January 7, 2021
De parte de Paco Salud
1,925 puntos de vista

Casas Viejas  la
Rep煤blica al descubierto

En la fecha de hoy se cumplen 88 a帽os de la masacre de Casas
Viejas. Sirva este humilde art铆culo para recuperar la conciencia de clase
frente aquellos que hacen de la memoria silencio, olvido y negocio.

Iv谩n Nistal Calz贸n

鈥淓stamos viviendo igual que cuando viv铆amos en plena
Dictadura. Nada ha cambiado: la misma burocracia, los mismos jefes militares,
la misma polic铆a y, por tanto, la misma represi贸n, ahora ejercida por una
polic铆a integrada por socialistas. Hablo de la Guardia de Asalto… Ante esta
situaci贸n no valen lamentaciones; hay que reaccionar y pronto para demostrar a
los gobernantes nuestro desacuerdo y la muerte de la esperanza republicana. La
clase obrera, a la altura que hemos llegado, tiene la obligaci贸n – si no quiere
negarse a s铆 misma – de buscar su salud fuera de las marruller铆as pol铆ticas y
de sus partidos, escuela burocr谩tica del poder. La pol铆tica de la clase obrera
no tiene m谩s parlamento que la calle, la f谩brica, los lugares de producci贸n, ni
m谩s camino que la revoluci贸n social a la que s贸lo puede llegarse por una
constante lucha revolucionaria.鈥 (1)

Esta cita de Buenaventura Durruti sirve claramente para
comprender cual era la situaci贸n en la que se encontraba la clase obrera ante
la proclamada II Rep煤blica. La esperanza en poco tiempo se tornar铆a en una gran
desilusi贸n por parte de las masas al ver que el cambio de sistema solo hab铆a
servido para que todo siguiera igual.

De esta desilusi贸n, de las dur铆simas condiciones de vida y
de la gran difusi贸n del anarquismo en Espa帽a desde la llegada de Giuseppe
Fanelli, all谩 por el a帽o 1868, es posible comprender aquella insurrecci贸n que
se produjo en esta aldea gaditana en enero de 1933.

Nos adentraremos brevemente en esta localidad de la mano de
Jes煤s Bartolom茅 Mart铆n (2) para conocer de cerca el contexto en el que se
produjo la insurrecci贸n y posterior masacre:

Casas Viejas en 1930 ten铆a alrededor de 1850 habitantes. La
mayor铆a de los hombres se dedicaban al trabajo agr铆cola y ganadero. La mayor parte
de los campesinos eran trabajadores eventuales. Entre los trabajadores
eventuales se pod铆an distinguir a los jornaleros (contratados para realizar una
tarea estacional) y peonistas (contratados para realizar una tarea espec铆fica).
Estos trabajos eventuales eran estacionales y depend铆an de los ciclos
agr铆colas, la cantidad de cosecha, etc. Por tanto, los trabajadores eventuales
depend铆an del propietario agr铆cola. Otros trabajadores eventuales eran los
ga帽anes que se les denominaba as铆 porque viv铆an en unas m铆seras casas llamadas
ga帽an铆as, en las que la ventilaci贸n y la higiene brillaban por su ausencia. La
mayor铆a de la poblaci贸n viv铆a en chozas m铆seras.

El trabajo de los hombres constitu铆a la principal fuente de
ingresos de las familias, pero estos ingresos no cubr铆an las necesidades de
gasto de las familias por lo que las mujeres y los ni帽os se ve铆an obligados a
trabajar. Hay que tener en cuenta tambi茅n que el desempleo era algo com煤n en
Casas Viejas.

La propiedad agraria se caracterizaba por el dominio general
de los grandes latifundios, que pertenec铆an a la nobleza y, sobre todo, a la
burgues铆a. Por lo tanto, era notorio el contraste entre las m铆seras condiciones
de vida con la riqueza de los terratenientes, en donde muchas de sus
propiedades a pesar de su riqueza natural, estaban sin explotar.

En este contexto, la llegada de las ideas anarquistas a
Andaluc铆a hizo que la desesperaci贸n de la poblaci贸n se fuera organizando,
tomando conciencia de la situaci贸n en la que viv铆an y la necesidad y
posibilidad de cambiarlo a trav茅s de la lucha. Numerosos historiadores han
pretendido justificar las revueltas de esta 茅poca desde un punto de vista
irracional, espont谩neo y milenarista de manera generalizada, argumentos un
tanto simplistas que se caen por su propio peso al no tener en cuenta la
organizaci贸n, coordinaci贸n, estrategias y coherencia de sus actuaciones, ni el
desarrollo ideol贸gico y pol铆tico de los anarquistas en estas regiones. (3)

En 1932, un a帽o antes de la insurrecci贸n, cabe destacar la
reapertura del sindicato de Casas Viejas, que se afili贸 a la CNT, contando con
alrededor de 300 personas. Adem谩s exist铆a un grupo de afinidad de la FAI, que
estaba unido a un grupo local de la Federaci贸n de la Juventud Libertaria (FJL).
(4)

La reci茅n proclamada II Rep煤blica de 1931, como coment茅 al
comienzo de este art铆culo, pronto se convirti贸 en una gran desilusi贸n entre
gran parte del campesinado y de proletariado industrial. Concretamente en Casas
Viejas, la reforma agraria que era lo que m谩s le afectaba, no trajo cambios
sustanciales a la aldea, al contrario, con el Decreto de T茅rminos Municipales,
que obligaba a los terratenientes a emplear braceros locales, trajo m谩s paro y
miseria a Casas Viejas, ya que los campesinos no pod铆an ir como antes a recoger
la aceituna en invierno a otras localidades. A esto hay que unirle el
empeoramiento de la situaci贸n econ贸mica y la crisis triguera, lo que produjo
una situaci贸n insostenible para los habitantes de Casas Viejas, que llegaron a
demandar a las autoridades trabajo y pan, pero como siempre se les abandon贸 a
su suerte.

Para Buenaventura Durruti, era obvio lo siguiente: 鈥淓l
campesinado est谩 maduro para la revoluci贸n: no les faltaba nada m谩s que un
ideal que canalizara su desesperaci贸n. Y con el comunismo libertario lo han
encontrado.鈥

En esta situaci贸n, la CNT decidi贸 apoyar con fines
insurreccionales, la huelga ferroviaria convocada por la Federaci贸n Nacional de
la Industria Ferroviaria (FNIF), creada por la CNT, pero la insurrecci贸n fue un
fracaso, varios pasos mal dados provoc贸 que se desconvocara la acci贸n. En esta
situaci贸n de desconcierto, comenz贸 la insurrecci贸n en Casas Viejas que dur贸 los
d铆as 10, 11 y 12 de enero de 1933. Se cortaron los cables de tel茅fono, se
vigilaron los cruces de los caminos y se hizo una zanja en la carretera de
acceso a Casas Viejas. Con estos actos se intentaba aislar la aldea para que
ninguna fuerza exterior pudiera disolver el reci茅n implantado comunismo
libertario. Los revolucionarios visitaron al diputado alcalde del pueblo, Juan
Bascu帽a, al que le comunicaron la proclamaci贸n del comunismo libertario
haci茅ndoselo comunicar a la Guardia Civil, advirtiendo que no les ocurrir铆a
nada si no abandonaban sus cuarteles, entonces se produjo una refriega en la
que fallecieron tres guardias. Llegaron refuerzos de Medina Sidonia y de Alcal谩
de los Gazules, comenzando a matar y detener a varias personas. Los
revolucionarios se refugiaron en la choza del anarquista Francisco Cruz
Guti茅rrez 鈥淪eisdedos鈥, quien no hab铆a participado en el levantamiento debido a
su avanzada edad, y que en palabras del cura del pueblo, dec铆a de 茅l ser 鈥渦na
persona excelente, de un comportamiento admirable con sus familias, que jam谩s
se hab铆an metido con nadie, ni con el culto ni con su persona…鈥

Los revolucionarios se atrincheraron en la choza y las
fuerzas represivas tuvieron que pedir refuerzos por parte del teniente Artal al
Gobernador de C谩diz, lo que hizo intensificar el asalto, por parte de la
Guardia de Asalto, ante la negativa de los insurrectos a salir de la choza y
rendirse.

El capit谩n Rojas, enviado desde Jerez de la Frontera recibi贸
ordenes terminantes de sofocar en茅rgicamente la rebeli贸n y de arrasar la casa
donde se hab铆an hecho fuertes los revoltosos. Es entonces cuando se instal贸 una
ametralladora que mat贸 a 鈥淪eisdedos鈥 y a otro revolucionario, pero tambi茅n al
guardia civil all铆 retenido. Posteriormente se orden贸 incendiar la choza,
logrando huir Mar铆a Silva Cruz 鈥淟a Libertaria鈥 y el ni帽o Manuel Garc铆a Franco,
los dem谩s fueron abatidos o calcinados en la choza. 鈥淟a Libertaria鈥, en
palabras de Federica Montseny era 鈥淭al como es, llena de poes铆a y tragedia,
penetra en la inmortalidad. Es la encarnaci贸n y el s铆mbolo del martirio de
Espa帽a. Mariana de Pineda representa un momento de la conciencia y de la vida
espa帽ola. Mar铆a Silva es la voz, la carne sangrante de un pueblo crucificado鈥.
(5)

Para dar muestra de su personalidad, he aqu铆 la siguiente
an茅cdota: 鈥淓l propio 鈥淕allinito鈥 (Antonio Caba帽as Salvador, uno de los
anarquistas m谩s activos en la aldea) relat贸 en el peri贸dico 鈥淟a Voz del
Campesino鈥, el incidente que Mar铆a tuvo con la Guardia Civil cuando paseaba con
un pa帽uelo con los colores de la CNT. Fue requerida para que se lo quitara. Al
negarse, se lo quisieron arrebatar delante de los vecinos. Mar铆a abofete贸 a uno
de los guardias. Se ha dicho que en este incidente, estuvo el origen de su
asesinato.鈥 (6) Y as铆 ocurri贸 en 1936, al comenzar la guerra civil fue fusilada
estando embarazada de un ni帽o fruto de su uni贸n libre Con Miguel P茅rez Cord贸n,
que se hab铆an conocido en la c谩rcel a ra铆z de los sucesos ya que ambos fueron
encarcelados, Mar铆a por presuntamente participar en los hechos y Miguel por
denunciar los asesinatos y por llevar donativos a los damnificados por la
tragedia.

La represi贸n continu贸 aun habiendo fallecido todos los
ocupantes de la choza, se produjo a la detenci贸n de los militantes m谩s
destacados, pero la excitaci贸n de los guardias era muy grande y durante los
registros se mato y detuvo a personas que no hab铆an tomado parte en la
insurrecci贸n debido a su avanzada edad. Se les traslad贸 a la calcinada choza de
鈥淪eisdedos鈥 donde se abri贸 fuego contra los detenidos, aplic谩ndoles la famosa y
terror铆fica 鈥淟ey de fugas鈥. Se dice que el capit谩n Rojas quer铆a exagerar la
agresi贸n acumulando cad谩veres en la choza de 鈥淪eisdedos鈥. Los resultados de la
autopsia reflejaban la brutalidad con la que se hab铆a intervenido aquellos
d铆as.

Los d铆as posteriores a la masacre se produjo un gran revuelo
pol铆tico, cre谩ndose una comisi贸n de investigaci贸n. La mayor铆a de historiadores
afirman que lo ocurrido all铆 fue el principio del fin del gobierno de Aza帽a. En
noviembre de 1933 llega al poder a trav茅s de las elecciones, los partidos de la
derecha, el Radical y la CEDA. En el interrogatorio sobre lo sucedido, varias
intervenciones dan muestra de la responsabilidad directa del gobierno y del por
qu茅 de estas actuaciones tan brutales… 鈥淣i heridos ni prisioneros, pues 茅stos
pod铆an declarar lo sucedido鈥 鈥渟i no se daba un escarmiento muy fuerte, se
expon铆a a que se declarara la anarqu铆a鈥.

Las responsabilidades ante lo ocurrido brillaron por su
ausencia, baste con decir que el capit谩n Rojas hab铆a sido condenado a 21 a帽os
de c谩rcel de los que no cumpli贸 ni un solo d铆a. Posteriormente al comienzo del
alzamiento, Rojas estar铆a en primera l铆nea al mando de las milicias falangistas
de Granada, haciendo lo que bien sab铆a hacer… Francisco Ascaso le pondr铆a en
su lugar con unas demoledoras palabras; 鈥溌縋ertenec茅is a otra raza que no sea la
humana? 驴Y por eso no hallaba eco en vos el dolor de los otros? 驴Hab茅is podido
contemplar c贸mo los hombres se doblaban despacio en ag贸nico estertor, quedando
extendidos en tierra, echando borbotones de sangre por la boca, y tenido el
sadismo de pedir, de ordenar: “隆M谩s! 隆Todav铆a m谩s!”, sin que vuestro
coraz贸n sintiera el fr铆o del acero que traspasaba el coraz贸n de los otros?
Porque lo mandaban…. Porque as铆 lo mandaban 隆Ni aunque lo manden, capit谩n!
隆隆Ni aunque lo manden!!鈥 (7) Tampoco se quedar铆a libre, a manos de Ascaso, toda
la clase pol铆tica de sus responsabilidades: 鈥淟os espectros de los campesinos
ca铆dos en Casas Viejas rondar谩n eternamente alrededor de todos los pol铆ticos.鈥

Como hab铆a comentado anteriormente, estos sucesos tuvieron
gran trascendencia debido a las repercusiones pol铆ticas y medi谩ticas de la tragedia.
La derecha aprovech贸 lo ocurrido como estrategia electoral que bien le sirvi贸
para llegar al poder. El gobierno de Aza帽a se quit贸 de responsabilidades
echando la culpa a los insurrectos, si bien a estos se los hab铆a dejado a su
suerte sin realizar el prometido reparto de tierras que hubiera evitado el
levantamiento. Y la prensa se aprovech贸 del morbo de todo lo relacionado con la
matanza para aumentar las ventas de sus peri贸dicos. A d铆a de hoy las cosas
siguen igual; la derecha sigue con su estrategia de borrar la memoria y seguir
con el esp铆ritu de la transici贸n, es decir, seguir con la tan cacareada paz
social para mantener el sistema dominante, mientras que las izquierdas siguen
en su empe帽o de manipular y hacer de la memoria un negocio hotelero. Por su
parte, la prensa sigue aprovechando todo este eco medi谩tico para llenarse sus
bolsillos… es la l贸gica burguesa.

Terminar茅 este art铆culo, como lo empec茅, rescatando del
olvido las palabras de Buenaventura Durruti – que buen uso hacen algunos de su
figura para manipular – para que sirvan de orientaci贸n hacia la clase
trabajadora de hoy en d铆a. 鈥淣o queremos
enga帽ar a nadie, y lo decimos firmemente para que toda la clase obrera lo oiga:
la Rep煤blica, o cualquier r茅gimen pol铆tico por el estilo, con socialistas o sin
ellos, no resolver谩 jam谩s el problema obrero. Un sistema basado en la propiedad
privada y en la autoridad de mando, no puede privarse de tener esclavos. Y si
el trabajador quiere ser digno, vivir libre y due帽o de su propio destino, no
debe esperar a que se lo entreguen, porque la libertad econ贸mica y pol铆tica no
se da, sino que hay que conquistarla. 隆De vosotros, pues, obreros, depende el
continuar siendo esclavos modernos u hombres libres! 隆Vosotros deb茅is, por
tanto, decidir!鈥
(8)

Notas

(1) y (8) Durruti en la revoluci贸n espa帽ola. Abel Paz

(2) Casas Viejas. Represi贸n de una insurrecci贸n rural
anarquista. Revista Amor y Rabia n潞 61. Jes煤s Bartolom茅 Mart铆n

(3) Or铆genes sociales del anarquismo en Andaluc铆a. Temma
Kaplan

(4) Los anarquistas de Casas Viejas. Jerome R. Mintz

(5) Mar铆a Silva 鈥淟a Libertaria鈥. Federica Montseny

(6) Mar铆a Silva Cruz y Miguel P茅rez Cord贸n: el fruto de la
esperanza. Jos茅 Luis Gutierrez Molina

(7) 隆隆Ni aunque lo manden, capit谩n!! Francisco Ascaso. Solidaridad
Obrera




Fuente: Pacosalud.blogspot.com