May 15, 2021
De parte de ANRed
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Movilizaci贸n en plaza Dignidad, en Santiago de Chile durante el estallido de 2019. Javier Pardo.

Un a帽o y medio despu茅s del estallido social que sacudi贸 Chile, la poblaci贸n elegir谩 este fin de semana la asamblea que redactar谩 la futura Constituci贸n del pa铆s. Por Jaime Bordel Gil.


Lleg贸 la fecha se帽alada. Un a帽o y medio despu茅s del comienzo de las protestas que ped铆an una nueva Constituci贸n para transformar el pa铆s, los chilenos votar谩n este fin de semana a los miembros del 贸rgano que se encargar谩 de redactar la nueva carta magna. Tendr谩 lugar de este modo la segunda etapa de un proceso constituyente marcado por la pandemia, con dos aplazamientos que han dilatado a煤n m谩s un proceso que ya de por s铆 iba a ser largo.

Hace poco m谩s de un mes, Congreso y Senado aprobaron con una amplia mayor铆a aplazar la elecci贸n de los constituyentes a los d铆as 15 y 16 de mayo debido a la complicada situaci贸n sanitaria que atravesaba Chile. Este fin de semana, con una situaci贸n sanitaria algo m谩s tranquila, los chilenos acudir谩n por fin a las urnas para votar no solo a sus diputados constituyentes, sino tambi茅n a sus alcaldes y gobernadores regionales. Un 鈥渟uperfinde electoral鈥 hist贸rico en el que se decidir谩 sobre qu茅 bases se articula el Chile de las pr贸ximas d茅cadas.

Unidad en la derecha, varias candidaturas en la izquierda

El primer movimiento pol铆tico que marc贸 las elecciones de este fin de semana ocurri贸 a principios de enero de 2021. La coalici贸n de centroderecha Chile Vamos, que sostiene el Gobierno de Sebasti谩n Pi帽era, anunciaba un acuerdo con el ultraderechista Partido Republicano de Jos茅 Antonio Kast para acudir en las mismas listas a la Constituyente. Este pacto, que no se manten铆a para la elecci贸n de alcaldes y gobernadores, levant贸 una enorme pol茅mica en el pa铆s. Acusados de blanquear a la ultraderecha, los defensores del acuerdo en Chile Vamos argumentaron que se trataba de una alianza estrat茅gica para evitar una victoria de la izquierda en la Convenci贸n Constitucional. Una victoria que, en palabras de Kast, podr铆a significar 鈥渓a destrucci贸n de un modelo exitoso鈥.

Para evitar tal destrucci贸n, toda la derecha acudir谩 agrupada en la lista Vamos por Chile, con el objetivo de evitar que se lleven a cabo las grandes transformaciones a las que aspira la oposici贸n. Las fuerzas opositoras, por su parte, han optado por una estrategia completamente distinta y se presentar谩n en varias listas.

La Lista del Apruebo, que agrupa a los principales partidos del centroizquierda, y Apruebo Dignidad, integrada por el Partido Comunista, el Frente Amplio y los regionalistas verdes, son las dos candidaturas opositoras que aspiran a colocar m谩s diputados en la c谩mara. A ellas dos se suma una di谩spora de listas independientes, que mayoritariamente se sit煤an en la 贸rbita de la izquierda.

Estas candidaturas independientes apoyaron el 鈥淎pruebo鈥 en el plebiscito de octubre de 2020, y ahora se presentan con programas que promueven profundas transformaciones sociales y que ponen el acento en distintas demandas. Algunas en el ecologismo, otras en temas sociales, y otras simplemente en garantizar que el pueblo est茅 representado en el 贸rgano constituyente sin la mediaci贸n de partidos pol铆ticos.

Una de las principales demandas del estallido social fue que el pueblo participara en la redacci贸n de la nueva constituci贸n. Junto a la cr铆tica al sistema econ贸mico, la cr铆tica a la clase pol铆tica adquiri贸 gran relevancia en las marchas. Tanto en las proclamas de los manifestantes como en las demandas expresadas por las organizaciones y colectivos populares, estuvo presente un discurso que cargaba duramente contra los partidos, y que se ha traducido en la presentaci贸n de m谩s de 70 listas de independientes a lo largo del pa铆s.

Una participaci贸n popular que, sin embargo, le puede salir cara a las fuerzas que pretenden introducir cambios significativos en la nueva constituci贸n. Mientras que la derecha 鈥攑artidaria de tocar lo menos posible de la Constituci贸n鈥 ha cerrado filas en torno a una 煤nica candidatura, la izquierda e independientes han llegado a presentar hasta nueve listas distintas en algunos distritos, como ocurre en el Distrito 10, que abarca varios barrios del centro de Santiago y es uno de los m谩s que m谩s esca帽os elige (7).

Un escenario que debido al sistema electoral chileno podr铆a favorecer a la derecha ante la fragmentaci贸n de su adversario. El sistema chileno cuenta con 28 distritos electorales que eligen de tres a ocho diputados, al margen de los 17 esca帽os reservados a los pueblos originarios que van en una circunscripci贸n aparte. Las listas son abiertas, por lo que el votante vota al candidato, y, como ya explicamos en este art铆culo, existe una peculiaridad muy importante: el arrastre de lista. Este mecanismo produce que un candidato con muchos votos pueda 鈥渁rrastrar鈥 a candidatos de su misma lista con porcentajes irrisorios, y que estos entren en la c谩mara por delante de candidatos de otras listas que tengan m谩s votos que ellos. Al concurrir en listas separadas muchas de estas candidaturas no se beneficiar谩n de los arrastres, a diferencia de la derecha que s铆 se beneficiar谩 al acudir en una lista unitaria.

He aqu铆 el motivo por el que la coalici贸n gobernante, Chile Vamos, acept贸 concurrir a las elecciones con el ultraderechista Partido Republicano: para maximizar sus esfuerzos electorales y beneficiarse de los arrastres lo m谩ximo posible. Si los de Kast hubieran ido por separado, sus votos hubieran ca铆do en saco roto en todas las circunscripciones que eligen tres, cuatro o cinco diputados, poniendo en peligro el objetivo principal de las fuerzas conservadoras: superar el tercio de esca帽os para tener capacidad de bloquear las propuestas m谩s progresistas de la nueva Constituci贸n.

Los dos tercios y la hoja en blanco

Una cifra ronda la cabeza de todos los progresistas de Chile: los dos tercios. Uno de los llamados 鈥渃errojos constitucionales鈥 de la actual Constituci贸n, que tambi茅n estar谩 presente en el proceso de redacci贸n del nuevo texto. Su presencia se debe a que en el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constituci贸n que los partidos pol铆ticos firmaron en noviembre de 2019, se recogi贸 que el 贸rgano constituyente deber铆a aprobar las normas y el reglamento de votaci贸n de las mismas por un qu贸rum de dos tercios.

Este 鈥渜u贸rum鈥 se trata de una de las medidas que m谩s se ha criticado de la actual constituci贸n chilena, redactada por los colaboradores de Augusto Pinochet en 1980. La exigencia de una mayor铆a de dos tercios para reformar los puntos troncales de la Constituci贸n, ha sido uno de los mecanismos que ha impedido en 30 a帽os cualquier reforma sustancial del texto, salvaguardando los aspectos m谩s regresivos de una constituci贸n que ni siquiera cuenta con legitimidad democr谩tica plena, al haber sido aprobada en dictadura.

El qu贸rum de dos tercios fue una garant铆a de continuidad del modelo social y econ贸mico establecido en la dictadura y plasmado en la Constituci贸n. Hoy, estos mismos dos tercios vuelven a beneficiar a una derecha cuyo objetivo es evitar grandes transformaciones y ser 谩rbitros de lo que se reforma y lo que permanece igual que en el texto de 1980. Casi todos los integrantes del centroderecha consideran que el modelo chileno es exitoso, y su misi贸n de cara a los pr贸ximos meses ser谩 que la nueva Constituci贸n sea lo m谩s parecida posible a la que rige actualmente el pa铆s.

No obstante, aunque la derecha obtuviera m谩s de un tercio de los esca帽os, las fuerzas progresistas e independientes cuentan con una ventaja respecto a su posici贸n de las 煤ltimas d茅cadas, y es que el 贸rgano constituyente escribir谩 sobre una 鈥渉oja en blanco鈥. Esto significa que no habr谩 ning煤n texto de base, y la Constituci贸n se escribir谩 desde cero, por lo que las materias sobre las que no se alcance un consenso de dos tercios no ser谩n incluidas en el texto y se regularan por otras normas de rango inferior.

Este punto hace que la situaci贸n actual sea radicalmente distinta a la precedente, donde si se pretend铆a reformar un art铆culo, pero no se alcanzaban los dos tercios, se manten铆a el art铆culo tal y como establec铆a el texto de 1980. La derecha intent贸 en la negociaci贸n del Acuerdo por la Paz y la Nueva Constituci贸n, que no hubiera hoja en blanco en el proceso y que el texto de base fuera el de 1980, lo que de facto hubiera supuesto que con un tercio m谩s uno de los votos, podr铆an haber boicoteado el debate constitucional e impuesto el mismo texto que sigue vigente a d铆a de hoy. Sin embargo, aqu铆 las fuerzas progresistas no cedieron, y consiguieron la hoja en blanco a cambio de los dos tercios. En los pr贸ximos meses veremos cu谩l de las dos demandas era m谩s importante.

Salud, educaci贸n, estado del bienestar y鈥 carabineros.

En cuanto al contenido de la nueva constituci贸n, las discusiones del debate p煤blico han girado sobre todo en torno a los derechos sociales. Las enormes desigualdades sociales y econ贸micas que atraviesan Chile, fueron el principal detonante de las protestas que dieron lugar a la apertura del proceso constituyente, por lo que el derecho a la salud, a la educaci贸n y a la seguridad social han estado muy presentes en el debate las 煤ltimas semanas.

En este aspecto, casi toda la oposici贸n coincide en lo b谩sico: garantizar derechos como la educaci贸n o la salud y cambiar el rol del Estado, pasando de un Estado subsidiario a un Estado democr谩tico y social. Sin embargo, la mayor铆a de la derecha es fiel defensora de la Constituci贸n actual, que establece un Estado m铆nimo, que apenas interviene en la econom铆a, y que concibe la sanidad y la educaci贸n como servicios que pueden proveer tanto lo p煤blico como lo privado. Un modelo importado de la Escuela de Chicago, cuyos economistas asesoraron a la dictadura de Augusto Pinochet, y que a d铆a de hoy buena parte de la derecha contin煤a defendiendo como exitoso.

El rol del Estado y los derechos sociales ser谩, por tanto, uno de los temas que levante mayores pol茅micas en la c谩mara constituyente, pues enfrentar谩 dos visiones antag贸nicas. Por un lado, la de una derecha que pretende mantener un Estado lo m谩s ligero posible, y por otro, la de una oposici贸n, que, con distintos matices, busca superar el actual modelo neoliberal y avanzar hacia un estado social.

La reforma de la fuerza p煤blica chilena, ser谩 otro de los temas que recibir谩 m谩s atenci贸n en la Convenci贸n Constitucional. La actuaci贸n del cuerpo de Carabineros durante las protestas fue fuertemente cuestionada, dejando un triste balance de una veintena de muertos, m谩s de 300 personas con lesiones oculares, y m谩s de 3.000 heridos por agentes del estado. Tras las enormes cr铆ticas recibidas durante el 煤ltimo a帽o y medio, la mayor铆a de las fuerzas opositoras abogan por introducir profundas reformas en la fuerza p煤blica. Algunos candidatos incluso, como C茅sar Valenzuela del Partido Socialista (Lista del Apruebo) o Antonia Orellana de Convergencia Social (Apruebo Dignidad), hablan de superar Carabineros y establecer una nueva polic铆a civil sometida a los est谩ndares internacionales de derechos humanos.

Por otra parte, los posibles cambios en el r茅gimen pol铆tico tambi茅n ocupar谩n un lugar importante, aunque hayan acaparado menor atenci贸n en el debate p煤blico. Tal vez por la complejidad del tema, o quiz谩s porque las prioridades de la ciudadan铆a se encuentren en otros lugares, la realidad es que a d铆a de hoy no parece que haya una mayor铆a abrumadora que apoye cambios en las instituciones pol铆ticas en una determinada direcci贸n.

驴Cu谩les son los tres ejes que considera m谩s prioritarios para mejorar la situaci贸n del pa铆s en los pr贸ximos a帽os?

Tampoco hay unanimidad al respecto dentro de la oposici贸n, y si bien, casi todos los partidos abogan por un cierto reequilibrio de los poderes del ejecutivo y el legislativo en favor del parlamento, ciertos sectores del centroizquierda no parecen interesados en acabar con el presidencialismo. Aunque haya candidatos como el abogado constitucionalista Fernando Atria 鈥攊ndependiente en listas de Apruebo Dignidad鈥 defensores de un r茅gimen parlamentario, ni en el centroderecha ni en parte del centroizquierda hay voluntad de tocar el presidencialismo. Tal vez s铆 de atenuar los ampl铆simos poderes del presidente de la Rep煤blica, pero ni siquiera de caminar hacia un semipresidencialismo, creando una figura de primer ministro como en el sistema franc茅s.

Escenarios

Todos estos posibles cambios en el contenido de la nueva carta magna depender谩n del escenario que nos encontremos en la c谩mara constituyente tras la elecci贸n. Si la derecha consigue poder de veto 鈥攎谩s de un tercio de los asientos鈥, ambos bloques se ver谩n obligados a alcanzar ciertos consensos para evitar un bloqueo total. De ello son plenamente conscientes en la oposici贸n, y desde Convergencia Social (Apruebo Dignidad), la candidata por el distrito 10 Antonia Orellana plantea que si la derecha obtiene poder de veto, la oposici贸n deber谩 centrarse sacar adelante reformas relativas al r茅gimen pol铆tico. Unas reformas que tratar铆an de introducir cambios en el Tribunal Constitucional o desarrollar nuevos mecanismos democr谩ticos como iniciativas legislativas populares y medidas que aumenten la democracia, para as铆 obtener tener mejores condiciones de disputa en el siguiente ciclo legislativo y presidencial.

Esta es una de las situaciones que parece m谩s plausible a tenor de la mayor铆a de predicciones que se han planteado a fecha de hoy. Ante la ausencia de encuestas, las predicciones que han planteado proyectos como tresquintos.cl o el soci贸logo y diputado Pepe Auth, han adquirido una notable relevancia a la hora de orientarnos de cara a lo que pueda pasar este fin de semana. Tanto la predicci贸n de Auth como la primera de las tres que plantean en tresquintos.cl prev茅 un escenario donde la derecha (Vamos por Chile) obtendr铆a m谩s de un tercio de los esca帽os, pero sumar铆a menos que las listas opositoras.

De encontrarnos con unos resultados as铆, el centroderecha tendr铆a capacidad de vetar determinadas reformas, aunque seg煤n Auth, no cree que ni Vamos por Chile, ni las listas de la izquierda vayan a actuar como bloques homog茅neos. 鈥淰an a ser distintos los dos tercios para mantener la autonom铆a del Banco Central que para consagrar el derecho a la vivienda o para modificar el sistema de pensiones鈥,  declar贸 Auth en una entrevista para el diario digital Ex Ante, en la que se帽al贸 que cree que el trabajo constituyente para alcanzar los dos tercios obedecer谩 a una geometr铆a variable y no a dos bloques compactos.

La gran cantidad de candidatos independientes que han incluido los partidos en sus listas es uno de los factores que podr铆a dar consistencia a la tesis de Auth. Tanto Vamos por Chile como la Lista del Apruebo y Apruebo Dignidad incluyeron en sus listas junto a sus militantes y dirigentes a candidatos independientes no afiliados al partido. Una medida que buscaba satisfacer la demanda popular de participaci贸n ciudadana y evitar la proliferaci贸n de candidaturas independientes. Este ser谩, por tanto, otro punto al que atender una vez sepamos los resultados. No solo importar谩 cuantos constituyentes obtenga cada lista, sino quienes son y cu谩l es el perfil personal de cada diputado.

No tendremos que esperar mucho, y a lo largo de la noche del domingo sabremos quienes son los 155 integrantes de un 贸rgano constitucional que ser谩 paritario, representar谩 proporcionalmente a los diez pueblos originarios reconocidos en Chile, y que contar谩 con la participaci贸n de miembros de la sociedad civil no adscritos a partidos. Un a帽o y medio despu茅s del estallido social, Chile comienza a escribir su futuro.

Fuente: El Salto





Fuente: Anred.org