
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caravana micay

Trochando Sin Fronteras 鈥 Noviembre 26 de 2020

Por: Am茅rica Ni帽o Leguizam贸n 鈥 colaboradora TSF

Fotograf铆as: Andr茅s Lopez
@andreslopezreporterografico

Hace un mes estuvimos frente al Ca帽贸n del Micay,  hacia all铆 nos dirigimos con la Caravana Humanitaria 鈥淯n Canto por la Vida y la Paz del Territorio鈥; en Argelia Cauca. Argelia es  uno de los Municipios que m谩s ha puesto muertos desde la firma del acuerdo de paz. Tambi茅n, es conocido por albergar gran parte de la producci贸n de coca en el pa铆s y de acciones violentas que azotan a sus pobladores.

Caravana

Antes de partir recibimos la noticia del reciente atentado en Torib铆o 鈥 Cauca a Feliciano Valencia 鈥 Senador de la Rep煤blica-. Tomando las precauciones necesarias salimos de Cali el 29 de octubre sobre las 3:00 de la tarde en una chiva rumbo a Popay谩n; nos preguntamos si el Senador acompa帽ar铆a la Caravana, tal y como se ten铆a planeado. Entre el temor y la alegr铆a partimos agitando la esperanza como bandera; con la convicci贸n de crear escenarios para restaurar el tejido social resquebrajado por la guerra. Pero con la incertidumbre de no saber c贸mo ser铆a recibida nuestra visita; 500 personas de distintas regiones del pa铆s en 7 chivas y veh铆culos se adentraban a uno de los territorios del Cauca con mayor presencia de grupos armados.

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Mientras coment谩bamos el atentado contra el Senador Valencia y el vil asesinato del l铆der social Carlos Navia integrante del Coordinador Nacional Agrario ocurrido el 26 de octubre en los l铆mites entre Argelia y el Tambo, llegaron las noticia de enfrentamientos en Argelia; al parecer entre miembros del Frente Carlos Pati帽o de las FARC EP e integrantes del ELN. La incertidumbre crece, y la m煤sica se va callando poco a poco entre murmullos que repiten la posibilidad de que estos hechos tengan como prop贸sito intimidarnos y frenar el avance de la Caravana.

Llegamos a Popay谩n sobre las 7:00 de la noche. Lugar donde se realiz贸 un acto pol铆tico de inauguraci贸n en la plaza San Francisco. Esa noche pernoctamos en el polideportivo, y como es costumbre madrugamos a desayunar y organizar todo para comenzar la ruta Popay谩n 鈥 Argelia. A las 9 de la ma帽ana arrancamos, en el recorrido escuchamos recomendaciones de autocuidado y autoprotecci贸n, tanto para evitar cualquier tipo de propagaci贸n del virus, como por temas de seguridad.

Durante el paso por Balboa, reiteran las recomendaciones de seguridad y derechos humanos; hacen especial 茅nfasis en no hacer ning煤n tipo de registro fotogr谩fico, ni de v铆deo, ni en el casco urbano, ni en el recorrido hasta Argelia. En ese paso por Balboa veo que nadie usa tapabocas, pienso que all铆 el riesgo de la guerra es m谩s cercano que el de la pandemia.

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Veo que la polic铆a hace registro fotogr谩fico de la Caravana y descaradamente se enfocan en los rostros de quienes all铆 nos encontramos. Me tapo la cara aprovechando que es menester mantener siempre el tapabocas; no confiamos en nadie, menos en la Polic铆a, incluso comento que es m谩s arriesgado ir escoltados por ellos. Un defensor de derechos humanos me explica que apenas llegan hasta ese punto, porque luego las condiciones de seguridad cambian. Algunos metros m谩s adelante entiendo su afirmaci贸n; las paredes, piedras y se帽ales de tr谩nsito anuncian que el control territorial ac谩 es de las FARC EP, especifican que el Frente Carlos Pati帽o est谩 presente.

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El camino continu贸 as铆, mientras el paisaje se mezclaba con los grafitis cada vez m谩s grandes de las FARC EP; al lado del camino personajes con actitud sospechosa filman con su tel茅fono celular el paso de las chivas. Con cada kil贸metro recorrido aumenta el espesor del bosque alto andino y se concentra el fr铆o. De repente veo a un soldado de poca edad al lado de la carretera sosteniendo su fusil, nos mira con curiosidad; luego veo otro y otro m谩s, cont茅 catorce, entre ellos uno de mayor rango y edad que nos graba con disimulo, mientras hace con su mano la se帽al de Ok y sonre铆a, a mi parecer con un viso de hipocres铆a.

M谩s adelante veo el reloj, se acerca la noche y con ello, la luz del sol amenaza con irse, hay poca visibilidad por la neblina. A mis espalda escucho expresiones de risa y angustia, no solo por las condiciones del camino, sino por la oscuridad que cae como un manto sobre los rostros cansado; ahora se respira una tensa calma, no solo la noche se apoder贸 de la caravana, tambi茅n la angustia y el miedo. De repente pasamos junto a una casita y veo a una mujer anciana que con sus ojos llenos de l谩grimas y agitando entre sus manos una camiseta blanca; grita con todas sus fuerzas 鈥paz, paz, queremos paz鈥 la acompa帽an un ni帽o y una mujer adulta.

La llegada

Nos detenemos a unos kil贸metros del casco urbano, all铆 esperamos a la comunidad de Argelia, quienes nos acompa帽ar谩n con una cabalgata para ingresar al pueblo. Mientras  esperamos, salimos para ocupar los espacios vac铆os en el techo y la parte trasera de las chivas; quienes traen instrumentos comienzan a tocar y a cantar. Pasamos de un estado de tensa angustia causado por lo vivido en el recorrido, a un momento de festividad y emoci贸n que se refleja en las arengas que entonamos a coro.

En el ingreso a Argelia, llama la atenci贸n la cantidad de banderas blancas que se erigen en las puertas y ventanas del Municipio, se llenan los ojos de l谩grimas y pensamos en los momentos de angustia y miedo que han tenido que vivir estas personas, para acordar izar las banderas blancas como 煤nica defensa ante las balas y el terror que se ha replegado en el territorio.

Ya en el parque entre sonrisas y miradas curiosas, vemos el miedo y la esperanza que asoma en los ojos de las habitantes, asombra ver tantas mujeres ancianas que no pueden contener las l谩grimas con el paso de las chivas, y las motos que intentan hacerse camino en medio de las calles abarrotadas por esta Caravana cargada de sue帽os, de esperanzas y de mucha solidaridad. Mientras recorremos el parque tomo un par de fotos a unos soldados que ven y registran con sus celulares, una compa帽era dice 隆cuidado!, que no vean disparando c谩maras, porque ellos disparan armas.

La instalaci贸n en Argelia

Desde las 4:00 de la ma帽ana se escucha gente levant谩ndose, toman un turno en la duchas improvisadas; un par de horas despu茅s el desayuno est谩 listo y de nuevo hacemos fila para recibirlo. Entre tanto responsables de la caravana y comunidades se re煤nen para ultimar detalles y tomar decisiones. Luego salimos hacia el parque principal para realizar la instalaci贸n y ver algunas representaciones art铆sticas.

Todo transcurre con normalidad, bajo el sol ardiente que nos obliga a buscar sombra en cualquier 谩rbol. Se escucha a lo lejos, una lectura que se帽ala la grave crisis humanitaria que enfrenta el pa铆s desde que Iv谩n Duque asumi贸 la presidencia. En su presidecia han asesinado a 610 l铆deres (as) sociales y defensoras (es) de Derechos Humanos; 148 excombatientes fueron asesinados y  perpetradas 65 masacres durante el 2020. De estas cifras cabe se帽alar que el Departamento del Cauca durante este a帽o ha visto el asesinato de 36 excombatientes, 72 l铆deres (as) sociales y defensoras (es) de derechos humanos y 9 masacres.

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Las cifras de la violencia son escabrosas; sin embargo, la alegr铆a retumba en los tambores que le siguen a la lectura. Aprovechamos ese momento para visitar la chaza de las empanadas, all铆 cruzamos algunas palabras con la se帽ora que atiende; ella dice que le ha ido muy bien porque llegamos, que ma帽ana abre muy temprano para que vayamos a desayunar empanada con caf茅 antes de ir al Plateado. Alguien responde que no sabe si podamos comprarle, por la seguridad de la Caravana debemos salir en grupos, ella responde 鈥ma帽ana dicen que los dejen salir para venir a comer empanadita con tinto, as铆 tienen fuerza para aguantar las bombas en el plateado鈥 se r铆e y nosotras tambi茅n. Pensamos que es un chiste cruel, que evidencia la normalizaci贸n de la guerra que ha invadido hasta el sentido del humor.

La salida al Mango

Despu茅s de finalizar la instalaci贸n, nos dividimos en dos grupos. Uno se quedar谩 en Argelia para realizar los talleres  programados con la comunidad, y otro ir谩 al corregimiento del Mango con la misma intenci贸n.

De camino al Mango, la coca se ve por las laderas; la mayor铆a son peque帽as parcelas, que se mezclan con la siembra de caf茅, yuca, ma铆z y algunos frutales. Nuestra curiosidad es percibida por un campesino integrante del Coordinador Nacional Agrario -CNA-, quien cuenta que 鈥la gente del CNA tuvo que salir de este y otros corregimientos por los asesinatos y la persecuci贸n de la que eran v铆ctimas, en alguna medida porque estaban impulsando la sustituci贸n voluntaria y porque adem谩s propon铆an la creaci贸n de huertas caseras o comunitarias para paliar el hambre y por la soberan铆a alimentaria-.

Luego de escucharlo le dicimos que vemos solo parcelas peque帽as sembradas en coca, el afirma que 鈥搈谩s adelante hay grandes, y que seg煤n lo que ha escuchado quienes tienen buena tierra pueden hacer hasta 2000 millones al mes, sin embargo, esa gente no vive ac谩 en el territorio, solo tienen personas cuidando, por eso existe una gran tensi贸n entre peque帽os y grandes productores, los grandes viven en las ciudades, por eso cuando se agudiza el conflicto quienes sufren son los m谩s pobres-.

-Hace 20 a帽os este era el corregimiento m谩s golpeado por la guerra 鈥 eso se escucha en la voz de quien dirige la actividad cuando llegamos al Mango 鈥 este pueblo se levant贸 de las cenizas, por eso hacemos un rechazo contundente a la guerra y les invitamos a acompa帽ar ma帽ana la Caravana Humanitaria hasta el Plateado, no podemos olvidar que hace unos a帽os nosotros pas谩bamos por lo mismo鈥. Este llamado a la solidaridad nos conmovi贸 a todas y se qued贸 resonando en el eco del ambiente. All铆 se desarroll贸 la jornada con normalidad, en medio de la m煤sica, el teatro, malabaristas, payasos y mucha alegr铆a, mantuvimos un espacio que lejos de configurarse como un escenario pol铆tico, buscaba expresar un mensaje de fraternidad.

Rumbo al Plateado

Salimos a las 9:00 de la ma帽ana rumbo al corregimiento del Plateado con la incertidumbre de entrar a uno de los lugares con mayores 铆ndices de violencia en el pa铆s. Durante el recorrido se hace evidente la siembra de coca y las decenas de laboratorios que est谩n entre las monta帽as o junto a la carretera; de vez en cuando llega un olor qu铆mico que identificamos como propio del procesamiento de este alcaloide.

En el camino se van haciendo m谩s recurrentes las vallas con fotograf铆as de Manuel Marulanda que anuncian la presencia del Frente Jacobo Arenas; las cuales contrastan de manera s煤bita con las vallas y afiches de una campa帽a a la alcald铆a. Mientras avanzamos descubrimos que lo que antes eran parcelas peque帽as y medianas sembradas con coca; ahora son monta帽as enteras. Monocultivos, al parecer rotativos, pues se ven semilleros, plantas j贸venes y otras de pronta cosecha; as铆 como parcelas con restos de ceniza producto de la quema controlada para abonar la tierra.

Los cultivos m谩s grandes est谩n colindando con las casas m谩s humildes, atr谩s quedaron aquellas con vidrios de espejo y modernos dise帽os, ahora son de madera, sin ventanas y con techos de zinc, deben ser las casas de los encargados, personas que cuidan los cultivos, como el integrante del CNA  lo coment贸.

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Despu茅s de varias horas de camino llegamos al Plateado. Entramos como siempre, con alegr铆a, pero con l谩grimas en los ojos y un nudo en la garganta; viendo como muchas personas solo se asoman por las ventanas sin atreverse a abrirlas o se esconden entre las cortinas. En el parque se escucharon las voces de autoridades locales, departamentales y dos miembros de la Caravana; adem谩s de las sentidas palabras del Senador Feliciano Valencia. Quien a pesar del atentado lleg贸 hasta all铆, tom谩ndo la palabra para exaltar el esfuerzo de la Caravana por hacerse presente en ese territorio; sobre todo por servir como un instrumento para la exigencia de los derechos de aquellas comunidades flageladas y silenciadas por el conflicto.

Esta visita cerr贸 con un acto simb贸lico por la paz, el cielo del Plateado se llenos de globos blancos, con un clamor por la justicia social y la esperanza de habitar territorios en condiciones de dignidad. Realizaron adem谩s, fuertes cr铆ticas a las intenciones del partido de gobierno por tramitar pol铆ticas de seguridad que agudizan las causas del conflicto y adem谩s profundizan las desigualdades y la pobreza.

El regreso

El camino de regreso desde el Plateado estuvo lleno de m煤sica, las chivas se llenaron de alegr铆a, y la gente se encontraba olvidando por momentos la realidad que se tend铆an ante los ojos, bajo un sol inclemente recorrimos entre sonrisas y una que otra conversaci贸n nost谩lgica las apreciaciones sobre la experiencia y las expectativas que se tej铆an con la posibilidad de acompa帽ar de manera m谩s cercana a la gente en el territorio.

Finalmente volvimos al casco urbano de Argelia y de all铆 cada chiva retorn贸 a su lugar de origen, sin embargo, casi un mes despu茅s de ese recorrido, muchas nos preguntamos qu茅 tan capaces son estos actos simb贸licos para apelar a la empat铆a de los actores armados, los cuales siguen asesinando l铆deres y desplazando comunidades en el territorio.




Fuente: Trochandosinfronteras.info