March 8, 2021
De parte de La Haine
307 puntos de vista


Para el historiador y acad茅mico es necesario analizar estos hechos sobre la base de la evoluci贸n din谩mica de la sociedad. 芦Hay que entender las historias y memorias colectivas como un campo de luchas entre fuerzas opuestas que tratan de significar o resignificar determinados personajes, s铆mbolos o periodos de la historia禄, se帽ala.

Este viernes, en una nueva jornada de protestas y movilizaci贸n ciudadana, cuyo centro neur谩lgico es la Plaza Baquedano, popularmente rebautizada como 鈥淒ignidad鈥, un grupo de personas prendi贸 fuego al monumento al general de Ej茅rcito hom贸nimo, lo que provoc贸 diversas reacciones en el mundo social y pol铆tico. Desde el Gobierno, condenaron los hechos e incluso la ma帽ana de este s谩bado el propio ministro de Defensa, Baldo Prokurica, concurri贸 al lugar dejar una corona de flores a la estatua y la tumba del 鈥渟oldado desconocido鈥 ubicada debajo del monumento ecuestre.

鈥淐ondeno en茅rgicamente la afrenta a la estatua del general del @Ejercito_Chile, Manuel Baquedano. La violencia y la intolerancia no tienen espacio en una sociedad democr谩tica, y deben ser condenadas y rechazadas con toda la fuerza鈥, public贸 el ministro en su cuenta de Twitter junto a un video de la actividad.

Para conocer m谩s de la historia y razones que pueden explicar lo ocurrido este 5 de marzo, nuestro medio convers贸 con el historiador doctorado en la 脡cole des Hautes 脡tudes en Sciences Sociales de Paris, Sergio Grez Toso, quien analiz贸 los hechos y entreg贸 una reflexi贸n desde su 谩rea de experticia.

驴Qui茅n era el general Baquedano?

Manuel Baquedano fue un militar chileno, hijo de una familia con antecedentes militares. Siendo adolescente escap贸 de la casa materna para ir a combatir a la Guerra contra la Confederaci贸n Peruano Boliviana, eso en los a帽os 1836 al 1839. A partir de entonces desarroll贸 gran parte de su vida adulta en las filas del Ej茅rcito: particip贸 en las Guerras Civiles de 1851 y 1859 entre conservadores y liberales, apoyando a los gobiernos de Manuel Bulnes y de su sucesor Manuel Montt, ambos conservadores.

Posteriormente particip贸 en la pacificaci贸n de La Araucan铆a, desde fines de 1868 y al a帽o siguiente particip贸 en enfrentamientos contra los mapuche en Malleco y Renaico, y posteriormente, batall贸 en la Guerra del Pac铆fico, en la que fue uno de sus principales jefes militares. Tambi茅n fue Comandante en jefe del Ej茅rcito en campa帽a por poco m谩s de un a帽o y calidad de tal, encabez贸 la ocupaci贸n chilena en Lima luego de las batallas de Chorrillos y Miraflores. Antes del fin de la Guerra volvi贸 a Chile y luego de un corto periodo present贸 su renuncia y se dedic贸 a administrar el latifundio que ten铆a en la Laja, cerca de Los 脕ngeles, pero tambi茅n incursion贸 en la pol铆tica. Fue dos veces senador, fue propuesto por el Partido Conservador para una candidatura a la Presidencia de la Rep煤blica, nominaci贸n que no acept贸 y finalmente falleci贸 a fines del siglo XIX.

Hay un episodio que conviene recalcar y es su participaci贸n en la Guerra Civil de 1891, que fue bastante opaca. Cuando las tropas del Ej茅rcito que se hab铆an mantenido leales al presidente Balmaceda fueron derrotadas por los golpistas de la 茅poca, con apoyo de la Armada, en las batallas de Conc贸n y Placilla. Balmaceda le entreg贸 a Baquedano el mando supremo de la Naci贸n, cargo que ejerci贸 por tres d铆as para dejarlo en manos del Almirante Jorge Montt, quien posteriormente ser铆a el Presidente de la Rep煤blica. En esos d铆as se produjo un vac铆o de poder en Santiago y turbas anti-balmacedistas sumadas a personas que intentaban sacar provecho de la situaci贸n, saquearon sistem谩ticamente los domicilios de connotados jefes del Balmacedismo, sin que Baquedano, por lo que conocemos, hiciera nada por impedir esos actos inmisericordes que fueron de las escenas m谩s tristes enfrentadas por la capital hasta ese momento.

La figura de Baquedano es pol茅mica porque era un militar de pocas luces, bastante r煤stico y con una t谩ctica militar que consist铆a solo en cargar de frente, sin importar el costo humano que ello significara para sus tropas. Era un personaje extremadamente autoritario y ello se puede observar con la orden de detenci贸n en la corbeta Abtao contra el periodista Eloy Caviedes de El Mercurio de Valpara铆so que hab铆a realizado informes cr铆ticos de su conducci贸n.

Sergio Grez.

Luego de lo ocurrido el viernes por la tarde con el Monumento, el Ej茅rcito de Chile emiti贸 un comunicado condenando los hechos y calificando en duros t茅rminos a quienes participaron de este nuevo ataque. 驴C贸mo eval煤a usted la actitud del Ej茅rcito?

Adjetivos como desadaptados, anti-chilenos, antisociales no pueden dar cuenta de la complejidad del fen贸meno al que hemos estado asistiendo a partir del 18 de octubre de 2019. M谩s all谩 de lo espec铆fico, lo que hay que entender es que existe un cuestionamiento profundo por parte de importantes sectores de la poblaci贸n de la Guerra del Pac铆fico y de la pacificaci贸n de La Araucan铆a, como primera lectura. adem谩s de las guerras civiles de 1851 y 1859 en una de las que incluso combati贸 contra su propio padre. M谩s all谩 de la participaci贸n de Baquedano en estos conflictos civiles, hay un cuestionamiento de la idea y de la historia del Estado Naci贸n de Chile, centralista, homogeneizador, excluyente, con conducci贸n olig谩rquica la mayor parte del tiempo, y de sus s铆mbolos. Hay un cuestionamiento de las historias oficiales hegem贸nicas de los textos escolares y los grandes medios de comunicaci贸n de masas. Eso es lo que est谩 detr谩s de las acciones contra el Monumento a Baquedano.

Sobre la base de la historia oficial, el monumento fue instalado ah铆 por ser en ese entonces uno de los generales m谩s apreciados por la poblaci贸n. Hoy se le cuestiona, una situaci贸n similar a lo que sucede con la instituci贸n de Carabineros que fue la m谩s valorada hace unos a帽os y hoy es rechazada por la comunidad. 驴A qu茅 se deben estos cambios de lectura en la sociedad?

Con el denominado estallido social hubo una des- monumentalizaci贸n de facto por parte de los manifestantes en distintas ciudades del pa铆s contra distintos personajes que la masa identifica como s铆mbolos del Estado Naci贸n, de sus guerras civiles, internacionales, de la represi贸n a los pueblos originarios, a los trabajadores, de la negaci贸n de la diversidad. Personajes tan variados como los conquistadores espa帽oles o Manuel Baquedano y otro s铆mbolos de la historia oficial fueron objetos de la furia de los manifestantes. Hay que entender las historias y memorias colectivas como un campo de luchas entre fuerzas opuestas que tratan de significar o resignificar determinados personajes, s铆mbolos o periodos de la historia. Hay una lucha por la memoria que es constante y din谩mica.

El ejemplo que se帽alas de la instituci贸n de Carabineros que era una de las m谩s valoradas y ahora est谩 en los peores lugares, es un buen ejemplo del dinamismo de la lucha social y por la memoria y adem谩s de las lecciones que los grupos humanos sacan de los acontecimientos hist贸ricos de los que son testigos y protagonistas. No cuesta ser bien valorado por la opini贸n p煤blica cuando las cosas est谩n tranquilas y los conflictos sociales est谩n m谩s bien latentes, pero las personas e instituciones se prueban en los momentos 谩lgidos y cr铆ticos o incluso dram谩ticos como los que vivimos actualmente. La sociedad, a la luz de su experiencia, ha ido de manera abrumadora evolucionando y cambiando su oficio pol铆tico e hist贸rico.

En relaci贸n a la des-monumentalizaci贸n que usted se帽ala y que ha tenido numerosos ejemplos en el 煤ltimo tiempo, particularmente luego de las protestas masivas por el homicidio de George Floyd en Estados Unidos. 驴Considera usted que existe una tendencia mundial a rechazar estas figuras hist贸ricas dados nuestros nuevos valores sociales?

Hay una dimensi贸n ritual en las manifestaciones de descontento y protesta popular y eso es algo que viene desde hace mucho tiempo. Cuando cay贸 Sadam Hussein en Irak, sus estatuas fueron derribadas por la multitud y eso la prensa hegem贸nica occidental lo present贸 como un acto liberador, lo mismo ocurri贸 en Hungr铆a en 1956 con el levantamiento del pueblo y la ca铆da de estatuas de Stalin y as铆 sucesivamente hacia el pasado. Estos actos son recurrentes y el hecho de quemar una estatua tiene una dimensi贸n simb贸lica, porque el fuego se supone es un elemento purificador que puede ser utilizado en sentidos distintas y contradictorios, pero puede constituirse como un rito emancipador, liberador.

A modo de reflexi贸n, el profesor Grez se帽ala que existe una batalla por la memoria colectiva y la historia.

鈥淓s preciso entender que la memoria es una relaci贸n intersubjetiva determinada por el medio social y que la pluralidad de memorias que se encuentran en pugna es una lucha por el sentido que se le debe dar tanto a la historia como al presente con perspectiva de futuro. Lo que manda siempre es el futuro, lo que ordena el relato y la reconstrucci贸n hist贸rica no es el pasado en s铆, sino la perspectiva de futuro que de manera consciente o inconsciente los historiadores e historiadoras quieren dar a ese relato e interpretaci贸n鈥.

Radio U de Chile




Fuente: Lahaine.org