June 16, 2022
De parte de Biblioteca Anarquista
195 puntos de vista

No hay raz贸n para que los eruditos se encojan tanto de hombros, como si tuvieran que soportar el peso de todo el mundo: no fueron ellos quienes inventaron la idea revolucionaria. Fue el pueblo oprimido el que, con sus intentos, a menudo inconscientes, de sacudirse el yugo de sus opresores, llam贸 la atenci贸n de los eruditos sobre la moral social; y solo m谩s tarde algunos raros pensadores lograron considerarla insuficiente, y m谩s tarde a煤n, otros coincidieron en considerarla completamente falsa.

S铆, es la sangre dividida por el pueblo la que acaba formando ideas en las cabezas de los eruditos. 芦Los ideales surgen de los hechos, y no al rev茅s禄, dec铆a Carlo Pisacane en su testamento pol铆tico, y ten铆a raz贸n. Es el pueblo el que hace el progreso y la revoluci贸n: los aspectos constructivos y destructivos de un mismo proceso. Es el pueblo el que se sacrifica cada d铆a para mantener la producci贸n universal, y es el pueblo de nuevo el que alimenta con su sangre la antorcha que ilumina el destino humano.

Cuando un pensador que ha estudiado cuidadosamente el libro de los sufrimientos de la humanidad define la f贸rmula de la aspiraci贸n popular, 鈥 los conservadores y reaccionarios de todo tipo en todo el mundo ponen el grito en el cielo: 芦隆Es un esc谩ndalo!禄.

S铆, es un esc谩ndalo: y necesitamos esc谩ndalos; porque es por la fuerza del esc谩ndalo que la idea revolucionaria se abre paso. Qu茅 esc谩ndalo provoc贸 Proudhon cuando grit贸: 芦隆La propiedad es un robo!禄. Pero hoy no hay hombre sensato o con sentimientos que no piense que el capitalista es el peor canalla entre los ladrones; m谩s a煤n, el 煤nico ladr贸n verdadero. Armado con el m谩s terrible instrumento de tortura, el hambre, atormenta a su v铆ctima, no por un momento, sino por toda la vida: atormenta no solo a su v铆ctima, sino tambi茅n a la esposa y a los hijos del hombre que tiene en su poder. El ladr贸n arriesga la libertad y, a menudo, la vida, pero el capitalista, el verdadero ladr贸n, no arriesga nada, y cuando roba no solo se lleva una parte, sino toda la riqueza del trabajador.

Pero no basta con encontrar una f贸rmula te贸rica. As铆 como el hecho dio origen a la idea revolucionaria, tambi茅n es el hecho el que debe ponerla en pr谩ctica.

En el primer Congreso de la Internacional, solo unos pocos obreros del proletariado franc茅s aceptaban la idea de la propiedad colectiva. Fue necesaria la luz que arrojaron al mundo entero los incendiarios de la Comuna para dar vida y difundir la idea revolucionaria, y para llevarnos al Congreso de La Haya, que con los votos de 48 representantes de los trabajadores franceses reconoci贸 el comunismo libre como meta. Y, sin embargo, seguimos recordando que ciertos dogm谩ticos autoritarios, llenos de seriedad y sabidur铆a, repet铆an hace pocos a帽os que la Comuna hab铆a frenado el movimiento socialista dando lugar a la m谩s desastrosa de las reacciones. Los hechos han demostrado la solidez de las opiniones de estos 芦socialistas cient铆ficos禄 (la mayor铆a de ellos no saben nada de ciencia) que intentaron difundir entre los socialistas la conocida 芦pol铆tica de resultados禄.

Por lo tanto, es necesario actuar, actuar y volver a actuar. Al pasar a la acci贸n, estamos trabajando al mismo tiempo por la teor铆a y por la pr谩ctica, ya que es la acci贸n la que da lugar a las ideas, y la que tambi茅n es responsable de difundirlas por el mundo.

Pero, 驴qu茅 tipo de acci贸n debemos emprender?

驴Debemos ir o enviar a otros en nuestro nombre al Parlamento, o incluso a los consejos municipales?

No, mil veces no. No tenemos nada que ver con las intrigas de la burgues铆a. No tenemos necesidad de involucrarnos en los juegos de nuestros opresores, a menos que queramos participar en su opresi贸n. 芦Ir al Parlamento es parlamentar; y parlamentar es hacer la paz禄, dijo un ex-revolucionario alem谩n, que despu茅s hizo mucho parlamentar.

Nuestra acci贸n debe ser la rebeli贸n permanente, con la palabra, con la escritura, con el pu帽al, con la pistola, con la dinamita, a veces incluso con las urnas cuando se trata de votar a un candidato elegible como Blanqui o Trinquet. Somos consecuentes y utilizaremos todas las armas que se puedan utilizar para la rebeli贸n. Todo lo que no es legal es correcto para nosotros.

鈥淧ero, 驴cu谩ndo debemos comenzar nuestra acci贸n, y abrir nuestro ataque?鈥 nos preguntan a veces los amigos. 鈥溌縉o deber铆amos esperar hasta que nuestra fuerza est茅 organizada? Atacar antes de estar preparados es exponerse y arriesgarse a fracasar鈥.

Amigos, si seguimos esperando hasta que seamos lo suficientemente fuertes antes de atacar, 鈥 nunca atacaremos, y seremos como el buen hombre que jur贸 que no se meter铆a en el mar hasta que hubiera aprendido a nadar. Es precisamente la acci贸n revolucionaria la que desarrolla nuestra fuerza, al igual que el ejercicio desarrolla la fuerza de nuestros m煤sculos. Es cierto que al principio nuestros golpes no ser谩n mortales; tal vez incluso hagamos re铆r a los socialistas serios y sabios, pero siempre podremos responder: 芦Os re铆s de nosotros porque sois tan est煤pidos como los que se r铆en de un ni帽o que se cae cuando aprende a caminar. 驴Os divierte llamarnos ni帽os? Pues bien, somos ni帽os, porque el desarrollo de nuestra fuerza est谩 a煤n en pa帽ales. Pero al tratar de caminar, demostramos que estamos tratando de convertirnos en hombres, es decir, en organismos completos, sanos y fuertes, capaces de hacer una revoluci贸n, y no en redactores de garabatos, viejos antes de tiempo, masticando constantemente una ciencia que nunca pueden digerir, y preparando siempre en el espacio y el tiempo infinitos una revoluci贸n que ha desaparecido en las nubes禄.

驴C贸mo debemos comenzar nuestra acci贸n?

Basta con buscar una oportunidad, y pronto aparecer谩. Dondequiera que se perciba la rebeli贸n y se oiga el sonido de la batalla, ah铆 es donde debemos estar. No esperes a participar en un movimiento que aparezca con la etiqueta de socialismo oficial. Todo movimiento popular lleva ya las semillas del socialismo revolucionario: debemos participar en 茅l para asegurar su crecimiento. Un ideal de revoluci贸n claro y preciso solo lo formula una minor铆a infinitesimal, y si esperamos a participar en una lucha que aparece exactamente como la hemos imaginado en nuestra mente, 鈥 esperaremos para siempre. No imit茅is a los dogm谩ticos que piden la f贸rmula antes que nada: el pueblo lleva la revoluci贸n viva en su coraz贸n, y debemos luchar y morir con 茅l.

Y cuando los partidarios de la acci贸n legal o parlamentaria vengan a criticarnos por no tener nada que ver con el pueblo cuando vota, les responderemos 鈥淐iertamente, nos negamos a tener nada que ver con el pueblo cuando se arrodilla ante su dios, su rey o su amo; pero siempre estaremos con 茅l cuando se levanta contra sus poderosos enemigos鈥. Para nosotros, la abstenci贸n de la pol铆tica no es la abstenci贸n de la revoluci贸n; nuestra negativa a participar en cualquier acci贸n parlamentaria, legal o reaccionaria es la medida de nuestra devoci贸n a una revoluci贸n violenta y anarquista, a la revoluci贸n de la plebe y de los pobres.




Fuente: Es.theanarchistlibrary.org