March 10, 2023
De parte de A Las Barricadas
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En noviembre de 2022, los trabajadores y trabajadoras de Avanza, la empresa que gestiona el servicio público de algunas líneas de autobús del Baix Llobregat, convocan paradas parciales contra las condiciones laborales precarias y el mal estado de la flota de vehículos, una situación que arrastran desde hace años. Estamos en el mes de marzo de 2023 y su lucha continúa. Entrevistamos a Quique, conductor del L95, actualmente de baja, y Víctor, conductor del E86: ambos afiliados a la CGT, nos explican las razones que han llevado la plantilla a la huelga, qué reivindican y cuál es su visión del conflicto.

Sois los responsables de la movilidad a gran parte del Baix Llobregat y los que recibís de primera mano las quejas de la población sobre el servicio de autobús. ¿En qué condiciones está la flota de vehículos que conducís?

Quique: Nos vemos trabajando con autobuses obsoletos en los que no funciona el aire acondicionado, ni los sistemas antivaho, ni los limpiaparabrisas, ni los faros. Los asientos de usuarios y conductores están destrozados, las ruedas están desgastadas… En muchos vehículos, el pedal de emergencia que sirve para comunicar incidentes está estropeado y tampoco funciona el sistema de comunicación con la empresa: te ves obligado a usar tu teléfono personal, hecho que no es ni siquiera legal.

Víctor: La flota está muy deteriorada: hace 6 años que se tendría que haber renovado. La situación ya era mala con el anterior operador, Mohn, pero los últimos 3 años se ha agravado. Avanza obtuvo la licitación del servicio presentando una oferta un 16% más baja: con un parque de vehículos que ya estaba obsoleto, se añadieron 42 autobuses que estaban en Madrid pendientes de ser desguazados. Hay vehículos que circulan a pesar de no cumplir con los requisitos ambientales ni tener la ITV. El 70 o 80% de las rampas para personas con movilidad reducida no funcionan. El servicio de limpieza es prácticamente inexistente: se han tenido que retirar autobuses porque estaban infestados de chinches, pulgas u hongos que han afectado a trabajadores y usuarios. Esto último tuvimos que denunciarlo a Inspección de Trabajo, que obligó la empresa a desinfectar toda la flota.

Cómo afecta ésto a vuestras condiciones laborales?

Quique: Todo esto repercute en la salud de los trabajadores y trabajadoras. Yo, actualmente, estoy de baja por ansiedad y depresión, provocadas por las condiciones laborales en Avanza que, en algunos casos, los trabajadores hemos denunciado desde 2015. El absentismo laboral es del 12%, en muchos casos por ansiedad, pero también por lesiones de espaldas, de ciática y de cervicales, a causa de unos asientos antiguos y desgastados donde trabajamos muchísimas horas a la semana.

Víctor: Cuando entró Avanza se encontró una plantilla con 170 trabajadores de baja. Hay muchísima gente con depresión, se aguanta mucho estrés: cada día te expones que te insulten e, incluso, que te agredan, porque los pasajeros llegan tarde a su puesto de trabajo. Nunca sabes si acabarás el servicio o te quedarás tirado en medio de una carretera.

¿Habéis tenido alguna situación de peligro a causa del mal sido de los vehículos?

Quique: Una vez estuve a punto de atropellar a una señora y su hija: cruzaron sin mirar y me di cuenta de que el claxon no funcionaba. Todo esto me ha generado también trastornos graves del sueño.

Víctor: Sin ir más lejos, el otro día circulaba por la autopista y empezó a llover mucho. Los pasajeros tuvieron que ayudarme, abriendo las ventanas y limpiando el vidrio frontal con una bufanda porque de golpe, en medio de la C32, el sistema antivaho no funcionaba: ¡No podía parar y tenía que conducir con una visibilidad prácticamente nula! La situación es delirante, venden ganas de bajar del bus y marchar hacia casa: nos estamos jugando la vida y la de los usuarios.

En 2019 se produce la adjudicación del contrato en Avanza, que es quien está detrás de la fusión de Tuzsa, Vitrasa y Auto-res. Y que, desde 2013, forma parte del grupo mexicano ADO: un conglomerado empresarial multinacional. A efectos prácticos, ¿Qué ha supuesto para la plantilla el cambio de manos del servicio?

Víctor: La empresa anterior era más pequeña, así que creíamos que, viniendo una gran multinacional, aprenderíamos algo. Nos hemos dado cuenta de que ha sido al revés: los trabajadores somos los que estamos sacando adelante esta empresa, a pesar de la incompetencia de la dirección y del departamento de logística. No ha habido una sola vez que la plantilla haya cobrado bien la nómina: cada mes hay 40 o 50 trabajadores que tienen que reclamar horas extras, festivos, etcétera. Es todo un desastre: llegas para hacer el relevo y no hay ningún conductor para cubrir el turno.

También he oído que os quejáis de las condiciones que tenéis en cocheras, ¿Cuál es la realidad?

Víctor: Como instalaciones tenemos 4 módulos portátiles de obra: no hay vestuario, ni duchas. Tampoco tenemos taquillas donde dejar los uniformes ni los efectos personales. Estuvimos un mes entero sin lavabos en cocheras: tuvimos que denunciar para conseguir un solo váter portátil e, incluso, hemos tenido que continuar denunciando para tener suficiente papel higiénico, Â¡Nos dejaban 2 rollos por semana, cuando por allá pasan entre 50 y 100 trabajadores cada día!

Hemos visto que la empresa ha sido multada por la Autoritat Metropolitana de Barcelona (AMB) con 300.000 euros por la dejadez de sus vehículos. También parece que ahora se comprometen a mejorar los buses con una nueva flota. ¿Cuál es vuestra valoración sobre esta sanción?

Víctor: En contraste con los 240 millones de euros de la concesión del servicio, la multa es irrisoria. Así que me parece que es un gesto de cara a la galería, pero quien continúa pagando son los usuarios. La AMB dio la licitación siendo consciente de lo que pasaría: quieren hacer de poli bueno y hacer ver que Avanza es el poli malo, pero están al mismo paquete. De hecho, la AMB, como organismo público, tiene la responsabilidad final sobre el funcionamiento del servicio. 

Quique: A Avanza le sale más a cuenta pagar la multa que asumir el coste del mantenimiento que realmente necesitan los vehículos. Piensa que solo un cristal ya son 5.000 euros y otras partes como el sistema hidráulico o el embrague cuestan un dineral. Ahora dicen que traerán más de 90 vehículos nuevos: serán propiedad de la AMB, pero el mantenimiento continuará yendo a cargo de Avanza.

Por lo que nos hemos informado, las reivindicaciones de la huelga son por la mejora de la flota que, como comentáis, no tendría que circular. Pero también pedís mejoras laborales. Cuáles son vuestras demandas? 

Víctor: Lo que pedimos son 2 días seguidos de descanso: es una demanda de mínimos por el trabajo que hacemos y el estrés que soportamos. Lo tienen la mayoría de empresas. Buscamos una reducción de la jornada tipo anual: tenemos la más alta de nuestro sector en todo el Estado, con 1.811,60 horas, a pesar de que esto es ilegal. El convenio sectorial que nos rige marca 1.007,70 horas como máximo. El servicio nocturno no puede hacer horas extra, pero tenemos compañeros que están haciendo 400, 500 o 600 horas extra en el año. La administración pública mira para otro lado, igual que con el derecho a los descansos y con tantas otras cosas. Concedieron la licitación siendo conscientes de que el convenio laboral está caducado, que los salarios están congelados desde hace 4 años y que estamos fuera de ley. 

Quique: Ahora mismo es imposible descansar, se trabajan muchos festivos y fines de semana: aunque pases tu tiempo libre durmiendo, estás tan agotado que acabas perdiendo el contacto con las amistades y la familia. Yo tengo 61 años y me queda poco para jubilarme, pero estoy trabajando desde los 16 y ya no podía más.

Durante las negociaciones, los trabajadores rechazasteis con un 86% de los votos el último preacuerdo que presentaron la empresa y UGT y CCOO. ¿En que consistía y qué es vuestra posición al respeto?

Víctor: El acuerdo prometía un 3% de incremento salarial: tal como está el coste de la vida, es inasumible. Lo que pedimos no es nada del otro mundo, queremos un incremento del IPC real. Los últimos años hemos perdido un 15% de IPC: pedimos que nos den un 5,7% de 2022 y que ajusten el del 2023 a la realidad.

Quique: Además, lo que se paga por el servicio de bus nocturno es una miseria. 

¿Qué representatividad tienen UGT y CCOO entre la plantilla y qué relevancia está teniendo la CGT en este conflicto? 

Quique: Piensa que todos estos problemas los arrastramos desde hace años y CCOO y UGT nunca han hecho nada significativo al respecto. Cuando empecé en la CGT, teníamos 2 delegados: en las últimas elecciones, en cambio, sacamos 7. Muchos compañeros y compañeras que estaban en CCOO y UGT están pasándose a la CGT: se está haciendo buen trabajo y se valora. 

Víctor: CGT tiene fuerza, está arrastrando y movilizando a toda la plantilla. Así que UGT y CCOO se ven obligados a seguirnos: algunos de ellos ya hubieran firmado el preacuerdo. Nosotros presionamos al Comité de Empresa, que quiere hacer solo 1 día de parada semanal, cuando la mayoría de trabajadores queremos hacer 3. Ellos querrían una huelga estéril, que se quede dentro del centro de trabajo y sin hacer ruido. El 2008, de la mano de los sindicatos mayoritarios, hicimos solo dos movilizaciones: fueron un paseo hasta el Ayuntamiento de Viladecans, que está junto a las cocheras. Ahora estamos haciendo marchas de kilómetros, cortando la entrada de la autopista de Viladecans y la de Gavà. 

¿Cuál está siendo el apoyo a la huelga por parte de la plantilla? 

Víctor: Valoramos que está en torno al 90%. Otra cosa son los trabajadores que pueden asistir a las movilizaciones, pero se nota el apoyo. En la última convocatoria reunimos 150 trabajadores por la mañana y 170 por la tarde, de una plantilla total de unos 600 empleados contando conductores, administración, taller, etcétera. Además, es la primera vez que todo el personal de Taller y los inspectores se han sumado a la huelga. El Departamento de Mantenimiento no lo ha hecho: es nuevo, está externalizado y recibe mucha más presión por parte de la empresa. 

¿Cómo os sentís después de 4 meses de lucha? 

Víctor: La gente está bastante concienciada y ésto se ha visto en el rechazo mayoritario de la plantilla al último preacuerdo presentado. Nosotros consideramos que son los trabajadores y las trabajadoras quien tiene la potestad de aceptar o rechazar acuerdos y no el Comité de Empresa, como CCOO y UGT querrían. Todavía hay fuerza y la gente quiere continuar luchando. 

Las huelgas, además de aportar conquistas materiales, a menudo también generan otros efectos. ¿Habéis notado una mayor cohesión entre los trabajadores y trabajadoras? 

Víctor: Definitivamente, hay más solidaridad que antes y mucha más unidad dentro de la plantilla. Antes de que CGT tuviera presencia, había mucha discriminación y diferencias entre trabajadores veteranos y novatos: ahora estamos luchando por la igualdad de derechos, a la vez que fomentamos una mayor organización.

Hemos visto cómo, desde los partidos políticos, ayuntamientos, medios de comunicación y la misma empresa se atacaba los trabajadores, culpando a la huelga del mal funcionamiento del servicio. ¿Cómo sentís que se está recibiendo vuestra lucha por parte de los usuarios? 

Quique: El mes de julio de 2022 hubo una manifestación de usuarios de Gavà hasta Viladecans. El mal funcionamiento no viene desde la huelga, esto lo sabe todo el mundo. Hay pasajeros que nos muestran su apoyo y que han participado en las movilizaciones. 

Víctor: Para entender de donde vienen estos ataques, la alcaldesa de Castelldefels, por ejemplo, es vicepresidenta de la AMB, tiene un cargo de responsabilidad en todo esto que está pasando. 

Para acabar, ¿Qué le diríais a los usuarios que están siendo afectados por la huelga? 

Quique: Que si quieren dar apoyo y luchar por un mejor servicio, estén pendientes de las próximas convocatorias.

Víctor: Que toda muestra de apoyo es bienvenida y que tengan paciencia, aunque les entiendo por el servicio deficitario que obtienen. A menudo los trabajadores son quienes pagamos el pato cuando, actualmente, si no fuera por nosotros, que trabajamos en condiciones pésimas, el servicio de autobuses no llegaría ni al 30%: ¡Fíjate que hay días normales que salen menos autobuses de cocheras, por su mal estado, que los servicios mínimos que nos marcan en día de huelga!

 




Fuente: Alasbarricadas.org