February 14, 2021
De parte de SAS Madrid
279 puntos de vista


Si el planeta se va al garete, y todo apunta que as铆 suceder谩 si no cambiamos algunos par谩metros y din谩micas estructurales, algo habr谩 que hacer. La teor铆a del decrecimiento, a la que Carlos Taibo (Madrid, 1956) prefiere tildar de “perspectiva”, aporta algunas respuestas al qu茅, c贸mo, cu谩ndo y por qu茅 que deber铆an guiar a la sociedad para intentar paliar lo m谩ximo posible los efectos de una crisis clim谩tica m谩s presente que nunca.

El escritor y teorizador del decrecimiento aterriza la idea y la conjuga con otra de las realidades m谩s acuciantes a las que se enfrenta la Pen铆nsula Ib茅rica en su libro de reciente publicaci贸n Iberia vaciada. Despoblaci贸n, decrecimiento, colapso (Catarata, 2021). Al mismo tiempo, el autor ha condensado una docena de a帽os de trabajo en Decrecimiento. Una propuesta razonada (Alianza Editorial, 2021), una edici贸n de remodelada y actualizada de un antiguo libro publicado hace a帽os. P煤blico conversa con 茅l sobre aspectos como el ecofascismo, la cultura de la prisa o la necesidad de que la respuesta al cambio clim谩tico sea autogestionaria y antipatriarcal.

Ha escrito que “la perspectiva del decrecimiento nos dice que si vivimos en un planeta con recursos limitados 鈥攜 vivimos鈥, no parece que tenga mucho sentido que aspiremos a seguir creciendo ilimitadamente”. Esto, por l贸gico que parezca, parece no estar demasiado interiorizado. 驴Por qu茅?

La l贸gica del crecimiento acompa帽a sin fisuras a la del capital. Es uno m谩s de los elementos que en los pa铆ses ricos nos han colocado dentro de la cabeza a trav茅s de la publicidad, los medios y el sistema educativo. Que salir de ella no es sencillo lo demuestra el hecho de que porfiamos en defenderla aun cuando sepamos que acarrea agresiones sin cuento contra la igualdad y contra el medio natural, y que estimula al tiempo un individualismo abrasivo.

No desde帽o, aun as铆, que la proximidad del colapso acabe por producir cambios radicales en nuestra conducta. En ese sentido, lo ocurrido al calor de la pandemia tal vez nos abra los ojos ante un futuro marcado por ese colapso.

En su Propuesta razonada recoge que las econom铆as capitalistas desarrolladas han crecido de forma notable a la par que se han destruido puestos de trabajo. De la misma forma, el decrecimiento acarrear谩 una gran p茅rdida de empleos. 驴Qu茅 soluci贸n encuentra la perspectiva que defiende ante este problema?

La soluci贸n es doble. Por un lado propiciar el desarrollo de aquellos segmentos de la econom铆a que guardan relaci贸n con la atenci贸n de las necesidades sociales insatisfechas y con el medio natural. Por el otro, y en los sectores de la econom铆a convencional que seguir谩n existiendo, repartir el trabajo. La combinaci贸n de estos dos factores permitir谩 que trabajemos menos horas, disfrutemos de m谩s tiempo libre, acrecentemos nuestra a menudo alica铆da vida social y reduzcamos, cuando sea posible, nuestros desbocados niveles de consumo. Creo que todo ello es manifiestamente preferible al modo de vida esclavo que se nos impone hoy.

En Iberia vaciada afirma que “cualquier contestaci贸n del capitalismo en el siglo XXI tiene que ser, por definici贸n, decrecentista, autogestionaria, antipatriarcal e internacionalista”. 驴Qu茅 ocurrir铆a si esto no fuera as铆?

Ocurrir谩 que, al calor de un colapso probablemente insorteable, seguir谩n en pie muchas de las taras que arrastra la izquierda que hoy vive en las instituciones. Y entre ellas el acatamiento de la miseria capitalista, la idolatr铆a de la productividad y la competitividad, el sindicalismo claudicante, los flujos autoritarios y personalistas, las huellas de la sociedad patriarcal, el etnocentrismo y el cortoplacismo. Cu谩nto tiempo dedicamos a hablar de la corrupci贸n y qu茅 poco le asignamos, por cierto, a la plusval铆a.

驴Realmente podemos vivir mejor con menos? 驴Por qu茅?

No nos va a quedar otra opci贸n. M谩s all谩 de ello, se imponen tres consideraciones. La primera subraya que, dejados atr谩s los estadios iniciales del desarrollo, el hiperconsumo al que con frecuencia se entregan los habitantes del mundo rico poco o nada tiene que ver con el bienestar. La segunda llama la atenci贸n sobre el hecho de que, una vez satisfechas las necesidades b谩sicas, y admito que este 煤ltimo concepto es m谩s pol茅mico de lo que pudiera parecer, ese bienestar m谩s se vincula con los bienes relacionales, los que surgen de nuestra relaci贸n con otras personas, que con los bienes materiales que nos ofrecen en los supermercados. En tercer y 煤ltimo lugar, lo de “vivir mejor con menos” solo tiene sentido si antes hemos redistribuido radicalmente la riqueza.

En Iberia vaciada contin煤a con una obra anterior, que en 2020 alcanz贸 su quinta edici贸n: Colapso. Agrega que ante dicho colapso medioambiental se dan dos reacciones, los movimientos por la transici贸n ecosocial o el ecofascismo. 驴De qu茅 forma se han expresado estas dos reacciones en los 煤ltimos a帽os?

Aclarar茅, antes que nada, que no sostengo que sean las 煤nicas respuestas esperables ante el colapso. Me interesaba analizar, sin m谩s, esas dos porque creo que contribu铆an a enriquecer el debate correspondiente. En lo que respecta a la de los movimientos, es f谩cil apreciar una ebullici贸n de espacios aut贸nomos que reivindican la autogesti贸n, la desmercantilizaci贸n y, ojal谩, la despatriarcalizaci贸n de todas las relaciones. Entre nosotros, y en los 煤ltimos a帽os, el fen贸meno ha adquirido una fuerza mayor, aunque no suficiente, al calor del 15-M. Tampoco est谩 de m谩s que recuerde el alcance de los numerosos grupos de apoyo mutuo que germinaron, la primavera pasada, con ocasi贸n de los confinamientos.

Por lo que respecta al ecofascismo, y por no abandonar el terreno de la pandemia, creo que los estamentos de poder que empiezan a coquetear con soluciones autoritarias ante lo que entienden que es un exceso de poblaci贸n han observado con alegr铆a el formidable ejercicio de servidumbre voluntaria al que nos hemos entregado. M谩s all谩 de ello, no deja de ser llamativo que circuitos que son formalmente negacionistas en lo que hace al cambio clim谩tico y al agotamiento de las materias primas energ茅ticas asuman en los hechos posiciones que remiten a criterios muy distintos. Ah铆 estaba Trump, sin ir m谩s lejos, intentando comprarle Groenlandia a Dinamarca.

Dice que el universo del autom贸vil y el de la alta velocidad ferroviaria, sectores nada desconocidos para la amplia parte de la poblaci贸n, resumen bien muchas de las aberraciones que el decrecimiento desea contestar. 驴Por qu茅?

Resumen bien muchas de las sinrazones de nuestras sociedades. Dan rienda suelta a la cultura de la prisa y del movimiento desaforado, se asientan en proyectos que beben de un individualismo feroz, ning煤n respeto muestran por el medio y, de manera cada vez m谩s clara, se hallan al alcance, pienso ante todo en la alta velocidad, de unos pocos. Qu茅 penoso es que el progreso de una econom铆a se siga midiendo en t茅rminos del n煤mero de autom贸viles vendidos o de la apertura de un nuevo, e insostenible, tramo de alta velocidad ferroviaria.

Los problemas que nos acosan, como dice, son los l铆mites medioambientales y de recursos, el cambio clim谩tico, el agotamiento de las materias primas energ茅ticas, los ataques que padece la soberan铆a alimentaria y las p茅rdidas en materia de biodiversidad. 驴Considera que hay alguno de ellos m谩s acuciante que los dem谩s?

El cambio clim谩tico y el agotamiento de esas materias primas, a buen seguro. Cierto es que en el escenario de la pandemia hemos tenido la oportunidad de comprobar c贸mo un pu帽ado de factores que parec铆an llamados a desempe帽ar un papel menor han acabado por configurar una bola que ha ido engordando y que acaso nos sit煤a en la antesala del colapso. Estoy pensando, sin ir m谩s lejos, en las pandemias sanitaria, social, de cuidados, financiera y represiva. Debemos estar atentos, con todo, a las secuelas de una paradoja: son los territorios m谩s deprimidos los que, al menos en primera instancia, mejor saldr谩n adelante en el escenario del colapso. Y eso importa saberlo en relaci贸n con la Iberia vaciada.

Seg煤n la perspectiva del decrecimiento, el norte del planeta debe disminuir sus niveles de producci贸n y consumo. 驴Qu茅 principios y valores tendr铆amos que cambiar para que dicha reducci贸n fuera posible?

Los principales remiten al designio de salir cuanto antes del capitalismo y de sus reglas. Pero, en lo que ata帽e a los principios y valores que reclama, de manera m谩s espec铆fica la perspectiva del crecimiento, ah铆 est谩n sin duda la recuperaci贸n de la vida social que nos han robado, el despliegue de formas de ocio creativo, el reparto del trabajo, la reducci贸n del tama帽o de muchas de las infraestructuras que hoy empleamos, la restauraci贸n de la vida local y, en fin, en el terreno individual, la sobriedad y la sencillez voluntarias. Por detr谩s se hallan, inequ铆vocamente, la autogesti贸n y el apoyo mutuo.

Mujeres, cuidados, decrecimiento es el t铆tulo de uno de los cap铆tulos de la publicaci贸n de Alianza Editorial. Son aspectos que tambi茅n trata en Iberia vaciada. 驴De qu茅 forma est谩n entrelazados estos tres 谩mbitos que menciona?

Ning煤n proyecto emancipador, y el decrecimiento quiere serlo, puede rehuir la necesidad de articular una radical despatriarcalizaci贸n que acabe con la marginaci贸n, material y simb贸lica, de las mujeres. No est谩 de m谩s que recuerde que un 70% de los pobres y un 78% de los analfabetos existentes en el planeta son mujeres, y que, seg煤n una estimaci贸n, estas realizan el 67% del trabajo para recibir a cambio un escueto 10% de la renta.

Siempre he pensado que, en virtud de su v铆nculo con el trabajo de cuidados, y pese a las grandezas y las miserias que rodean a este, las mujeres tienen una comprensi贸n m谩s r谩pida y fluida de lo que significa la perspectiva del decrecimiento. Tal vez es as铆 porque, tal y como lo subraya el ecofeminismo, son decisivas en el sustento de una vida que escapa con fortuna a la l贸gica mercantil del capitalismo. Si la Iberia vaciada ha resistido, en buena medida ha sido gracias a sus mujeres.

Vivimos en una sociedad capitalista que desde hace a帽os se configura en torno al neoliberalismo. 驴Por qu茅 no se puede defender el decrecimiento y ser capitalista al mismo tiempo?

No afirmo taxativamente que no pueda hacerse. En Francia y en Italia hay empresarios que coquetean con la perspectiva del decrecimiento, toda vez que entienden que el planeta, en efecto, se nos va. Pero no veo que nuestra actuaci贸n tenga sentido y eficacia si no cuestionamos, como lo hace la versi贸n del decrecimiento que defiendo, todos los artefactos que rodean al capitalismo: la jerarqu铆a, la mitolog铆a del progreso, la explotaci贸n, la productividad, la competitividad, el consumo y, naturalmente, el propio crecimiento.

Al respecto tenemos que aprender mucho, por cierto, de las sociedades precapitalistas. Y debemos colocar en primer plano a las generaciones venideras, a las mujeres, a los habitantes de los pa铆ses del sur y a los miembros de las dem谩s especies con las que, sobre el papel, compartimos el planeta.

Enlace relacionado P煤blico.es 13/02/2021.




Fuente: Sasmadrid.org