March 20, 2021
De parte de Asociacion Germinal
167 puntos de vista


Cat谩strofe ecol贸gica (隆Y no cambio clim谩tico!), un problema pol铆tico
x Marcelo Colussi
El desprecio moderno por el medio ambiente que nos lega el capitalismo surgido en Europa se ha instalado con una soberbia aterradora

芦No entiendo por qu茅 nos matan a nosotros, destruyen nuestros bosques y sacan petr贸leo para alimentar autom贸viles y m谩s autom贸viles en una ciudad ya atestada de autom贸viles como Nueva York禄. (Dirigente ind铆gena ecuatoriano.)

I

La 芦Flor de las Indias禄, como las llamara en el siglo XIV el incansable viajero y mercader italiano Marco Polo (las mil doscientas islas e islotes de coral desperdigadas por el Oc茅ano 脥ndico conocidas hoy como Islas Maldivas), con sus 500.000 habitantes (actualmente un para铆so tur铆stico), est谩n condenadas a desaparecer bajo las aguas oce谩nicas en un lapso no mayor de 30 a帽os si contin煤a el calentamiento global y el consecuente derretimiento de casquetes polares y glaciares. Lo tragic贸mico es que sus habitantes no han vertido pr谩cticamente un gramo de agentes contaminantes.

La globalizaci贸n es un proceso no s贸lo econ贸mico; es un fen贸meno pol铆tico-social y cultural. M谩s a煤n: es un hecho civilizatorio. Extremando el concepto, donde m谩s podemos verla (sufrirla) es en la perspectiva ecol贸gica que trae el nuevo modelo de producci贸n industrial surgido hace doscientos a帽os con el capitalismo que tuvo lugar en Europa, hoy difundido por todo el orbe. La globalizaci贸n, en un sentido, es la mundializaci贸n de los problemas medioambientales, de los que nadie, en ning煤n punto del globo, puede sustraerse. Por eso el ejemplo con que se abre el texto: un habitante 芦subdesarrollado禄 de la Polinesia sufre las consecuencias de un desaforado consumo de combustibles f贸siles en otra parte del planeta, en ciudades 芦desarrolladas禄 plagadas de autom贸viles. Es evidente que el planeta es uno solo, la casa com煤n de la especie humana.

La soluci贸n a esa degradaci贸n de nuestra casa com煤n, que desde hace algunos a帽os se viene dando con velocidad vertiginosa, es m谩s que un problema t茅cnico: es pol铆tico, y no hay ser humano sobre la faz del planeta que no tenga que ver con 茅l. As铆 como nadie escapa a la publicidad comercial -hasta en la m谩s remota aldea del mundo puede encontrarse un afiche de Coca-Cola o de Shell-, as铆, mucho m谩s a煤n, nadie escapa al efecto invernadero negativo, a la lluvia 谩cida, a la desertificaci贸n o a la falta de agua potable. En ning煤n 谩rea del quehacer humano puede verse m谩s claramente la globalizaci贸n que en el campo de la ecolog铆a (del griego: oikos: casa, logos: estudio). De igual modo, en ning煤n campo de acci贸n en torno a grandes problemas humanos se encuentran respuestas m谩s globalizadas que en lo tocante a nuestro compartido desastre medioambiental. Un habitante de las Maldivas, consumiendo 100 veces menos que un estadounidense o un europeo-occidental, est谩 tanto o m谩s afectado que ellos por los modelos de desarrollo depredadores que envuelven a toda la humanidad. O nos salvamos todos, o no se salva nadie.

Podr铆amos considerar el desastre ecol贸gico como consecuencia de factores exclusivamente t茅cnicos, solucionables tambi茅n en t茅rminos puramente tecnol贸gicos: se reemplazan los veh铆culos de combusti贸n interna que queman combustibles f贸siles por agrocombustibles, o por energ铆as el茅ctricas. Pero la tecnolog铆a es un hecho altamente pol铆tico. Si en vez de petr贸leo se utiliza etanol extra铆do de palma aceitera, o ca帽a de az煤car, o se usan bater铆as de litio, siempre quedan problemas pol铆ticos en los marcos del capitalismo: para producir agrocombustibles se quitan tierras de cultivo de alimentos a los campesinos, o se invade Bolivia para buscar el litio de sus ricos yacimientos. Mientras la forma de concebir la productividad del trabajo se da en el marco del actual modelo de desarrollo (sin dudas contrario al equilibrio ecol贸gico), ello es, ante todo, un hecho pol铆tico, un hecho que nos habla de c贸mo establecemos las relaciones sociales y con el medio circundante. Si, como dice el ep铆grafe, para tener autom贸viles circulando en Nueva York es preciso aniquilar humanos y selva en otras latitudes, ah铆 hay un tremendo problema con la noci贸n de desarrollo.

II

La industria moderna ha transformado profundamente la historia humana. En el corto per铆odo en que la producci贸n capitalista se ense帽ore贸 en el mundo -dos siglos, desde la m谩quina de vapor del brit谩nico James Watt en adelante- la humanidad avanz贸 t茅cnicamente lo que no hab铆a hecho en su ya dilatada existencia de dos millones y medio de a帽os. Puede saludarse ese salto como un gran paso en la resoluci贸n de ancestrales problemas: desde que la tecnolog铆a se basa en la ciencia que abre el Renacimiento europeo, con una visi贸n matematizable del mundo aplicada a la resoluci贸n pr谩ctica de problemas, se han comenzado a resolver cuellos de botella. La vida cambi贸 sustancialmente con estas transformaciones, haci茅ndose m谩s c贸moda, menos sujeta al azar de la naturaleza.

Pero esa modificaci贸n en la productividad no dio como resultado solamente un bienestar generalizado.

Concebida como est谩, la producci贸n es, ante todo, mercantil. Lo que la anima no es s贸lo la satisfacci贸n de necesidades, sino el lucro, el cual se concreta en el circuito de la comercializaci贸n (芦realizaci贸n de la plusval铆a禄 dir谩 el materialismo hist贸rico). M谩s a煤n: la raz贸n misma de la producci贸n pas贸 a ser la ganancia; se produce para obtener beneficios econ贸micos. Por eso se produce cantidades gigantescas de productos realmente no necesarios, pero que se van imponiendo como imprescindibles a partir del modelo de desarrollo imperante. Es desde esta clave esencial como puede entenderse la historia que transcurri贸 en este corto tiempo desde la m谩quina de vapor de mediados del siglo XVIII a nuestros d铆as; la historia del capitalismo (europeo primero, norteamericano luego, igualmente el japon茅s o el de cualquier latitud) no es otra cosa que la obsesiva b煤squeda del lucro, no importando el costo. Si para obtener ganancia hay que sacrificar pueblos enteros, diezmarlos, esclavizarlos, e igualmente hay que depredar en forma inmisericorde el medio natural -esa es la 煤nica l贸gica que mueve al capital-, todo ello no cuenta. La sed de ganancias no mide consecuencias.

Actualmente, dos siglos despu茅s de puesto en marcha ese modelo, la humanidad en su conjunto paga las consecuencias. 驴Merecen los habitantes de las Islas Maldivas desaparecer bajo las aguas porque en la ciudad de Los 脕ngeles, EEUU, hay un promedio de un autom贸vil de combusti贸n interna por persona arrojando di贸xido de carbono, o porque los ciudadanos estadounidenses econ贸micamente m谩s privilegiados consumen m谩s de 100 litros diarios de agua, 70 m谩s de lo necesario (contra un litro de un habitante del 脕frica sub-sahariana)? 驴Se merece cualquier habitante del planeta tener 13 veces m谩s riesgo de contraer c谩ncer de piel a partir del adelgazamiento de la capa de ozono que lo que ocurr铆a 100 a帽os atr谩s por el hecho de tener cerveza fr铆a en la refrigeradora? 驴Es 茅ticamente aceptable que un perrito de un hogar del 芦civilizado禄 Primer Mundo consuma un promedio anual de carne roja superior al de un habitante del Sur global o que tenga servicios psicol贸gicos (隆s铆: hay psic贸logos caninos!) mientras en otros pa铆ses faltan vacunas b谩sicas, madres que no pueden amamantar a sus hijos por su desnutrici贸n cr贸nica o gente que muere de diarrea por falta de agua potable?

Aunque hay alimentos en cantidades inimaginables (45% m谩s de lo necesario para nutrir bien a toda la humanidad), viviendas cada vez m谩s confortables y seguras, comunicaciones rapid铆simas, expectativas de vida m谩s prolongadas, m谩s tiempo libre para la recreaci贸n, etc., etc., la matriz b谩sica con que el capitalismo se plantea el proyecto en juego no es sustentable a largo plazo: importa m谩s la mercanc铆a y su comercializaci贸n que el sujeto para quien va destinada. Si realmente hubiera inter茅s en lo humano, en el otro de carne y hueso que es mi igual, nadie deber铆a pasar hambre, ni faltarle agua, ni sufrir con enfermedades que las tecnolog铆as vigentes est谩n en condiciones de vencer. En definitiva, se ha creado un monstruo; si lo que prima es vender, la industria relega la calidad de la vida como especie en funci贸n de seguir obteniendo ganancia. Para que 15% de la humanidad (b谩sicamente del Norte global y de algunas islas de esplendor en el Sur) consuma sin miramientos, un 85 % ve agotarse sus recursos. Y el planeta, la casa com煤n que es la fuente de materia prima para que nuestro trabajo genere la riqueza social, se relega igualmente.

Consecuencia: el mundo se va tornando invivible. Peligroso, sumamente peligroso incluso. 驴Habr谩 que pensar en una irremediable pulsi贸n de muerte, como concluy贸 Freud, una tendencia a la autodestrucci贸n que nos gu铆a? 驴Ser谩 que en una sociedad nueva, un mundo de 芦productores libres asociados芦, como dec铆a Marx, esas contradicciones se superar谩n?

La cada vez m谩s alarmante falta de agua dulce, la degradaci贸n de los suelos, los qu铆micos t贸xicos que inundan el planeta, la desertificaci贸n, el calentamiento global, el adelgazamiento de la capa de ozono, el efecto invernadero negativo, los desechos at贸micos, las monta帽as de basura que flotan en los oc茅anos, son problemas de magnitud global a los que ning煤n habitante de la humanidad en su conjunto puede escapar. Todo ello es, claramente, un problema pol铆tico y no solo t茅cnico. Y es en la arena pol铆tica -las relaciones de poder, las relaciones de fuerza social entre los diferentes grupos, entre las diferentes clases sociales鈥 donde puede encontrar soluciones. Si se consume en forma voraz, demencial, sin medir las consecuencias, es porque quienes dirigen el mundo -los grandes megacapitales globales- han ideado esta incre铆ble obsolescencia programada donde hay que botar todo muy r谩pidamente para seguir consumiendo.

La gente com煤n, el ciudadano de a pie, no es el irresponsable; solo sigue mansamente los dictados impuestos. 芦隆Hay que consumir!禄 es la consigna establecida. Y el consumo no para (ni tampoco las ganancias de los productores).

En el Foro Mundial de Ministros de Medio Ambiente reunido en la ciudad de Malmoe, Suecia, en mayo del 2000 en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se reconoci贸 en la llamada Declaraci贸n de Malmoe que las causas de la degradaci贸n del medio ambiente global est谩n inmersas en problemas sociales y econ贸micos tales como la pobreza generalizada, los patrones de producci贸n y consumo no sustentables, la desigualdad en la distribuci贸n de las riquezas y la carga de la deuda externa de los pa铆ses pobres. Por eso, es enga帽oso hablar de 芦cambio clim谩tico芦, como si se tratara de una mutaci贸n natural de las condiciones climatol贸gicas; lo que existe es una cat谩strofe generalizada provocada por el modelo capitalista en curso.

III

Se ve as铆 que la destrucci贸n del medio ambiente responde a causas eminentemente humanas, a la forma en que las sociedades se organizan y establecen las relaciones de poder; en definitiva: a motivos pol铆ticos. El modelo industrial surgido con el capitalismo y con la ciencia occidental moderna, adem谩s de producir un salto tecnol贸gico sin precedentes (comparable a la conquista del fuego, a la aparici贸n de la agricultura, o de la rueda, o de la escritura) gener贸 tambi茅n problemas de magnitud descomunal, porque el af谩n de riqueza que lo alienta no repara en otra cosa que en el billete de banco: se perdi贸 de vista lo humano, y la idea de que los humanos somos parte de la naturaleza. El ensoberbecimiento de los 芦ganadores禄 (si es que al capitalismo se le puede decir 芦ganador禄) llev贸 a esquemas agresivos inimaginables.

El poder de destrucci贸n -y de autodestrucci贸n- alcanzado por la especie humana creci贸 tambi茅n en forma exponencial, por lo que las posibilidades de autodesaparecernos son cada vez m谩s grandes (驴pulsi贸n de muerte entonces?). El militarismo capitalista -respondido por el socialismo real en forma sim茅trica- llev贸 a un callej贸n sin salida, donde la sobrevivencia de toda especie viva sobre el planeta est谩 en entredicho. Valga agregar que la totalidad del poder at贸mico con fines militares generado en la actualidad -alrededor de 13.000 ojivas nucleares, repartidas fundamentalmente entre las dos superpotencias at贸micas, la Federaci贸n Rusa -heredera de la ex Uni贸n Sovi茅tica- y EEUU, cada una de ellas equivalente a no menos de 20 bombas de las arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945- posibilitar铆a generar una explosi贸n de tal magnitud cuyos efectos destructivos llegar铆an hasta la 贸rbita de Plut贸n. Proeza t茅cnica, sin dudas, pero que no sirve para terminar con el hambre, con la falta de agua para muchos, con la ignorancia y el pensamiento m谩gico-animista a煤n presente en las religiones.

En otros t茅rminos: el desprecio moderno por el medio ambiente que nos lega el capitalismo surgido en Europa se ha instalado con una soberbia aterradora. Lo cual reafirma que el llamado Occidente y la idea de desarrollo que ah铆 se gest贸 est谩n en franca desventaja con otras culturas (orientales, americanas prehisp谩nicas, africanas) en relaci贸n a la cosmovisi贸n de la naturaleza, y por tanto al v铆nculo establecido entre ser humano y medio natural. El desastre ecol贸gico en que vivimos no es sino parte del desastre social que nos agobia. Si el desarrollo no es sustentable en el tiempo y centrado en el sujeto concreto de carne y hueso que somos, no es desarrollo. Si se puede destruir el lejano Plut贸n, pero no se puede asegurar la vida de los habitantes de las Maldivas porque la idea de desarrollo no los contempla, entonces hay que cambiar ese modelo, por inservible. Es una pura cuesti贸n de sobrevivencia como especie.

A no ser que haya sectores sociales -detentadores de omn铆modos poderes, por cierto- que ya est茅n apostando por una vida fuera de este planeta, contaminado, lleno de 芦pobres禄, sin soluci贸n, en definitiva. Pero los que no hacemos voto por ello, los mortales de a pie, los que creemos que es m谩s importante un habitante de las Maldivas que cambiar el autom贸vil cada a帽o, los que no queremos morir de un evitable c谩ncer de piel, o sumergidos por el derretimiento de los hielos polares, tenemos mucho por seguir luchando a煤n. El problema de nuestra casa com煤n nos toca a todos. Todos, entonces, podemos -tenemos- que hacer algo. Y es important铆simo remarcar que en esa lucha no se trata de cambiar h谩bitos de consumo personal, como si fu茅ramos los habitantes del mundo los responsables de la cat谩strofe en curso por una cuesti贸n de ignorancia o de desidia.

De alg煤n modo, cierta preocupaci贸n ecologista que se ha instalado, con la figura de la joven activista sueca Greta Thunberg a la cabeza, no termina de resolver la cuesti贸n. El problema no estriba en que cada ciudadano 芦responsablemente禄 consuma menos, recicle, no use bolsas de pl谩stico sino de arpillera, cierre bien el grifo de agua y use la bicicleta en vez del veh铆culo con motor de combusti贸n interna. Eso es loable, pero no alcanza. Lo que hay que cambiar es el modo de producci贸n en su conjunto, el capitalismo. Como dijera Marx en 1950: 芦No se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva芦.

mcolussi.blogspot.com

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Fuente: Asociaciongerminal.org