July 30, 2021
De parte de Capuche Informativa
312 puntos de vista


A pesar de los c谩nticos a la transici贸n que enarbolan concertacionistas y progresistas de buena cuna, en t茅rminos de la materialidad, el paso del r茅gimen militar al gobierno civil en la d茅cada de 1990, no fue m谩s que una legitimaci贸n de la reconfiguraci贸n neoliberal de Chile. En este sentido, los acuerdos transicionales supusieron un orden de impunidad para quienes gestaron este aut贸mata genocida, usando a algunos de los m谩s macabros agentes estatales como chivos expiatorios del proyecto de restablecimiento del dominio de la clase dominante. Ah铆 tenemos a Pinochet como senador vitalicio, un congreso intervenido por agentes elegidos a dedo por la casta militar y la perseverancia de la carta magna escrita por Jaime Guzm谩n. 

De esta forma, mantener la legitimidad de las instituciones genera impunidad, y una de sus parteras es la m谩xima democr谩tica de los consensos. De car谩cter aparentemente apol铆tico, la impunidad es m谩s un supuesto judicial que un objeto de disputa, para la realpolitik no se puede dialogar mecanismos de compromiso ante los gobernados, ya que los consensos son una manera de mantener aquella irresponsabilidad estructural: esta es la forma esencial de c贸mo el Estado pasa por alto los cuestionamientos del pueblo. No habr谩 verdad ni justicia, esto a煤n est谩 en la vereda de la utop铆a. 

Y mientras la sociedad progresista se embriagaba en el jolgorio de la interculturalidad con Elisa Lonc贸n y el liberal Jaime Bassa, en las proximidades de Carahue ejecutaban con tres tiros mortales al weichafe Pablo Marchant: Aquel d铆a la impunidad se vivi贸 con feminismo, inclusi贸n y paridad.  

Y lo que vimos aquel aciago 15 de noviembre de 2019, fue la ratificaci贸n, una vez m谩s, de esta forma de hacer pol铆tica que tanto r茅dito le ha dado a los encumbrados de La Moneda y el Congreso 驴de que otra forma se explicar铆a la continuidad del Presidente cuyas omisiones, encubrimientos y actos de lesa humanidad nos tiene al borde del colapso social y econ贸mico? La mantenci贸n de la legitimidad institucional de la Rep煤blica tuvo por corolario el r茅gimen de impunidad que hoy protege a Pi帽era, permiti茅ndole comandar sobre la vida y muerte de la poblaci贸n, as铆 como recolonizar territorios que le son ind贸mitos en el Wallmapu. El argumento de que el 15N fue para salvar al tirano, es secundario a aquel fundamento que actu贸 para proteger con fusil y consenso la instituci贸n de la Presidencia. Si Pi帽era se ve beneficiado es secundario a la mantenci贸n de la institucionalidad. 

No es casual que  aquellos legitimadores del orden liberal, se hayan reunido un d铆a despu茅s de la conmemoraci贸n del primer aniversario del homicidio a Catrillanca. Respecto a esto, la pol铆tica de Estado parece imperecedera, pues los agentes intelectuales del macabro asesinato se mantienen libres, resguardados en las anchos pilares de la democracia chilena. Y el 鈥淎cuerdo por la paz鈥 no detuvo las pol铆ticas militares hacia el pueblo mapuche, no hizo retroceder la fuerza del r茅gimen, cobrando a煤n m谩s v铆ctimas en un conflicto que el Estado no duda en agudizar. Aquel 15 de noviembre, la impunidad fue el cheque de cambio que relegitim贸, como una m谩xima republicana de la casta pol铆tica, la represi贸n de un pueblo soberano. Y mientras la sociedad progresista se embriagaba en el jolgorio de la interculturalidad con Elisa Lonc贸n y el liberal Jaime Bassa, en las proximidades de Carahue ejecutaban con tres tiros mortales al weichafe Pablo Marchant: Aquel d铆a la impunidad se vivi贸 con feminismo, inclusi贸n y paridad.  

Asimismo, los viejos estandartes del consenso transicional 鈥攔enovado con el electoralismo nacional y candidatos con el mismo olor a rancio鈥 avalaron el surgimiento de monstruos,  entre los cuales se puede contar al reci茅n fallecido Fernando Karadima (y sin tomar en cuenta a otros de f谩cil identificaci贸n: Cubillos, Moreira, Novoa, Ricardo Lagos o Aylwin). Karadima Goz贸 de la impunidad otorgada por la Dictadura y luego por la Concertaci贸n; 茅ste demente personaje fue clave en la destrucci贸n de los rasgos sociales que alguna vez tuvo la Iglesia, y que eran notorios en apostolados como los de Jos茅 Maria Caro o Ra煤l Silva Henriquez. Desde las sombras de los fusiles, ayud贸 a desestructurar la comunidad eclesi谩stica que resist铆a a duras penas y que, luego de la marcha de Silva Henr铆quez, sumi贸 a la Iglesia Cat贸lica en las garras de la 茅lite m谩s rancia, esa misma que tuvo conexiones directas con Colonia Dignidad. Dentro de esa casta estuvo Monse帽or Fresno, el cual encubri贸 desde 1984 las denuncias de abuso en contra de Karadima, y como Arzobipo de Santiago alz贸 a la Iglesia en pivote de la realpolitik promoviendo el Acuerdo Nacional, que concert贸 una salida democr谩tica a los a帽os de tiran铆a, lo que, sin embargo, legitim贸 su Constituci贸n y estructura pol铆tico-social impuesta. La misma estructura que resguard贸 el Acuerdo del 15 de Noviembre de 2019 y salv贸 los pilares del Estado fundado el 11 de septiembre de 1973. Tras bambalinas, Karadima constru铆a el imperio de pedofil铆a y millones de d贸lares de la 鈥淯ni贸n Sacerdotal del Sagrado Coraz贸n de Jes煤s鈥 (instituci贸n que supuestamente fomentaban la 鈥渕isericordia y la adoraci贸n de Dios鈥), amparado por el uniforme castrense y la enclenque pseudodemocracia de unidad nacional en los 90. 

Aquellos que partiparon activamente en el asesinato y violaci贸n de miles de chilenos durante la dictadura y la Transici贸n seguir谩n en las sombras y, nuevamente, como mantra de dolor y pena, la justicia nunca llegar谩. 

Incrustados en el Estado democr谩tico de Frei, Lagos, Bachelet y Pi帽era, Errazuriz y Ezzati 鈥攁mbos arzobispos de Santiago鈥 continuaron con la tarea de guarnecer la empresa de Karadima, todo en pos de la 鈥渞econciliaci贸n鈥, pero la 鈥渧erdad y justicia鈥 se hizo ciega, pues en los palacios eclesi谩sticos se sigui贸 abusando y amasando fortuna, hasta 2010, cuando Hamilton, Cruz y Murillo remecieron no s贸lo a la Iglesia, sino a toda la democracia liberal concertacionista: como jueces tutelares, los poderes del Estado hab铆an dejado al monstruo disfrazado de cura engordar con oro y abuso. Luego de abierta la caja de pandora, la institucionalidad chilena activ贸 los mecanismos legales, y las denuncias fueron enviadas al sistema penal antiguo, por ser casos previos a la reforma procesal, cerr谩ndose la causa en 2011, sin mayor consecuencia para el sacerdote. Aquellos que partiparon activamente en el asesinato y violaci贸n de miles de chilenos durante la dictadura y la Transici贸n seguir谩n en las sombras y, nuevamente, como mantra de dolor y pena, la justicia nunca llegar谩. 

Los casos de impunidad suman y siguen, llegando el estercolero hasta las redes m谩s progresistas de la pol铆tica nacional. Pensado desde el prisma de la dualidad entre consenso e impunidad, el proceso de reforma institucional propulsado por los paladines del progresismo resuena con los ecos de la transici贸n y de la justicia que nunca lleg贸. Y como si fuera poco, en la carrera por el sitial de la Moneda compite aquel que ha tomado la posta de la impunidad de las manos de Patricio Alwyn, con la gracia imperial y el benepl谩cito de la Santa Iglesia Cat贸lica. Aquellos que partiparon activamente en el asesinato y violaci贸n de miles de chilenos durante la dictadura y la Transici贸n seguir谩n en las sombras y, nuevamente, como mantra de dolor y pena, la justicia nunca llegar谩. 

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Fuente: Capuchainformativa.org