September 23, 2021
De parte de Sare Antifaxista
146 puntos de vista


“Desde hace seis o siete años aproximadamente hemos vuelto a ponernos en pie”

“Desde el punto de vista anarquista creo que es un momento de crecimiento para personas como nosotras que no se venden para nada”

“La violencia responde a los discursos que estamos teniendo cada vez en más homófobo, más fascista, más derechoso y eso está ocurriendo en el Estado español, en toda Europa y en todos los sitios”

“Si no alimentas la calle, la calle se pierde. […] ¿Quien tiene la culpa de esto? El tipo de sociedad que tenemos ahora: las redes, el neoliberalismo y el fascismo en auge”

Juanjo Basterra, kazetaria eta m. soziala * E.H

‘Mujeres Libres’ comenzó siendo una revista en 1934 y creándose la agrupación Mujeres Libres en septiembre de 1936. Trató de crear un nuevo modelo de sociedad anarcofeminista, en la cual la mujer podía actuar con plena libertad en cualquier ámbito y reivindicó la igualdad de salario con el hombre y la baja por maternidad remunerada. 85 años después la discriminación salarial, entre otras, se mantienen. Las mujeres reciben un salario un 20% inferior al de los hombres de media y en los salarios más bajos esa diferencia se extiende al 40%. Sufren las consecuencias de la violencia machista y, pese a la propaganda oficial de décadas y décadas, no se termina con esta lacra.  

Hablamos con Carmen Gutiérrez Aira (Rocky) de Mujeres Libres de Bilbao sobre el recorrido de esta organización pionera en el Estado español y el papel que debe jugar el feminismo. “Mujeres Libres es la organización más pionera, como lo sabe mucha gente, desde el punto de vista feminista”, indica. Han retomado su actividad en Bilbao desde hace seis años y llama a estar en la calle. “Si no alimentas la calle, la calle se pierde. […] ¿Quien tiene la culpa de esto? El tipo de sociedad que tenemos ahora: las redes, el neoliberalismo y el fascismo en auge”, añade. Para ella, “debería de ser una buena época para que el anarquismo creciera, porque ya no hay mucho más que perder”.

¿Qué es Mujeres Libres, qué pretendéis, organización nacida antes de la Guerra Civil española?

Mujeres Libres es la organización es de las más pionera, como lo sabe mucha gente, desde el punto de vista feminista. Surgió en el 36, a partir de la revista ‘Mujeres libres’ que editaban las precursoras; en el 37 comenzó la organización en sí con unos proyectos maravillosos. Lo que pretendían entonces, vamos a decir que fueron las precursoras del feminismo moderno. Porque hay que tener en cuenta, que ellas pretendían que las mujeres tuvieran instrucción, porque se habían dado cuenta que muchas eran analfabetas. Además, los objetivos que se marcaron fueron muy ambiciosos en cuanto a tema de sexualidad, educación, pasaban consultas ginecológicas, organizaban charlas, debates…fueron superactivas y, sobre todo, lo que tuvieron claro, como anarquistas que eran y de CNT, que la revolución social era indisoluble de lo que era el cambio y la inclusión de las mujeres. 

Entendieron que el cambio y la revolución per se no iba a traer la emancipación de las mujeres pero, por eso, pensaban que si no había un cambio en las conciencias y las mujeres se integraban en esa lista revolucionaria no se podría dar. Entonces fue muy curioso puesto que durante la contienda jamás abandonaron las reivindicaciones feministas, mientras que otros grupos de mujeres se unieron a la lucha contra el fascismo y dividieron sus objetivos feministas, Mujeres Libres nunca lo abandonó. Y de hecho la Asamblea de Mujeres Antifascistas (AMA) quiso  que Mujeres Libres se integraran, pero no aceptaron. Siempre fueron muy críticas con las organizaciones de mujeres y pensaban que el antifascismo agrupaba a hombres y mujeres, pero ellas como mujeres que eran no debían de abandonar su propia lucha de emancipación. Durante la guerra fue el único colectivo que siguió realizando las reivindicaciones de mujeres hasta que se perdió y fueron al exilio.

Entonces, me extendido un poco pero es para definir como fue el primer grupo, a pesar de que ellas se definían como no feministas, porque relacionaban el feminismo con los grupos burgueses. Sin embargo, ejercieron un verdadero feminismo de clase. Entonces ellas decían ‘no somos feministas, somos anarquistas’, pero claro que eran. Incluso el sentir de que son las precursoras del feminismo moderno porque en el feminismo posteriormente ha sido necesaria la lucha exclusiva de mujeres, a pesar de que todas nosotras hemos trabajado ideológicamente en  partidos, sindicatos, como cualquiera que sea. Pero todas nosotras hemos entendido que el feminismo tiene que discurrir como bloque de mujeres, y esto ya lo dijeron ellas en su día.

En este sentido, pensamos que con esas reivindicaciones que llevaron adelante son precursoras y, por nuestra parte, después de la contienda, cuando ganó el fascismo, hubo mujeres en el exilio que se fueron dedicando a la revista, cuando llegó la transición también algunas mujeres volvieron y luego mujeres del sindicato CNT se pusieron en pie nuevamente.

Ha habido épocas en las que ha habido menos actividad quizás, pero el grupo ha existido. Se crearon coordinadoras en la época de la transición, y luego fue muy importante la época de los ochenta con el congreso de los 90 de CNT en Bilbao donde que se puso otra vez en pie la organización con más fuerza, con mujeres que habían acudido al congreso. Fue cuando trabajamos codo a codo con el movimiento feministas y desde allí, posteriormente, hemos llegado a lo que somos hoy. Hubo otra época otra vez de menos intervención, pero nos pusimos en pie a partir de un grupo de mujeres que se nos acercaron del ámbito libertario y hemos retomado todo.

¿Desde cuando habéis retomado esa organización y lucha?

Desde hace seis o siete años aproximadamente, hemos vuelto a ponernos en pie.

¿Seguís los pasos que marcaron ellas?

Sí, sí, ideológicamente como anarquistas que somos impulsamos la autogestión, creemos en la acción directa, en la asamblea, en no generar historias de poder y vamos adecuando las reivindicaciones a la época en que vivimos. En algunos aspectos tiene mucho que ver con el 36 y en otros no, el feminismo ha recorrido. Y en ese sentido, seis o siete años llevamos en pie, de nuevo.

Ahora mismo hemos creado la Federación del Estado español de Mujeres Libres, por lo que estamos federadas y legalizadas un montón de grupos. Nosotras tenemos un facebook y se nos encuentra en CNT donde nos solemos reunir, aún siendo una organización a parte. Muchas, o la mayoría o todas, somos sindicalistas de CNT, pero es muy claro que dividimos las dos organizaciones.

Txarla de Carmen Gutiérrez ‘Rocky’
en 2019 con Sare Antifaxista en Zirika

¿Como veis la situación en este momento, como está el feminismo?

Bueno, yo que he vivido el franquismo, la transición y épocas posteriores, pues en la transición o traición, que fue la época terriblemente sangrienta. Muchas veces piensas en la transición, era tan sangrienta y te cuesta recordar si las cosas que ocurrieron eran en la transición o habían sido en el franquismo. Porque aquello era cada dÍa que salías a la calle. Pero es curioso que salió con unas ansias de libertad bestiales. Entonces fueron unas épocas de las jornadas feministas, el feminismo entero se puso en pie. Fue una época muy curiosa, porque en aquella época que vivimos es verdad que nos coordinábamos muy bien y había grupos con una ideología importante de mujeres que militaban en sus partidos o sindicatos y entre nosotras nos coordinábamos y propusimos cantidad de cuestiones e ideológicamente nos respetábamos y estábamos muy definidas.

Hoy el feminismo no tiene nada que ver con aquello. Pero yo en algún aspecto es más un crisol de formas de ver, de sentir. Es un discurso muy avanzado ya pero, por otro lado, no es oro todo lo que reluce, como hablé en un articulo de esto. Porque si metes en el mismo saco un montón de cuestiones, a veces hay peligro de no saber o no poder diferenciar lo que es verdaderamente feminista o lo que encubierto en un aparente feminismo es realmente reaccionario. Entonces, creo que ahora hay un crisol. Hay muchos grupos que a veces se coordinan; si no estas en un grupo, parece que no eres del feminismo, hay cosas políticamente incorrectas. Creo que desde mi punto de vista el neoliberalismo entra cuando los movimientos cogen fuerza e intenta abrir brechas.

Hoy en día el discurso feminista es muy avanzado: ecofeminismo, la racialidad, la identidad de género, etc, se cuestiona cual es el sujeto de la cuestión de género, el discurso generado es profundo, pero en la práctica es un poco peligroso el admitir y no diferenciar lo que verdaderamente crea el feminismo o lo que desde fuera se está insertando para intentar fracturarlo.

¿Se puede puede construir una sociedad más justa sin las mujeres?

No. Claro que no.

¿Quė habría que hacer, qué pasos se deben dar?  Estamos viendo informes sobre la brecha salarial todavía que se reduce poco y persiste la discriminación.

Evidentemente, la mitad de la sociedad somos mujeres y no habrá cambios si no son impulsados desde el movimiento feminista para una sociedad más justa. Una sociedad no es justa si las mujeres no participan de ella. Y lo que dices la brecha salarial sigue existiendo, no hablemos de la violencia. Bajo mi punto de vista el feminismo tiene que trabajar las reivindicaciones que plantea para que las mujeres tomen las riendas de su propia historia, para acabar con las desigualdades, por supuesto, y también pedir a los hombres que creen grupos para que ellos puedan debatir y cuestionarse qué hacen para tener privilegios, qué privilegios deben de soltar, etc. Esto es sabido, hay muchos grupos de género, incluso dentro de los sindicatos, pero en concreto Mujeres Libres lo que pedimos es a los compañeros que ellos hagan sus grupos, que ellos se cuestionen y salgan al paso cuando unos y otros tienen sus micromachismos, etc. Nosotras no estamos en invertir fuerzas para cambiar a nadie, sino en nuestro propio recorrido, sí nos gustaría que los cambios fueran desde una sociedad en la que los hombres se cuestionan sus privilegios.

¿Eso no pasa?

No. No pasa.

Cuarenta años con Franco, más de 45 años en la supuesta democracia y esto no cambia, ¿qué falla a tu juicio?

Estamos viviendo el neoliberalismo feroz, por una lado, y, por otro, las propias redes sociales que en un momento dado pueden ser muy útiles también están haciendo un tipo sociedad en el que la calle se pierde. ¡Lo que era la calle! Gracias al movimiento de pensionistas que están dando un ejemplo, pero la calle se pierde. Ves como los discursos han entrando en la gente joven y,  sin embargo, en las redes sociales parece que eres capaz de cambiar cosas, pero ahí circulan todo tipo de contenidos y, en ese sentido, sí creo que se está perdiendo la calle. Y las redes con los mensajes que hay desde la pornografía, que luego derivan en lo que ya sabemos, está haciendo mucho daño a la gente joven y, sobre todo, que no se está generando el discurso de estar en la calle como ocurría antes. Yo recuerdo en la transición, el juicio de ‘las 11 de Basauri’ [en 1979 por abortar, pero no se celebró por la presión popular de las feministas reclamando el derecho a abortar]. Aquello era de poner los pelos de punta. Nos tiramos a la calle en general las mujeres, pero también los hombres nos apoyaron, como se consiguió, peleó y arropó. Hoy en día la calle parece que se ha perdido, la lucha está ahí.

Cada vez hay más organizaciones que dicen que hay que ocupar la calle, pero no van, ¿qué valoración haces?

Sí, cada uno debe conocer su correlación de fuerzas, pero nosotras como sindicato de CNT, hablo desde el punto de vista mio, el ser anarquista tiene costes muy importantes, en la Transición los tuvo. Hago mucha referencia a esa época, porque fue un momento importante en la que se empezó a fraguar todo lo que ha venido después, vosotros lo sabéis con la Memoria Histórica. En la Transición quien no firmó los pactos de la Moncloa, que fue meter al movimiento obrero en las urnas, y quien no firmó la ley de amnistia fue la CNT, junto con ETA, también, lo que tuvo un coste. Había mitines bestiales en San Sebastián de los Reyes con 30.000 personas afiliadas, CNT estaba para tomar el movimiento obrero, pero se le criminalizó enseguida porque no había firmado, luego las escisiones y a partir de ahí… Los sindicatos se sientan en la mesa con la patronal y tiene un coste. No acudir ahí tiene coste de no recibir subvenciones, no tener gente liberada y a nivel feminismo, de la misma manera, tiene no tener alguna subvención. Nosotros nos autogestionamos y sabemos que hay grupos que la tienen. En este sentido, tendrán que preguntarse quien tiene fuerza para mover qué está pasando.

Al final, no se mueve. El tema de la discriminación salarial no se aplica en los convenios.

Sí, por eso digo que tendrán que responder quienes se sientan en las mesas de negociación.

Desde fuera ¿cómo lo veis porque si tienes el poder de decir en esta empresa no va a haber discriminación salarial y no lo aplican?  Cada cierto tiempo presentan un plan para acabar con la discriminación salarial que sufren las mujeres, pero sigue vigente después de décadas.

Como Mujeres Libres casi todas estamos en CNT y somos sindicalistas y estamos en la lucha feminista, desde luego, pero evidentemente quien vende a la clase obrera es quien se sienta a negociar y no negocia. Nosotras en realidad no creemos en los comités de empresa y, cuando hay despidos y hay lucha, estamos ahí en la acción directa en la calle. Llegamos hasta donde llegamos con la fuerza que tenemos. Da la impresión que la clase obrera está desmovilizada, yo no lo quiero pensar porque hasta ¿dónde tenemos que llegar para que salgamos a la calle? Y francamente está desmovilizada. Y gracias a la movilización del movimiento de pensionistas, que casualmente son los que se han partido la cara en las calles y son los que saben lo que es la lucha en las calles, son los que están dando ejemplo. Es curioso, salvo contadas excepciones ni se une la gente joven. ¿Quien tiene la culpa de esto? El tipo de sociedad que tenemos ahora: las redes, el neoliberalismo, la inmediatez y todo eso, y el fascismo.

Si no alimentas la calle, la calle se pierde. Si no hubiera habido movimientos pensionistas, tampoco hubiera salido la gente a la calle. Partidos, sindicatos… tienen poder para hacer eso. 

Pero no lo hacen.

¿Se han vendido al neoliberalismo?

Eso que lo digan ellos. No te voy a decir. Cada uno es responsable de lo que hace, de lo que firma, de lo que mueve y, al mismo tiempo, consciente hasta donde llega según su correlación de fuerzas, pero bueno. Debería de ser una buena época para que el anarquismo creciera, porque ya no hay mucho más que perder. Bueno, sí hay mucho más si miras a otros lugares. Pero francamente qué tiene que pasar. Está todo cerrado, hay un nivel de paro, etc. No sé qué tiene que pasar ya para que la gente salga a la calle.

La violencia machista va para arriba, ¿cómo se puede frenar?¿Qué no se hace a vuestro juicio?

Bueno, vuelvo a lo de antes, vuelvo al neoliberalismo y lo que le interesa, el daño que hacen las redes. La violencia, por ejemplo a nivel de agresiones, las manadas que se están dado no son más que el ejemplo de la pornografía que consume la gente joven. Y esa pornografía refleja una mujer disfrutando mientras es penetrada por todos los sitios, con una violencia salvaje por un montón de hombres, y los jóvenes consumen eso y piensan que la sexualidad femenina es eso.

Las redes están haciendo un daño tremendo en cuanto al acoso, a las palizas, a la violencia. Es una generación que está creciendo ahí en unas redes donde cabe todo, cualquier persona vomita lo que quiera y quien está manejando el cotarro le interesa esta ruptura y esta falta de criterio y de solidaridad. Es verdad que hay otras muchas mujeres y chavales jóvenes que están trabajando en los grupos feministas, pero la violencia responde a los discursos que estamos teniendo absolutamente cada vez más en este momento más homófobo, más fascista, más derechoso y eso está ocurriendo en el Estado español, en toda Europa y en todos los sitios.

¿Cómo frenar eso?

Pues malamente.  Mientras que el discurso fascista y reaccionario corra por las redes y se consienta que en el Parlamento estén los grupos ultraderechistas mal vamos. Hace poco le comentaba a una amiga, que tiene otra ideología y vota, ‘Vox, por ejemplo son demócratas’. Y me contestó ‘cómo demócratas’. Claro, si están en el Parlamento y se les puede votar. Permiten que estén ahí. Hay a alguien que le interesa eso y estamos en una sociedad cada vez más violenta.

Antes iba a decir, con el tema de la pornografía, a nivel de feminismo que me has preguntado ¿cómo está el feminismo? Yo digo que siendo un crisol donde hay mucho discurso que elaborar y tal vez a veces es difícil separar el grano de la paja. Porque, no sé, a lo mejor la pornografía, por ejemplo, en la que se disfrute sin tener estereotipos, sin tener un tipo sexualidad masculinizada, puede ser buena. Pero si metemos en el saco cualquier cosa que salga de la norma, todo tiene cabida. O cuestionarte que la relación entre una persona más adulta y otra joven en un momento dado puede ser libre y buena, pero eso es distinto de aplaudir la pedofilia. Está llegando un momento en que si en este discurso se mete todo, eso interesa mucho. Y en el totun revolutum cualquier cosa que salga de la norma todo vale. 

Te encuentras a grupos defendiendo este tipo de cuestiones que son peligrosas, que responde a eso, y no ser consciente de saber entender o separar lo que viene de arriba y lo que pretende fracturar y romper si no estás alerta es muy peligroso. Y en estos momentos hoy estamos en un momento de peligro en cuanto al fascismo, a la derecha, a los discursos de odio y, por otro lado, unas redes sociales que manejan a la gente joven, que no ha tenido la experiencia de defender en la calle las cuestiones. Entonces, es un momento francamente desalentador. No hay que perder la esperanza, pero es difícil.

¿Cómo ves el futuro?

Nunca quiero verlo mal, creo que en peores hemos estado y confío en la clase obrera, en algunos sindicatos, en el feminismo y en las personas. Creo que en otras circunstancias en peores nos hemos visto y hemos aprendido a salir. Creo que desde el punto de vista anarquista creo que es un momento de crecimiento para personas como nosotras que no se venden para nada. Pero, en fin, eso tendrá que verse y cada uno que siga trabajando en el ámbito que crea.

Ya, pero ahora está de moda lo de venderse.

Sí, por eso.

Si quieres añadir algo, estás a tiempo.

Antes se me ha olvidado comentar como hoy en día el feminismo es como un crisol, he hablado de eso y en algunos artículos de CNT he hecho análisis de esto. Porque realmente es muy difícil si el feminismo, las propias estructuras a las que critica, se vale de ellas es muy complejo. Hay feministas que están liberadas, claro pueden reunirse y dedicarse. Viven de ello, su profesión y salario salen de ahí. Grupos que reciben subvención y luego, sobre todo, estructuras de poder. 

Es muy curioso que a partir de la famosa manifestación contra el tremendo caso de la manada en Sanfermines, espontáneamente se creó un grupo en la calle, pero enseguida ya apareció el grupo motor. Por qué tiene que haber un grupo motor si es un grupo asambleario que surgió en la calle, tu das confianza a alguien, a un grupo de mujeres. No. Ya está el grupo motor, que al minuto uno ya eran las lideresas de aquello. Ha ocurrido sin parar. Es muy curioso, el año bestial fue el 2019 cuando el feminismo salió y ocupó la calle. La verdad que fue una experiencia muy riquísima. El primer año lo viví más desde el sindicato, por la huelga. Los únicos sindicatos que convocaron huelga general fueron CNT y CGT. Entonces tuvimos que ponernos manos a la obra para crear los comités de huelga, lo viví mucho desde el sindicalismo. Y el año siguiente lo viví más desde el grupo de Mujeres Libres y me resultaba muy curioso, y escribí un artículo, porque el 9 de marzo, al día siguiente, estaban hablando en la radio que el feminismo había considerado que había sido un éxito. Y nosotras que habíamos trabajado en el grupo de cuidados, en concreto, que fue una experiencia maravillosa, decíamos a ver el feminismo ha hablado al día siguiente y quiénes son el feminismo, porque no nos hemos reunido los grupos y asambleas. Hice un artículo criticando eso. 

O ves como antes del 8 de Marzo te llega un dossier que ha sido elaborado por alguien. ¿Quién es? El movimiento feminista crea líderes y crea estructuras de poder. Nosotras que no compartimos eso, hacemos una crítica muy seria de este tema. Y para nosotras es muy peligroso porque, por un lado, quien ocupa o decide se arroga un derecho que sería de la asamblea y de todo el movimiento, y esas mujeres liberadas, que viven de ello y recogen dinero, se creen, además, con derecho a hablar en nombre de todas. Eso lo critiqué mucho. 

El feminismo es verdad que el discurso es muy avanzado pero, por un lado, no vale todo, porque hay que diferenciar la paja del grano. Y, por otro lado, estas estructuras de poder, por ejemplo vuelvo a hablar de la transición, no eran así, éramos grupos muy definidos y nos coordinábamos muy bien. Íbamos y estábamos en la calle con ideologías muy diversas, pero había mucho respeto y no había, bajo mi punto de vista, tanto como ahora siendo mucho más crisol, siendo más asambleario teóricamente y siendo muchas más mujeres, hay muchas más estructuras de poder que lo genera el propio poder para dividir.

Porque hay un afán de control, quizás.

Sí, eso es. Y no confiar en el movimiento de la calle, sino seguir pensando que hace falta un control, un poder y un dominio. Y ese dominio, ¿quien lo ejerce? Las que elaboran los discursos, que son las que están liberadas o las que creen sentirse con derecho a opinar, que se sienten que el movimiento feminista son ellas. Y esa es una crítica que se me ha olvidado hacerla.




Fuente: Sareantifaxista.blogspot.com