February 14, 2021
De parte de SAS Madrid
314 puntos de vista

Si el planeta se va al garete, y todo apunta que as├ş suceder├í si no cambiamos algunos par├ímetros y din├ímicas estructurales, algo habr├í que hacer. La teor├şa del decrecimiento, a la que Carlos Taibo (Madrid, 1956) prefiere tildar de “perspectiva”, aporta algunas respuestas al qu├ę, c├│mo, cu├índo y por qu├ę que deber├şan guiar a la sociedad para intentar paliar lo m├íximo posible los efectos de una crisis clim├ítica m├ís presente que nunca.

El escritor y teorizador del decrecimiento aterriza la idea y la conjuga con otra de las realidades m├ís acuciantes a las que se enfrenta la Pen├şnsula Ib├ęrica en su libro de reciente publicaci├│n Iberia vaciada. Despoblaci├│n, decrecimiento, colapso (Catarata, 2021). Al mismo tiempo, el autor ha condensado una docena de a├▒os de trabajo en Decrecimiento. Una propuesta razonada (Alianza Editorial, 2021), una edici├│n de remodelada y actualizada de un antiguo libro publicado hace a├▒os. P├║blico conversa con ├ęl sobre aspectos como el ecofascismo, la cultura de la prisa o la necesidad de que la respuesta al cambio clim├ítico sea autogestionaria y antipatriarcal.

Ha escrito que “la perspectiva del decrecimiento nos dice que si vivimos en un planeta con recursos limitados ÔÇöy vivimosÔÇö, no parece que tenga mucho sentido que aspiremos a seguir creciendo ilimitadamente”. Esto, por l├│gico que parezca, parece no estar demasiado interiorizado. ┬┐Por qu├ę?

La l├│gica del crecimiento acompa├▒a sin fisuras a la del capital. Es uno m├ís de los elementos que en los pa├şses ricos nos han colocado dentro de la cabeza a trav├ęs de la publicidad, los medios y el sistema educativo. Que salir de ella no es sencillo lo demuestra el hecho de que porfiamos en defenderla aun cuando sepamos que acarrea agresiones sin cuento contra la igualdad y contra el medio natural, y que estimula al tiempo un individualismo abrasivo.

No desde├▒o, aun as├ş, que la proximidad del colapso acabe por producir cambios radicales en nuestra conducta. En ese sentido, lo ocurrido al calor de la pandemia tal vez nos abra los ojos ante un futuro marcado por ese colapso.

En su Propuesta razonada recoge que las econom├şas capitalistas desarrolladas han crecido de forma notable a la par que se han destruido puestos de trabajo. De la misma forma, el decrecimiento acarrear├í una gran p├ęrdida de empleos. ┬┐Qu├ę soluci├│n encuentra la perspectiva que defiende ante este problema?

La soluci├│n es doble. Por un lado propiciar el desarrollo de aquellos segmentos de la econom├şa que guardan relaci├│n con la atenci├│n de las necesidades sociales insatisfechas y con el medio natural. Por el otro, y en los sectores de la econom├şa convencional que seguir├ín existiendo, repartir el trabajo. La combinaci├│n de estos dos factores permitir├í que trabajemos menos horas, disfrutemos de m├ís tiempo libre, acrecentemos nuestra a menudo alica├şda vida social y reduzcamos, cuando sea posible, nuestros desbocados niveles de consumo. Creo que todo ello es manifiestamente preferible al modo de vida esclavo que se nos impone hoy.

En Iberia vaciada afirma que “cualquier contestaci├│n del capitalismo en el siglo XXI tiene que ser, por definici├│n, decrecentista, autogestionaria, antipatriarcal e internacionalista”. ┬┐Qu├ę ocurrir├şa si esto no fuera as├ş?

Ocurrir├í que, al calor de un colapso probablemente insorteable, seguir├ín en pie muchas de las taras que arrastra la izquierda que hoy vive en las instituciones. Y entre ellas el acatamiento de la miseria capitalista, la idolatr├şa de la productividad y la competitividad, el sindicalismo claudicante, los flujos autoritarios y personalistas, las huellas de la sociedad patriarcal, el etnocentrismo y el cortoplacismo. Cu├ínto tiempo dedicamos a hablar de la corrupci├│n y qu├ę poco le asignamos, por cierto, a la plusval├şa.

┬┐Realmente podemos vivir mejor con menos? ┬┐Por qu├ę?

No nos va a quedar otra opci├│n. M├ís all├í de ello, se imponen tres consideraciones. La primera subraya que, dejados atr├ís los estadios iniciales del desarrollo, el hiperconsumo al que con frecuencia se entregan los habitantes del mundo rico poco o nada tiene que ver con el bienestar. La segunda llama la atenci├│n sobre el hecho de que, una vez satisfechas las necesidades b├ísicas, y admito que este ├║ltimo concepto es m├ís pol├ęmico de lo que pudiera parecer, ese bienestar m├ís se vincula con los bienes relacionales, los que surgen de nuestra relaci├│n con otras personas, que con los bienes materiales que nos ofrecen en los supermercados. En tercer y ├║ltimo lugar, lo de “vivir mejor con menos” solo tiene sentido si antes hemos redistribuido radicalmente la riqueza.

En Iberia vaciada contin├║a con una obra anterior, que en 2020 alcanz├│ su quinta edici├│n: Colapso. Agrega que ante dicho colapso medioambiental se dan dos reacciones, los movimientos por la transici├│n ecosocial o el ecofascismo. ┬┐De qu├ę forma se han expresado estas dos reacciones en los ├║ltimos a├▒os?

Aclarar├ę, antes que nada, que no sostengo que sean las ├║nicas respuestas esperables ante el colapso. Me interesaba analizar, sin m├ís, esas dos porque creo que contribu├şan a enriquecer el debate correspondiente. En lo que respecta a la de los movimientos, es f├ícil apreciar una ebullici├│n de espacios aut├│nomos que reivindican la autogesti├│n, la desmercantilizaci├│n y, ojal├í, la despatriarcalizaci├│n de todas las relaciones. Entre nosotros, y en los ├║ltimos a├▒os, el fen├│meno ha adquirido una fuerza mayor, aunque no suficiente, al calor del 15-M. Tampoco est├í de m├ís que recuerde el alcance de los numerosos grupos de apoyo mutuo que germinaron, la primavera pasada, con ocasi├│n de los confinamientos.

Por lo que respecta al ecofascismo, y por no abandonar el terreno de la pandemia, creo que los estamentos de poder que empiezan a coquetear con soluciones autoritarias ante lo que entienden que es un exceso de poblaci├│n han observado con alegr├şa el formidable ejercicio de servidumbre voluntaria al que nos hemos entregado. M├ís all├í de ello, no deja de ser llamativo que circuitos que son formalmente negacionistas en lo que hace al cambio clim├ítico y al agotamiento de las materias primas energ├ęticas asuman en los hechos posiciones que remiten a criterios muy distintos. Ah├ş estaba Trump, sin ir m├ís lejos, intentando comprarle Groenlandia a Dinamarca.

Dice que el universo del autom├│vil y el de la alta velocidad ferroviaria, sectores nada desconocidos para la amplia parte de la poblaci├│n, resumen bien muchas de las aberraciones que el decrecimiento desea contestar. ┬┐Por qu├ę?

Resumen bien muchas de las sinrazones de nuestras sociedades. Dan rienda suelta a la cultura de la prisa y del movimiento desaforado, se asientan en proyectos que beben de un individualismo feroz, ning├║n respeto muestran por el medio y, de manera cada vez m├ís clara, se hallan al alcance, pienso ante todo en la alta velocidad, de unos pocos. Qu├ę penoso es que el progreso de una econom├şa se siga midiendo en t├ęrminos del n├║mero de autom├│viles vendidos o de la apertura de un nuevo, e insostenible, tramo de alta velocidad ferroviaria.

Los problemas que nos acosan, como dice, son los l├şmites medioambientales y de recursos, el cambio clim├ítico, el agotamiento de las materias primas energ├ęticas, los ataques que padece la soberan├şa alimentaria y las p├ęrdidas en materia de biodiversidad. ┬┐Considera que hay alguno de ellos m├ís acuciante que los dem├ís?

El cambio clim├ítico y el agotamiento de esas materias primas, a buen seguro. Cierto es que en el escenario de la pandemia hemos tenido la oportunidad de comprobar c├│mo un pu├▒ado de factores que parec├şan llamados a desempe├▒ar un papel menor han acabado por configurar una bola que ha ido engordando y que acaso nos sit├║a en la antesala del colapso. Estoy pensando, sin ir m├ís lejos, en las pandemias sanitaria, social, de cuidados, financiera y represiva. Debemos estar atentos, con todo, a las secuelas de una paradoja: son los territorios m├ís deprimidos los que, al menos en primera instancia, mejor saldr├ín adelante en el escenario del colapso. Y eso importa saberlo en relaci├│n con la Iberia vaciada.

Seg├║n la perspectiva del decrecimiento, el norte del planeta debe disminuir sus niveles de producci├│n y consumo. ┬┐Qu├ę principios y valores tendr├şamos que cambiar para que dicha reducci├│n fuera posible?

Los principales remiten al designio de salir cuanto antes del capitalismo y de sus reglas. Pero, en lo que ata├▒e a los principios y valores que reclama, de manera m├ís espec├şfica la perspectiva del crecimiento, ah├ş est├ín sin duda la recuperaci├│n de la vida social que nos han robado, el despliegue de formas de ocio creativo, el reparto del trabajo, la reducci├│n del tama├▒o de muchas de las infraestructuras que hoy empleamos, la restauraci├│n de la vida local y, en fin, en el terreno individual, la sobriedad y la sencillez voluntarias. Por detr├ís se hallan, inequ├şvocamente, la autogesti├│n y el apoyo mutuo.

Mujeres, cuidados, decrecimiento es el t├ştulo de uno de los cap├ştulos de la publicaci├│n de Alianza Editorial. Son aspectos que tambi├ęn trata en Iberia vaciada. ┬┐De qu├ę forma est├ín entrelazados estos tres ├ímbitos que menciona?

Ningún proyecto emancipador, y el decrecimiento quiere serlo, puede rehuir la necesidad de articular una radical despatriarcalización que acabe con la marginación, material y simbólica, de las mujeres. No está de más que recuerde que un 70% de los pobres y un 78% de los analfabetos existentes en el planeta son mujeres, y que, según una estimación, estas realizan el 67% del trabajo para recibir a cambio un escueto 10% de la renta.

Siempre he pensado que, en virtud de su v├şnculo con el trabajo de cuidados, y pese a las grandezas y las miserias que rodean a este, las mujeres tienen una comprensi├│n m├ís r├ípida y fluida de lo que significa la perspectiva del decrecimiento. Tal vez es as├ş porque, tal y como lo subraya el ecofeminismo, son decisivas en el sustento de una vida que escapa con fortuna a la l├│gica mercantil del capitalismo. Si la Iberia vaciada ha resistido, en buena medida ha sido gracias a sus mujeres.

Vivimos en una sociedad capitalista que desde hace a├▒os se configura en torno al neoliberalismo. ┬┐Por qu├ę no se puede defender el decrecimiento y ser capitalista al mismo tiempo?

No afirmo taxativamente que no pueda hacerse. En Francia y en Italia hay empresarios que coquetean con la perspectiva del decrecimiento, toda vez que entienden que el planeta, en efecto, se nos va. Pero no veo que nuestra actuaci├│n tenga sentido y eficacia si no cuestionamos, como lo hace la versi├│n del decrecimiento que defiendo, todos los artefactos que rodean al capitalismo: la jerarqu├şa, la mitolog├şa del progreso, la explotaci├│n, la productividad, la competitividad, el consumo y, naturalmente, el propio crecimiento.

Al respecto tenemos que aprender mucho, por cierto, de las sociedades precapitalistas. Y debemos colocar en primer plano a las generaciones venideras, a las mujeres, a los habitantes de los pa├şses del sur y a los miembros de las dem├ís especies con las que, sobre el papel, compartimos el planeta.

Enlace relacionado P├║blico.es 13/02/2021.




Fuente: Sasmadrid.org