April 27, 2021
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Redacci贸n*. LQS. Abril 2021

El oficial que comandaba el pelot贸n de ejecuci贸n lo conoc铆a personalmente. Fueron amigos antes de la guerra civil. Juntos hab铆an obtenido sus diplomas en la Universidad de Madrid. Juntos hab铆an luchado por derrocar la monarqu铆a y el poder de la Iglesia鈥

Charles Chaplin apoy贸 a la Rep煤blica espa帽ola, se posicion贸 abiertamente por la democracia, la libertad, y contra el fascismo. Fue uno de los firmantes del manifiesto de adhesi贸n de la industria cinematogr谩fica americana a la causa republicana.

En 1937 escribi贸 Ritmo (Rhythm), un relato ambientado en la Guerra espa帽ola y publicado en la edici贸n de enero de 1938 de la revista Script magazine. La versi贸n castellana vi贸 la luz en el libro Cr贸nicas bastante extra帽as (Jorge Alvarez, editor, Buenos Aires).

Ritmo

S贸lo el alba se mov铆a en la quietud de ese peque帽o patio de prisi贸n espa帽ola 鈥揳lba premonitoria. de muerte鈥 mientras que el joven republicano se ergu铆a frente a un pelot贸n de ejecuci贸n. Los preliminares hab铆an concluido. El reducido grupo de autoridades se hab铆a ubicado a un costado para presenciar la ejecuci贸n en tanto la escena se inmovilizaba en un penoso silencio.

Todos los rebeldes, del primero al 煤ltimo, conservaban la esperanza que el Estado Mayor ordenara suspender la ejecuci贸n. El condenado era un adversario de la causa, pero querido y popular en Espa帽a. Un brillante humorista que, en gran medida, hab铆a sabido alegrar a sus compatriotas.

El oficial que comandaba el pelot贸n de ejecuci贸n lo conoc铆a personalmente. Fueron amigos antes de la guerra civil. Juntos hab铆an obtenido sus diplomas en la Universidad de Madrid. Juntos hab铆an luchado por derrocar la monarqu铆a y el poder de la Iglesia. Juntos hab铆an brindado, noche a noche, acodados en las mesas de los caf茅s, riendo, bromeando y dedicando veladas enteras a discusiones de orden metaf铆sico. Cada tanto, hab铆an discutido las distintas formas de gobierno. Sus divergencias, en aquel, entonces, eran amistosas, mas finalmente hab铆an provocado la desgracia y la conmoci贸n de Espa帽a toda, llevando al amigo ante un pelot贸n de ejecuci贸n.

Pero 驴para qu茅 evocar el pasado? 驴Para qu茅 razonar? A partir de la guerra civil 驴para qu茅 serv铆a el razonamiento? En el silencio del patio de la prisi贸n, todas esas preguntas se precipitaban, febriles, en la mente del oficial. No. Hay que hacer tabla rasa con el pasado. S贸lo el porvenir cuenta. 驴El porvenir? Un mundo que le privar铆a de muchos viejos amigos.

Por primera vez desde la guerra se reencontraban esa ma帽ana. No hab铆an intercambiado una sola palabra. S铆, una sonrisa mientras se preparaban para entrar al patio.

El alba tr谩gica dibujaba rayas plateadas y rojas sobre el muro de la c谩rcel. Todo respiraba quietud, un reposo cuyo ritmo se un铆a a la calma del patio, un ritmo con palpitaciones mudas como las de un coraz贸n. En ese silencio, la voz del oficial al mando del pelot贸n reson贸 contra los muros de la prisi贸n: 鈥溌n guardia!鈥. Ante la orden, seis subordinados empu帽aron sus fusiles y se inmovilizaron. La unidad de movimiento fue seguida por una pausa durante la cual una segunda orden tendr铆a que haberse dado. Sin embargo, en esa espera, algo sucedi贸 que trastoc贸 la continuidad de los acontecimientos. El oficial se volvi贸 hacia el prisionero. Esperaba o铆rlo hablar. No se escuch贸 palabra alguna. Volvi茅ndose nuevamente hacia sus hombres, se aprestaba a dar la orden siguiente cuando una repentina revuelta se apoder贸 de su esp铆ritu, una amnesia ps铆quica que hizo del cerebro un espacio vac铆o.

Perdido, permanec铆a mudo ante sus hombres. 驴Qu茅 ocurr铆a? La escena en el patio de la prisi贸n no significaba nada. S贸lo vio, objetivamente, un hombre, la espalda contra la pared, frente a otros seis hombres. Y aqu茅llos, a un costado, de aspecto idiota, semejantes a relojes cuyo tic-tac se hubiera detenido s煤bitamente. Nadie se movi贸鈥 Nada ten铆a sentido. Algo hab铆a de anormal. Todo no era sino un sue帽o del cual el oficial deb铆a evadirse.

Confusamente le volvi贸 la memoria poco a poco Cu谩nto hac铆a que estaba ah铆? 驴Qu茅 hab铆a pasado? 隆Ah s铆! Hab铆a dado una orden.

Despu茅s del 鈥溌n guardia!鈥, ven铆a 鈥溌pronten armas!鈥, luego 驴Cu谩l era la siguiente?

鈥溌punten!鈥 y finalmente 鈥溌uego!鈥. Conservaba una vaga idea en su inconsciente. Con todo, las palabras por pronunciar parec铆an lejanas, vagas y ajenas a 茅l.

En la dificultad, grit贸 de manera incoherente, hizo una confusi贸n de palabras sin sentido. Se sinti贸 aliviado al ver a sus hombres presentar armas. El ritmo de ese movimiento reanim贸 el ritmo de su cerebro. Nuevamente grit贸. Los hombres apuntaron.

Durante la pausa siguiente, se oyeron pasos apresurados en el patio de la prisi贸n. El oficial lo sab铆a: era el perd贸n. Volvi贸 en s铆 enseguida.

-隆Det茅nganse!, aull贸 fren茅ticamente al pelot贸n de ejecuci贸n.

Seis hombres empu帽aban un fusil. Seis hombres entrenados por el ritmo. Seis hombres, oyendo el grito: 鈥溌et茅nganse!鈥, hicieron fuego.

Charles Chaplin, Ritmo
Traducci贸n: Emilio A. Stevanovitch

* Publicado en el blog 芦B煤scame en el ciclo de la vida禄

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Fuente: Loquesomos.org