December 29, 2020
De parte de La Haine
239 puntos de vista


Les trabajadores no protestan cuando viven en la pobreza. Protestan cuando experimentan esta pobreza como una injusticia de las clases dominantes y el Estado

Recientemente, dos acontecimientos trajeron algo de esperanza a esta 茅poca depresiva que es la nuestra: las elecciones en Bolivia y el triunfo del 芦Apruebo禄 en el plebiscito nacional de Chile. (El 25 de octubre de 2020, el electorado chileno tuvo que elegir entre 芦Apruebo禄, que significaba aprobar el cambio de la Constituci贸n de Chile en […]

Recientemente, dos acontecimientos trajeron algo de esperanza a esta 茅poca depresiva que es la nuestra: las elecciones en Bolivia y el triunfo del 芦Apruebo禄 en el plebiscito nacional de Chile. (El 25 de octubre de 2020, el electorado chileno tuvo que elegir entre 芦Apruebo禄, que significaba aprobar el cambio de la Constituci贸n de Chile en direcci贸n a una mayor justicia social y a m谩s libertades, y 芦Rechazo禄, que significaba rechazar este cambio

En ambos casos, tenemos un extra帽o solapamiento de democracia 芦formal禄 –elecciones libres– con una s贸lida voluntad popular. Bolivia y Chile demostraron que, a pesar de todas las manipulaciones ideol贸gicas, hasta la denominada 芦democracia burguesa禄 puede a veces funcionar. Sin embargo, la democracia liberal est谩 alcanzando sus l铆mites en la actualidad. Para funcionar, debe ser suplementada con… 驴qu茅? En Francia est谩 emergiendo en este momento un fen贸meno muy interesante como reacci贸n a la desconfianza masiva en las instituciones estatales: un renacimiento de las asambleas locales de ciudadanos practicadas por primera vez en la Antigua Grecia:

芦en 621 a. C. la eccles铆a, o asamblea popular de la antigua Atenas, era un foro en el cual pod铆a participar cualquier ciudadano de g茅nero masculino sin que mediara ninguna consideraci贸n de clase. Ahora, con la inminente crisis social y econ贸mica inducida por la pandemia, se est谩 actualizando esta antigua herramienta democr谩tica para adecuarla al siglo 21. Pueblos, ciudades y regiones a lo largo y ancho de Francia se vuelven cada vez m谩s hacia sus ciudadanos y ciudadanas para ayudarlos a avanzar hacia un futuro m谩s igualitario禄 (1)

Estos encuentros no son organizados por los aparatos estatales locales. Son autoorganizados por los miembros activos de las comunidades locales por fuera del Estado y conllevan un gran componente de riesgo, de loter铆a. El n煤mero de delegados y delegadas elegidos de forma aleatoria es 150, en lo cual puede observarse un procedimiento vagamente similar al de Chile donde, luego de la victoria del 芦Apruebo禄 en el refer茅ndum, tambi茅n ser谩n 155 los individuos elegidos por fuera de las fuerzas pol铆ticas institucionales que trabajar谩n en el proyecto de una nueva constituci贸n.

Luego de la victoria, la lucha real

Supuestamente, Mark Twain dijo: 芦Si votar hiciera alguna diferencia, no nos dejar铆an hacerlo禄. En realidad, no hay pruebas de que haya dicho ni escrito esto. Lo m谩s probable es que la frase provenga de una columna period铆stica escrita por Robert S. Borden en 1976 para The Lowell Sun. Refiri茅ndose al sistema electoral norteamericano, Burden escribi贸: 芦A los editores no se les ocurre pensar que la actitud de los 70 millones de personas que no votan tal vez sea muy consistente con la realidad de que el concepto de votar y de elegir representantes es fundamentalmente deshonesto y fraudulento. Si se pudiera cambiar algo votando, 隆votar ser铆a ilegal!(2)

Sin embargo, hay buenos motivos para atribuirle esta afirmaci贸n a Twain, dado que refleja fielmente su posici贸n: a pesar de que Twain era un defensor del sufragio universal –incluyendo a las mujeres– y le ped铆a a la gente que vote, era muy esc茅ptico acerca de las maquinaciones que impiden que la mayor铆a exprese su voluntad. En principio, deber铆a aceptarse la tesis citada como v谩lida en t茅rminos universales, aunque esta universalidad debe fundamentarse en una excepci贸n. De vez en cuando, raramente, hay elecciones y plebiscitos que s铆 importan. A pesar de que estas elecciones son las 煤nicas que merecer铆an ser calificadas como 芦democr谩ticas禄, son siempre vividas como un signo de inestabilidad, como una indicaci贸n de que la democracia est谩 en peligro.

El golpe de enero en contra del r茅gimen de Morales en Bolivia se legitim贸 a s铆 mismo como un retorno a la 芦normalidad禄 parlamentaria en contra del peligro 芦totalitario禄 de que Morales aboliera la democracia y transformara a Bolivia en una nueva Cuba o Venezuela. La verdad es que, durante la d茅cada de gobierno de Morales, Bolivia estableci贸 efectivamente una nueva 芦normalidad禄 exitosa, conjugando la movilizaci贸n democr谩tica del pueblo con un progreso econ贸mico evidente.

Tal como dijo el nuevo presidente Lucho Arce, anterior ministro de Econom铆a de Morales, durante la d茅cada de gobierno de Morales, los bolivianos y las bolivianas vivieron los mejores a帽os de sus vidas. Fue el golpe contra Morales el que destruy贸 la normalidad que tanto hab铆a costado alcanzar y el que produjo un nuevo caos y m谩s miseria. Por lo tanto, la victoria electoral de Arce implica que Bolivia no tiene que empezar desde un punto cero, sino simplemente volver al estado de cosas anterior al golpe.

En Chile, la situaci贸n es m谩s compleja. Octubre es un mes chileno. Es el mes en que se desarrollaron algunos de los giros radicales de la historia pol铆tica del pa铆s. Fue el 24 de octubre de 1970 que se ratific贸 la victoria de Salvador Allende; el 18 de octubre de 2019 estallaron las enormes protestas populares que anunciaron el fin de la normalizaci贸n pinochetista; y el 25 de octubre de 2020 –por cierto, la misma fecha de la Revoluci贸n de octubre seg煤n el viejo calendario ruso– dio lugar a la victoria del 芦Apruebo禄, que result贸 en la disoluci贸n de los significantes represivos, cargados de impunidad y construidos sobre la impunidad de los cr铆menes y las violaciones a los derechos humanos. Octubre no es un mes cualquiera en el calendario chileno. Est谩 profundamente asociado con las rupturas hist贸ricas y simb贸licas que la gente decidi贸 emprender.

A pesar de haber respetado todas las reglas democr谩ticas formales, Allende impuls贸 una serie de medidas que fueron percibidas como 芦demasiado radicales禄 por la clase dominante. Luego, con el apoyo activo de EEUU, esta clase organiz贸 una serie de sabotajes econ贸micos y, cuando se confirm贸 que esto no era suficiente para menguar el apoyo popular del que gozaba Allende, su gobierno fue derrocado por un coup d’etat militar el 11 de septiembre de 1973 (la verdadera cat谩strofe del 9/11).

Luego de 4 a帽os de dictadura militar pura, en 1977 se encomend贸 la creaci贸n de la Constituci贸n Pol铆tica de la Rep煤blica de Chile a la Comisi贸n de Estudios de la Nueva Constituci贸n, conformada por un grupo de 12 personas elegidas por la Junta Militar. El proyecto elaborado por este grupo fue modificado por el Consejo de Estado, tambi茅n designado por la Junta, y finalmente por el general Pinochet. El prop贸sito de este documento era asegurar la supervivencia del modelo que estaba siendo implementado en el pa铆s, suspendiendo la posibilidad de tomarse libertades en el futuro en relaci贸n con decisiones econ贸micas que podr铆an afectar a dicho modelo.

Pinochet reforz贸 de esta forma su propia normalizaci贸n 芦democr谩tica禄 con una nueva constituci贸n que garantiz贸 con seguridad el privilegio de la gente rica en un orden neoliberal. Las protestas que estallaron en octubre de 2019 son una prueba de que la democratizaci贸n de Pinochet era falsa, como lo es cualquier democracia tolerada o incluso promovida por un poder dictatorial.

El movimiento a favor del 芦Apruebo禄, que creci贸 a partir de estas protestas, apunt贸 sabiamente a cambiar la constituci贸n: dej贸 en claro para la mayor铆a del pueblo chileno que la normalizaci贸n democr谩tica coordinada por Pinochet fue una continuaci贸n del r茅gimen de Pinochet por otros medios. Las fuerzas de Pinochet permanecieron en el fondo como un 芦Estado profundo禄, asegur谩ndose de que el juego democr谩tico no se saliera de control. Pero ahora que la ilusi贸n de la normalizaci贸n de Pinochet se quebr贸, Chile no tiene un orden establecido al que retornar, motivo por el cual tendr谩 que construir cuidadosamente una nueva normalidad para la cual ni siquiera los a帽os gloriosos de Allende pueden servir como modelo.

Muchos peligros acechan en este camino. La victoria electoral es solo el comienzo: el verdadero trabajo duro comienza el d铆a despu茅s, cuando el entusiasmo se termin贸 y se debe construir pacientemente la nueva normalidad de un mundo poscapitalista. En un sentido, esta lucha ser谩 m谩s dif铆cil que las protestas y las campa帽as a favor del 芦Apruebo禄.

La campa帽a ten铆a un enemigo claro y solo ten铆a que articular las injusticias y la miseria, causadas por ese enemigo, con metas emancipatorias en el plano de una c贸moda abstracci贸n: dignidad, justicia social y econ贸mica, etc. Ahora el 芦Apruebo禄 tiene que poner en pr谩ctica su programa, traducirlo en una serie de medidas concretas, lo cual sacar谩 a luz todas las diferencias internas que se ignoran en el marco de la solidaridad ext谩tica del pueblo.

Las amenazas al proceso emancipatorio ya est谩n apareciendo. Como se esperaba, algunos sectores derechistas tratan de apropiarse del discurso de la democracia social en contra de los sectores 芦extremistas禄 del 芦Apruebo禄. Tambi茅n al interior del 芦Apruebo禄 hay signos de un conflicto entre quienes quieren permanecer en el marco de la democracia representativa tradicional y quienes quieren una movilizaci贸n social m谩s radical.

El camino que lleva afuera de esta dif铆cil situaci贸n no pasa por estancarse en aburridos debates 芦principistas禄, sino por ponerse a trabajar, elaborar y fortalecer proyectos diferentes. Considerando sus conquistas como alcalde de Recoleta, Daniel Jadue es la persona indicada para coordinar estas iniciativas. El gran 茅xito del grupo chileno Los prisioneros, titulado 芦El Baile de Los Que Sobran禄, se convirti贸 en el s铆mbolo musical de las manifestaciones que coparon las calles. Ahora Chile necesita el trabajo duro de los que sobran. Si esto no sucede, el viejo r茅gimen sobrevivir谩 con una nueva m谩scara socialdem贸crata, y la tragedia de 1973 –el golpe contra Allende– se repetir谩 como una farsa c铆nica posmoderna.

Es muy riesgoso predecir c贸mo terminar谩 esta lucha. El principal obst谩culo no es el legado de Pinochet en s铆 mismo, sino el legado de la apertura gradual –y falsa– de su r茅gimen dictatorial. Sobre todo, a lo largo de los a帽os noventa, la sociedad chilena experiment贸 lo que podr铆amos denominar una r谩pida posmodernizaci贸n: una explosi贸n de hedonismo consumista, de cierta permisividad sexual superficial, de individualismo competitivo, etc.

Quienes estaban en el poder se dieron cuenta de que un espacio social atomizado de este tipo es mucho m谩s efectivo que la opresi贸n estatal directa en contra de los proyectos izquierdistas que se apoyan sobre la solidaridad social: las clases siguen existiendo 芦en s铆禄 pero no 芦para s铆禄; se percibe a los otros de la clase m谩s como competidores que como miembros del mismo grupo con intereses solidarios. La opresi贸n estatal directa tiende a unificar a la oposici贸n y a promover formas organizadas de resistencia mientras que, en las sociedades 芦posmodernas禄, hasta la m谩s extrema insatisfacci贸n asume la forma de revueltas ca贸ticas que r谩pidamente se quedan sin aliento, incapaces de alcanzar la etapa 芦leninista禄 de una fuerza organizada con un programa claro. (3)

Lo que todav铆a produce esperanza en Chile parece ser una serie de rasgos muy espec铆ficos. Bastar谩 con mencionar solo dos. En primer lugar, est谩 el gran compromiso pol铆tico del campo psicoanal铆tico, predominantemente de orientaci贸n lacaniana, con la izquierda. Estos sectores cumplieron un rol muy importante en las protestas que estallaron en octubre de 2019 y en la organizaci贸n que llev贸 a la victoria del 芦Apruebo禄 en el refer茅ndum. En segundo lugar, en contraste con lo que sucede en Brasil, tanto en Chile como en otros pa铆ses –por ejemplo, Bolivia– el nuevo populismo de derecha nunca prendi贸 del todo. Las movilizaciones populares siguen teniendo un claro car谩cter izquierdista. Estos dos rasgos, 驴est谩n conectados de alguna forma?

Psicoan谩lisis, 茅tica, pol铆tica

驴D贸nde se sit煤a el psicoan谩lisis con respecto a los cambios sociales radicales? En general ocupa un lugar liberal 芦moderado禄 y se preocupa por las trampas implicadas en los procesos emancipatorios radicales. Lacan es un caso ejemplar en este sentido. Demostr贸 claramente que el antagonismo b谩sico de nuestra vida ps铆quica no es el que se produce entre el ego铆smo y el altruismo, sino entre el dominio del Bien en todos sus aspectos y el dominio m谩s all谩 del principio del placer en todos sus aspectos (el exceso del Amor, de la pulsi贸n de muerte, de la envidia, del Deber…).

En t茅rminos filos贸ficos, este antagonismo puede ser ejemplificado con los nombres de Arist贸teles y de Kant: La 茅tica de Arist贸teles es la 茅tica del Bien, la 茅tica de la moderaci贸n, del justo medio contra los excesos, mientras que la 茅tica de Kant es la 茅tica del deber incondicional que nos prescribe actuar m谩s all谩 de todo justo medio, incluso si nuestros actos implican una cat谩strofe. No es de sorprender que quienes critican a Kant afirmen que su rigorismo es demasiado 芦fan谩tico禄, ni tampoco que Lacan haya discernido en el mandato 茅tico incondicional kantiano la primera formulaci贸n de su propia 茅tica de fidelidad al deseo. Cualquier 茅tica del Bien es en 煤ltima instancia una 茅tica de los bienes, de algo que puede ser distribuido e intercambiado (por otros bienes).

Por eso Lacan era muy esc茅ptico respecto a la noci贸n de justicia distributiva. Esta permanece al nivel de la distribuci贸n de los bienes y no puede lidiar ni siquiera con la paradoja relativamente simple de la envidia: 驴qu茅 sucede si prefiero tener menos bajo condici贸n de que mi vecino tenga todav铆a menos que yo? 驴Y si esta conciencia de que mi vecino est谩 todav铆a m谩s privado que yo me brinda un plus-de-goce?

Este es el motivo por el cual el igualitarismo en s铆 mismo nunca deber铆a ser aceptado por su valor nominal: la noci贸n –y la pr谩ctica– de la justicia igualitaria, en la medida en que se apoya en la envidia, descansa sobre la inversi贸n de la renuncia est谩ndar que se realiza en beneficio de otros: 芦隆Estoy dispuesto a renunciar a esto, para que otros (igualmente) no lo tengan (ni puedan tenerlo)!禄 Lejos de oponerse al esp铆ritu del sacrificio, el Mal emerge como el esp铆ritu mismo del sacrificio, listo para ignorar el propio bienestar personal, siempre y cuando, a trav茅s de mi sacrificio, pueda privar al Otro de su goce…

Sin embargo, esto no funciona como un argumento general contra todos los proyectos de emancipaci贸n igualitaria, sino solo contra los proyectos que se enfocan en la redistribuci贸n. No deber铆a olvidarse que la justicia distributiva es una noci贸n de izquierda liberal (o socialdem贸crata): permanece en el marco del orden de producci贸n capitalista considerando que es el 芦煤nico que realmente funciona禄, solo intenta corregir el desequilibrio de la riqueza aplicando impuestos m谩s elevados sobre la gente rica, etc.

Nuestro objetivo hoy es ser m谩s radicales: tal como demuestran cada vez con m谩s evidencia las crisis actuales –la pandemia de COVID, el calentamiento global y los incendios forestales, etc.–, el orden capitalista mundial est谩 alcanzando su l铆mite, y amenaza con arrastrar a toda la humanidad al abismo de la autodestrucci贸n. Una vez que notamos esto, el conservadurismo liberal c铆nico defendido por Jacques-Alain Miller deja de funcionar. Miller apoya el viejo 芦saber禄 conservador seg煤n el cual, para mantener la estabilidad, deben respetarse y seguirse las rutinas establecidas por una decisi贸n que es:

芦siempre arbitraria y autoritaria. ‘No hay progresismo que aguante’, sino m谩s bien un cierto tipo de hedonismo denominado ‘liberalismo del goce’. Uno debe mantener intacta la rutina de la cit茅, sus leyes y sus tradiciones, y aceptar que cierta forma de oscurantismo es necesaria para mantener el orden social. ‘Hay preguntas que no deben ser planteadas. Si damos vuelta la tortuga social, nunca podremos volver a ponerla sobre sus patas禄. (4)

Puede observarse que Chile, durante los permisivos a帽os noventa, se presenta como un caso perfecto de este 芦liberalismo del goce禄 que mantiene intacta la rutina de la cit茅. Y, en efecto, Miller explica de forma audaz las implicancias pol铆ticas de su noci贸n del psicoanalista, que 芦ocupa la posici贸n del ir贸nico, que se cuida de no intervenir en el campo pol铆tico. El psicoanalista act煤a para que los semblantes permanezcan en su lugar mientras se asegura de que los sujetos bajo su cuidado no los tomen como reales… de alguna forma, debe lograrse permanecer tomado por ellos o enga帽ado por ellos. (5)

Entonces, en relaci贸n con la pol铆tica, un psicoanalista: 芦no propone proyectos, no puede proponerlos, solo puede burlarse de los proyectos de otros, que limitan el alcance de sus enunciados. El ir贸nico no tiene grandes designios, espera a que el otro hable primero para luego hacerlo caer lo m谩s r谩pido posible… Digamos que esto es la sabidur铆a pol铆tica, nada m谩s禄. (6)

De nuevo, esto encaja perfectamente en una sociedad posmoderna en la cual las personas que est谩n en el poder tienen cosas m谩s importantes que hacer que 芦proponer proyectos禄. Es la izquierda impotente –o la extrema derecha– la que 芦propone proyectos禄, y los psicoanalistas c铆nicos est谩n aqu铆 para advertir acerca de los peligros que conllevan estos proyectos… Pero, 驴qu茅 hacer cuando la tortuga –o nuestro orden social– ya est谩 dada vuelta, tan herida que no hay forma de volver a ponerla sobre sus patas? No hay tiempo para las advertencias acerca de no perturbar las apariencias, puesto que las apariencias se est谩n destruyendo a s铆 mismas.

驴No hizo Donald Trump, autoproclamado cristiano conservador, mucho m谩s para perturbar las apariencias que todos los sectores izquierdistas que se le opon铆an? En estos momentos en los que el orden social est谩 desorganizado, la teor铆a psicoanal铆tica tiende a promover otro tipo de advertencias: no confiar en los sectores revolucionarios que prometen sacarnos afuera de la cat谩strofe para llevarnos a un orden nuevo m谩s justo. Esto parece encajar bien con la posici贸n psicoanal铆tica general seg煤n la cual, incluso los actos m谩s nobles, encubren una motivaci贸n libidinal narcisista, masoquista, etc. Jacqueline Rose recuerda la fantas铆a de Freud acerca de c贸mo surgi贸 la tiran铆a cuando la humanidad temprana fue golpeada por los horrores de la Edad de Hielo:

芦La respuesta del hombre frente a tal restricci贸n de sus pulsiones fue la histeria: los or铆genes de la histeria de conversi贸n en los tiempos modernos, en los cuales la libido corre el peligro de ser sometida. El hombre tambi茅n se volvi贸 tirano, otorg谩ndose a s铆 mismo un dominio irrestricto como recompensa por su capacidad para salvaguardar las vidas de la mayor铆a: ‘el lenguaje era m谩gico para 茅l, sus pensamientos le parec铆an omnipotentes, entend铆a el mundo de acuerdo con su yo’. Amo esto. La tiran铆a es la compa帽era silenciosa de la cat谩strofe, tal como demuestra de forma flagrante el comportamiento de los gobernantes de muchos pa铆ses de todo el mundo en la actualidad, no menos el de aquel que pronto se convertir谩 en expresidente de EEUU, Donald Trump禄. (7)

Rose arriba aqu铆 a una conclusi贸n general: desde la Edad de Hielo hasta las calamidades actuales y las que est谩n por venir –la pandemia, el calentamiento global, un posible invierno nuclear luego de una nueva guerra nuclear–, la reacci贸n predominante a la cat谩strofe es, de una u otra forma, el auge de la tiran铆a. Las calamidades globales sacan lo peor de la naturaleza humana:

芦Hoy, en medio de una pandemia que parece no tener fin, hay llamamientos a nuevas formas de solidaridad en la vida y en la muerte, y a nuevas formas inclusivas de conciencia pol铆tica. Sin embargo, 驴c贸mo encontrar un lugar en esta nueva realidad para los aspectos m谩s sombr铆os del ser humano que, como girasoles dados vuelta, siguen estando en el centro del proyecto inconcluso del psicoan谩lisis? A falta de lo cual, por m谩s que lo hagamos con la mejor voluntad del mundo, cualquier paso que demos en esa direcci贸n demostrar谩 en el largo plazo no ser m谩s que un gesto vac铆o禄. (8)

A pesar de que hay una verdad sustantiva en esta l铆nea de pensamiento, deber铆an agregarse algunos elementos, que no son meros detalles –por ejemplo, que Trump no es una consecuencia de la cat谩strofe, sino que la pandemia fue m谩s bien la raz贸n principal de su ca铆da–, y que no solo dan cuentan de una historia distinta, sino de algo mucho m谩s b谩sico, que es como la otra cara de la moneda: la lecci贸n del psicoan谩lisis no es 煤nicamente una advertencia contra la ingenuidad emancipatoria y acerca de las enormes fuerzas destructivas de la naturaleza humana (el comunismo sovi茅tico se convirti贸 en estalinismo, etc.).

Las dos guerras mundiales tambi茅n movilizaron a la izquierda radical y dieron nacimiento a revoluciones: luego de la Segunda Guerra Mundial, el Estado de bienestar socialdem贸crata entr贸 en su edad de oro. Basta recordar la conmoci贸n de Churchill –la figura de mayor autoridad en el Reino Unido, que condujo al pa铆s a la victoria [con permiso de la URSS]– luego de perder las elecciones a comienzos de 1945 y ser reemplazado por Clement Attlee, un l铆der del Partido Laborista mucho menos carism谩tico pero efectivo y que, medido seg煤n los est谩ndares actuales, era muy radical.

驴Chile no es una prueba de c贸mo la combinaci贸n de calamidades –protestas que comenzaron en octubre de 2019, COVID– pueden llevar a una movilizaci贸n popular extraordinaria? La pandemia –como as铆 tambi茅n la forma en la que fue utilizada por el Estado para aplastar las protestas populares– fue un factor crucial para el triunfo del 芦Apruebo禄.

La perogrullada seg煤n la cual las calamidades sacan lo peor y lo mejor de la gente parece estar aqu铆 m谩s cerca de la verdad. Freud mismo era completamente consciente de esto cuando elabor贸 la compleja interacci贸n entre el yo [Ego], el supery贸 y el ello (a lo cual deber铆a agregarse el 芦yo禄 como distinto del ego y una Ley moral distinta del supery贸).

Su punto de partida es el extra帽o fen贸meno del 芦sentimiento inconsciente de culpa禄 que 芦nos despista mucho m谩s y nos plantea nuevos enigmas, en particular a medida que vamos coligiendo que un sentimiento inconsciente de culpa de esa clase desempe帽a un papel econ贸mico decisivo en gran n煤mero de neurosis y levanta los m谩s poderosos obst谩culos en el camino de la curaci贸n. Si queremos volver a adoptar el punto de vista de nuestra escala de valores, tendr铆amos que decir: No s贸lo lo m谩s profundo, tambi茅n lo m谩s alto en el yo puede ser inconsciente.禄 (9)

O, tal como se plantea m谩s adelante en el mismo texto: Si alguien quisiera sostener la parad贸jica tesis de que el hombre normal no s贸lo es mucho m谩s inmoral de lo que cree, sino mucho m谩s moral de lo que sabe, el psicoan谩lisis, en cuyos descubrimientos se apoya la primera mitad de la proposici贸n, tampoco tendr铆a nada que objetar a la segunda禄.(10) -Deber铆a notarse aqu铆 el uso de la oposici贸n entre la creencia y el conocimiento: un hombre normal es m谩s inmoral de lo que cree y m谩s moral de lo que sabe – .

No se trata de que el supery贸 sea el agente de la moralidad y el ello un reservorio de pulsiones oscuras y 芦malvadas禄, pero tampoco se trata de que el supery贸 est茅 en lugar de la opresi贸n social interiorizada y el ello en el lugar de las pulsiones que deber铆an ser liberadas. Freud siempre insisti贸 en que existe un v铆nculo oscuro y oculto entre el supery贸 y el ello: no solo el placer insoportable del supery贸 se sostiene en la energ铆a del ello, sino que tambi茅n podemos ser mucho m谩s morales de lo que sabemos. Imaginemos a un t铆pico individuo permisivo posmoderno que se percibe a s铆 mismo como un ego铆sta que busca todo tipo de placeres: una mirada m谩s atenta nos revela r谩pidamente que su actividad est谩 regulada por tab煤es y prohibiciones de los que no es consciente.

Sin embargo, esta moralidad inconsciente no se restringe a inhibiciones patol贸gicas de las cuales mi yo no es consciente; tambi茅n incluye milagros 茅ticos tales como la resistencia a cometer un acto que considero inaceptable, aun si debo pagar el precio m谩s alto por esta negativa. Pensemos en Ant铆gona, y recordemos que Lacan, en la lectura que nos brinda de esta figura, no hace lo que esperar铆amos que hiciera un analista –es decir, buscar alguna fijaci贸n patol贸gica, huellas de un deseo incestuoso, etc.–, sino que intenta precisamente salvar la pureza 茅tica de su no a Creonte.

O pensemos en el mandato irreprimible que sentimos de hacer algo mortalmente heroico: lo hacemos simplemente porque no podemos no hacerlo (arriesgar la vida en una protesta popular, unirse a la resistencia contra una dictadura o contra una ocupaci贸n, ayudar a otras personas durante una cat谩strofe natural). De nuevo, aqu铆 deber铆amos resistir a las tentaciones pseudo-psicoanal铆ticas obvias de buscar alguna motivaci贸n patol贸gica 芦m谩s profunda禄 que podr铆a explicar estos actos (por ejemplo, una combinaci贸n de pulsi贸n de muerte y narcisismo).

Pensemos, hoy, en los miles de personas que trabajan a cambio de salarios precarios para ayudar a quienes contraen el virus, con plena consciencia de que arriesgan sus vidas, y en la gente que ofrece su ayuda voluntaria. Son mucho m谩s numerosos que aquellos que est谩n sometidos a los brutales tiranos. Esta es la raz贸n por la cual Lacan afirma que el estatus del inconsciente freudiano es 茅tico: para Lacan, la Ley moral kantiana es el deseo en su pureza.

La lucha por la hegemon铆a

Entonces, 驴qu茅 puede decirnos el psicoan谩lisis sobre la victoria del 芦apruebo禄 en Chile? M谩s que la exploraci贸n pseudofreudiana de las profundidades inconscientes de un pa铆s, ser铆a m谩s productivo empezar con la noci贸n de Significante Maestro de Lacan y aplicarla al espacio de la ideolog铆a. Empecemos con una comparaci贸n entre Chile y EEUU.

Una de las sorpresas desagradables de las elecciones presidenciales de EEUU fue la cantidad de votos que Trump cosech贸 incluso fuera de lo que suele considerarse como su base electoral. Cosech贸 muchos votos entre negros, latinos, incluso entre los m谩s pobres y entre muchas mujeres. A esto debe sumarse la cantidad de votos que Biden cosech贸 entre hombres viejos y ricos, que en teor铆a deber铆an haber votado en su gran mayor铆a por Trump.

Este giro inesperado demuestra que el Partido Republicano, si es que acaso sigue siendo algo, parece ser ahora un partido que representa m谩s a la clase obrera que el Partido Dem贸crata, y que la divisi贸n 50/50, casi sim茅trica, de los 贸rganos pol铆ticos de EEUU no refleja directamente una divisi贸n de clase, sino que es el resultado de toda una serie de mistificaciones ideol贸gicas y desplazamientos.

El Partido Dem贸crata es mucho m谩s fuerte que el Partido Republicano entre el nuevo capital 芦digital禄 –Microsoft, Amazon, etc.–, y tambi茅n fue discretamente apoyado por los grandes bancos, mientras que una porci贸n considerable de la gente m谩s empobrecida de EEUU parece apoyar el populismo republicano. El resultado es que, durante la segunda mitad de noviembre de 2020, pudimos leer en los titulares de algunos importantes diarios frases como esta: 芦驴Puede Trump dar un golpe y permanecer en el poder durante un segundo mandato?禄. (11) Antes de la era de Trump, estos titulares estaban reservados para los denominados 芦Estados rojos禄 del tercer mundo. Obviamente, EEUU tiene ahora el honor de convertirse en el primer Estado rojo del primer mundo. (12)

En un agudo contraste con esta clara divisi贸n 50/50, el triunfo del 芦Apruebo禄 en el refer茅ndum de Chile obtuvo no menos que 78,27% de los votos frente a la opci贸n 芦Rechazo禄, que solo obtuvo el 21,73% de los votos. Lo que es crucial es que esta enorme brecha en la elecci贸n es directamente proporcional a la concentraci贸n y a la distribuci贸n de la riqueza y de los privilegios, con una 茅lite compuesta por un grupo mucho m谩s peque帽o de la poblaci贸n, representada por el 芦Rechazo禄, y una mayor铆a consciente de esta desigualdad social y de esta injusticia representada por la opci贸n 芦Apruebo禄.

Entonces Chile es un caso 煤nico no solo por alguna particularidad ex贸tica, sino precisamente porque vuelve directamente visible la lucha de clases que est谩 ofuscada y desplazada en EEUU y en muchos otros lugares. La singularidad de Chile –la excepci贸n– reside justamente en la universalidad de su situaci贸n.

Pero aqu铆 deber铆amos evitar la ilusi贸n de que la disposici贸n de los votos en Chile fue m谩s 芦natural禄, como si hubiera 芦reflejado禄 fielmente la divisi贸n de clases predominante, mientras que, por el contrario, el escrutinio electoral de EEUU no habr铆a 芦reflejado禄 fielmente la divisi贸n de clases, sino que habr铆a sido distorsionado por las manipulaciones ideol贸gicas.

No hay nada 芦natural禄 en la lucha pol铆tica e ideol贸gica por la hegemon铆a. Toda hegemon铆a es el resultado de una lucha cuyo resultado permanece abierto. La victoria del 芦Apruebo禄 en Chile no demuestra la ausencia de toda manipulaci贸n ideol贸gica, como si la distribuci贸n de los votos reflejara 芦fielmente禄 la divisi贸n de clases. El 芦Apruebo禄 gan贸 gracias a una larga y activa lucha por la hegemon铆a ideol贸gica.

Aqu铆 deber铆amos servirnos de la teor铆a de Ernesto Laclau acerca de la lucha por la hegemon铆a ideol贸gica, que es en 煤ltima instancia una lucha por los Significantes Maestros: no solo sobre cu谩l Significante Maestro predominar谩, sino sobre c贸mo este Significante Maestro organizar谩 todo el espacio pol铆tico. (13)

Tomemos un ejemplo obvio: la ecolog铆a, la lucha contra el calentamiento global y la contaminaci贸n. Con la excepci贸n de sectores negacionistas –que cada vez son m谩s raros–, casi todo el mundo acuerda en que la crisis ecol贸gica es uno de los asuntos centrales en la actualidad y que plantea una amenaza a nuestra propia supervivencia.

La lucha gira alrededor de lo que Laclau denomin贸 una 芦cadena de equivalencias禄: 驴a qu茅 otros significantes –t贸picos de la lucha pol铆tico-ideol贸gica– se vincular谩 la 芦ecolog铆a禄? Tenemos una ecolog铆a estatal (solo un Estado fuerte puede lidiar con el calentamiento global), una ecolog铆a capitalista (la 煤nica alternativa son los mecanismos de mercado, como por ejemplo, impuestos m谩s elevados sobre los productos contaminantes), una ecolog铆a anticapitalista (la din谩mica de la expansi贸n capitalista es la principal causa de la explotaci贸n despiadada que hacemos de la naturaleza), una ecolog铆a autoritaria (la gente com煤n no puede entender la complejidad de la crisis ecol贸gica, motivo por el cual debemos confiar en un Estado fuerte apoyado por la ciencia), una ecolog铆a feminista (la causa en 煤ltima instancia de nuestros problemas es el poder social de los hombres, que son m谩s agresivos y explotadores), una ecolog铆a conservadora (debemos volver a un modo de vida m谩s tradicional y equilibrado), etc.

La lucha por la hegemon铆a no es solo la lucha por aceptar que la ecolog铆a es un tema importante, sino que es m谩s una lucha por lo que significar谩 esta palabra, por c贸mo se encadenar谩 a otras nociones (ciencia, feminismo, capitalismo…).

La imposici贸n de un nuevo Significante Maestro es experimentada en general como el 芦hallazgo de un nuevo nombre禄 para lo que estamos intentando aprehender. Sin embargo, este acto de 芦hallar禄 es productivo, establece un nuevo campo simb贸lico. En Chile, el Significante Maestro de las protestas actuales y del movimiento a favor del 芦Apruebo禄 es 芦Dignidad禄.

Chile no es una excepci贸n en este sentido: a pesar de la pobreza, del hambre y de la violencia, a pesar de la explotaci贸n econ贸mica, est谩n estallando protestas desde Turqu铆a hasta Bielorrusia, pasando por Francia, que evocan regularmente la dignidad. De nuevo, no hay nada especialmente izquierdista, ni siquiera emancipatorio, en la 芦dignidad禄. Si se le preguntara a Pinochet qu茅 piensa de esto, celebrar铆a sin dudas la dignidad, aunque la incluir铆a en una 芦cadena de equivalencias禄 distinta, vinculada a la l铆nea militar patri贸tica: su golpe de 1973 salv贸 la dignidad de Chile de la amenaza totalitaria izquierdista.

Para quienes defienden el 芦Apruebo禄, por el contrario, la 芦dignidad禄 est谩 vinculada a la justicia social que disminuir谩 la pobreza, a la salud p煤blica y universal, a la garant铆a de libertades personales y sociales, etc. Lo mismo sucede con la 芦justicia禄. Sin dudas, Pinochet defender铆a la justicia, pero su propia justicia, no la justicia econ贸mica igualitaria. 芦Justicia禄 significar铆a aqu铆 que todas las personas, sobre todo las que est谩n en la base de la pir谩mide, deben saber reconocer su propio lugar… Una de las razones del triunfo del 芦Apruebo禄 fue que se gan贸 la lucha por la hegemon铆a, por lo cual, si ahora la 芦dignidad禄 y la 芦justicia禄 son mencionadas en Chile, significan todo lo que defiende el 芦Apruebo禄.

Por supuesto, esto no implica que las luchas pol铆ticas o econ贸micas puedan ser reducidas a conflictos discursivos. Lo que implica es que el nivel del discurso tiene su propia l贸gica aut贸noma, no solo en el sentido de que los intereses econ贸micos no pueden ser directamente traducidos al espacio simb贸lico, sino en un sentido m谩s radical: la forma en que son percibidos los intereses sociales y econ贸micos est谩 siempre mediada por procesos discursivos.

Un simple ejemplo: cuando un pa铆s est谩 hambreado, el hambre es un hecho. Pero lo que importa es c贸mo se experimenta este hecho. 驴Su causa ser谩 atribuida a financieros jud铆os? 驴Es percibida como un hecho natural (mal clima, por ejemplo)? 驴O es percibida como un efecto de la explotaci贸n de clase? Otro ejemplo: solo luego del ascenso del feminismo empez贸 a percibirse el rol subordinado de las mujeres en sus familias y su exclusi贸n de la vida social como algo injusto; antes de este momento, estar casada con un esposo cari帽oso y bien provisto era considerado una suerte inmensa.

El primer paso del feminismo no es un paso directo hacia la justicia social, sino el reconocimiento de las mujeres de que su situaci贸n es injusta. De forma hom贸loga, los trabajadores y las trabajadoras no protestan cuando viven en la pobreza. Protestan cuando experimentan esta pobreza como una injusticia de la cual las clases dominantes y el Estado son responsables.

Quienes se apresuran a rechazar estas consideraciones como si implicaran dar un paso hacia el 芦idealismo discursivo禄 deber铆an recordar c贸mo le obsesionaban a Lenin los detalles de los programas pol铆ticos, a prop贸sito de lo cual enfatizaba c贸mo 芦cada peque帽a diferencia podr铆a convertirse en una grande si se insiste sobre ella禄 (14), y c贸mo una palabra –o su ausencia– en un programa puede cambiar el destino de una revoluci贸n. Estas palabras no aluden a grandiosas ideas centrales y program谩ticas; dependen de la situaci贸n concreta:

芦Cualquier problema ‘se mueve en un c铆rculo vicioso’, pues toda la vida pol铆tica es una cadena infinita compuesta de un sinf铆n de eslabones. Todo el arte de un pol铆tico estriba justamente en encontrar y aferrarse con nervio al preciso eslaboncito que menos pueda ser arrancado de las manos, que sea el m谩s importante en un momento determinado y mejor garantice a quien lo sujete la posesi贸n de toda cadena.禄 (15)

Recordemos que, en 1917, la consigna de Lenin para la revoluci贸n no fue 芦revoluci贸n socialista禄, sino 芦tierra y paz禄, es decir, el deseo que ten铆an las masas de disponer de la propiedad de la tierra que trabajaban y de ver el fin de la guerra. La historia no es un desarrollo 芦objetivo禄 sino un proceso dial茅ctico en el cual lo que 芦realmente sucede禄 est谩 mediado indisociablemente por su simbolizaci贸n ideol贸gica.

Este es el motivo por el cual, como se帽al贸 en numerosas ocasiones Walter Benjamin, la historia cambia el pasado, es decir, cambia c贸mo el pasado se hace presente en la actualidad como parte de nuestra memoria hist贸rica. Imaginemos que la renormalizaci贸n de Pinochet permaneciera y las protestas que comenzaron en octubre de 2019 fuesen reprimidas r谩pidamente; imaginemos adem谩s que, en este proceso de falsa normalizaci贸n, la figura de Pinochet fuese descartada y su golpe condenado.

Un gesto que implicara hacer las cuentas con Pinochet de esta forma hubiese implicado en 煤ltima instancia el triunfo del legado de Pinochet: este legado sobrevivir铆a en la constituci贸n que es el fundamento del orden social existente, su dictadura ser铆a reducida a una violenta interrupci贸n entre dos per铆odos de normalidad democr谩tica… Pero esto no sucedi贸, y lo que pas贸 en Chile en 2019-2020 cambi贸 la historia: una nueva narrativa del pasado se impuso por s铆 misma, una narrativa que 芦desnormaliza禄 la democracia post-Pinochet como una continuaci贸n de su dominaci贸n por medios democr谩ticos. (16)

Hay una hermosa expresi贸n serbia para esto: “Ne bije al’ ubija u pojam.” (芦No golpea pero el concepto mata禄). Se refiere a alguien que, en vez de destrozarte utilizando la violencia directa, te bombardea con actos que socavan tu autoestima hasta que terminas humillado, privado del n煤cleo mismo (芦el concepto禄) de tu ser. 芦Matar el concepto禄 es una expresi贸n espont谩neamente hegeliana: describe lo opuesto de la destrucci贸n real –de tu realidad emp铆rica– en la cual tu 芦idea禄 sobrevive de una forma m谩s elevada (como matar a un enemigo que sobrevive en las mentes de miles de personas como un h茅roe).

En s铆ntesis, describe un gesto de anti-Aufhebung: lo que sobrevive es tu realidad emp铆rica contingente privada de su concepto. As铆 deber铆amos proceder con Hitler y el nazismo: no 芦asimilarlo禄 –deshaci茅ndonos de sus 芦excesos禄 y salvando el n煤cleo sano de su proyecto–, sino matarlo en su concepto, destruir su concepto mismo. Y es tambi茅n lo que sucede con Trump y con su legado: la verdadera tarea no es derrotarlo –abriendo la posibilidad de que vuelva en 2024–, sino 芦matarlo en su concepto禄, hacerlo visible en toda su vanidad in煤til y en su inconsistencia. De nuevo, en 芦hegelian茅s禄, matarlo en su concepto significa reducirlo a su concepto, es decir, destruirlo de forma inmanente, permitir que se destruya a s铆 mismo haci茅ndolo aparecer simplemente como lo que es.

Para matar un movimiento en su concepto, se necesitan nuevos significantes. El ensayo de Gabriel Tupinamba, “Vers un Signifiant Nouveau: Our Task after Lacan” (17), aborda precisamente este problema. 芦Hacia un significante nuevo禄 es la expresi贸n que Lacan us贸 en su seminario el 15/03/197718, luego de disolver su escuela, admitiendo su fracaso (es decir, el suyo y el de la escuela).

A nivel te贸rico, esta b煤squeda de un nuevo significante indica que intent贸 de forma desesperada ir m谩s all谩 del t贸pico central de su ense帽anza durante los a帽os 1960: la obsesi贸n con lo Real, con ese n煤cleo traum谩tico/imposible de goce que elude toda simbolizaci贸n y que solo puede ser brevemente confrontado en un acto de fuerza ciega.

A Lacan ya no le satisface este encuentro con un vac铆o central o la imposibilidad como la experiencia humana fundamental: cree que la verdadera tarea consiste en el movimiento que deber铆a seguir a tal experiencia, es decir, la invenci贸n de un nuevo Significante Maestro que localizar谩 la imposibilidad/vac铆o de una nueva forma. En pol铆tica, esto significa que uno deber铆a dejar atr谩s la falsa poes铆a de las grandes revueltas que disuelven el orden hegem贸nico: la verdadera tarea es imponer un nuevo orden y este proceso comienza con nuevos significantes. Sin nuevos significantes, no hay cambio social real.

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Notas

1 https://www.theguardian.com/world/2020/nov///20/it-gave-me-hope-in-democracy-how-french-citizens-are-embracing-people-power.

2 https://factcheck.aap.com.au/social-media-claims/quote-on-voting-doesnt-tally-as-mark-twain.

3 Para un an谩lisis detallado de este tema, v茅ase Jamadier Esteban Uribe Mu帽oz y Pablo Johnson, “El pasaje al acto de Tel茅maco: psicoan谩lisis y pol铆tica ante el 18 de octubre chileno”, que se publicar谩 en Pol铆tica y Sociedad (Madrid).

4 Nicolas Fleury, Le r茅el insens茅: Introduction 脿 la pens茅e de Jacques-Alain Miller, Paris: Germina 2010, p. 96 (citas en la cita de J.-A. Miller).

5 Op.cit., pp. 93-4.

6 Jacques-Alain Miller, “La psychanalyse, la cit茅, les communaut茅s,” La cause freudienne 68 (Febrero, 2008), pp. 109-10.

7 Jacqueline Rose, “To Die One’s Own Death”, LRB Vol. 42 No. 22, quoted from https://www.lrb.co.uk/the-paper/v42/n22/jacqueline-rose/to-die-one-s-own-death.

8 Rose, op.cit.

9 Sigmund Freud, “El yo y el ello”, en Obras Completas, XIX, Amorrortu, pp. 28-29.

10 Freud, op. cit., p. 53.

11 V茅ase Can Trump actually stage a coup and stay in office for a second term? | US news | The Guardian.

12 V茅ase Mike Davis, “Rio Grande Valley Republicans,” in London Review of Books, Vol. 42 No. 22 (19 November 2020).

13 V茅ase Ernesto Laclau, Emancipation(s), London: Verso Books, 2007.

14 V.I. Lenin, One Step Forward, Two Steps Back, available at Lenin: One Step Forward, Two Steps Back (marxists.org)

15 V.I. Lenin, 驴Qu茅 hacer?, disponible en Lenin: 驴Qu茅 hacer? (marxists.org).

16 V茅ase Walter Benjamin, “Theses on the Philosophy of History,” in Illuminations, New York: ;Mariner Books 2019.

17 V茅ase https://read.dukeupress.edu/books/book/163/chapter-abstract/106139/Vers-un-Signifiant-NouveauOur-Task-after-Lacan?redirectedFrom=fulltext.

18 V茅ase Jacques Lacan, “Hacia un significante nuevo”, Seminario del 15/03/77. Disponible en: https://www.sinthomaycultura.com/wp-content/uploads/2015/03/Dossier.pdf

observatoriocrisis.com




Fuente: Lahaine.org