November 9, 2021
De parte de Indymedia Argentina
212 puntos de vista


Despu茅s de casi cuatro a帽os de un proceso judicial ama帽ado, que nunca ocult贸 el objetivo de aleccionar a quienes se atreven a defender sus derechos, el Tribunal Oral Federal 3 conden贸 a los compa帽eros C茅sar Arakaki y Daniel Ruiz por su participaci贸n en la multitudinaria jornada de protesta contra la infame reforma previsional promovida por el gobierno de Mauricio Macri.

La movilizaci贸n del 18 de diciembre de 2017 fue la m谩s masiva de las muchas que hubo esa semana, protagonizadas por amplios sectores populares, en repudio a la presencia de la Organizaci贸n Mundial del Comercio, en reclamo de alimentos para los comedores de las organizaciones sociales y contra la reforma previsional. La represi贸n descargada por los gobiernos nacionales y de la Ciudad, con operativos multifuerza de los que participaron la Polic铆a de la Ciudad, la Federal, Gendarmer铆a Prefectura y hasta la Polic铆a de Seguridad Aeroportuaria, costaron m谩s de 200 personas detenidas, acusadas por grav铆simos delitos federales y centenares de heridxs y lesionadxs por las balas de las escopetas antitumulto y los gases lacrim贸genos.

En la abrumadora mayor铆a de las causas iniciadas esa semana, como sucedi贸 tambi茅n con otras movilizaciones criminalizadas de la 茅poca 鈥損or ejemplo, al mes de la desaparici贸n forzada de Santiago Maldonado- ning煤n juez ni fiscal pudo sostener mucho tiempo las acusaciones y debieron archivarlas. Pero hab铆a que usar a alguien para aleccionar al conjunto del pueblo trabajador, y ese rol recay贸 en los compa帽eros C茅sar Arakaki, Daniel Ruiz y Sebasti谩n Romero.

La sentencia de la que hoy s贸lo conocimos el veredicto condena a ambos compa帽eros por los delitos de intimidaci贸n p煤blica y atentado contra la autoridad agravado por mano armada e intervenci贸n de m谩s de tres personas, y suma, en el caso de C茅sar, lesiones en agresi贸n.

Aunque no conoceremos los argumentos del tribunal hasta el pr贸ximo mes de febrero (necesitan tiempo para ver c贸mo lo dibujan), no precisamos leerlos para saber que, como se prob贸 en el juicio, y como lo vivimos quienes estuvimos ese d铆a en las calles, si alguien cometi贸 un atentado en esa jornada fue el aparato represivo estatal, que carg贸 contra la multitud que s贸lo reclamaba que no empeoraran a煤n m谩s sus condiciones de vida presentes y futuras.

Recordemos que los disparos de las escopetas fueron dirigidos a prop贸sito al rostro de los varones y el pecho de las mujeres; cinco personas perdieron total o parcialmente la vista el d铆a 18 y decenas de trabajadorxs de prensa, y muchas personas que filmaban o fotografiaban, fueron blanco preferencial de la represi贸n, que buscaba tambi茅n evitar el registro de sus cr铆menes. Vimos y denunciamos c贸mo las fuerzas de seguridad echaron gas pimienta en los ojos a un jubilado, y c贸mo deliberadamente arrollaron con un motoveh铆culo a otro. Pero los condenados, son los compa帽eros.

La condena por lesiones contra C茅sar es un verdadero dislate. El polic铆a que lo acusaba de haberle causado una herida en el cr谩neo, confrontado con clar铆simas im谩genes de video que muestran al compa帽ero muy lejos de 茅l en el momento que una piedra que proviene de otro sector le golpea y rompe el casco y lo tira al piso, debi贸 admitir en el debate que fue ese golpe, y no otro, el que lo lastim贸. Por eso desisti贸 inmediatamente de su querella. Las lesiones por las que se condena al compa帽ero no tienen v铆ctima.

Dejamos para el final lo m谩s grave, la condena por intimidaci贸n p煤blica. Como dijimos cada vez que nos enfrentamos a esta grave imputaci贸n, es una figura t铆picamente utilizada para la criminalizaci贸n de la protesta y el conflicto social, que el c贸digo define como la conducta que quien 鈥渉ace se帽ales, da voces de alarma, amenaza con la comisi贸n de un delito de peligro com煤n, o emplea otros medios id贸neos鈥 con el objetivo de 鈥渋nfundir un temor p煤blico o suscitar tumultos o des贸rdenes鈥. Si alguien infundi贸 temor p煤blico el 18 de diciembre, si alguien suscit贸 tumultos o des贸rdenes, fueron los uniformados. Es imposible pretender, en una movilizaci贸n que se nutri贸 de decenas de miles de personas, muchas organizadas bajo las banderas de su pertenencia, pero a la que much铆simas otras concurrieron porque hab铆a que frenar esa reforma y las que vendr铆an despu茅s, como la laboral, que una o dos personas tuvieran el 鈥減oder鈥 de intimidar a conjunto, que, si a algo le ten铆a miedo, era a la sanci贸n de una ley contraria a los intereses populares.

No es menor se帽alar que, aunque a lo largo de las d茅cadas, desde 1983, hemos enfrentado esta acusaci贸n una y otra vez, porque para eso existe el tipo penal en el c贸digo, nunca hasta hoy se hab铆a concretado una condena a militantes populares por el delito de intimidaci贸n p煤blica. Por eso decimos que esta sentencia, de resultar confirmada en las instancias posteriores, ser谩 un grav铆simo antecedente que servir谩 para profundizar la criminalizaci贸n de quienes se organizan y luchan para defender un derecho o protestar contra una injusticia.

En el mismo d铆a en que el Ministro de Seguridad de la Naci贸n, An铆bal Fern谩ndez, celebra en sus redes la detenci贸n del compa帽ero Facundo Molares Schonfeld a pedido del narco-estado colombiano, cuando hace apenas meses pudo ser rescatado de Bolivia, donde hab铆a sido reprimido y apresado, en grave estado de salud, durante las protestas contra la dictadura de A帽ez, esta sentencia es un golpe frontal a todos nuestros derechos. No son s贸lo C茅sar y Daniel, es todo el pueblo trabajador quien ha sido condenado.

Los queremos libres y absueltos, y con ese objetivo seguiremos luchando.




Fuente: Argentina.indymedia.org