October 12, 2022
De parte de Sare Antifaxista
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Proyección en Bilbao del documental ‘Casilda, el eco de otros pasos. Beste pausuen oihartzuna’ 

Juanjo Basterra, kazetaria eta m. soziala * E.H 

Zirika! Herri gunea ha acogido este 12 de octubre la proyección del documental ‘Casilda, el eco de otros pasos. Beste pausuen oihartzuna’, organizado por Sare Antifaxista. Muestra la vida de Casilda Hernáez (1914-1991) una luchadora miliciana anarquista, revolucionaria, activista sindicalista de CNT y feminista de Donostia. El documental se estrenó el mes pasado en Donostia en el Zinemaldi Alternatiboa. En el encuentro han estado su director: Juan Felipe, Luis Jiménez Aberasturi, autor del libro ‘Casilda Miliciana’ en el que está basado el documental, y el historiador Juantxo Estebaranz. Todos ellos han destacado las cualidades de anarquista de Casilda Hernáez, de origen gitano. A juicio de los tres, defendió Donostia frente a los golpistas de Franco y también participó, junto a otro anarquista vasco Félix Likiniano, en la II Guerra Mundial y sufrieron los campos de concentración nazis en Francia. Pero lo que queda como resumen de esta proyección en Bilbao es que “Casilda fue una revolucionaria, que no perdió la capacidad de soñar”. Murió en Biarritz, y su casa fue paso de “quienes mantuvieron la lucha contra el franquismo”. 

Juan Felipe ha desarrollado algunos detalles del documental, cómo se hizo. Todavía recuerda que tienen muchas horas de grabación, pero destacó “la fortaleza y capacidad de esa mujer”. Recordó que habrá nuevas proyecciones a lo largo de Euskal Herria. 

Luis Jiménez Aberasturi se entrevistó en vida con la luchadora anarquista. De su entrevista se publicó su libro, editado por Txertoa en 1985. Destacó que “no quería contar nada. No le gustaba ser protagonista” y recordó que ella misma le dijo que “cuando cogió las armas fue porque la lucha armada era la única solución”.

Por su parte Juantxo Estebaranz indicó que “el auge de la clase obrera vasca parte de 1914” en la zona industrial de Bizkaia (Bilbao, Ezkerraldea y Mehatzaldea), en las capitales Gasteiz, Iruñea y Donostia, y localidades como Tolosa, Beasain… “donde había talleres industriales”. A estos añadió la línea del Ebro, desde Lodosa a la Rioja alavesa, donde la CNT penetró también en las empresas del sector agrícola.

De Casilda, Estebaranz dijo que “le gusta la acción anarquista, porque el camino es más corto”. Y, a la vez, es cuando “se fortalecen los derechos de las mujeres, de lo natural, de la libertad individual y milita en la organización anarquista Mujeres Libres”. El historiador no eludió episodios de tensión y enfrentamientos, por lo que dijo que Casilda Hernaez “se enfrenta al capitalismo y al fascismo que avanzan con la nueva república”.

Los tres dejaron claro que “Casilda no es una mujer violenta porque sí, sino porque otros caminos no funcionaron”. En este sentido destacaron la lucha en 1936 en las calles de Donostia.

Luis Jimenez Aberasturi, Juantxo Estebaranz, Juan Felipe


Vida intensa 

Casilda, hija de madre soltera, aprendió a leer y escribir en la escuela pública de Atotxa, en Donostia, y desde muy joven militó en el sindicato anarquista de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Su abuela, de etnia gitana, y sus tíos anarquistas influyeron en esa militancia que le llevó a participar en las primeras huelgas que las obreras vascas realizaron en Donostia.

Como indica su biografía, “cuando se proclamó la Segunda República (1931), ella tenía diecisiete años y los Ateneos Libertarios, controlados por las fuerzas anarquistas, fueron su segunda escuela”.

Luis Jimenez de Aberasturi, autor de ‘Casilda Miliciana. Historia de un sentimiento’ escribe que Casilda Hernáez Vargas ha pasado a la historia como «Casilda, la miliciana», “a pesar de que ella nunca terminó de aceptar ese apelativo y prefería ser considerada como combatiente o revolucionaria. De hecho, la de miliciana no fue sino una de sus facetas, pues también destacó como activa sindicalista, pionera del feminismo y propagandista de una vida en contacto con la naturaleza”.

Desde su adolescencia participó en el movimiento libertario. “Durante la huelga de 1934, fue detenida cuando transportaba explosivos en una cesta, y aquella ‘chica de la cesta’ o ‘chica de las bombas’, como la llamaban, fue condenada a 29 años de prisión. Recobró la libertad en 1936, gracias al triunfo del Frente Popular, y llegó a Donostia a tiempo de participar en la resistencia popular que hizo fracasar la sublevación militar en la ciudad. Combatió después en la Peña de Aia y, cuando cayó Irun, atravesó el Bidasoa para reincorporarse a la lucha en el frente de Aragón. Derrotada la República, partió al exilio y conoció la miseria de los campos de internamiento”.

También resalta que “durante la ocupación alemana de Francia, colaboró con la resistencia. Su compañero Félix Likiniano y ella misma, afincados en Biarritz, fueron de los primeros veteranos que, ya a finales de los 50, conectaron con la nueva oleada de refugiados vascos. En realidad, Casilda acogió hasta su muerte, en 1992, a cualquier persona perseguida por su actividad revolucionaria. Su modestia a la hora de valorar su papel en la lucha y su discreción eran proverbiales”.

Argazkiak / Fotos Baskale

https://www.flickr.com/photos/txeng/albums/72177720302840727




Fuente: Sareantifaxista.blogspot.com