September 11, 2022
De parte de ANRed
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El parque Caraguat谩, uno de los 煤ltimos pulmones verdes del Gran Resistencia, es tambi茅n un lugar de disputa pol铆tica y abandono estatal. El pueblo qom y el monte luchan a la par por resistir el desplazamiento y la extinci贸n. Por Mar铆a Elena Romero  Fotos: Ail铆n Daniela G贸mez.


El Parque Caraguat谩, unas 80 hect谩reas que abarcan monte virgen y una amplia diversidad de flora y fauna, es el gran pulm贸n verde del 谩rea urbana capitalina Gran Resistencia, en la provincia del Chaco. Es tambi茅n la tierra prometida, tanto por ser el guardi谩n del bosque nativo como por su amplia extensi贸n cercana al casco urbano. Entonces, es la tierra prometida, pero 驴para qui茅n?. El Caraguat谩 es, en principio, territorio que se impone y se habita, pero que tambi茅n se destruye. Este espacio verde, uno de los pocos que subsisten en la periferia de la capital chaque帽a, es un lugar de tensi贸n entre la existencia primaria de los seres -humanos y no humanos- en esa porci贸n de tierra y la intromisi贸n del Estado, a lo que se suma una cuesti贸n urgente: la crisis clim谩tica.

La provincia tiene una historia de resistencia frente a la conquista colonial. El Territorio del Gran Chaco fue uno de los 煤ltimos en incluirse en el mapa pol铆tico de Argentina en 1872. Desde el principio, el inter茅s por este territorio estuvo marcado por la explotaci贸n de los recursos naturales del monte. Empresas forestales y agropecuarias avasallaron la tierra en estos casi 150 a帽os, y los pueblos originarios perdieron su lugar y sus recursos para vivir.

Seg煤n un reporte de la organizaci贸n de conservaci贸n del ambiente el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en ingl茅s), el Gran Chaco americano es uno de los grandes 鈥渇rentes de deforestaci贸n鈥 a nivel mundial: una bomba que contribuye al calentamiento global, al perder sus propiedades de gran sumidero de carbono. Seg煤n detalla el doctor en Ciencias Biol贸gicas de la Universidad de Tucum谩n, Leandro Macchi, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Cient铆ficas y T茅cnicas (CONICET) sobre la sustentabilidad de la agricultura y la protecci贸n de bosques, 鈥渓a conversi贸n de bosque en el norte del Chaco argentino para la agricultura se ha triplicado en los 煤ltimos 30 a帽os, y la presi贸n productiva y econ贸mica para deforestar sigue creciendo鈥. Si bien afirma que es posible equilibrar preservaci贸n y actividad humana, insiste en se帽alar que 鈥渁l menos el 40-50% de los bosques del Chaco deber铆an estar protegidos en todo su territorio鈥.

鈥淭ener 谩reas de bosques grandes en la ciudad permite que las poblaciones naturales sean m谩s resilientes al ser humano鈥, a帽ade el investigador.

El Parque Norte Caraguat谩 se cre贸 en 2001. El proyecto buscaba transformar ese espacio verde, repleto de fauna y flora aut贸ctona, en un lugar tur铆stico y de esparcimiento para la gente de la ciudad. Se construyeron ba帽os, quinchos, parrillas, juegos para las infancias, pistas de patinaje, circuitos para caminata. Se agreg贸 luego un anfiteatro y una cancha de f煤tbol. Estas estructuras siguen en pie 20 a帽os despu茅s como ejemplo de c贸mo el monte cuida lo que guarda en sus entra帽as.

Pero el monte y sus pobladores originarios, anteceden al parque. Adriana Rojas es una caminante continua del Caraguat谩. Heredera ancestral del sue帽o qom por limpiar y permanecer en esta tierra, es gu铆a de los senderos (im)posibles de este espacio. Conoce rincones y habitantes y ense帽a a pedir permiso, a pasar con respeto.

Caraguat谩, adem谩s de ser el nombre que bautiza al parque, es un tipo de cardo propio de la zona que tiene las hojas alargadas y los bordes espinosos. Cuando florece, su centro se ti帽e de un rojo furioso y es f谩cil de encontrar porque crece libremente en el monte h煤medo del Gran Chaco. Las caraguat谩s son parte del paisaje cotidiano. Se adaptan y resisten en condiciones hostiles, a煤n cuando las decisiones pol铆ticas pesan sobre estas tierras donde crecen.

La gu铆a

Adriana tiene 33 a帽os, es m煤sica, artesana y maestra de nivel inicial en la escuela del barrio Mapic, contiguo al parque. Aprendi贸 la labor de recolectar recursos y conocer los misterios del monte junto a su abuelo Federico. Su familia es fundadora del Mapic y vive desde hace m谩s de 40 a帽os en la zona del Caraguat谩. Su pedagog铆a es comunitaria y lo que aprendi贸 de sus abuelos y abuelas lo transmite a las infancias del barrio porque, para la cosmovisi贸n qom, los seres pertenecen a su comunidad. No responden s贸lo a la sangre y no est谩n ligados a una propiedad.

El pueblo qom es recolector y siempre vivi贸 en grandes grupos, asentado en zonas boscosas, pero la explotaci贸n forestal del Gran Chaco primero y la latifundista despu茅s, les fue obligando a ser mano de obra barata, cuando no al destierro. Adriana, como otras mujeres qom, tom贸 la bandera del rescate y resguardo de su cultura, que resiste al desplazamiento hist贸rico de su fuente de vida: el monte.

Las figuras identitarias sobreviven por reconocimiento y negaci贸n: por un lado est谩n quienes se perciben como ind铆genas o descendientes, y por otro quienes no, los criollos. 鈥淰en铆an algunas familias criollas a visitar el Caraguat谩, pero en modo turista. Nosotros no, nos sent铆amos due帽os del lugar鈥, la sonrisa de Adriana invade su cara y extiende las manos. 鈥淧ara nosotros eran 鈥榖ienvenidos a nuestra casa鈥, as铆 los recib铆amos. Nos conoc铆amos todos los recovecos, ven铆an y nos preguntaban鈥.

Las manos criollas se cortar铆an con el solo roce de la caraguat谩. Pero Adriana sabe c贸mo extender sus manos y, en una suave caricia, recolectar sus hojas. La caraguat谩, entre otras especies, le provee insumo para el tejido de bolsos y artesan铆as, un ingreso econ贸mico importante para las poblaciones marginadas en barrios urbanos, que al mismo tiempo es arte, patrimonio y lenguaje para la naci贸n qom. Es por eso que, aunque cada vez tengan m谩s acceso a oficios y carreras de grado, la producci贸n de artesan铆a sigue teniendo una presencia fuerte.

La mujer dobla con ternura una hoja de camalote, moldea el cuerpo y hace con una habilidad l煤dica el pelo rizado de una mu帽eca usando s贸lo sus dedos. 鈥淒e chiquitas ven铆amos ac谩 y us谩bamos sus hojas para hacer nuestras mu帽equitas鈥, cuenta, mientras rodea la laguna m谩s cercana al parque. Elige esa infancia en la naturaleza como su carta de presentaci贸n.

鈥淎ntes incluso de que sea parque, ya busc谩bamos ah铆鈥, dice mientras muestra caminos y reconoce plantas. Caminar junto a ella el territorio es pedag贸gico y divertido. El monte le provee totoras, caraguat谩s, hojas de palmera, varillas, arcilla, semillas y esterillas. De vez en cuando saca ramitas 鈥減ara experimentar鈥 alguna artesan铆a, hojas de escoba para espantar a los mosquitos, hierba lucero para el terer茅.

鈥淐ada cosa tiene su forma, tiempo de secado y recolecci贸n鈥, cuenta. No hace grandes discursos, pero en su relato cotidiano se siente la importancia de ese monte para su vida. Adriana se relaciona con mujeres de otros barrios como el Toba y el Cacique Pelayo y se encarga de recolectar para su familia y para ellas. 鈥淐uando tengo tiempo, me siento a tejer o armar algo鈥, dice. En realidad, su modo de vida es tejer solidariamente saberes y espacios.

Territorio en disputa

El parque est谩 ubicado al norte de la ciudad de Resistencia y se accede por una calle de tierra sin nombre, conocida justamente como acceso al Parque Caraguat谩, cerca del kil贸metro 1.000 de la ruta nacional 11. Esa calle es tambi茅n la 煤ltima del barrio Mapic y otras barriadas con alto porcentaje de familias qom y wichi. Seg煤n el Club de Observadores de Aves Guaicur煤, es el 谩rea p煤blica en condiciones naturales m谩s extensa del 脕rea Metropolitana del Gran Resistencia. Est谩 en la cuenca del riacho Ojeda, cuya pendiente culmina en el r铆o Negro. Desde el 2004, pertenece al Sitio Ramsar 鈥淗umedales Chaco鈥, una figura que le otorga un nivel de protecci贸n internacional.

鈥淓l monte es comida鈥. En una zona con m谩s del 50% de la poblaci贸n bajo la l铆nea de pobreza, la definici贸n de Fernando Santiago, escritor, profesor de Geograf铆a e integrante de una granja situada a pocos kil贸metros del Caraguat谩, suena contundente.

El Gran Chaco es una de las regiones con mayor deforestaci贸n en el mundo, con n煤meros negativos que crecen anualmente. Chaco ten铆a casi 10 millones de hect谩reas de monte, de los que quedan 3 millones, afirma Santiago. 鈥淒onde m谩s monte en buen estado de conservaci贸n queda es en las reservas y parques nacionales. En las comunidades campesinas e ind铆genas hay, no en el mejor estado, pero tampoco en el peor. No hay una tala rasa, hay un uso sustentable鈥, explica.

鈥淗ay un axioma que se cumple a rajatabla: a mayor deforestaci贸n, peores condiciones sociales de vida para la poblaci贸n鈥, agrega el docente. Seg煤n datos de 2010 del Instituto Nacional de Estad铆stica y Censos (INDEC), Chaco tiene casi 1.100.000 habitantes, de los cu谩les el 40% viven en la zona metropolitana de la capital.

 

鈥淟a provincia est谩 siendo atacada por la tala rasa y por la topadora en nombre de la mejora productiva, porque dicen que as铆 ingresan divisas y hay mejores condiciones sociales. Pero el 50% de la gente es pobre. A mayor destrucci贸n de los recursos naturales, mayor aumento de la pobreza. El discurso estatal es una falacia鈥, denuncia Santiago.

Y agrega que del total de lluvia que cae en Chaco, m谩s de la mitad es absorbida por la masa boscosa: 鈥Cuando la destru铆s est谩s dejando ese suelo sin cobertura, no ten茅s ninguna posibilidad de que sea absorbido鈥 por fuera del bosque. Por eso, hay mayor posibilidad de aumentar la crisis clim谩tica, b谩sicamente con inundaci贸n y sequ铆a, dos fen贸menos que afectan al Caraguat谩. La sequ铆a de sus lagunas, por un lado, y las inundaciones provocadas por una urbanizaci贸n con talado y falta de desag眉es, por otro.

La topadora deja a la gente sin trabajo y sin alimento. 鈥淓l monte es comida鈥, repite Santiago, aunque prevalezca una l贸gica que dice que 鈥渆s un recurso que hay que usar, explotar y aniquilar鈥. El 煤ltimo censo de 2010 del INDEC considera a Chaco como 谩rea de expulsi贸n en las migraciones internas. El docente explica que una gran cantidad de ind铆genas y campesinos migraron al 谩rea metropolitana porque 鈥渓as condiciones a la que fueron sometidos fueron extremas: se fumig贸, se top贸, se quem贸, se mand贸 a apretar con polic铆as, jueces y paramilitares. Se utiliz贸 todo para echarlos鈥.

Por eso, compara a la regi贸n chaque帽a con un 鈥渄esierto verde鈥, lo 煤ltimo que el hombre blanco conquist贸. Para Santiago, fue el modelo colonial del uso de la tierra el que la degrad贸 exponencialmente.

Intromisiones del poder pol铆tico

Las personas mayores de 30 a帽os recuerdan bien las salidas familiares de fin de semana al lugar, con terer茅 y bicicleta, tras la inauguraci贸n del Parque Caraguat谩 hace dos d茅cadas. 鈥溍峛amos al parque todos los d铆as, era algo nuevo para nosotros tener un espacio hermoso, ten铆amos todo鈥, recuerda Adriana. 鈥淗ubo convivencia con la gente criolla que ven铆a como lugar de fin de semana, nosotros tambi茅n lo us谩bamos as铆鈥.

Terminando el mandato del Gobernador 脕ngel Rozas que inaugur贸 el Parque en 2003, la atracci贸n natural no tuvo m谩s mantenimiento y en los a帽os siguientes, una familia del barrio Mapic tom贸 la responsabilidad de habitar y cuidar las instalaciones. As铆, con un aporte solidario que esta familia ped铆a, el parque funcion贸 por varios a帽os. Entre 2014 y 2015 se propuso trasladar all铆 el cementerio municipal y tambi茅n hubo un proyecto de construcci贸n de viviendas, pero legisladores y grupos ambientalistas frenaron ambas propuestas.

Andrea Janin es analista qu铆mico-biol贸gica y trabaja para el Ministerio de Agricultura, Ganader铆a y Pesca de la Naci贸n. Adem谩s, es parte del Consejo Provincial de Ambiente de Chaco, as铆 conoci贸 el Parque Caraguat谩 y las realidades de las familias ind铆genas aleda帽as. En ese contexto se cre贸 el colectivo Caraguat谩 Reserva Ya, del que Janin forma parte de manera independiente. Lo que empez贸 como una idea de conservaci贸n culmin贸 en una lucha que sigue hasta hoy: la realidad es que el Caraguat谩 es ahora un parque alambrado, con el acceso prohibido y la polic铆a ocupa la entrada.

El paso est谩 totalmente restringido y, ante esto, en diciembre de 2020 el colectivo ambientalista present贸 un proyecto que plantea al Caraguat谩 como una reserva natural y cultural en la Legislatura de Chaco. El Ejecutivo provincial, que hab铆a acompa帽ado a los ambientalistas, decidi贸 finalmente votar a favor del traspaso definitivo del parque de la Provincia al Municipio.

El parque hoy est谩 dividido a la mitad con alambrado, una parte se adjudica a la Municipalidad, y la otra a la Polic铆a. Adriana piensa que la parte m谩s linda qued贸 del lado policial, que decidi贸 usarla como dep贸sito de veh铆culos. 鈥淣o s茅 para qu茅 quieren semejante lugar para ir a tirar todos esos autos. Una l谩stima, a ellos no les sirve鈥. Las personas artesanas del barrio sintieron mucho la restricci贸n de acceso. Adriana hace una pausa al decirlo, lo siente en el cuerpo.

La otra historia

El 谩rea del Caraguat谩 tiene una historia humana de protecci贸n anterior a la constituci贸n del parque que est谩 铆ntimamente relacionada con el desplazamiento ind铆gena de las d茅cadas de 1950-1970, en plena crisis agro-forestal. En esos a帽os, comunidades enteras -que hab铆an sido desterradas de los bosques nativos y que hab铆an encontrado subsistencia en las zafras, mariscadas y cosechas cercanas a sus casas- se quedaron sin trabajo por la innovaci贸n tecnol贸gica de las industrias primarias. El primer modelo econ贸mico provincial estaba en plena crisis, tal como lo resalta Marcos Altamirano en su libro Historia del Chaco.

Fue el caso de las comunidades del paraje La Colorada, a unos 270 kil贸metros de Resistencia, que trabajaban en el ingenio Las Palmas. Ah铆 comenz贸 el peregrinar de Federico Rojas, abuelo de Adriana, primera generaci贸n fundadora del Mapic, junto a otro pu帽ado de familias.

El cierre del ingenio, la falta de trabajo y las malas condiciones de vida fueron motivo de la migraci贸n ind铆gena y campesina a finales de la d茅cada de 1960 hacia la capital chaque帽a. As铆 se fundaron tres de los barrios metropolitanos ind铆genas: Mapic, Toba y Cacique Pelayo. Los tres en la periferia de la ciudad y visiblemente distintos del resto de las barriadas en cuanto a la carencia en el acceso a servicios b谩sicos de agua, luz, transporte, salud y educaci贸n, entre otros. Hay una barrera pol铆tica y simb贸lica que diferencia estos barrios.

鈥淢is abuelos vinieron del ingenio Las Palmas para Resistencia鈥, relata Adriana y enlaza la historia de sus abuelas y abuelos como si fuera la propia: 鈥淪iempre cuenta 茅l que vinieron por un sue帽o que tuvo鈥. Alrededor de cinco familias vinieron en un largo peregrinar acompa帽ando la revelaci贸n m铆stica de Federico, que en un sue帽o escuch贸 una voz divina que lo guiaba a una tierra que sus familias deb铆an habitar y cuidar. 鈥淭uvieron que pasar un mont贸n de cosas para que le puedan ceder el lugar鈥, relata Adriana, ya que el predio era un basural municipal a cielo abierto en ese momento. Los primeros grupos de habitantes llegaron guiados por el abuelo de Adriana, sin precisiones sobre esa tierra prometida.

Mapic significa algarrobo en qom. Esta palabra se帽ala al 谩rbol elegido, donde sucedieron, suceden y suceder谩n los hechos trascendentales de la comunidad: asambleas, festejos, nacimientos, toma de decisiones, escuela, cultos y entretenimiento.

El discurso de Adriana no es una construcci贸n lineal, sino un espacio-red: de la historia m谩s o menos reciente pasa a la actualidad y cuenta que el Mapic, eje de la comunidad, 鈥渁hora ya no est谩, lo sacaron para hacer la autov铆a. Sacaron el algarrobo que es fundante del barrio y lo volvieron a trasplantar al costado de la escuela, con suerte vivir谩. Ese 谩rbol era todo para las familias鈥.

Lugar de biodiversidad

En su trabajo de investigaci贸n sobre la biodiversidad del parque, Janin relev贸 95 especies de plantas, l铆quenes y hongos; 57 aves y mam铆feros; 40 insectos y ar谩cnidos; tres moluscos y dos especies de anfibios y reptiles. Entre la flora, encontr贸 al menos 11 usos distintos. M谩s de una veintena de especies resaltan por sus usos como alimentos, decoraci贸n o como medicina.

Adriana cuenta de las huellas de la boa curiy煤 y de tucanes que sol铆an habitar antes en las inmediaciones del Caraguat谩, as铆 como de los carpinchos que a煤n pueden verse siguiendo el camino del monte. En el barrio Mapic, la gente toma lo que necesita de la basura: 鈥脥bamos y busc谩bamos lo que a nosotros nos serv铆a, era como una lucha, porque tambi茅n entend铆amos que estaba mal que la basura estuviera cerca鈥, dice algo avergonzada. Lo cierto es que las fachadas de las viviendas del Mapic son una gran muestra de reciclado y reutilizaci贸n, con jardines frondosos decorados con macetas y cercos de botellas, llantas, y elementos de cocina descartados. De la misma forma que recolectan insumos del monte, lo hacen tambi茅n en el entorno cercano que son los basurales, obligados por una realidad social muy precaria.

El Caraguat谩, como zona de humedal, tiene una amplia diversidad geogr谩fica, canales de agua, lagunas, una zona de monte cerrado y otro sector de pastizal. Adriana vive al lado de una de las lagunas del barrio, de las pocas que quedan en la zona. La llaman 鈥淓l pisadero鈥. Muchos de estos espejos de agua actualmente se han secado y, en los que no, la contaminaci贸n del agua ha eliminado a las especies de peces como las mojarras, que tambi茅n eran recursos para las familias.

El relato melanc贸lico sobre la extinci贸n de esas aguas se mezcla otra vez con los juegos de infancia: 鈥淗ac铆amos nuestras canoas con el palo borracho, porque era una laguna enorme鈥, recuerda Adriana.

El monte es vida

El monte es fundamental: 鈥淭enemos las hierbas medicinales, la materia prima, incluso alg煤n diente o pluma de animal鈥, teje Adriana y subraya en cada an茅cdota la importancia de pedir permiso para ingresar en 茅l. 鈥淗ay almas que est谩n ah铆, para nosotros es muy importante. Es como en tu casa, vos sos due帽o de tu casa, no vas a permitir que otros entren y hagan lo que quieran, lo mismo pasa en el monte y en el agua. No vas a ir porque s铆 y hacer lo que quieras鈥, agrega.

Un art铆culo del Instituto Nacional de Tecnolog铆a Agropecuaria (INTA) de 2013 menciona al Caraguat谩 como una plaga a tratar con herbicidas 鈥減ara el mejor pastaje del ganado鈥. Sin embargo, ese texto de divulgaci贸n deja una frase interesante de resignificar: 鈥淎l Caraguat谩 tantas veces se lo corta, tantas veces rebrota鈥. Tantas veces como sea necesario rebrotar谩 y guardar谩 su verde coraz贸n, fuerte y curtido, aunque deba adaptarse. La naci贸n qom, Adriana y el caraguat谩, son parte en esp铆ritu y lucha del monte nativo.

Para Adriana el monte 鈥淓s todo. La vida en s铆 veo en el monte. Para nosotros es un espacio donde nos sentamos, analizamos, repensamos nuestra vida, nuestro entorno, lo que pasa en el mundo. Te comunicas con vos misma, con los seres sobrenaturales del lugar. Es un lugar donde vas y te desahogas, purifica nuestro esp铆ritu鈥. Su palabra inunda la siesta de calor, la condensa: 鈥淵o te cuido, vos me cuidas, as铆 somos con la naturaleza鈥.

Esta historia forma parte de 鈥淭erritorios y Resistencias鈥 la investigaci贸n federal y colaborativa de Chicas Poderosas Argentina, que fue realizada entre octubre y diciembre del a帽o 2021.





Fuente: Anred.org