January 1, 1970
De parte de La Haine
309 puntos de vista


Estamos en un proceso pol铆tico caracterizado por la movilizaci贸n popular. El r茅gimen y las derechas podr谩n revertir su derrota si logran controlar la constituyente

Hay motivos para estar contentos. Los resultados son aplastantes. Las urnas han decidido: 78,27 por ciento aprueba elaborar una nueva Constituci贸n y 79,22 por ciento decide que sea mediante elecci贸n popular al 100 por ciento. Son los datos. Pero quienes votaron el apruebo no es un grupo homog茅neo. Baste considerar los partidos firmantes del Acuerdo por la paz social y una nueva Constituci贸n (15/11/19). Una mayor铆a se opone a reconocer derechos al pueblo mapuche (Estado pluri茅tnico); otros rechazan un rol protag贸nico del sector p煤blico en la elaboraci贸n de las pol铆ticas sociales en materia de salud, educaci贸n, vivienda, trabajo, pensiones o desoyen el compromiso con el medio ambiente.

En definitiva, no todo lo que vot贸 apruebo se inscribe en un proyecto transformador que camine hacia una democr谩tica participativa y menos rupturista con el orden patriarcal. Podr铆amos asistir a un maquillaje pol铆tico en el cual la nueva redacci贸n sea una visi贸n edulcorada del neoliberalismo, avalada por unos constituyentes espurios.

El triunfo del apruebo no es resultado de la voluntad pol铆tica de las dos coaliciones que han gobernado Chile desde 1990. Su origen es la rebeli贸n popular iniciada el 18 de octubre de 2019 y la movilizaci贸n social que, en plena pandemia, no ha cesado. Un desborde popular que ha dejado fuera de juego a los partidos pol铆ticos, cuyo grado de confianza y aceptaci贸n por la ciudadan铆a no supera 2,4 de una horquilla de uno a 10. Igualmente, el triunfo tiene una cara que no se debe olvidar: la represi贸n. Fue la violencia la respuesta gubernamental a las demandas de una nueva Constituci贸n y el rechazo a las pol铆ticas neoliberales.

As铆 atestigua el informe de la Fiscal铆a Nacional del 15 de junio de 2020. Desde octubre de 2019 hasta el 1潞 de abril de 2020, se han computado 8 mil 510 v铆ctimas de violaciones de derechos humanos. Se han interpuesto 5 mil 645 denuncias por violencia policial. Existen 664 casos de violencia sexual; 258 desnudamientos, 67 abusos diversos, 12 violaciones y 27 amenazas de tocamientos. Adem谩s, se contabilizan 411 v铆ctimas con lesiones oculares y otros 615 casos con traumatismos graves. Todos, perpetrados por las fuerzas armadas y carabineros, siendo 466 de sus miembros identificados como autores materiales de alguno de ellos.

No es una concesi贸n, ha sido una lucha sin cuartel, donde las v铆ctimas pertenecen a las clases populares, el origen del triunfo. Es un grito de dignidad, como ha sido rebautizada la plaza Baquedano, centro neur谩lgico de las protestas en Santiago donde se re煤nen cientos de miles ciudadanos, reclamando el fin del neoliberalismo y un nuevo orden social. Una s铆ntesis de 40 a帽os de bregar por los cambios que una y otra vez fueron ninguneados por quienes aceptaron el pacto de transici贸n con las fuerzas armadas.

Los mismos que desmovilizaron a la sociedad civil, traicionaron el esp铆ritu del No en el referendo de 1988 y en 1990 se hicieron con el poder. En 1990, la Concertaci贸n mantuvo la Constituci贸n pinochetista y las reformas neoliberales se profundizaron. Impidi贸 juzgar al dictador, clausurando la posibilidad de justicia y reparaci贸n. Hambre, corrupci贸n y miseria, es el legado del pospinochetismo y su Constituci贸n. En abril de 2021, la elecci贸n de constituyentes, coincidir谩 con las elecciones municipales y de gobernadores regionales, la historia no puede repetirse.

Hay que seguir movilizados, articular programa y definir estrategias, presionar, impedir que sean los mismos que se han negado a reconocer sus verg眉enzas, quienes administren el triunfo y elaboren la nueva Constituci贸n. Se gan贸 una gran batalla, pero no se puede bajar la guardia. Las v铆ctimas del golpe de Estado c铆vico-militar, los miles de detenidos desaparecidos, torturados, exiliados, no son fantasmas. Son la memoria viva sobre la cual se asienta este triunfo. Sin olvidar, los m谩s de 2 mil 500 detenidos durante la rebeli贸n popular, acusados de disturbios, terrorismo, agresi贸n y resistencia a la autoridad. Tambi茅n presos pol铆ticos.

Es la primera ocasi贸n que una Convenci贸n Constituyente en Chile ser谩 electa por votaci贸n popular. Pero ello no garantiza que los constituyentes sean representantes de las organizaciones y movimientos sociales que en primera l铆nea se han fajado por conquistar el derecho de elaborar una nueva Carta Magna. Las candidaturas est谩n amarradas a las coaliciones existentes. Presentar candidaturas independientes es un camino tortuoso. Las listas de partidos pueden cerrar el paso a candidatos provenientes de la sociedad civil que han dado origen al referendo. Adem谩s, ser谩 necesario contar con dos tercios de los 155 constituyentes para aprobar cambios estrat茅gicos. Y la complicidad entre la Democracia Cristiana, la socialdemocracia y la derecha tradicional, cuando se trata de salvar el edificio neoliberal, ha sido la norma.

Estamos en presencia de un proceso pol铆tico caracterizado por la movilizaci贸n popular. El gobierno y una parte de la oposici贸n podr谩n revertir su derrota si logran controlar la constituyente. Es obligado estar vigilantes y sin retroceder. Salvador Allende tuvo un pensamiento premonitorio, al se帽alar que s贸lo cuando: 鈥淓l pueblo [鈥 entienda que no es desde arriba, sino desde las ra铆ces mismas de su propia convicci贸n de donde debe nacer la Carta Fundamental que le dar谩 su existencia como pueblo digno, independiente y soberano鈥. Allende no err贸; ahora, a cumplir su mandato. Hacer una Constituci贸n democr谩tica desde abajo. Ese es el reto.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org