February 18, 2021
De parte de Lobo Suelto
333 puntos de vista


 

Me propongo escribir este libro desde que F茅lix Guattari muri贸, en 1992.

Pero el libro no terminar铆a nunca, porque el pensamiento rizom谩tico es la cartograf铆a de las regiones por venir, por lo tanto, las regiones en las cuales 茅ste prolifera no dejan de desplegarse ante mis ojos, cada d铆a que pasa, m谩s r谩pidas que cualquier rayo-escritura.

El desarrollo de la red telem谩tica, el agenciamiento biomaqu铆nico, el Proyecto Genoma, la constituci贸n de un paradigma bioinformacional son todas manifestaciones sucesivas de este devenir rizoma del mundo que F茅lix ha pre-cartografiado.

Entretanto el pensamiento de F茅lix Guattari y Gilles Deleuze ha ganado una vast铆sima atenci贸n, sobre todo en el ambiente Internet, all铆 donde se agencia y prolifera una forma de enunciaci贸n colectiva que se llama red.

Con la insurrecci贸n de Seattle, el 30 de noviembre de 1999, este agenciamiento ha mostrado ser una fuerza pol铆tica planetaria. Agente colectivo de enunciaci贸n rizom谩tica y proceso insurreccional son lo mismo.

Precisamente el agenciamiento de redes ha puesto en movimiento un proceso por el cual el pensamiento Deleuze-Guattari, y la bibliograf铆a que 茅ste alimenta, no deja de proliferar, superando cualquier posibilidad de mantenerse actualizado.

Sobre todo en el mundo anglo-americano salen continuamente nuevos libros y revistas sobre los temas que el pensamiento rizom谩tico ha planteado a la atenci贸n filos贸fica, psicoanal铆tica, pol铆tica y est茅tica.

El campo del pensamiento filos贸fico y pol铆tico, del psicoan谩lisis, pero tambi茅n de la biotecnolog铆a y del ciberpensamiento est谩n atravesados por los principales conceptos que la m谩quina neo-log铆stica Deleuze Guattari ha construido.

En la trilog铆a que va de El Anti-Edipo a Mil mesetas y a 驴Qu茅 es la filosof铆a? se condensa una aventura intelectual extraordinaria, que concluye probablemente la par谩bola del pensamiento del siglo veinte, y derrama sus energ铆as m谩s vivas en el pensamiento del siglo futuro.

No pretendo hacer un balance de la suerte actual del pensamiento Deleuze Guattari.

Quiero simplemente relatar mi historia, mi encuentro con aquel pensamiento y las perspectivas que veo derivar de 茅l.

Mi encuentro con F茅lix Guattari sucedi贸 en diferentes momentos. Cuando hac铆a el servicio militar en un cuartel de castigo del sur italiano, en 1974, hab铆a decidido hacerme el loco para ser enviado a casa.

Un amigo franc茅s me hab铆a hablado de un psicoanalista que intentaba ver el mundo desde el punto de vista del esquizo m谩s que desde el del psiquiatra, entonces compr茅 un libro suyo, el 煤nico que por aquellos a帽os estaba editado en Italia. El libro se llamaba Una tomba per Edipo[1].

Una noche de junio hice una peque帽a escena de locura rehus谩ndome a abandonar el turno de guardia y sosteniendo que all铆 permanecer铆a hasta el extremo de mis fuerzas. Me ingresaron al hospital psiqui谩trico de N谩poles y luego de diez d铆as de observaci贸n el coronel m茅dico me mand贸 a llamar.

Me pregunt贸: 驴qu茅 es lo que no va?

Yo le dije: en verdad nada, va todo muy bien, s贸lo que cuando veo la patente de un autom贸vil los n煤meros quedan estampados en mi cerebro donde sufren toda suerte de recombinaciones, hasta que me viene dolor de cabeza.

El coronel m茅dico (que se llamaba Moretti) me mir贸 por un momento con inter茅s, luego dijo que si hab铆a aprendido la lecci贸n, la hab铆a aprendido muy bien, y me mand贸 a casa con el diagn贸stico de neurosis cenestop谩tica (qui茅n sabe por qu茅).

Desde entonces qued贸 impresa en mi mente enferma la idea de que F茅lix me salv贸 de la colimba. Ya saben, el alzamiento de la bandera a las seis y media y todas esas corridas adelante y atr谩s鈥

Luego le铆 El Anti-Edipo, en marzo de 1976. Aquella vez estaba en la c谩rcel, en una celda de san Giovanni in Monte (una c谩rcel bell铆sima que en el setecientos fue un convento y que hoy es la facultad de Historia de la Universidad de Bolonia). Por m谩s bella que fuera la c谩rcel me deprim铆a, sobre todo porque me hab铆an acusado de poner una bomba en una sede de la democracia cristiana, y yo no sab铆a nada de aquel asunto. Mi amigo Riccardo, que luego parti贸 hacia destinos muy lejanos y que de tanto en tanto reaparece con una nueva mujer vietnamita o californiana, me envi贸 a la celda una copia de El Anti-Edipo. Dentro estaba el mapa de las errancias existenciales y te贸ricas en las que nos est谩bamos perdiendo por aquellos a帽os. Proliferar y perderse, 茅ste era el sentido de la empresa colectiva que el movimiento intentaba en Italia.

En Bolonia con algunos amigos hac铆a A/traverso, una revista que hab铆a debutado con el t铆tulo: Peque帽o grupo en multiplicaci贸n. La idea del contagio, de la proliferaci贸n viral, estaba impl铆cita en aquella f贸rmula presentada como modelo de organizaci贸n (驴pol铆tica? 驴post-pol铆tica?, poco importa). Y la idea de que los procesos sociales y las transformaciones pol铆ticas y culturales son contagios, proliferaciones de virus que se difunden en el cuerpo de la sociedad produci茅ndole mutaciones, es una idea que proviene de la visi贸n molecular de F茅lix. Uno de los puntos de contacto entre el pensamiento rizom谩tico y la inspiraci贸n filos贸fica de William Burroughs, que ha hablado de la palabra como virus.

Me encontr茅 con F茅lix personalmente reci茅n en junio de 1977.

En aquel a帽o en Bolonia ten铆a lugar una bizarra insurrecci贸n que se inspiraba m谩s en el dada铆smo y en El Anti-Edipo que en los manuales de la pol铆tica revolucionaria.

En un cierto momento para m铆 las cosas se hab铆an puesto mal. Hab铆a hablado en alguna asamblea y hab铆a hecho imprimir volantes y peri贸dicos. Iba a Roma con frecuencia donde me encontraba con otros autonomistas, as铆 que un juez consider贸 tener todas las pruebas para acusarme de instigaci贸n al odio de clase y dem谩s cosas.

Mientras el terror se hab铆a desatado en la ciudad. Un joven asesinado por un carabinero. Enfrentamientos de d铆as enteros en el centro de la ciudad. Trescientos arrestos de estudiantes, j贸venes obreros e incluso amas de casa que por casualidad pasaban en medio de la batalla. Durante algunos d铆as permanec铆 clandestino en la ciudad, durmiendo en casa de alg煤n amigo, luego tom茅 el camino que llevaba al exterior. Naturalmente a Par铆s. En junio me decid铆 a telefonearle a F茅lix. No recuerdo el primer encuentro con 茅l. S贸lo se que enseguida fue lo que siempre ha sido.

Un amigo generoso, inocente y genial.

Al inicio de julio me arrestaron. El juez italiano que la ten铆a conmigo vino a Par铆s y convenci贸 a la polic铆a local de que yo era peligroso, y los de la escuadra antimafia me vinieron a buscar mientras iba de una amiga para el almuerzo.

Mierda, el depot de La Sant茅 es un sitio f茅tido. Est谩bamos api帽ados de a sesenta en un s贸tano, mientras afuera llov铆a a c谩ntaros, y para mear era preciso hacerlo en un rinc贸n atento a que nada ocurriese.

Permanec铆 dos d铆as, luego me llevaron a Fresnes. Fresnes ya era entonces una c谩rcel high tech. En la celda estaba solo, las paredes eran todas de metal y en el patio se deb铆a caminar en fila india. A帽oraba la c谩rcel convento de Bolonia.

Pero aquello no dur贸 m谩s de una semana. F茅lix se hab铆a puesto en contacto con mis compa帽eros, hab铆a activado los canales de comunicaci贸n de la intelectualidad parisina y hab铆a creado, en pocas palabras, las condiciones para sacarme.

Los jueces debieron reconocer que la magistratura italiana hab铆a falsificado las cartas, y me concedieron permanecer en Francia. El d铆a en que sal铆 de la prisi贸n de Fresnes Claudia vino a buscarme a bordo de un escarabajo Wolkswagen que guiaba Alain Guillerm, tambi茅n estaba Danielle.

Ese mismo d铆a me reencontr茅 con F茅lix y juntos escribimos el texto de una declaraci贸n contra la represi贸n en Italia y contra el compromiso hist贸rico entre comunistas y democracia cristiana. La declaraci贸n obtuvo el apoyo de Michel Foucault y Gilles Deleuze, de Roland Barthes y de Julia Kristeva, de Philippe Sollers, de Mar铆a Antonietta Macciocchi y de Jean Paul Sartre, entre tantos otros.

En Italia produjo un efecto fuert铆simo, la intelectualidad italiana reaccion贸 expresando posiciones contrastantes. El disenso intelectual se manifestaba, por primera vez, como fen贸meno internacional capaz de oponerse con la misma fuerza al capitalismo occidental, a la opresi贸n sovi茅tica y al socialismo real.

La declaraci贸n abri贸 el camino hacia un congreso en contra de la represi贸n que tuvo lugar en Bolonia, en septiembre de aquel a帽o. El congreso de septiembre fue un evento muy importante. Llegaron decenas de miles de personas (algunos dicen que eran cientos, no las he podido contar). Se hicieron asambleas enormes, reuniones y representaciones teatrales en las calles, comicios m贸viles y conciertos. Fue una explosi贸n de alegr铆a y de rabia, pero en cierto sentido aquello marc贸 el fin de la historia de los movimientos en Italia abriendo la fase de la deriva terrorista y de la acci贸n estatal de liquidaci贸n de las fuerzas sociales disidentes.

En aquellos d铆as la gente lleg贸 a Bolonia como esperando una palabra m谩gica capaz de abrir el camino hacia una nueva historia, una historia igualitaria y libertaria que estuviese a la altura de los tiempos venideros.

Era como si todos estuviesen all铆 para o铆r el rumor del tiempo que estaba llegando y para encontrar la f贸rmula m谩gica capaz de evitar el reflujo, la violencia, la cat谩strofe, el aislamiento y la derrota de toda solidaridad.

No logramos encontrar aquella palabra m谩gica.

Ciertamente hab铆amos errado en algo. Quiz谩 tambi茅n hab铆amos errado en aquella declaraci贸n de julio de 1977. Hab铆amos ubicado a la violencia estatal y a la represi贸n en el centro, hab铆amos insistido en el derecho al disenso, mientras que probablemente deber铆amos haber insistido mucho m谩s en el car谩cter propositivo y creativo del movimiento.

De este modo no habr铆amos cambiado el curso de la historia que estaba preparando una contraofensiva capital铆stica furiosa a escala internacional, la contra-revoluci贸n tacheriana a escala global y el ataque a las formas de vida de la clase obrera. No habr铆amos cambiado la historia, pero quiz谩s habr铆amos preparado la transformaci贸n de los rebeldes en experimentadores aut贸nomos. En los a帽os sucesivos me encontr茅 con F茅lix sobre todo para discutir lo que se pod铆a hacer para ayudar a los expatriados pol铆ticos que ven铆an de Alemania o de Italia. Durante los a帽os ochenta, los a帽os de invierno[2], su empe帽o p煤blico principal estaba dirigido a denunciar la represi贸n pol铆tica y a defender lo conquistado por las luchas pasadas. Pero la creatividad filos贸fica de F茅lix Guattari, en los libros escritos junto a Deleuze y en aquellos que escribi贸 solo, no sufri贸 en absoluto el contragolpe de la situaci贸n en la que nos encontramos cuando debimos defender algo de nuestro pasado, y la posibilidad misma de nuestra supervivencia.

La creatividad filos贸fica de F茅lix Guattari consigue delinear un panorama mucho m谩s amplio del que nuestras fuerzas pueden hoy abrazar. En este sentido canta la canci贸n de los tiempos que deben venir.

F茅lix muri贸 en 1992.

La ca铆da del bloque sovi茅tico, la proliferaci贸n de los conflictos 茅tnico-religiosos y el devastador despliegue de la onda monetarista dibujan el horizonte de los a帽os noventa. Luego de su muerte he seguido el desarrollo de la 煤ltima d茅cada del siglo considerando al pensamiento rizom谩tico como un mapa, procurando ver las huellas de lo real en continuidad con las l铆neas que el mapa contiene.

En continuidad no en analog铆a, porque el pensamiento rizom谩tico no es un calco sino un ritmo, un funcionamiento, un estilo. Un mapa r铆tmico, si se puede decir as铆.

Este libro querr铆a reconstruir el mapa r铆tmico del pensamiento F茅lix, y hacer resonar los acordes, los ritornelos y las disonancias de la rapsodia planetaria contempor谩nea a partir de aquel mapa.


[1] Se trata de Psychanalyse et transversalit茅 (1972). Hay edici贸n castellana. [N. d. T.]
[2] Guattari F., Les ann茅es d鈥檋iver: 1980-1985, Bernard Barrault, Paris, 1985 [N. d. T.]




Fuente: Lobosuelto.com