March 19, 2021
De parte de La Haine
336 puntos de vista


En la carta de Sousa afirma: 芦La disputa se orient贸 a decidir a qu茅 candidato apoyar en la segunda vuelta. La controversia cruz贸 repentinamente las fronteras del pa铆s y deriv贸 en un extremismo de insultos y contrainsultos, peticiones de censura y contracensura, que me sorprendi贸 y dej贸 perplejo禄.

Querida amiga, querido amigo:

Os agradezco todo el tiempo que hab茅is dedicado a conversar conmigo durante las 煤ltimas semanas sobre el proceso electoral en curso en vuestro pa铆s. Como os dije, qued茅 perplejo por toda la controversia internacional suscitada entre varias familias de izquierda sobre vuestro actual proceso electoral. Recapitulando: parece ser una astucia de la raz贸n que el proceso pol铆tico de Ecuador, un pa铆s situado en el centro del mundo, como su propio nombre indica, se haya convertido en las 煤ltimas semanas en el campo de una feroz disputa entre intelectuales y activistas de izquierda, oriundos no solo de Ecuador, sino tambi茅n de otros pa铆ses de Am茅rica Latina, as铆 como de Europa, de EEUU, de Sud谩frica y de la India. El motivo de la disputa es el proceso de las elecciones presidenciales que se est谩 llevando a cabo. En la primera vuelta gan贸, sin mayor铆a absoluta, Andr茅s Arauz, que representa un cierto regreso al corre铆smo (designaci贸n dada al gobierno de Rafael Correa entre 2007 y 2017); en segunda posici贸n (tras alg煤n recuento de votos) qued贸 Guillermo Lasso, representante de la derecha olig谩rquica.

En tercer lugar, qued贸 Yaku P茅rez, ind铆gena, candidato del movimiento Pachakutik. El conflicto se centr贸 inicialmente en un posible intento de fraude electoral que habr铆a arrebatado a P茅rez el segundo lugar. Este conflicto jur铆dico-electoral era, de hecho, una metamorfosis del conflicto que se hab铆a librado antes para evitar que Andr茅s Arauz fuera candidato debido a sus v铆nculos con Rafael Correa. Adem谩s, es bueno recordar que las estrategias t铆picas de la lawfare (guerra jur铆dica) hab铆an impedido a Correa postularse como vicepresidente de Arauz.

Resuelto (aparentemente) este conflicto, la disputa se orient贸 a decidir a qu茅 candidato apoyar en la segunda vuelta. La controversia cruz贸 repentinamente las fronteras del pa铆s y deriv贸 en un extremismo de insultos y contrainsultos, peticiones de censura y contracensura, que me sorprendi贸 y dej贸 perplejo. Fue por eso que me puse en contacto con vosotros en el transcurso de estas semanas. Despu茅s de todo, una vez m谩s y como siempre en Ecuador, los pueblos ind铆genas eran protagonistas de los cambios pol铆ticos, pero las voces del debate, tanto en Ecuador como en el extranjero, no eran ind铆genas en su abrumadora mayor铆a. Del movimiento ind铆gena solo se sab铆a que estaba dividido, ya que inicialmente Yaku P茅rez no hab铆a sido el candidato elegido por los pueblos y las nacionalidades ind铆genas, sino por el movimiento Pachakutik. Pachakutik naci贸 como brazo pol铆tico de la CONAIE (Confederaci贸n de Nacionalidades Ind铆genas de Ecuador), pero su posterior trayectoria pol铆tica, especialmente su alineamiento en los 煤ltimos a帽os con el gobierno de derecha neoliberal de Len铆n Moreno, cre贸 algunas tensiones entre el movimiento ind铆gena. El silencio fue particularmente intrigante en el caso de los j贸venes l铆deres ind铆genas que, adem谩s, en el pasado tuvieron algunas divergencias con los l铆deres ind铆genas y tambi茅n con el Gobierno, situaci贸n que segu铆 de cerca, como sab茅is. Cuando el 15 de agosto de 2014 presid铆 la Sala Especial para el Yasun铆 del Tribunal 脡tico de los Derechos de la Naturaleza, presidido por mi amiga Vandana Shiva, los mejores aliados del tribunal, adem谩s de los pueblos ind铆genas, fuisteis vosotros.

Por todas estas razones decid铆 consultaros. Hoy me dirijo a vosotros para deciros que he llegado a la conclusi贸n de que no estoy en condiciones para aconsejaros sobre las mejores decisiones concretas en el conflicto en curso. S茅 que os decepciono; con toda legitimidad pod茅is decir que os he hecho perder vuestro precioso tiempo. Por eso, quiero explicaros las razones de mi decisi贸n. Expresar茅 mis razones en forma de perplejidades.

1. 驴La democracia est谩 primero? Uno de los aprendizajes de las izquierdas en las 煤ltimas d茅cadas, tanto en Am茅rica Latina como en otras regiones del mundo, es que son las fuerzas de izquierda las que defienden firmemente la democracia liberal, incluso reconociendo todos sus l铆mites y apostando siempre, a partir de ella, por radicalizar la democracia, es decir, transformar relaciones de poder en relaciones de autoridad compartida. La experiencia nos dice que la derecha no sirve a la democracia, sino que se sirve de ella cuando le conviene y la descarta cuando no le conviene. Recuerdo bien que, cuando el 30 de septiembre de 2010 las fuerzas policiales intentaron un golpe de Estado contra Rafael Correa, mi amigo Alberto Acosta pas贸 por mi hotel y corrimos a la sede de la CONAIE, donde pasamos todo el d铆a. En ese momento, ya hab铆a quejas justas del movimiento ind铆gena contra Correa, pero entonces el objetivo no era defender a Correa, sino la democracia que representaba.

De ser as铆, una vez comprobado que no hubo fraude electoral en estas elecciones de 2021, la disputa pol铆tica deber铆a centrarse en los programas pol铆ticos de cada candidato. 驴Por qu茅 el debate sigue centr谩ndose en la integridad de los candidatos y no en sus programas? Hay que tener en cuenta que, en varios pa铆ses del continente, la derecha neoliberal, al no tener otro programa pol铆tico m谩s all谩 de las recetas neoliberales, viene jugando el argumento de la moralidad contra los candidatos de izquierda, acus谩ndolos de corrupci贸n. Adem谩s, cabe recordar dos hechos perturbadores. El primero es que ha estado en marcha en Ecuador una aut茅ntica lawfare contra Rafael Correa por presuntos delitos cometidos, lo que parece no tener otro prop贸sito que neutralizarlo pol铆ticamente. Esta guerra procuraba alcanzar al candidato que reivindicaba la herencia de Correa, Andr茅s Arauz. Semejante neutralizaci贸n pol铆tica ocurri贸 antes contra Manuel Zelaya (Honduras), Cristina Kirchner (Argentina), Fernando Lugo (Paraguay), Lula da Silva y Dilma Rousseff (Brasil) y Evo Morales (Bolivia). En todos estos casos, la injerencia de EEUU fue evidente. Me deja at贸nito el hecho de que muchos de los que han firmado declaraciones contra el candidato Arauz tambi茅n firmaron declaraciones contra Evo Morales, del mismo modo que negaron la existencia de un golpe de Estado en Bolivia, lo que tambi茅n ocurri贸 con el propio Yaku P茅rez.

El segundo hecho inquietante es que, en el momento de redactar esta carta, no se descarta un 煤ltimo intento de anular las elecciones o apartar al candidato m谩s votado. Fue esta sospecha la que llev贸 al Secretario General de la ONU a hacer recientemente una declaraci贸n en el sentido de hacer todo lo posible a fin de mantener la segunda vuelta de las elecciones en la fecha programada. Hace unas semanas, el Fiscal General de Colombia viaj贸 expresamente a Quito para entregar 芦las pruebas禄 de que Arauz hab铆a recibido dinero de la organizaci贸n guerrillera colombiana Ej茅rcito de Liberaci贸n Nacional (ELN) para financiar su campa帽a. Los desmentidos inmediatos de Arauz y del propio ELN, as铆 como la notoria inverosimilitud de este hecho, no impidieron que 芦las investigaciones禄 comenzaran. Sabemos que Colombia es hoy un pa铆s sat茅lite de EEUU y que el secretario de la Organizaci贸n de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, un personaje siniestro que urdi贸 el golpe de Estado en Bolivia, se reuni贸 en Washington con el presidente de Ecuador, Len铆n Moreno, quien ha dejado claro que su candidato favorito es Lasso y, en segundo lugar, P茅rez. Me parece que podr铆amos estar ante una t铆pica maniobra de gestaci贸n de un golpe. La ley ecuatoriana es clara: los candidatos gozan de inmunidad y las leyes electorales no pueden cambiarse durante el periodo electoral. Sin embargo, como hemos visto en Brasil, no sabemos hasta d贸nde puede llegar la furia persecutoria de la lawfare.

2. 驴La izquierda est谩 primero? El debate ecuatoriano est谩 protagonizado por intelectuales y activistas de izquierda, entre los cuales destacan las corrientes feministas y ecologistas. En 茅l han intervenido colegas, amigos y amigas a los que admiro mucho y con quienes he trabajado a lo largo de los a帽os. Si Arauz es de izquierda, al menos en comparaci贸n con Lasso, ser铆a de esperar que las energ铆as se canalizaran para derrotar al candidato de la derecha y que el movimiento ind铆gena se involucrara a fondo en eso. No es esto lo que est谩 ocurriendo. En el momento en que os escribo, la asamblea de una de las organizaciones de la CONAIE decidi贸 recomendar el voto nulo en la segunda vuelta de las elecciones. Hay que analizar las razones de la neutralidad entre un candidato de izquierda (quiz谩s equivocada, pero izquierda de todas maneras) y un candidato de derecha banquero y miembro del Opus Dei. Deb茅is analizar las razones, y sobre todo, estar atentos a los posibles planes para impedir que el proceso electoral siga su curso. 驴Se estar谩 preparando el pr贸ximo cap铆tulo de la lawfare? 驴Acaso est谩n en juego en Ecuador los dolores de parto del nacimiento de una nueva izquierda, una izquierda verdaderamente propia del siglo XXI? Hasta donde yo s茅, los partos siempre son dolorosos. De ah铆 las dos siguientes perplejidades.

3. 驴Qu茅 es la izquierda? Durante mucho tiempo, la izquierda fue concebida como el conjunto de teor铆as y pr谩cticas pol铆ticas transformadoras que, durante los 煤ltimos ciento cincuenta a帽os, resistieron a la expansi贸n del capitalismo y al tipo de relaciones econ贸micas, sociales, pol铆ticas y culturales que este genera, y que as铆 han procedido en la creencia de la posibilidad de un futuro poscapitalista, de una sociedad alternativa, m谩s justa, porque est谩 orientada a satisfacer las necesidades reales de las poblaciones, y m谩s libre, porque est谩 centrada en la realizaci贸n de las condiciones para el ejercicio efectivo de la libertad. Por muchas razones que no puedo detallar en esta carta, esta concepci贸n ha sido objeto de mucha discusi贸n. Las principales caracter铆sticas de esta discusi贸n fueron las siguientes. Un mayor conocimiento entre los movimientos populares en el mundo permiti贸 ver que las divisiones pol铆ticas en muchos pa铆ses no se expresan a trav茅s de la dicotom铆a izquierda/derecha. Incluso en aquellos pa铆ses donde la dicotom铆a est谩 en vigor, se ha generado un gran debate sobre el significado de cada uno de los t茅rminos. Por ejemplo, las luchas sociales y pol铆ticas contra la injusticia han ampliado enormemente las dimensiones de la injusticia y, por tanto, de la dominaci贸n. A la injusticia econ贸mica y social se han a帽adido la injusticia 茅tnico-racial, la injusticia sexual, la injusticia hist贸rica, la injusticia ling眉铆stica, la injusticia epist茅mica y otras injusticias basadas en la discapacidad, la casta, la religi贸n, etc. Esta expansi贸n plante贸 nuevas cuestiones, por ejemplo, la de la jerarqu铆a entre las injusticias y, en consecuencia, de las luchas contra ellas. Se prest贸 nueva atenci贸n a los diferentes contextos espec铆ficos en los que se llevan a cabo las luchas y se hizo necesario distinguir entre luchas importantes y luchas urgentes. Fue posible, por ejemplo, defender que las tres principales formas de dominaci贸n producidas por la modernidad euroc茅ntrica son el capitalismo, el colonialismo (que apenas cambi贸 de forma a pesar de los procesos de independencia pol铆tica de las colonias) y el patriarcado.

No obstante, en el continente latinoamericano los debates tambi茅n adquirieron otras dimensiones particularmente importantes. Distingo tres principales. La primera fue el cuestionamiento de la dicotom铆a izquierda/derecha en vista de los modelos de desarrollo econ贸mico y social adoptados por gobiernos de izquierda durante la primera d茅cada del siglo. La polarizaci贸n pas贸 a ser entre los partidarios y los opositores del neoextractivismo (redistribuci贸n social basada en la explotaci贸n sin precedentes de los recursos naturales, con la consiguiente expulsi贸n de los pueblos ind铆genas y campesinos, la degradaci贸n ecol贸gica y el abandono de la discriminaci贸n 茅tnico-cultural, 茅tnico-racial y sexual/heterosexual). Incluso se invent贸 un nuevo t茅rmino, 鈥減rogresismo鈥, para caracterizar a los gobiernos que, aunque se dec铆an de izquierda, no lo eran en opini贸n de los opositores al neoextractivismo.

La segunda dimensi贸n fue la polarizaci贸n entre estatismo y movimientismo. La tradici贸n de las fuerzas pol铆ticas de izquierda en el subcontinente (como en gran parte del mundo) defendi贸 casi siempre la necesidad de controlar el Estado para, a partir de 茅l, llevar a cabo la deseada transformaci贸n social. Las frustraciones con la experiencia hist贸rica (de las que el estalinismo es el ejemplo extremo) empeoraron a principios del siglo XXI con los proyectos de desarrollismo neoextractivista en el continente latinoamericano. Estos proyectos fueron protagonizados por el Estado, casi siempre en articulaci贸n con el capitalismo neoliberal global, un aspecto que los opositores al neoextractivismo vieron como la continuidad de la explotaci贸n colonial.

De ah铆 que hayan ganado peso concepciones como las de 鈥渢ransformar el mundo sin tomar el poder鈥 (una expresi贸n mal entendida de John Holloway), que comenzaron a centrar las propuestas de izquierda en la lucha por una nueva hegemon铆a (la de los derechos de la naturaleza) y en la valoraci贸n de los proyectos comunitarios basados en las ideas de autodeterminaci贸n y de plurinacionalidad. Si la concepci贸n estatista exager贸 el poder transformador del Estado cuya matriz es, al fin y al cabo, capitalista colonialista, patriarcal y monocultural, la concepci贸n movimientista corri贸 el riesgo de conducir a la despolitizaci贸n de los movimientos sociales, un riesgo tanto mayor cuanto m谩s evidente era el apoyo recibido de organizaciones no gubernamentales, financiadas por el Norte Global, en su mayor铆a destinadas a evitar que los movimientos sociales se conviertan en movimientos pol铆ticos.

La tercera dimensi贸n caracter铆stica del subcontinente, aunque no exclusiva de 茅l, es la transformaci贸n muy repentina de los par谩metros de la polarizaci贸n pol铆tica. Frente al revanchismo agresivo, a veces golpista, de los gobiernos de derecha que sucedieron a los gobiernos progresistas, la principal polarizaci贸n pas贸 a ser entre democracia y dictadura. Y ante la coyuntura particularmente dram谩tica y dolorosa derivada de la forma incompetente e incluso criminal con la que los gobiernos de derecha han enfrentado la crisis de salud, la principal polarizaci贸n pas贸 a ser entre pol铆tica de vida y pol铆tica de muerte. Esta 煤ltima mutaci贸n est谩 particularmente presente en Brasil y en Ecuador.

Los debates dentro de las fuerzas de izquierda est谩n abiertos. Por un lado, dieron visibilidad y potencia pol铆tica a luchas sociales muy diversas. Por otro lado, crearon nuevas divergencias que han resultado dif铆ciles de conciliar. Mientras no se supere esta dificultad, las luchas de izquierda, en lugar de articularse, se fragmentan a煤n m谩s; en lugar de fortalecerse, se debilitan a煤n m谩s. Dos dificultades resultan particularmente paralizantes: las divergencias sobre el papel del Estado y de las luchas institucionales; y las divergencias sobre la jerarqu铆a entre los motores de las luchas (驴clases sociales o identidades 茅tnico-raciales o sexuales?) y entre objetivos sociales de las luchas (驴redistribuci贸n social o reconocimiento de la diversidad?). Detr谩s de estas dificultades est谩 la mega-dificultad creada por la divergencia entre desarrollismo/extractivismo y buen vivir/derechos de la naturaleza.

De todos estos debates, quiz谩s la 煤nica conclusi贸n segura, por ahora, es que las fuerzas de izquierda saben mejor lo que no quieren que lo que quieren. Durante mucho tiempo sufrieron la pandemia pol铆tica (que precedi贸 a la del coronavirus) y que se instal贸 en el mundo despu茅s de la d茅cada de los 80, de que no hay alternativa al capitalismo y de que, por eso, llegamos al fin de la historia. Curiosamente, las se帽ales de que las fuerzas de izquierda pueden sentirse inmunizadas contra el virus del neoliberalismo surgieron inicialmente con especial fuerza en Ecuador. Veamos.

El debate ecuatoriano es muy dependiente de la erosi贸n del imaginario de izquierda provocada por el centralismo y el tecnocratismo de Rafael Correa. M谩s que cualquier otro l铆der pol铆tico de izquierda de la primera d茅cada del 2000, Correa concibi贸 a la izquierda como un proyecto soberanista, impuesto desde arriba, centralista, monocultural, antiimperialista, centrado en la redistribuci贸n social pero conservador en cuanto a los derechos reproductivos de las mujeres y hostil al di谩logo constructivo con la sociedad civil organizada. Este per铆odo coincidi贸 con la 茅poca en que surgi贸 una nueva creatividad de las fuerzas de izquierda. Esta circunstancia se debi贸 a varios factores, entre los que distingo el fin del bloque sovi茅tico y el surgimiento de nuevos sujetos pol铆ticos, principalmente mujeres, pueblos ind铆genas, campesinos, movimientos ecologistas, el Foro Social Mundial. Esta transformaci贸n anim贸 nuevamente la idea de las alternativas. Esta idea sali贸 fuertemente reforzada de las Constituciones Pol铆ticas de Ecuador (2008) y de Bolivia (2009), Constituciones que apuntaban a la refundaci贸n plurinacional del Estado y a alternativas al desarrollo capitalista basadas en las filosof铆as y pr谩cticas de los pueblos ind铆genas.

Sin saber muy bien cu谩l ser铆a el fin 煤ltimo de sus luchas, las nuevas izquierdas parec铆an, sin embargo, dar por sentado que tendr铆an que basarse en amplios procesos de participaci贸n democr谩tica, en el reconocimiento de la diversidad 茅tnico-cultural y de los derechos de la naturaleza, en la refundaci贸n plurinacional del Estado, en la lucha anticolonialista y antipatriarcal. La lucha anticapitalista que exig铆a, como m铆nimo, una mejor redistribuci贸n social se articulaba ahora con la lucha contra el colonialismo (contra el racismo, la discriminaci贸n 茅tnico-racial, la concentraci贸n de tierras, la expulsi贸n de pueblos ind铆genas y campesinos, la xenofobia, la monocultura del saber cient铆fico) y contra el patriarcado (contra la dominaci贸n heterosexual, la violencia dom茅stica y el feminicidio). Ante la discrepancia entre el gobierno de Correa y las transformaciones de las fuerzas de izquierda y del movimiento ind铆gena, las frustraciones se acumularon. Y, como podemos ver, todav铆a est谩n muy vivas. De ah铆 la siguiente perplejidad.

4. 驴Qui茅n es finalmente Rafael Correa? Si Correa hubiese sido solamente y para todos los ecuatorianos lo que describ铆 anteriormente, 驴ser铆a imaginable que el candidato que reclama su herencia hubiera sido el m谩s votado? Obviamente no. Es que el Gobierno de Correa tuvo muchas otras dimensiones que, si bien pueden ser desvalorizadas por ciertos sectores de la poblaci贸n, fueron muy importantes para otros. Correa garantiz贸 la estabilidad pol铆tica durante diez a帽os, lo que no es poca cosa en un pa铆s donde en los diez a帽os anteriores hubo siete presidentes. Fue el creador de renombre internacional de la auditor铆a de la deuda externa de Ecuador, lo que permiti贸 una reducci贸n significativa de la deuda. Privilegi贸 la redistribuci贸n social y los beneficios sociales llegaron a muchos que nunca hab铆an tenido condiciones m铆nimas para vivir con dignidad. La pobreza baj贸 del 36,7% en 2006 al 22,5% en 2016 y las desigualdades medidas por el coeficiente de Gini disminuyeron y hubo un aumento de las clases medias. Estableci贸 la gratuidad de la educaci贸n p煤blica en todos los niveles y mejor贸 los salarios del personal docente. Construy贸 muchas infraestructuras b谩sicas de las que carec铆a el pa铆s. Se afirm贸 como un l铆der nacionalista, defensor de la soberan铆a ecuatoriana contra el imperialismo estadounidense (recuerdo el impacto del cierre de la base de Manta en 2009), aunque, con el correr de los a帽os, tuvo que caer bajo otra influencia extranjera, la de China.

Y lo cierto es que, a pesar de toda la contestaci贸n social, Correa logr贸 elegir a su sucesor, su vicepresidente, Len铆n Moreno, quien poco despu茅s se rendir铆a ante la m谩s mediocre servidumbre al FMI y a los intereses geoestrat茅gicos de EEUU en la regi贸n, volvi茅ndose c贸mplice de la pol铆tica persecuci贸n contra Rafael Correa. Esto significa que lo menos que puede decirse es que el pa铆s que dej贸 Correa al finalizar sus mandatos era una sociedad m谩s justa, al menos en algunos aspectos, que el pa铆s gobernado por sucesivas oleadas de derecha controladas por las 茅lites olig谩rquicas. 驴Por qu茅 ahora, que la derecha olig谩rquica vuelve a tener a su candidato en la segunda vuelta de las elecciones, algunas fuerzas de izquierda y sectores del movimiento ind铆gena defienden el voto nulo en la segunda vuelta de las elecciones? Para analizar esta coyuntura os propongo la siguiente hip贸tesis de trabajo: Ecuador es hoy quiz谩s el pa铆s del subcontinente donde la divergencia entre la redistribuci贸n econ贸mico-social y el reconocimiento 茅tnico-social es m谩s pronunciada y donde dispone de menos puentes para superarlo. De ah铆 mis dos siguientes perplejidades.

5. 驴Qu茅 es la transici贸n? Uno de los principales problemas que enfrentar谩n hoy las izquierdas en trabajo de parto es la cuesti贸n de la transici贸n. Empezamos a saber que queremos una sociedad anticapitalista, anticolonialista, antipatriarcal, ecologista, feminista, plurinacional, radicalmente democr谩tica, autodeterminada. Sabemos que se trata de un cambio de paradigma de civilizaci贸n. 驴C贸mo luchamos por 茅l? En primer lugar, debemos saber que la lucha es inminentemente pol铆tica. Las banderas aparentemente apol铆ticas de las ONG no tienen otra finalidad que desarmar el movimiento popular. Es por eso que est谩n fuertemente financiadas por los pa铆ses del Norte Global. Entiendo que muchos de ustedes, frustrados con la pol铆tica formal, prefieren canalizar su activismo fuera del sistema pol铆tico de partidos. Pero en la medida en que lo consideren importante, es bueno saber lo que est谩 en juego. Incluso siendo la lucha concebida como pol铆tica, no es f谩cil organizarla. Sabemos que no podemos confiar en las instituciones, pero tampoco podemos vivir sin ellas. Tendremos que luchar con un pie en las instituciones y el otro fuera. Tendremos que luchar dentro del Estado, contra el Estado y fuera del Estado con diferentes formas de organizar las luchas, algunas de las cuales ni siquiera se han intentado todav铆a.

驴Y con que aliados? No es cre铆ble que podamos encontrarlos entre las fuerzas de derecha. La derecha, cuando vuelve al poder, lo hace con m谩s revanchismo que nunca. V茅anse los casos de Bolsonaro en Brasil, de Macri en Argentina o de la golpista 脕帽ez en Bolivia. 驴Es prudente arriesgar lo mismo con Lasso en Ecuador? Por supuesto, todo ser谩 m谩s f谩cil si Arauz se manifiesta claramente en sinton铆a con la transici贸n y no con el regreso al pasado. Como j贸venes que sois, ten茅is en vuestras manos el futuro del pa铆s. Hay tres 谩reas en las que deb茅is prestar especial atenci贸n: la transici贸n para salir del extractivismo, la educaci贸n intercultural y el cogobierno con la CONAIE para dar seguimiento concreto a la plurinacionalidad consagrada en la Constituci贸n de 2008. Las dos primeras 谩reas constan en el programa de Arauz, pero tanto ellas como la tercera dependen de vuestra presi贸n pol铆tica organizada, que debe continuar (y no terminar) con las elecciones. Lo m谩s importante es aprender de los errores del pasado.

6. 驴Se acab贸 el imperialismo? En el reciente debate ecuatoriano, una de las ausencias m谩s ruidosas ha sido el factor de la intervenci贸n extranjera. Algunos de los participantes en el debate est谩n tan dominados por el odio y el resentimiento hacia Correa que ven su fantasma por todas partes y consideran que su injerencia es siempre avasalladora. 驴Ser谩 que as铆 no ven o esconden otro fantasma mucho m谩s presente? Sabemos que el imperio ha cambiado muchas t谩cticas (por ejemplo, de las dictaduras militares a la lawfare), pero no alter贸 su estrategia. Sabemos que la Guerra Fr铆a entre EEUU y China est谩 adquiriendo proporciones muy preocupantes. EEUU es un imperio en declive y, como otros en el pasado, se vuelve a煤n m谩s agresivo en la b煤squeda de zonas de seguridad extraterritoriales. Para EEUU, sin gran influencia en 脕frica y sin confiar mucho en Europa y todav铆a menos en Asia, Am茅rica Latina es la 煤nica regi贸n del mundo que consideran que les pertenece incondicionalmente. El precio que pagan los pa铆ses por desobedecer es enorme, aunque sean muy problem谩ticos desde el punto de vista de las nuevas izquierdas, como, por ejemplo, Cuba, Venezuela o Nicaragua. Arauz ofrece muchas menos garant铆as de alineamiento antichino que Lasso o P茅rez. 驴Estar谩 ah铆 la benevolencia con la que EEUU y la OEA miran a los candidatos anticorre铆stas? A la luz de la experiencia reciente (por no mencionar la menos reciente), 驴pueden los ecuatorianos arriesgarse a un nuevo alineamiento incondicional con EEUU? Estoy seguro de que conoc茅is bien lo que est谩 pasando en Brasil y lo que iba aconteciendo en Bolivia.

Querida amiga, querido amigo:

Mis perplejidades no terminan aqu铆, pero son suficientes para intentar justificar por qu茅 no intervengo m谩s asertivamente en el debate que est谩is teniendo en Ecuador. Mi deseo es que se谩is vosotros, los ecuatorianos y sobre todo los m谩s j贸venes, quienes decid谩is las cuestiones que est谩n abiertas, para las cuales, adem谩s, no hay soluciones inequ铆vocas a la vista. Lo importante es que lo hag谩is con una reflexi贸n profunda sobre los conflictos que atraviesan vuestro pa铆s y sin injerencia externa, ya sea de intelectuales-activistas internacionalistas bien intencionados, como yo, pero que, como yo, est谩n siempre sujetos a cometer errores; y tambi茅n sin la injerencia de pa铆ses extranjeros, ya sean EEUU, pa铆ses europeos, pa铆ses de Am茅rica Latina o China. Una cosa es cierta: lo que decid谩is tendr谩 consecuencias importantes, positivas o negativas, para el futuro del resto del mundo, que se ve afectado por estas polarizaciones. No se est谩 impunemente en el centro del mundo.

Alice News. Traducci贸n de Antoni Aguil贸 y Jos茅 Luis Exeni Rodr铆guez




Fuente: Lahaine.org