December 6, 2020
De parte de Nodo50
162 puntos de vista

鈥溌緾贸mo se puede hacer una democracia con gente que ha estado toda la vida al servicio de la dictadura franquista? 驴Hasta d贸nde llegar谩 la ingenuidad, por no decir otra cosa como tonter铆a, jactancia, autosatisfacci贸n, conformismo de la izquierda del pa铆s鈥, Raimon, 1 de marzo de 1981, La vida inmediata.1981. Diario de trabajo

La publicaci贸n de las cartas de 39 militares retirados de la XIX promoci贸n del Ej茅rcito del Aire (con el ya famoso Francisco Beca a la cabeza) y de otros 73, tambi茅n retirados, pertenecientes a la XIII promoci贸n del Ej茅rcito de Tierra-a las que han seguido otras de militares en situaci贸n similar pero con postulados compartidos[i]-, dirigidas a Felipe VI y al Presidente del Europarlamento y amplificadas por el contenido del grupo de Whatsapp del que formaban parte muchos de ellos, ha vuelto a poner de actualidad algo que era un secreto a voces. El ex militar de la UMD y ahora vicepresidente del Foro Milicia y Democracia, Jos茅 Ignacio Dom铆nguez, ha venido a record谩rnoslo denunciando abiertamente en distintos medios, entre ellos infolibre.es: que 鈥渆l franquismo tiene una gran implantaci贸n en el Ej茅rcito y Franco es respetado鈥. Una constataci贸n compartida por otro miembro del mismo Foro Miguel L贸pez en el mismo medio digital (鈥淵o soy uno de esos 26 millones de hijos de puta鈥) alert谩ndonos de que鈥渁煤n est谩 pendiente la entrada de la democracia en los cuarteles鈥.

Ya hab铆a precedentes relativamente recientes de este tipo de manifiestos, como el que en agosto de 2018 protagonizaron m谩s de mil oficiales retirados (de ellos 70 generales y almirantes), con el t铆tulo suficientemente expresivo de 鈥淒eclaraci贸n de respeto y desagravio al general Francisco Franco Bahamonde, soldado de Espa帽a鈥. Un documento que provoc贸 una modesta respuesta de militares antifranquistas y que cost贸 una sanci贸n disciplinaria a uno de los firmantes, el cabo Marco Santos. Por eso no tiene sentido alguno que, frente a ese c煤mulo de evidencias, la actual ministra de Defensa se empe帽e en decir que los firmantes 鈥渟贸lo se representan a s铆 mismos鈥, en lugar de, como bien dice otro ex militar sancionado, Luis Gonzalo Segura, reconocer que 茅ste es un problema estructural y como tal ha de abordarse.

Las descalificaciones, insultos y llamamientos a un pronunciamiento que se expresan en esas cartas y whatsapps contra 鈥渆l gobierno social-comunista, secundado por filoetarras e independentistas鈥, acompa帽adas de amenazas -como la de fusilar a 26 millones de espa帽oles鈥-,no s贸lo reflejan una visi贸n interesadamente distorsionada de la realidad pol铆tica espa帽ola, sino sobre todo la pervivencia de una cultura pol铆tica reaccionaria en esta instituci贸n clave del Estado.

Una instituci贸n cuyo mando supremo, no lo olvidemos, est谩 en una monarqu铆a que ha demostrado en m谩s de una ocasi贸n situarse por encima de los otros poderes del Estado. Por eso no cabe extra帽arse de que los sucesivos manifiestos se hayan dirigido a Felipe VI y que 茅ste siga sin responder p煤blicamente a esas cartas golpistas, a diferencia de lo que hizo ante el refer茅ndum celebrado en Catalunya el 1 de octubre de 2017. Habr谩 que darle toda la raz贸n al gran periodista Alfredo Grimaldos, recientemente fallecido, cuando sosten铆a que 鈥渆l franquismo no es una dictadura que finaliza con el dictador, sino una estructura de poder espec铆fica que integra a la nueva monarqu铆a鈥.

De nuevo, de aquellos polvos estos lodos

As铆 que no nos sorprende a quienes fuimos y seguimos siendo cr铆ticos de la mod茅lica Transici贸n la ausencia dentro de esta instituci贸n de una cultura pol铆tica democr谩tica 鈥搚, por tanto, antifranquista- a lo largo de las m谩s de cuatro d茅cadas de vida de este r茅gimen.

Esa tarea de socializaci贸n pol铆tica era dif铆cil cuando el r茅gimen surgido de aquella Transici贸nhab铆a sido resultado de una transacci贸n asim茅trica con unos poderes f谩cticos, entre ellos el propio Ej茅rcito, que lograron imponer a la mayor铆a de la oposici贸n unos l铆mites intocables al proceso de democratizaci贸n que se quiso impulsar desde la movilizaci贸n popular y que pronto qued贸 bloqueado. Uno de esos l铆mites era precisamente que esa voluntad democratizadora no entrara en los cuarteles y fuera generosa con las intentonas golpistas, como pudimos comprobar con ocasi贸n de la Operaci贸n Galaxia y, luego, del golpe de estado del 23F de 1981. Porque esa fue la oportunidad hist贸rica para emprender una depuraci贸n radical de las Fuerzas Armadas, totalmente desaprovechada por el gobierno de Felipe Gonz谩lez, confiando (驴ingenuamente?) en que la modesta reforma de Narc铆s Serra y la incorporaci贸n a la OTAN desviaran la atenci贸n de la jerarqu铆a militar sobre la pol铆tica interna.Como si la participaci贸n activa en las guerras imperialistas 鈥揺n las que se deshumaniza al enemigo- sirviera de instrumento de educaci贸n democr谩tica. Por eso no deber铆a llamar la atenci贸n que entre los firmantes de las cartas figuren militares implicados en esas operaciones presuntamente humanitarias.

Ha sido esa pol铆tica del avestruz ante la pervivencia de un conservadurismo de matriz franquista en el seno del Ej茅rcito la que ha permitido que ahora, estimulados por el contexto internacional de ascenso de la extrema derecha, del trumpismo y de fuerzas como Vox, muchos de los que eran altos mandos hasta fechas recientes no muestren ning煤n complejo en expresar su ideario reaccionario en el espacio p煤blico.

Si a todo esto sumamos la crisis de legitimidad de la monarqu铆a, derivada tanto de los esc谩ndalos de corrupci贸n como del creciente intervencionismo pol铆tico de Felipe VI, con la unidad de Espa帽a como metavalor a defender por encima de los derechos y libertades de la ciudadan铆a, no es dif铆cil entender sus temores a ver amenazados ese enclave ultraautoritario y los sagrados valores en los que se han (de)formado, convencidos de que todo estaba 鈥渁tado y bien atado鈥.

Un Estado no tan profundo y cada vez m谩s visible

En una entrevista reciente en la revista Contretemps, Pierre Dardot y Christian Laval expresaban sus reticencias al concepto de Estado profundo argumentando que esa noci贸n 鈥渢iene el inconveniente de dar a pensar que el gobierno supondr铆a un Estado superficial, situado por encima del primero [el profundo], que actuar铆a en la sombra con maquinaciones secretas que el segundo ignorar铆a鈥. Y, en efecto, por mucho que continuemos bajo la Ley de Secretos Oficiales de 1968, el gobierno espa帽ol ya no puede decir que ignora todo lo que ocurre en el seno del Estado: del mismo modo que las cloacas han sacado a la luz nuevos esc谩ndalos, ahora lo que pasa en el Ej茅rcito no se puede decir que no se conoc铆a.

No se puede entender estas iniciativas m谩s que como una forma de visibilizaci贸n p煤blica de la participaci贸n activa de un sector significativo del Ej茅rcito como parte de un bloque reaccionario (el de la foto de Col贸n, con Vox a la cabeza) que no se resigna a abandonar una estrategia de tensi贸n que permita frenar cualquier veleidad reformista del r茅gimen por parte del gobierno de coalici贸n PSOE-UP. Por eso Vox los ha recibido con orgullo (鈥淪on nuestra gente鈥) y el l铆der del PP ha tardado en desmarcarse鈥e las barbaridades del grupo de Whatsapp, pero no de los manifiestos.

Es el PSOE, partido que ha sido clave para la construcci贸n y estabilizaci贸n del r茅gimen, el que se encuentra ahora en medio de un fuego cruzado entre, por un lado, ese bloque reaccionario y, por otro, el que quiere ir construyendo UP con el PSOE, ERC y EHBildu, pero tambi茅n con el PNV y otras de menor peso parlamentario. Un bloque que en el caso de UP ya no aspira a la ruptura con el r茅gimen sino, m谩s bien, a un proyecto reformista con sentido de Estado que marque el inicio de una nueva modernizaci贸n de la sociedad espa帽ola y del r茅gimen. Proyecto que no parece que implique poner en cuesti贸n la pol铆tica de concertaci贸n social con la gran patronal, como estamos viendo con los fondos europeos, ni romper con la 茅lite tecnocr谩tica que mantiene el hilo directo con Bruselas, pero s铆 con las derechas espa帽olas. As铆 se desprende de declaraciones de su l铆der, Pablo Iglesias, cuando propone 鈥渦na mayor铆a de direcci贸n de Estado que va a mantener a la derecha fuera del gobierno por muchos a帽os鈥.

Con todo, esos prop贸sitos son ya demasiado peligrosos para un bloque que mantiene una concepci贸n patrimonial del Estado y de la Constituci贸n y no se resigna a ser oposici贸n parlamentaria mientras est茅n en peligro pilares fundamentales para ella, como son su idea de una Espa帽a uniforme o una monarqu铆a que pueda ejercer su falsa neutralidad ante momentos conflictivos que puedan surgir en el futuro. En estas l铆neas rojas, que tambi茅n ha compartido hist贸ricamente el PSOE, se va a apoyar el PP para dirigirse a la izquierda patri贸tica de ese partido, y de ellas es consciente el resiliente Pedro S谩nchez, alguien capaz hasta ahora de superar todas las pruebas que se ha encontrado por delante para mantenerse en el gobierno, aun a costa de desmentirse constantemente respecto a sus propias promesas y declaraciones anteriores.

La 煤ltima y la m谩s importante prueba de la nueva legislatura, la de los Presupuestos, ha sido ya saldada con 茅xito, si bien esto no ha sido sin renuncias importantes tanto por UP como por ERC y EH Bildu, no siendo entre las menores la ausencia de una reforma fiscal progresiva o el aumento de los gastos militares y de la Casa real, como en un an谩lisis cr铆tico ha se帽alado Daniel Albarrac铆n.

驴A d贸nde va el PSOE?

As铆 que, una vez superada esta batalla parlamentaria, habr谩 que ver cu谩l es la orientaci贸n que va a adoptar el l铆der del PSOE, la 煤nica formaci贸n pol铆tica que, como bien saben -y presionar谩n a favor de ello- los grandes poderes econ贸micos, puede reconstruir un nuevo extremo centro, capaz de dividir a las derechas y subalternizar a las fuerzas a su izquierda para emprender un nuevo camino hacia la recomposici贸n del r茅gimen.Todo esto sin cuestionar el paradigma neoliberal y sin ninguna garant铆a de estabilidad pol铆tica en medio de una crisis pand茅mica, ecosocial, pol铆tico-institucional, nacional-territorial y de derechos 鈥揺n primer lugar, los que est谩 negando la Europa fortaleza ahora en Canarias- que tiende a profundizarse.

Un proceso de recomposici贸n que, ahora que se conmemora el 42 aniversario de la Constituci贸n y pese a la desmovilizaci贸n social de las clases populares, no podr谩 obviar que el debate sobre reforma o ruptura destituyente siga estando en la agenda pol铆tica y, con ella, la exigencia creciente, como demostr贸 la encuesta de la Plataforma de Medios Independientes el pasado 12 de octubre, de un refer茅ndum sobre la forma de Estado. Junto a ellas, el reconocimiento de la plurinacionalidad con todas sus consecuencias (como el derecho a decidir su futuro de pueblos como el catal谩n), confrontado una vez m谩s al gobierno de las togas(Mart铆n Pallin) y su derecho penal del enemigo, como hemos visto ahora con el nuevo castigo a las presas y presos del proc茅s.

Cuestiones todas ellas que el conjunto del establishment sigue viendo con terror y que, sin embargo, tampoco el PSOE muestra voluntad de abordar, como su l铆der ha reiterado recientemente: 鈥淢ientras el PSOE empu帽e el tim贸n del Gobierno, la Constituci贸n regir谩 en Espa帽a de un punto a otro y de principio a fin. Vamos a defender la Constituci贸n a las duras y a las maduras (鈥). El PSOE se siente plenamente comprometido con el pacto constitucional en todos sus t茅rminos y extremos鈥. L茅ase, 鈥渟eguir茅 aceptando el esp铆ritu y la letra de la Constituci贸n y de los consensos de la Transici贸n鈥.Por ello,  es dif铆cil esperar de este gobierno algo que vaya m谩s all谩 de un reformismo sin reformas en su sentido fuerte, que son las que har铆an falta en estos tiempos de malestar popular y de disputa por el espacio p煤blico frente a una extrema derecha cada vez m谩s envalentonada.

Jaime Pastor es polit贸logo y editor de viento sur

[i]La 煤ltima, hecha p煤blica este s谩bado 5 de diciembre, de 270 militares: https://www.publico.es/politica/otros-270-militares-retirados-advierten-del-deterioro-democracia-y-acusan-al-gobierno-imponer-pensamiento-unico.htm

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Fuente: Vientosur.info