October 14, 2021
De parte de Paco Salud
311 puntos de vista



Caso Almer铆a:  Las verg眉enzas de la Transici贸n

La justicia y la memoria tienen
asuntos pendientes con la llamada Transici贸n espa帽ola. Uno de los m谩s
significativos 鈥搚 sombr铆os 鈥 es el que tiene que ver con Luis Cobo Mier, Luis
Montero Garc铆a y Juan Ma帽as Morales. En la madrugada que transcurre entre los
d铆as 9 y 10 de mayo de 1981 se gesta el conocido como Caso Almer铆a. Esa noche
son arrestados por la Guardia Civil en la localidad de Roquetas de Mar estos
j贸venes trabajadores residentes en la provincia de Santander (a煤n Cantabria no
dispon铆a de Estatuto de Autonom铆a) cuando, al parecer, son err贸neamente
reconocidos en el transcurso de su viaje de Santander a Almer铆a como militantes
de ETA.

“Mi querida familia, ante el
respeto que merecen me dirijo a Vds. para contarles el hecho siguiente respecto
a las extra帽as circunstancias de la desgracia de buestro (sic) hijo y
compa帽eros que fallecieron en manos de los asesinos de la Comandancia [de la
Guardia Civil] de esta localidad”. As铆 comenzaba una carta an贸nima escrita
por un agente del cuerpo policial militarizado que fue remitida a la familia de
Ma帽as Morales tres a帽os despu茅s del asesinato de los tres j贸venes y en la que
daba cuenta de las torturas y la forma en la que once guardias civiles acabaron
con los trabajadores.

Los
motivos y las circunstancias del viaje

Juan Ma帽as ten铆a 24 a帽os, era
almeriense de Pechina, pero llevaba varios a帽os trabajando en la FEVE,
destinado en Santander. Luis Montero 鈥33 a帽os, trabajador de FYESA y miembro
del PCE y CCOO 鈥 y Luis Cobo 鈥28 a帽os y trabajador de ACERIASA 鈥 eran buenos
amigos de Juan, quien los invit贸 a la primera comuni贸n de su hermano menor,
Francisco Javier, que se iba a celebrar en su localidad natal el domingo 10 de
mayo.

Las “extra帽as
circunstancias” de las que escrib铆a el agente sin nombre comenzaron el 7
de mayo cuando, despu茅s de salir de sus respectivos trabajos, los j贸venes
emprendieron su viaje, en un SEAT 127, matr铆cula de Santander, con la intenci贸n
de hacer noche en Madrid, en un piso que le hab铆a prestado un amigo a Luis
Cobo. Ese mismo d铆a por la ma帽ana se produjo en la capital un atentado de ETA
sobre el veh铆culo en el que viajaba el general Joaqu铆n de Valenzuela, Jefe del
Cuarto Militar del Rey, dej谩ndolo malherido y matando a los tres militares que iban
con 茅l.

Inmediatamente, las fuerzas de
seguridad del Estado montaron los dispositivos oportunos para la detenci贸n de
los militantes de ETA sospechosos de participar en la acci贸n. Se sospechaba de
Jos茅 Mar铆a Bereciart煤a y Jos茅 Le贸n Mazusta, apoyados por un tercer integrante
del comando al que se conoc铆a por Goyenechea Frad煤a. En la prensa aparecieron
publicadas las fotograf铆as de los dos primeros junto con la de Jos茅 Andr茅s
Izaguirre Gogorza, ‘Gogor’, del que se sospechaba que estaba al frente del
comando. De Goyenechea Frad煤a, al parecer, no exist铆an fotograf铆as.

Los j贸venes santanderinos ya eran
conocedores de lo sucedido en Madrid, pero arribaron a la capital sin
incidentes rese帽ables, salvo por algunos problemas que les estaba dando el
autom贸vil y que hicieron que, a la ma帽ana siguiente, antes de continuar su
viaje, se detuvieran en un taller cercano a la vivienda en la que hab铆an
pernoctado. No obstante, continuaron su viaje hasta que, en una localidad
manchega, El Provencio, la aver铆a se hizo patente. Se detuvieron en el primer
taller que encontraron y all铆 decidieron dejar el coche para su reparaci贸n. El
mec谩nico les acerc贸 en su coche a la estaci贸n de ferrocarril de Villarrobledo,
desde donde viajaron a Alc谩zar de San Juan para intentar un enlace con el tren
de Andaluc铆a.

Cuando llegaron a la estaci贸n
comprobaron que el siguiente tren no sal铆a hasta las cuatro de la madrugada,
as铆 que decidieron alquilar otro coche. En las afueras de la estaci贸n
preguntaron a unos taxistas y a gente que pasaba por all铆 por una casa de
alquiler de coches. Les informaron de que solamente hab铆a en la localidad de
Manzanares, a unos cuantos kil贸metros. As铆, tomaron un tren que iba a
Manzanares y, finalmente, Luis Cobo alquil贸 a su nombre un Ford Fiesta con
matr铆cula de Ciudad Real. Con 茅l llegaron a su destino en Pechina ya entrada la
noche.

El periplo por tierras manchegas en
pos de una conexi贸n para proseguir su viaje a Andaluc铆a exalt贸 la fantas铆a y el
fervor patri贸tico en algunas de las personas con las que hab铆an hablado. Una de
ellas, al d铆a siguiente, 8 de mayo, tras ojear el peri贸dico y observar las
fotograf铆as de los etarras a los que se atribuye el atentado contra el general
Valenzuela, crey贸 reconocer en los j贸venes de Santander a dichos militantes
vascos. Busc贸 la anuencia y corroboraci贸n de otros y decidieron denunciar a la
Polic铆a y a la Guardia Civil sus conjeturas.

La
caza

Luis Montero, Luis Cobo y Juan Ma帽as
durmieron esa noche en la casa de los padres de este 煤ltimo y pasaron el d铆a
siguiente visitando distintos lugares de la provincia de Almer铆a dado que para
los dos santanderinos era la primera ocasi贸n por aquellas tierras.

Mientras, la denuncia que se originaba
en Alc谩zar de San Juan hab铆a puesto en marcha una maquinaria de b煤squeda y
captura que solamente parar谩 con la detenci贸n por parte de la Guardia Civil de
los tres amigos en el interior de una tienda de recuerdos de Roquetas de Mar.
Son las nueve de la noche del d铆a 9 de mayo de 1981.

A帽os despu茅s, el teniente coronel
Victoriano Guill茅n, quien se opuso con contundencia al golpe de Estado del 23F
y fue castigado por ello, explic贸 ante las c谩maras del programa de
televisi贸n  Cr贸nica de una generaci贸n:
“La Direcci贸n General de la Guardia Civil mand贸 un radio (nombre que se
daba en la Guardia Civil a los fax o t茅lex) diciendo que eran etarras y que
hab铆an atentado contra el general Valenzuela. [El teniente coronel al frente
del operativo] Castillo Quero, que era un enfermo mental, un imb茅cil pose铆do y
que, adem谩s, presum铆a de su amistad con el rey, vio all铆 la ocasi贸n de hacer un
servicio y hacer m茅ritos, colgarse medallas”.

Desde el momento en que se produjo la
denuncia, la familia de Luis Cobo comenz贸 a recibir llamadas y visitas de
agentes de la Comandancia de Santander preguntando por las se帽as personales y
la documentaci贸n con que 茅ste contaba (dado que era Luis Cobo Mier quien hab铆a
alquilado el veh铆culo). La familia inform贸 que Luis no ten铆a el documento
nacional de identidad porque lo hab铆a perdido, pero que viajaba con el carn茅 de
conducir y con el pasaporte. Aportaron todo tipo de datos: caracter铆sticas
f铆sicas, situaci贸n laboral, la ropa que llevaba鈥 Todo indica que desde
Santander se consigui贸 aclarar su identidad y que, por tanto, su adscripci贸n a
ETA deb铆a quedar descartada.

Sin embargo, en Almer铆a se mont贸 un
gran dispositivo por parte de la Guardia Civil para su localizaci贸n,
advirti茅ndose a los subordinados de la extrema peligrosidad de los militantes
de ETA a los que se pretend铆a detener.

Montero, Cobo y Ma帽as fueron apresados
a 煤ltima hora de la tarde del s谩bado 9 de mayo sin que ninguno de ellos
ofreciera la m谩s m铆nima resistencia. A partir de ese momento, y hasta que
fueron encontrados sus cad谩veres calcinados en el interior del Ford Fiesta en
un barranco de la carretera de G茅rgal, la Guardia Civil y otros funcionarios
del Estado trataron de ocultar la verdad con una versi贸n oficial tan delirante
que, si se sigue al pie de la letra, plantea tantos interrogantes que, a fuerza
de dudas, crea demasiadas certezas.

El 12 de mayo, los diarios dudan. El
entonces biso帽o peri贸dico  El Pa铆s le
dedica 114 palabras en los que t铆midamente reproduce la versi贸n oficial.  El Diario Monta帽茅s, en Santander, s铆 indica
que “la nota de la Guardia Civil que relata los hechos no parece muy clara
y por eso la propia Direcci贸n General ha abierto una investigaci贸n (鈥)”.

Versi贸n
oficial

En la comparecencia que posteriormente
realiz贸 el ministro de Interior de UCD, Juan Jos茅 Ros贸n, ante el Congreso de
los Diputados, manifest贸 que tras la detenci贸n, y seg煤n informes de la Guardia
Civil, los detenidos entraron en contradicci贸n en algunas de sus declaraciones
y que en ning煤n momento Juan Ma帽as se hab铆a identificado como natural de
Almer铆a (de hecho, en todo momento la Guardia Civil indic贸, contradiciendo a
los familiares que manifiestan que sali贸 de casa con su DNI y su carn茅 de FEVE,
que Juan Ma帽as no llevaba ninguna identificaci贸n, al contrario que Cobo o
Montero). Tambi茅n inform贸 de que en el reconocimiento del autom贸vil en el que
viajaban los detenidos se han encontrado dos pistolas marca ‘Astra’.

La versi贸n oficial mantiene que
exist铆a un convencimiento de que los detenidos eran, efectivamente, activistas
de ETA y se orden贸 su traslado a Madrid en una caravana compuesta de cuatro
veh铆culos que inclu铆a el propio Ford Fiesta de los santanderinos (en total once
guardias civiles vestidos de paisano y los tres detenidos), conducido por un
guardia civil, al cual acompa帽aba otro como copiloto, mientras que los
detenidos iban esposados en el asiento de atr谩s.

Cerca de la localidad de G茅rgal, desde
los coches que viajan detr谩s observaron como el Ford Fiesta realizaba un giro
extra帽o y c贸mo el conductor sal铆a despedido por la puerta lateral y, a
continuaci贸n, el otro guardia civil por la puerta contraria. Todo esto se
entiende como un intento de agresi贸n y fuga por parte de los detenidos y el
teniente coronel al mando de la operaci贸n (Castillo Quero) orden贸 disparar a
las ruedas con el objeto de detener el veh铆culo. Sin embargo 茅ste, lejos de
pararse, cay贸 por un peque帽o barranco y se incendi贸, siendo imposible el
rescate de los detenidos por la magnitud de las llamas y el riesgo de
explosi贸n.

El ministro, tal y como recuerda
Antonio Ramos Espejo en el libro  El Caso
Almer铆a: Abierto para la historia, tambi茅n se帽al贸 que la identificaci贸n de las
v铆ctimas no fue posible hasta horas m谩s tarde al enterarse del suceso sus
familiares por la prensa.

El ministro Ros贸n concluy贸 asegurando
que todo se debi贸 a un “tr谩gico error”. Los diputados de la oposici贸n
presentes en la comparecencia, indignados, no dudaron en calificar la
exposici贸n de pantomima y de encubrimiento por parte del Gobierno de un crimen
perpetrado por miembros de la Guardia Civil. Aunque, una vez derrotada la UCD,
olvidaron el caso, la justicia e, incluso, la memoria de lo sucedido.

El
juicio

“A mi madre le dieron una bolsa
con los restos de mi t铆o. Ah铆 hab铆a un colgante, una prenda de ropa鈥 y luego ya
le dieron los restos de mi t铆o -explica Lola Liquete Cobo, la sobrina de Luis
Cobo Mier- … un brazo, una mand铆bula, unos dientes鈥 Claro, mi madre dijo:
驴D贸nde est谩 el resto de mi hermano?”. Las familias denunciaron desde el
primer minuto las inconsistencias de la versi贸n oficial y, con la ayuda del
tenaz abogado Dar铆o Fern谩ndez, lograron llevar a juicio a parte de los implicados.

El juicio se inici贸 el 14 de junio de
1982, trece meses despu茅s, y finaliz贸 el 27 de julio. Solamente fueron
procesados tres de los once guardias: el teniente coronel Castillo Quero, que
en el momento de los hechos estaba al frente de la Comandancia de Almer铆a y era
el mando de la operaci贸n, el teniente G贸mez Torres y el guardia Fern谩ndez
Llamas.

El abogado de la acusaci贸n particular,
Dar铆o Fern谩ndez, en todo momento intent贸 que fueran condenados por asesinato,
en contra de la opini贸n del fiscal, que calificaba los hechos de homicidio. Le
fue denegada una prueba fundamental en cualquier proceso judicial sin ninguna
raz贸n de peso, como es la reconstrucci贸n de los hechos, y siempre dud贸 de las
garant铆as t茅cnicas y cient铆ficas de las autopsias realizadas por los forenses.
Fue constantemente acuciado y los intentos de intimidaci贸n por parte de
miembros de la Benem茅rita fueron variados, “incluida una bomba bajo su
coche: Dar铆o tuvo que esconderse en una cueva”, recuerda Lola Liquete
Cobo.

No fue Dar铆o Fern谩ndez el 煤nico
intimidado. Jos茅 Criado, Pepe el barbero, un militante de la izquierda
almeriense, rememora esos d铆as en el libro a煤n in茅dito  La Chanca. Una Revoluci贸n (1940-2000):
“Cuando la farsa del juicio, que yo le llamo farsa de juicio porque eso
fue, la represi贸n que tuvimos fue peor porque denunciamos la farsa que estaban
haciendo. Eso nos supuso鈥 A m铆 me asaltaron mi negocio, mi peluquer铆a. El local
donde ten铆amos la sede de la Plataforma de Lucha Obrera fue  asaltao, literalmente  asaltao. Fue 
violentao y yo me tuve que tirar en aquellos entonces quince d铆as fuera
de Almer铆a, hab铆a orden de arresto contra m铆 y me tuve que ir a Murcia”.

Los abogados de la defensa calificaron
en todo momento de terroristas a los fallecidos, incluso con posterioridad a la
correcta identificaci贸n de los mismos. De hecho, en el periodo que transcurri贸
desde el crimen hasta la finalizaci贸n del juicio desde diversas instancias se
continu贸 poniendo en duda su identidad, pasando de terroristas a delincuentes
comunes o bien, homosexuales. Adem谩s, se intent贸 crear un clima seg煤n el cual
Almer铆a estaba infestado de terroristas y pisos francos.

Lo cierto es que no se encontr贸 ning煤n
impacto de bala en las ruedas del Ford Fiesta, pero s铆 alrededor del dep贸sito
de gasolina y en los cuerpos y en las cabezas de los fallecidos. Algunos de los
impactos hab铆an sido realizados de arriba abajo, contradiciendo la versi贸n de
los guardias de que los disparos se hicieron antes de que el coche cayera a la
hondonada y se incendiara.

En el lugar de los hechos se encontr贸
una lata de gasolina. Las pistolas que presuntamente se hab铆an descubierto
horas despu茅s de la detenci贸n en el coche de los detenidos estaban llenas de
herrumbre y estaban datadas en 1921. En el juicio a instancias del abogado de
la acusaci贸n se declar贸 por parte de miembros de la Guardia Civil que
perfectamente pod铆an ser armas confiscadas y depositadas en cuarteles.

Por si fuera poco, cinco pescadores
que pasaban por la carretera de G茅rgal cuando el coche estaba incendi谩ndose con
los tres j贸venes dentro ratificaron en el juicio que pararon para ofrecer su
ayuda y un extintor que portaban en su autom贸vil, y que un guardia civil les
dijo que no era necesario ya que los heridos hab铆an sido evacuados (lo cual,
evidentemente, no era as铆).

En las conclusiones finales los
abogados defensores reconocieron por fin que hab铆a existido un delito de
homicidio, cuando previamente afirmaban que no hab铆a existido delito, pero
alegaron “cumplimiento del deber” de los tres enjuiciados y
“obediencia debida” en los casos del teniente y del guardia. El
fiscal, sospechosamente coordinado con los defensores, no cambi贸 sus
alegaciones y sigui贸 manteniendo en todo momento que se trataba de un
homicidio.

Al teniente coronel Castillo Quero, que
en ning煤n momento ha mostrado sombra de arrepentimiento, se le sentenci贸 a una
pena de 24 a帽os de prisi贸n. Al teniente G贸mez Torres a 15 a帽os de prisi贸n, y al
guardia Fern谩ndez Llamas a 12 a帽os de prisi贸n. Todas las penas citadas
implicaban adem谩s la baja en el cuerpo de la Guardia Civil.

En todos los casos los acusados
salieron de la c谩rcel con bastante antelaci贸n al final de sus penas por un
te贸rico buen comportamiento (Castillo Quero logr贸 el tercer grado a los tres
a帽os). Adem谩s cumplieron en unas condiciones que para s铆 quisieran muchos de
los internos que siguen penando por las c谩rceles de Espa帽a. Durante parte de la
pena residieron en centros militares en lugar de hacerlo en c谩rceles ordinarias
y, tal y como se denunci贸 a帽os despu茅s, recibieron un ‘salario’ procedente de
los fondos reservados del Ministerio del Interior.

Con posterioridad a la sentencia, tal
como mostr贸 el diario  El Pa铆s en su
edici贸n del d铆a 15 de octubre de 1985, la esposa del exteniente coronel
Castillo Quero solicit贸 para su marido un indulto por “sus largos
servicios a la patria”.

El 22 de abril de 2015,  El Diario de Almer铆a dio cuenta de c贸mo la
formaci贸n pol铆tica Amaiur hab铆a formulado varias preguntas relacionadas con el
Caso Almer铆a en el Congreso de los Diputados. Quer铆a saber si los agentes de la
Guardia Civil condenados por asesinar a los tres j贸venes cobraron esas ayudas
de fondos reservados, las cantidades y si, finalmente, el Gobierno contemplaba
considerar a los fallecidos como v铆ctimas del terrorismo, tal y como reclaman
las familias. Jon I帽arritu, diputado de Amaiur, recibi贸 la siguiente respuesta
a sus numerosas preguntas: “El Gobierno carece de informaci贸n que pueda
aportar a una respuesta parlamentaria, dada la antig眉edad de los hechos
referidos en la pregunta”.

Unas
conclusiones que se extienden en el tiempo

Tanto las familias de los j贸venes
fallecidos como su abogado, numerosos periodistas y pol铆ticos que siguieron el
caso, tienen hasta el d铆a de hoy, 35 a帽os despu茅s, otra versi贸n de los hechos
que se sigue manteniendo en la oscuridad por parte de las sucesivas autoridades
gubernativas y de la Guardia Civil.

Caben pocas dudas respecto a que a
Juan Ma帽as, a Luis Cobo y a Luis Montero los mataron miembros de la Guardia
Civil en un estado de confusi贸n rayano en la demencia o la obsesi贸n. Pudiendo
realizarse las comprobaciones de identidad oportunas no se hicieron, pese a que
la Guardia Civil ten铆a medios para ello, tal y como se comprob贸 en el juicio.
Las pistolas que dijeron haber encontrado en el coche, con toda probabilidad
fueron colocadas all铆 para justificar la inculpaci贸n como militantes de ETA.

Es muy probable que a uno de ellos o a
todos se les trasladara a una antigua fortaleza cerca de la costa y se les
torturara intentando arrancarles una confesi贸n. Tambi茅n es posible que alguno
de ellos o todos fallecieran bajo tortura y que el Ford Fiesta en el convoy de
traslado solamente transportara en la parte de atr谩s personas muertas o鈥 sus
restos. Si fuera as铆, estar铆amos ante un concepto a煤n m谩s perverso de la “ley
de fugas”.

Es posible que se prendiera el coche
utilizando la propia gasolina del dep贸sito y tambi茅n la del bid贸n que se
encontr贸 en los alrededores, con el objeto de ocultar las lesiones producidas
con antelaci贸n.

Este 10 de mayo se cumplen 35 a帽os de los
hechos que se relatan. Las familias contin煤an en completo desacuerdo con el
desenlace. Por ello, siguen pidiendo que se aclaren las circunstancias reales
de la muerte de sus familiares y que recaiga la ley con justicia en los
causantes. Los guardias civiles eran once y solamente fueron juzgados tres. El
resto, adem谩s de participar en la acci贸n, cometieron el delito de ocultaci贸n de
pruebas.

Las familias siguen solicitando
dignidad para los j贸venes asesinados y que se les considere v铆ctimas del
terrorismo. En ning煤n momento ha sido aceptada esta cuesti贸n, alegando que
solamente pueden ser consideradas as铆 las v铆ctimas de ETA. Hoy en d铆a son
consideradas de ese modo tambi茅n las v铆ctimas de otros grupos terroristas y se
reclama que el “concepto” se ampl铆e a las v铆ctimas del terrorismo de
Estado.

El a帽o pasado, en la plaza de Pechina,
localidad de nacimiento de Juan Ma帽as, se le levant贸 una placa en homenaje y en
recuerdo de los hechos acaecidos. En Cantabria, tierra de nacimiento o de
adopci贸n de todos ellos, jam谩s se ha realizado un acto de homenaje oficial ante
sus asesinatos.

 

Fuente: http://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/Caso-Almeria-verguenzas-Transicion_0_513049551.html




Fuente: Pacosalud.blogspot.com