December 25, 2021
De parte de Lobo Suelto
133 puntos de vista


(Una primera versi贸n de este art铆culo, ahora levemente ampliado, fue escrita para el medio digital On Cuba. De ah铆 que tenga algunas l铆neas que para Chile son obvias)

鈥淗oy d铆a en Chile la esperanza le gan贸 al miedo鈥, dijo en la noche del domingo 19D Gabriel Boric en su primer discurso como Presidente electo, ante una gigantesca multitud de unas 500 mil personas que colmaba la Alameda, desde el escenario montado para la ocasi贸n hasta la Plaza Dignidad, as铆 rebautizada por el pueblo desde la rebeli贸n de Octubre de 2019, a unas 10 cuadras de all铆. Atr谩s quedaba, signado tambi茅n por el miedo, casi 1 mes de campa帽a para el balotaje contra el ultraderechista Jos茅 Antonio Kast, una figura pol铆tica definida por la reivindicaci贸n del pinochetismo, el ultraneoliberalismo, la xenofobia, el patriarcado y la homofobia: el Bolsonaro chileno.

Hijo de un militar nazi, Kast hab铆a aglutinado tras su candidatura para segunda vuelta a todas las derechas, desde la m谩s reaccionaria hasta las  autodenominadas 鈥渕oderna鈥, liberal o 鈥渟ocial鈥, que no trepidaron, habiendo perdido a su candidato en primera vuelta, en caer en sus brazos pr谩cticamente sin condiciones, ante la amenaza 鈥渄el comunismo鈥 que seg煤n 茅l representaba Boric. Kast hab铆a hecho campa帽a, desde siempre, agitando ese espantajo y todos aquellos atavismos reaccionarios, adem谩s de agitar la bandera de 鈥渓a libertad鈥, nombre que le dan al anarcocapitalismo fundamentalista de mercado que preconizan estas nuevas ultraderechas, en nuestra era de crisis permanente y desquiciada de la acumulaci贸n del capital.

Para esta contienda final, como era l贸gico, trat贸 de transmitir la t铆pica 鈥渕oderaci贸n鈥 y corrimiento al 鈥渃entro鈥 de los balotajes de las democracias neoliberales occidentales (y en general, de todo su sistema pol铆tico en cualquier momento de sus rituales cada vez m谩s vac铆os, hasta la irrupci贸n ahora de estas novedades).

Pero su inocultable linaje neofascista y el encolumnamiento tras su figura de toda la derecha y los  poderes f谩cticos (gran capital y medios corporativos hegem贸nicos ante todo), hac铆an temer 4 a帽os de un Gobierno todav铆a peor, en continuidad insufrible con este saliente de Sebasti谩n Pi帽era, saqueador serial y criminal consagrado. Este temor se reforzaba por el apoyo para el balotaje del tr谩nsfuga Franco Parisi y su nov铆simo Partido de la Gente, un amorfo pastiche de 鈥渁ntipol铆tica鈥 y softneoliberalismo, quienes hab铆an llegado terceros en la primera vuelta de estas elecciones. En fin, las posibilidades de un triunfo de Kast eran muy reales, habiendo quedado incluso encima de Boric en el primer turno, aunque por un estrecho m谩rgen.

De manera que, si bien el holgado triunfo de Boric por 12 puntos de diferencia provoc贸 un estallido de alegr铆a y una extraordinaria fiesta popular, ha sido tambi茅n un gran suspiro de alivio y un exorcismo al miedo, que marc贸 tanto como la esperanza la campa帽a para el balotaje. Se puede decir que hemos vivido una dial茅ctica abierta entre ambos sentimientos, y no habr铆a, creo, manera m谩s certera de describir el tono emotivo y afectivo de este mes inolvidable.

La campa帽a y las tensiones

De hecho, en parte solo as铆, por el temor a un gobierno ultraneoliberal y neofascista, se explica la enorme movilizaci贸n que durante la campa帽a del balotaje desplegaron grandes sectores de lo que hemos denominado provisionalmente por aqu铆 octubrismo, es decir, del sujeto popular complejo y ambivalente que protagoniza la rebeli贸n contra el neoliberalismo abierta en Octubre de 2019, y compone la multiplicidad de su 鈥渕ovimiento de movimientos鈥.

El despliegue entonces, por barrios y poblaciones (adem谩s claro est谩 de los militantes de los partidos de Apruebo Dignidad, la coalici贸n de Boric), del feminismo popular, de tantos colectivos y asambleas reunidos en comandos de campa帽a autoconvocados (que dejamos las suelas en las calles o las pupilas en la extraordinaria guerrilla mem茅tico-comunicativa que se despleg贸 incesante en las redes sociales, como en los mejores d铆as del 鈥渆stallido鈥), de los sindicatos de base y coordinadoras mineras, los movimientos ecologistas, las diversas izquierdas y resistencias radicales, lxs artistas del pueblo, lxs anarcxs y antifas (miles de lxs cuales acudieron a votar por primera vez en su vida habiendo sido hist贸ricamente abstencionistas radicales).

En fin, de toda esa compleja amalgama de luchas que en realidad hemos tenido una relaci贸n muy tensa y cr铆tica con el Frente Amplio (e incluso con el Partido Comunista, el otro socio de AD), y particularmente con la figura de Boric. Para much铆sima gente, para una mir铆ada de movimientos, colectivos y comunidades organizadas, la campa帽a fue m谩s una movilizaci贸n contra Kast que por Boric. Ese inmenso despliegue no necesit贸 贸rdenes de partido ni comunicaci贸n central: como en aquellos d铆as de fines de 2019 y principios de 2020, sucedi贸 de modo distribuido y descentralizado.

Sobre la fuerte tensi贸n cr铆tica, apuntemos r谩pidamente que, siendo el Partido Comunista una indiscutible fuerza pol铆tica hist贸rica de la izquierda chilena, y habiendo surgido el Frente Amplio del largo ciclo de luchas contraneoliberales abierto a mediados de los 2000 (con la gran estaci贸n del 2011-2012, en la cual saltaron a la palestra Boric y otros dirigentes estudiantiles), su desempe帽o en el sistema pol铆tico-institucional ha estado lejos de la radicalidad y los 鈥渆stilos鈥 de muchas de las incesantes luchas y movimientos, y se ha verificado, por parte de estos partidos, una ausencia del duro trabajo de base, del d铆a a d铆a de la resistencia y la creaci贸n 鈥減or abajo鈥, tom谩ndolas m谩s como reservorio de votos que otra cosa, en una suerte de extractivismo electoralista.

Para los nuevos movimientos que han protagonizado este largo ciclo de luchas, el PC (junto a su burocratismo) qued贸 marcado por su participaci贸n hasta el final en el decepcionante Gobierno Bachelet 2, que pretendi贸 ser una transici贸n a otra cosa y al final no fue m谩s que una continuidad ya ag贸nica de la inefable 鈥淭ransici贸n a la Democracia鈥, o gesti贸n 鈥減rogresista鈥 del neoliberalismo instalado por la dictadura pinochetista durante los famosos 30 A帽os, 鈥渜ue no eran 30 pesos鈥. Por su parte el Frente Amplio (adem谩s del muy tibio parlamentarismo actuado durante los ya tremendos 2 a帽os iniciales de Pi帽era 2, hasta 2019), particip贸 activamente en el 鈥淎cuerdo por la Paz y la Nueva Constituci贸n鈥 de noviembre de 2019, componenda entre todos los principales y deslegitimados partidos pol铆ticos con representaci贸n parlamentaria, constituy茅ndose en su legitimaci贸n 鈥減or izquierda鈥.

Por m谩s que desde el Frente Amplio (y desde los sectores de la ex Concertaci贸n que conforman junto a 茅l una cierta hegemon铆a centroizquierdista en la Convenci贸n Constitucional derivada del Acuerdo), se insista una y otra vez en que fue 茅ste el que permiti贸 abrir el proceso constituyente, o m谩s bien encauzar la rebeli贸n por 鈥渧铆as institucionales democr谩ticas鈥 evitando 鈥渓a violencia鈥, desde el octubrismo se ley贸 y se lee como una maniobra que impidi贸 la eventual ca铆da del criminal Gobierno Pi帽era, que le hab铆a declarado la guerra al pueblo en rebeli贸n (鈥淩enuncia Pi帽era鈥 era una consigna clave de las gigantescas movilizaciones por aquellos d铆as); que contribuy贸 a obturar la posibilidad de una Asamblea Constituyente m谩s profunda y radical, definida y protagonizada por los pueblos en lucha y no por la 鈥渃lase pol铆tica鈥 -m谩s ac谩 de la representaci贸n pol铆tica y a favor de formas vinculantes y participativas de democracia-; y en fin, contribuy贸 a bloquear  el despliegue de un horizonte m谩s profundamente transformador en aquel momento extraordinario

Adem谩s, fue uno de los hitos que le permiti贸 sobrevivir al Gobierno Pi帽era y quedar a cargo de la gesti贸n de la pandemia que sobrevino,  gesti贸n que 茅ste us贸 (con una muy tibia oposici贸n parlamentaria), para volverla contra la rebeli贸n y reforzar la represi贸n y el ataque a las condiciones de vida popular. Si bien la vacunaci贸n comparativamente temprana y masiva fue un logro, llegamos a casi 50 mil muertes, decenas de miles evitables y la gran mayor铆a de la clase obrera y el precariado (muerte pand茅mica que tambi茅n ha desperdigado miedo y retraimiento por todo el cuerpo social).

La foto de toda esa clase pol铆tica anunciando aquella componenda, con la participaci贸n estelar de Boric, abri贸 una honda brecha pol铆tico-simb贸lica que no se ha cerrado, pese a la conjunci贸n en esta campa帽a para el balotaje. De hecho, esa brecha explica en gran medida la pobre performance de Boric en la primera vuelta; y como insinu谩bamos, la puesta entre par茅ntesis de esa distancia para el balotaje explica, en una medida no absoluta pero si fundamental, la victoria contra Kast.

El reverso

El miedo estaba presente tambi茅n por la otra cara de la medalla, dado que no de otra cosa se nutri贸 la campa帽a de Kast y la derecha, as铆 como no de otra cosa se nutre el neoliberalismo d铆a a d铆a extrayendo del mismo la sustancia de su gobernanza sobre la vida social. Los t贸picos de la campa帽a de Kast (que son los mismos de esta hidra de mil cabezas en todas las latitudes), el miedo al 鈥渃omunismo鈥 (en tanto nombre que le dan no ya a toda econom铆a pol铆tica del bien com煤n colectivo, sino a cualquier pol铆tica econ贸mica m铆nimamente redistributiva); a la inmigraci贸n, que encima es provocada desde pa铆ses hermanos por el propio neoliberalismo imperial-olig谩rquico, con sus guerras sociales y sus guerras h铆bridas; el miedo a 鈥渓a violencia鈥 de las luchas populares y del pueblo mapuche que igualan en su discurso, con la etiqueta de 鈥渢errorismo鈥, a la violencia delictual y narco (ese tremendo flagelo que azota sobre todo a los barrios populares, explicado 茅l mismo por la desigualdad y la degradaci贸n que provoca el sistema); el miedo a la 鈥減茅rdida de valores鈥 y del 鈥渓ugar de la familia鈥 agitado contra el feminismo y las disidencias sexo-gen茅ricas.

La suma de todos esos miedos que son el n煤cleo del discurso pol铆tico de estos neofascismos neoliberales, descansa sobre y se nutre de la angustia existencial cong茅nita que produce la cotidianidad de nuestro mundo neoliberal.

Precarizaci贸n infinita de las condiciones de producci贸n y reproducci贸n de la vida (trabajo, derechos, horizontes, familias, afectos); lucha de todos contra todos en la competencia 鈥渕eritocr谩tica鈥 entre individuxs atomizadxs; patriarcado machista y  resquebrajamiento de sus condiciones de posibilidad: por las luchas feministas y disidentes, cierto, pero tambi茅n por la precariedad estructural del homo neoliberalis. All铆 encontramos la raz贸n fundamental, tambi茅n, del s贸lido 44% que obtuvo Kast, que pende cual sombra ominosa sobre la esperanza reabierta.

N煤meros

De todas maneras, los n煤meros son notables. No s贸lo por lo subrayado en estas horas transcurridas desde las elecciones: que Boric es el presidente m谩s votado (y el m谩s joven) de la historia, que obtuvo una diferencia de 12 puntos, suficiente como para arrancar su Gobierno con una alta legitimidad, que gan贸 pese a la maniobra de boicot al transporte p煤blico por parte de la derecha y las empresas del rubro, sabiendo que todo aumento de la participaci贸n electoral, sobre todo de los sectores populares, m谩s dependientes del transporte p煤blico, nos favorecer铆a.

鈥淪on unos diablos, era la carta que ten铆an bajo la manga鈥, nos dec铆an las mujeres y hombres del pueblo el domingo electoral a quienes hac铆amos de 鈥渦ber ciudadano鈥, autoconvocados masivamente a romper el boicot trasladando votantes.

Los datos son notables tambi茅n porque ilustran la hip贸tesis que esgrim铆amos desde los movimientos, sobre que no era tanto la moderaci贸n y el 鈥渃orrimiento al centro鈥 lo que pod铆a garantizar fundamentalmente un triunfo contra Kast, sino sobre todo la movilizaci贸n popular octubrista a votar. Esto porque, de todas formas, la gran mayor铆a de los votantes ex Concertacionistas moderados ya hab铆an votado en primera vuelta, y trat谩ndose de Kast, esa votaci贸n se trasladar铆a casi completamente a Boric, y porque entonces era del abstencionismo popular de donde se pod铆a conseguir la mayor cantidad de votos nuevos para ganar.

Recu茅rdese aqu铆 que Boric obtuvo pobres resultados en primera vuelta (el 25% del 47% del padr贸n que efectivamente vot贸, o sea, no m谩s de un 12% real del padr贸n). Tambi茅n hab铆an sido pobres los resultados en las parlamentarias de Apruebo Dignidad, menos del 10% del padr贸n real. En ese mapa, podiamos asumir que grandes masas populares forman parte de alguna manera del octubrismo o simpatizan con la rebeli贸n abierta en Octubre. Algo dif铆cil de demostrar en n煤meros, pero palpable en la gigantesca masividad con protagonismo popular de las movilizaciones de aquellos d铆as a lo largo y ancho del pa铆s, ciudades y barrios, o en las enormes celebraciones del primer y segundo aniversario del 鈥渆stallido鈥 en Plaza Dignidad y otras plazas del pa铆s.

Y teniendo a la vista tambi茅n que en primera vuelta el abstencionismo hab铆a sido alt铆simo en las comunas (municipios) populares -o sea, 鈥渆l pueblo no hab铆a votado a Boric鈥-; que en el Plebiscito Constitucional de octubre del 2020 mientras m谩s populares las comunas m谩s rotundo hab铆a sido el triunfo del Apruebo al proceso constituyente; y que en las elecciones de constituyentes de mayo de 2021, la presencia de listas de convencionales octubristas (si bien en desigualdad de condiciones con los partidos deslegitimados), hab铆a generado una inteligente votaci贸n popular por ellas.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    Efectivamente, la participaci贸n electoral aument贸        notablemente tanto en total (de 47,3 a 55,6), como particularmente en las comunas populares, en las cuales triunf贸 ampliamente Boric en casi todas las regiones, y en muchas por cifras espectacula                                                                                                                                                                                                                                                                                                        res, de 65 a 35 % y hasta de 70 a 30% o m谩s. Seg煤n un estudio que circula, la suma de los votos plenamente nuevos que recibi贸 Boric seria cerca de 800 mil, y tomando en cuenta que la diferencia de votos entre 茅l y Kast fue de 971 mil votos, casi alcanzan para explicarla. Adem谩s, ya se hab铆an producido trasvasijes de votos octubristas a Boric antes de este balotaje, y se calcula que habr铆a recibido unos 720 mil de los casi 900 mil votos de Parisi en primera vuelta, entre los cuales se puede hipotetizar que muchos son contrarios al abuso neoliberal y por tanto simpatizantes ambivalentes de la revuelta (pue si no, hubieran votado a Kast).

Ese mismo estudio muestra que habr铆a sido fundamental el apoyo masivo del voto femenino a Boric, pero precisamente, el despliegue en las campa帽as autoconvocadas de ese motor fundamental de la rebeli贸n contra el neoliberalismo que es el feminismo popular,  fue extraordinario y se palpaba en la calle el d铆a de la votaci贸n; sin desmerecer el importante papel de figuras femeninas de la campa帽a de Apruebo Dignidad como su Jefa Izkia Siches, nominada en pleno balotaje en una audaz movida, o las diputadas comunistas (y ex l铆deres estudiantiles como Boric) Camila Vallejo y Karol Cariola, entre otras. Incluso en este plano, no s贸lo con respecto al voto femenino, el llamado a votar por Boric o la participaci贸n en las campa帽as autoconvocadas de distintas figuras aut贸nomas con respecto a  Apruebo Dignidad, como Natividad Llanquileo y otrxs convencionales constituyentes, Rodrigo Mundaca, Jorge Sharp, Fabiola Campillay, Gustavo Gatica o Victor Chanfreu, han tenido seguramente un gran poder movilizador.

Es indudable que los n煤meros muestran tambi茅n un apoyo del votante 鈥渕oderado鈥, incluido el ex concertacionista. Ya en primera vuelta se habl贸 mucho de esto, pretendi茅ndose derivar de los porcentajes la cl谩sica tesis de que la sociedad es moderada, 鈥渜ue quiere cambios pero en orden y sin violencia鈥, que aquello impone 鈥済randes acuerdos鈥 y que los cambios profundos no se pueden lograr sin la creaci贸n de 鈥済randes mayor铆as鈥.

De partida, se 鈥渙lvida鈥 permanentemente (era impresionante como toda la anal铆tica medi谩tica, incluida la 鈥減rogresista鈥 conflu铆a en esto) que todos los porcentajes de primera vuelta hab铆a que dividirlos por m谩s de 2, dado el 53% de abstenci贸n. As铆, por ejemplo, el terrible 28% de Kast se convierte en un 13 (y su 44% del balotaje en un 22). Luego, la emergencia del voto popular asegurando la victoria, como hemos visto, pone en fuerte tensi贸n tal tesis.

Pero sobre todo, hay que pensar por un lado en qu茅 reservas guarda la de todas maneras alta abstenci贸n del balotaje: probablemente hubo una abstenci贸n de centroderecha, probablemente haya tambi茅n un fondo indiscernible de anomia en ella. Sin embargo, cuanto rechazo antisistema no queda a煤n all铆.

Por otro lado, no hay que olvidar el hiato insalvable entre la l贸gica 鈥渞epresentativa鈥 de la democracia (neo)liberal y la lucha popular, la auto-organizaci贸n de las multitudes y el horizonte de democracia participativa y radical que otean. Es cierto que hay que construir 鈥済randes mayor铆as鈥, el tema es cu谩les, c贸mo y para qu茅. Por lo pronto, el voto octubrista es m谩s un mandato que un cheque en blanco. Y como la pr谩ctica es el criterio de la verdad, habr铆a que ver qu茅 sucede si hubiera m谩s adelante una plataforma electoral octubrista.

 

Las tensiones de la esperanza

As铆, la movilizaci贸n octubrista ha sido crucial en el triunfo obtenido. Y retomando la tensi贸n entre miedo y esperanza, es claro que su principal sost茅n es el gran despliegue popular descrito. Se habla mucho de que ahora, con Apruebo Dignidad en el Gobierno, se podr谩 respaldar y fortalecer el proceso constituyente y la redacci贸n de una Nueva Constituci贸n, que a su vez, en una virtuosa din谩mica de retroalimentaci贸n positiva, genere condiciones m谩s propicias para materializar las transformaciones por las que tanto se ha luchado. Sin embargo, esto es solo parcialmente cierto y va plagado de tensiones y contradicciones. Ya el proceso constituyente hab铆a quedado limado en su alcance transformador por el Acuerdo (cuesti贸n que hab铆amos analizado en un texto anterior).

Es cierto que la impresionante inteligencia popular en las elecciones constituyentes de mayo 2021 hab铆a reabierto el juego, abriendo una brecha en esas constricciones. Sin embargo, de all谩 para ac谩, 6 meses despu茅s, esas condiciones ven铆an variando negativamente (todo ha sido vertiginoso y cambiante desde Octubre de 2019). Anotemos: las instancias de articulaci贸n que hab铆an logrado lxs constituyentes m谩s vinculados a la rebeli贸n se han debilitado; los mecanismos de participaci贸n popular vinculante en el proceso constituyente que se hab铆an logrado imponer al Acuerdo (que no los contemplaba) no se han podido desplegar plenamente (si bien se han logrado algunos hitos), y menos en los territorios populares, donde el desconocimiento del proceso constituyente es grande.

Adem谩s, los alt铆simos 2/3 de quorum que el Acuerdo le estableci贸 a la Convenci贸n Constitucional (CC) para la aprobaci贸n de las normas constitucionales fueron ratificados, y esperan como barrera a las Iniciativas Populares Constitucionales que afanosamente hemos logrado redactar;  casi se ha perdido la posibilidad que parec铆amos haber logrado de aprobar estas Iniciativas Populares (al menos algunas de ellas), si la CC las rechazaba con sus 2/3, en un Plebiscito Dirimente intermedio donde se manifestara la voluntad popular.

Por 煤ltimo, los tiempos de la Convenci贸n son tremendamente acotados si de fomentar el conocimiento y la participaci贸n ciudadana se trata (otra gracia del Acuerdo). En cuanto a estas constricciones, la hegemon铆a que ha sabido construir en la CC el Frente Amplio junto a la ex Concertaci贸n e independientes afines ha sido clave.

Nuevos posibles

A pesar de todo ello, es posible qu茅, as铆 como se reabri贸 el juego en mayo, se pueda reabrir ahora, gracias a esta virtuosa conjunci贸n ante el peligro ultraderechista entre despliegue octubrista, campa帽a de Apruebo Dignidad y triunfo de Boric. Por eso decimos que ese despliegue es el motor fundamental de la esperanza, la cualifica como esperanza activa, y es el ant铆doto m谩s efectivo al miedo que se ha vivido. Tambi茅n la pandemia, reforzada por su gesti贸n neoliberal, gener贸 profunda angustia y miedo, con su secuela de  enfermedad, muerte, aislamiento forzoso y una extendida segunda pandemia de patolog铆as psico-mentales derivadas. Es conmovedor que en un contexto tan extremo hayamos podido lograr este triunfo. La 鈥渟egunda pandemia鈥 golpea con espacial sa帽a a lxs adolescentes y j贸venes, protagonistas fundamentales de la rebeli贸n. Su masiva reaparici贸n en las campa帽as y en las celebraciones del triunfo el domingo es otro fort铆simo est铆mulo, y en este sentido est谩 claro que toda pol铆tica por venir debe ser tambi茅n una terap茅utica.

Boric y sus equipos han dado r谩pidamente muestras, en el discurso de celebraci贸n del domingo y en las declaraciones posteriores que van emitiendo, de estar abiertos a la interpelaci贸n popular, a un di谩logo y un trabajo conjunto con el 鈥渕ovimiento de movimientos鈥 octubrista, e incluso el Presidente electo reconoci贸 con nobleza en su discurso la contribuci贸n fundamental de las campa帽as autoconvocadas al triunfo. Desde los movimientos, de cualquier manera, se habla ya de nociones como 鈥渃olaboraci贸n t谩ctica y autonom铆a estrat茅gica鈥, queriendo significar que todo est谩 por verse, en una dial茅ctica abierta donde el fulcro est谩 en el abajo en movimiento como sost茅n y motor de la radicalidad.

Acechanzas

Sin dudas, hay constricciones inevitables y no todas las transformaciones so帽adas y necesarias se podr铆an dar de la noche a la ma帽ana. A la vez, estamos hablando de la recuperaci贸n de derechos sociales b谩sicos conculcados por el neoliberalismo, de la pobreza y la miseria (incrementadas dram谩ticamente por la crisis pand茅mica), de la extrema e insoportable precariedad de la producci贸n y reproducci贸n de la vida popular, de la dignificaci贸n de la vida de la clase obrera y las clases medias, tambi茅n precarizadas a su nivel. Boric lo reconoci贸 en su discurso: 鈥渓as causas profundas del estallido siguen ah铆 presentes, lo sabemos鈥.

Igualmente, tambi茅n est谩n ah铆 la tendencia a la 鈥渕oderaci贸n鈥, las alusiones a una indefinida gradualidad, los coqueteos con conspicuas figuras de los 30 a帽os. Y como en toda Nuestra Am茅rica cada vez que un proceso popular se despliega y una coalici贸n o partido que adversa al neoliberalismo (sea m谩s o menos radical y m谩s o menos fiel a los movimientos de base que abren trocha), llega al gobierno, estar谩n ah铆 la guerra que vendr谩 de parte de la derecha, del gran capital y sus dispositivos de poder, el asedio de la alianza imperial-olig谩rquica.

Por lo pronto, hay ya una intensa fuga de capitales, preanunciando el asedio de la econom铆a pol铆tica del gran capital, y cuestiones tan centrales como la eliminaci贸n del sistema privatizado de pensiones jubilatorias de las AFP, para poder entregar pensiones dignas (una reivindicaci贸n fundamental de la sociedad refrendada por Boric en su discurso), chocar谩n con el hecho de que las AFP constituyen pilares del modelo y un mercado de capitales baratos para las corporaciones. La batalla ser谩 muy dura y cada flaqueo ser谩 un derecho no conquistado.

En Chile hay experiencia de sobra en cuanto a la capacidad de cooptaci贸n del sistema sobre las coaliciones 鈥減rogresistas鈥, y de estas sobre los movimientos populares. Esa es la historia de los 30 a帽os de 鈥淭ransici贸n鈥. Asimismo, podemos ver desde aqu铆, con renovada luz, las experiencias de sucesos tan dis铆miles como la reabsorci贸n de una rebeli贸n popular contra el neoliberalismo tan formidable como la abierta en diciembre del 2001 en Argentina, ante su relativa incapacidad de auto-constituci贸n pol铆tica; la frustraci贸n de energ铆as tan intensas como las invertidas por los movimientos sociales en la campa帽a para el primer gobierno de Obama; o la impotencia de la coalici贸n PSOE-Unidas Podemos en Espa帽a (tan similar a la que parece irse conformando aqu铆) ante las imposiciones del neoliberalismo europeo. Pero tambi茅n tenemos a la vista experiencias como las de Bolivia, donde pese a todas las tensiones y contradicciones entre movimientos y gobiernos, ambos han encontrado maneras de resistir incluso un golpe de Estado y no perder la deriva transformadora.

De manera que hay cierta convicci贸n sobre que ser谩 necesaria una m谩xima flexibilidad, paciencia, capacidad de escucha mutua y di谩logo, m谩s pol铆tica y menos ideolog铆a, para mantener abierta la posibilidad de una din谩mica virtuosa entre 鈥渕ovimiento de movimientos鈥 y gobierno, en la medida que 茅ste muestre voluntad de persistir en los cambios profundos (con todas las dificultades del caso). Y a la vez, de no abandonar la senda de la creaci贸n de contrapoderes (o como se dice ac谩, poderes populares de base) y de la auto-constituci贸n pol铆tica del octubrismo, probablemente tambi茅n en el plano pol铆tico-electoral.

Todo esto se pondr谩 r谩pidamente a prueba, de seguro, en cuestiones como la necesidad de aquella conjunci贸n entre movimientos, proceso constituyente y gobierno para generar las mejores condiciones posibles para un piso de transformaciones impostergables, o la resistencia (ojal谩) com煤n a la reacci贸n por venir, que muy probablemente llegar谩 en breve, habida cuenta de la posici贸n favorable de la derecha en el Parlamento, de los formidables dispositivos de poder materiales y simb贸licos a disposici贸n de los poderes f谩cticos del capital, y del ojo de Sauron imperial que todo lo ve.

Con respecto a esto 煤ltimo, tambi茅n habr谩 que ver la decantaci贸n fina y concreta de la pol铆tica exterior del nuevo Gobierno, pero sin dudas se descolgar谩 un integrante m谩s del infame Grupo de Lima, y habr谩 una m谩s favorable disposici贸n chilena a la integraci贸n soberana con Am茅rica Latina y con las corrientes anti neoliberales que surquen la pol铆tica internacional. Ser谩 otro frente en el que acompa帽ar lo positivo y empujar por ampliarlo.

Empuje, virtud que una y otra vez ha mostrado la lucha popular desde la gran rebeli贸n contra el neoliberalismo abierta en Octubre. Voluntad de persistencia para no cerrarse, de prolongarse 鈥減or abajo鈥 y 鈥減or arriba鈥, pese a los fort铆simos peligros y obst谩culos que enfrenta. Capacidad de pensar y sentir. Son el coraz贸n de un 鈥減rincipio esperanza鈥, de un laboratorio pol铆tico activo, que, pese a todo y hasta aqu铆, no ceja frente al miedo, buscando en el horizonte una econom铆a pol铆tica del bien com煤n, una transici贸n social ecofeminista, una plurinacionalidad anticolonial y una pr谩ctica de la democracia absoluta.

Diego Ortolani Delfino: bi贸logo, investigador y activista junto a movimientos sociales chilenos, participa del movimiento de asambleas territoriales.




Fuente: Lobosuelto.com