October 21, 2021
De parte de La Haine
174 puntos de vista


El ex premier Netanyahu es el m谩ximo l铆der/heredero del sionismo revisionista fundado por Vladimir Jabotinsky que lo model贸 al estilo del… fascismo de Mussolini

En uno de sus libros 鈭 Excitable speech. A politics of the performance (1997)鈭, Judith Butler, buscando una teor铆a m谩s amplia de la performatividad del lenguaje pol铆tico que es a la vez definido por el contexto social y capaz de romperlo abriendo una suerte de brechas 鈭抩 fisuras (J. Derrida)鈭 para la acci贸n pol铆tica y analizando las maneras en las que las palabras que hieren y agreden amenazan directamente a nuestros cuerpos incitando a la violencia, subraya que los enunciados violentos no son cuesti贸n de opini贸n: el lenguaje represivo ES violencia (T. Morrison).

No obstante acaba argumentando que la defensa de los grupos vulnerables a trav茅s de la censura (el Estado) puede tener efectos adversos: la prohibici贸n de cierto tipo de lenguaje impide una contestaci贸n efectiva por parte de los agredidos, cerrando el campo de la cr铆tica e imposibilitando una respuesta pol铆tica (pp. 77 y 78).

Buen ejemplo de esto 鈭抏xtremo, pero ilustrativo y no mencionado por Butler鈭 es el negacionismo del holocausto.

En The meaning of Hitler (2021), documental que disecciona el potencial cultural sin fin del nazismo sobre todo en tiempos del auge del nacionalismo, de la extrema derecha y de figuras como Trump 鈭抭ue seg煤n la propia Butler encarnaba una nueva forma del fascismo, algo reflejado en su lenguaje vejatorio e incitaci贸n a la violencia (Charlottesville, Capitolio), y que en sus 煤ltimas semanas le recordaba incluso a Hitler en el b煤nker鈭 podemos ver a David Irving, uno de los principales negacionistas, filmado sin darse cuenta durante un tour por el antiguo campo de exterminio en Treblinka, haciendo chistes antisemitas: los jud铆os murieron porque no sab铆an trabajar: para lo 煤nico que eran buenos era para firmar cheques, jeje, etc茅tera.

La crueldad 鈭抎el antisemitismo, de la islamofobia, del racismo, del sexismo y de otras formas de discriminaci贸n鈭 est谩, para empezar, en el lenguaje.

Aun as铆, para Deborah Lipstadt, destacada historiadora del holocausto que habla tras las escenas con Irving, la gente como 茅l no deber铆a ser silenciada. Si bien el negacionismo del holocausto es considerado delito en muchos pa铆ses 鈭抩 sea, censurado (junto, por ejemplo, con s铆mbolos nazis)鈭, e Irving (in)famosamente perdi贸 una causa civil con Lipstadt (1996): fue 茅l quien la demand贸 cuando se sinti贸 agredido (sic) al ser tachado de negacionista en uno de sus libros: Denying the Holocaust (1993).

As铆 鈭抲n poco en el esp铆ritu butleriano de dejar cosas abiertas鈭, no fue censurado directamente por el Estado por sus alegaciones 鈭抋 pesar de que pod铆a haberlo sido鈭, sino cuando 茅l mismo se sinti贸 herido (sic) por ciertas palabras y el juez dictamin贸 que su descripci贸n como persona que de manera deliberada distorsiona y niega a la historia corresponde a la realidad (adem谩s de que lo encontr贸 ser un antisemita y un racista).

En un gesto parecido al de Butler, Noam Chomsky defendi贸 el derecho de Robert Faurisson, otro conocido negacionista, de usar de introducci贸n en uno de sus libros: M茅morie en d茅fense (1980), un ensayo suyo sobre el negacionsimo y la censura 鈭 Some elementary comments on the rights of freedom of expression鈭 incluso sin su permiso y sin, mucho menos, estar de acuerdo con sus argumentos.

La censura en estos casos, m谩s que soluci贸n, desde el punto de vista pol铆tico se vislumbra como problema.

Cuando hace unos a帽os el parlamento israel铆 debati贸 acerca de la prohibici贸n del uso de la palabra nazi 鈭抲 otras invectivas asociadas el Tercer Reich鈭 fuera del contexto hist贸rico y educativo, los argumentos en contra segu铆an el razonamiento butleriano: la prohibici贸n de estas palabras y/o comparaciones impedir铆a una respuesta pol铆tica: llamar nazis o fascistas a los sectores pol铆ticos israel铆es 鈭抎e los que s铆 hay鈭 que corresponden a esta descripci贸n.

Para no buscar lejos: el ex premier Netanyahu es el m谩ximo l铆der/heredero del sionismo revisionista fundado por Vladimir Jabotinsky que lo model贸 al estilo del… fascismo de Mussolini. Y esto sin tomar en cuenta lo que 茅l mismo hac铆a en Gaza, al grado de que a algunos (J. Saramago, G. Agamben) esto les recordaba los campos de concentraci贸n; o el muro en los territorios ocupados les parec铆a a otros el muro del gueto de Varsovia (Z. Bauman).

Por supuesto. El uso indiscriminado del lenguaje tiene consecuencias. Las palabras 鈭抧o siempre, pero muchas veces s铆鈭, llevan a la acci贸n (otra vez Trump viene a la mente). Un ejemplo que pone Butler es el del ex premier Yitzhak Rabin (p. 44) cuyo asesinato en 1995 por un extremista jud铆o por haber firmado los Acuerdos de Oslo fue producto de una larga campa帽a de incitaci贸n orquestada 鈭抏sto Butler ya no lo especifica鈭 por… el propio Netanyahu y sus seguidores. Oslo y Rabin seg煤n ellos, que por meses marchaban con una efigie suya vestida en uniforme de la SS tild谩ndolo de nazi, tra铆an el segundo Auschwitz y/o el holocausto.

El hecho de que tanto la propia Butler por su solidaridad propalestina, cr铆ticas al sionismo y al abuso del argumento de antisemitismo 鈭抳茅ase Parting ways: jewishness and the critique of zionism (2012)鈭, como Chomsky, por lo mismo, acabasen censurados en m煤ltiples ocasiones por el Estado de Israel, teniendo negada la entrada a este pa铆s y por extensi贸n a los territorios ocupados palestinos, es, digamos, una iron铆a (para no usar alguna otra palabra m谩s fuerte).

@MaciekWizz




Fuente: Lahaine.org