June 20, 2021
De parte de La Peste
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El fin de semana del 15 y 16 de mayo de 2021, los votantes en Chile eligieron a los delegados que asistir谩n a la convenci贸n que compondr谩 una nueva constituci贸n para el pa铆s. Esta elecci贸n, en s铆 misma, fue una concesi贸n lograda a trav茅s del levantamiento del 2019. La derecha fue decisivamente derrotada en estas elecciones, pero ning煤n partido de la izquierda institucional logr贸 una mayor铆a. Los medios tradicionales han anunciado este resultado como una victoria de la pol铆tica 鈥渋ndependiente鈥濃攑ero 驴qu茅 significado tendr谩 esto para los movimientos autonomistas que dieron impulso a los pol铆ticos izquierdistas en primer lugar? En este an谩lisis, nuestro corresponsal en Chile explora la tensi贸n irreconciliable entre la pol铆tica de la representaci贸n y la pol铆tica de la acci贸n directa (CrimethInc).


La victoria electoral de la izquierda no institucional en Chile es el m谩s reciente desarrollo en una historia que se ha desenvuelto por a帽os, desde la 鈥渕area rosa鈥 que llev贸 al poder a pol铆ticos como Luis Inacio 鈥淟ula鈥 da Silva en Brasil a la victoria de Syriza en Grecia despu茅s de las movilizaciones del 2011. En cada uno de estos casos, los fracasos de la pol铆tica centrista y de derecha pavimentaron el camino para estas victorias electorales. Pero los partidos de izquierda han enfrentado grandes dificultades para cumplir con sus promesas, y pol铆ticos de una derecha a煤n m谩s extrema los han sucedido鈥Bolsonaro en Brasil, Nueva Democracia en Grecia. 驴C贸mo pueden los movimientos sociales horizontales navegar la situaci贸n que se obtiene de las victorias electorales izquierdistas de manera que sus destinos no est茅n atados al devenir de los partidos pol铆ticos y sus gobiernos?

Chile tiene una historia de acci贸n directa derechista y anti gubernamental que complican a煤n m谩s la situaci贸n. En una era en la que el poder del estado es una papa caliente que quema a quien sea que la sostenga, incluso en momentos en los que parece que la 茅lite gobernante ha sido derrotada, debemos mantener nuestra mirada en el futuro y prepararnos para el siguiente round.


Parte I: Fragmentaci贸n del Aparato del Estado

Antes del refer茅ndum constitucional de octubre pasado, ofrecimos estas reflexiones sobre la pr贸xima ola de campa帽as electorales:

Aunque el aniversario del primer a帽o de la revuelta chilena se aproxima con rapidez, no estamos seguros de que depara el futuro para Santiago. Hemos visto el discurso alrededor de este movimiento cambiar de un movimiento por la Dignidad a un movimiento en contra de la constituci贸n heredada de la dictadura de Pinochet. El 25 de octubre, una semana despu茅s del aniversario de la revuelta, los chilenos votaran en un refer茅ndum nacional para decidir si debe realizarse una convenci贸n constitucional para reescribir la constituci贸n. La izquierda institucional se ha apresurado en culpar a la actual constituci贸n de los males de la sociedad鈥攅s una manera de sacar la atencion de como los arreglos institucionales entre la dictadura y su oposici贸n crearon esta situaci贸n鈥 cuando suplantaron a los miles que lucharon valientemente en contra del ej茅rcito y la polic铆a para convertirse en los l铆deres designados de la oposici贸n a Pinochet.

En consecuencia, nuestro conflicto actual enfrenta a la nueva comunidad de revuelta tanto al estado como a su oposici贸n institucional. Esta lucha determinar谩 si es que la revuelta chilena ser谩 una en torno a vivir la vida con dignidad o a perpetuar los arreglos institucionales que nos alienan de nuestra experiencia, nuestra historia, y nosotros mismos. A pesar de la manera en que la suspensi贸n de la revuelta ha hecho invisible a su comunidad, su presencia es visible en todos lados鈥 Los movimientos en la calle tienen un rol m谩s grande que solo 鈥減roteger marchas鈥 o ejercer presi贸n para que alguna figura p煤blica camine a trav茅s de la puerta giratoria del gobierno estatal; sirven para crear las condiciones para que otras ideas agarren, para que otras posibilidades echen sus ra铆ces.鈥

La Elecci贸n Constitucional

El fin de semana del 15 y 16 de mayo tuvo lugar una mega elecci贸n en la que los votantes de todo el pa铆s eligieron entre candidatos que compet铆an por cargos de alcaldes y concejales de los gobiernos locales y regionales y delegados para la convenci贸n que escribir谩 una nueva constituci贸n para Chile. Esta elecci贸n estaba originalmente programada para el 15 de abril, pero los partidos pol铆ticos acordaron posponerla un mes y celebrarla en dos d铆as, en respuesta a la segunda ola de la pandemia de COVID19 en Chile.

Las asambleas territoriales y organizaciones sociales que han participado de estas elecciones enfatizan tres principios sobre c贸mo deber铆a funcionar la gobernanza pol铆tica en Chile:

1.) Soberan铆a popular: Cambiar el sistema pol铆tico para hacer que el gobierno refleje los intereses de los chilenos de a pie y no la clase pol铆tica (tanto de derecha como de izquierda) que hasta hoy ha gobernado a trav茅s de arreglos institucionales. Responder a las demandas sociales de larga data que hasta hoy no han encontrado respuesta.

2.) Poder popular: Los pol铆ticos deben representar los intereses de los movimientos sociales, las organizaciones no institucionales a trav茅s de las que los chilenos de a pie articulan sus demandas sociales.

3.) Autonom铆a territorial: Cambiar el sistema pol铆tico centralizado que le da mucho poder al gobierno nacional a costa de las municipalidades locales que tienen una conexi贸n inmediata con los chilenos de a pie.

En los meses desde el refer茅ndum, los partidos pol铆ticos y organizaciones sociales conformaron listas de candidatos e hicieron campa帽a para estas elecciones. Las organizaciones sociales han tenido la oportunidad de actuar como partidos pol铆ticos, creando sus propias planillas electorales para la convenci贸n y desarrollando sus propias elecciones primarias para elegir a los candidatos a alcalde.

La derecha estaba segura de lograr completamente el tercio de los votos que necesitaban para obtener poder de veto en la convenci贸n constitucional. En una entrevista en febrero pasado, el Ministro Vocero del gobierno, Jaime Bellolio, aseguraba que, en las elecciones para determinar quien participa del proceso para establecer una nueva constituci贸n chilena,

鈥淐reemos que vamos a ganar 3-0: Vamos por Chile ser谩 la lista m谩s votada, ser谩 la lista que obtendr谩 el mayor n煤mero de constituyentes y ser谩 la lista que obtendr谩 por s铆 misma un tercio de los constituyentes鈥.

Esa no fue la forma en que resultaron las cosas.

  • Vamos por Chile: La coalici贸n de partidos pinochetistas y de centro-derecha de Sebasti谩n Pi帽era.
  • Apruebo Dignidad: La lista conformada por el Partido Comunista, el Frente Amplio y sus organizaciones sociales afiliadas.
  • Apruebo: Compuesta de la Concertaci贸n, la coalici贸n de partidos de centro izquierda que lleg贸 al poder despu茅s de la dictadura de Pinochet.
  • Del Pueblo: Una coalici贸n de candidatos independientes, muchos afiliados a movimientos sociales sin conexi贸n con los partidos pol铆ticos.
  • Nueva constituci贸n: Una coalici贸n de candidatos independientes con v铆nculos con los partidos pol铆ticos que no corrieron en las listas de sus partidos.
  • Otros: 13 independientes que corrieron como delegados de sus distritos sin v铆nculos a ninguna lista.
  • Pueblos ind铆genas: Los 17 esca帽os reservados para los Pueblos Originarios de Chile, elegidos en una votaci贸n especial para miembros de alguna de las nueve naciones ind铆genas de Chile.

Si bien muchas asambleas territoriales se organizaron para promover a sus propios candidatos, las asambleas anarquistas intentaron leer la situaci贸n actual y determinar nuestra posici贸n en este cambiante panorama institucional. Antes de la mega-elecci贸n del fin de semana pasado, las tendencias anti-institucionales asumieron que lo siguiente ocurrir铆a:

1.) Habr铆a una baja convocatoria a las urnas, lo que sesgar铆a los votos hacia la derecha.

2.) La derecha obtendr铆a al menos un tercio de esca帽os en la convenci贸n, permiti茅ndoles bloquear cualquier cambio institucional de envergadura.

De hecho hubo una baja de participaci贸n: solo el 43% del padr贸n electoral concurri贸 a las urnas. Pero a pesar de que esta baja participaci贸n indica una carencia de la 鈥減articipaci贸n popular鈥 que la izquierda institucional asocia con sus principios de soberan铆a y poder popular, la derecha sufri贸 una derrota may煤scula en las elecciones. A煤n m谩s, ninguna coalici贸n de partidos pol铆ticos obtuvo poder de veto, porque los candidatos independientes obtuvieron un 42% de los esca帽os en la convenci贸n. Los medios de comunicaci贸n tradicionales ac谩 en Chile han presentado a 鈥渓os independientes鈥 como el gran triunfador de la elecci贸n constitucional, un bloque emergente del estallido social (esto es, el levantamiento de 2019). Pero estos independientes no son una coalici贸n integrada鈥攕on un tapiz de listas diferentes, candidatos distintos de diversas organizaciones sociales y diferentes trayectorias de actividad pol铆tica en Chile.

Esto crea una situaci贸n 煤nica en la que no hay ning煤n partido pol铆tico o l铆der que represente a la totalidad de los movimientos sociales.


鈥淭ia Pikachu.鈥

Los triunfadores notables en la elecci贸n de delegados incluyen a la 鈥淭铆a Pikachu鈥, una conductora de transporte escolar de 43 a帽os que se convirti贸 en un 铆cono de las protestas en Plaza Dignidad y logr贸 un esca帽o en la convenci贸n en la 鈥淟ista del Pueblo鈥, y la Machi Francisca Linconao, una [defensora de los derechos humanos]](https://www.frontlinedefenders.org/es/case/criminalisation-machi-francisca-linconao) y l铆der espiritual mapuche.1


Oficialismo versus Oposici贸n, la 鈥淐lase Pol铆tica鈥 versus 鈥渆l Pueblo鈥

Algunos anarquistas han sugerido que, en el siglo XXI, el poder del estado es una papa caliente鈥攁rgumentando que dado que la modernizaci贸n neoliberal le ha hecho dif铆cil a las estructuras estatales mitigar el impacto del capitalismo, ning煤n partido ser谩 capaz de mantener el poder estatal por mucho tiempo sin perder credibilidad. Seg煤n esta teor铆a, las tendencias y pr谩cticas pol铆ticas alternativas podr谩n florecer siempre que logren presentarse como oponentes al orden imperante, pero estas tendencias tender谩n a perder apoyo popular una vez que sean reducidas a plataformas pol铆ticas que los pol铆ticos pueden reclamar representar, o bien terminar asociadas鈥攂ien o mal鈥攃on el partido gobernante.

En Chile, los partidos pol铆ticos dominantes fallaron en obtener un asidero en la convenci贸n constitucional porque todos ellos representan visiones de un manejo de crisis tecnocr谩tico, que ha sido desacreditado por el levantamiento chileno y la pandemia de COVID-19.

M谩s personas participaron de la elecci贸n presidencial de 2017 que en la elecci贸n de mayo de 2021. El 2017, el actual presidente, Sebasti谩n Pi帽era, gan贸 con el 53% de los votos. Los partidarios de Pi帽era apuntaron a la crisis pol铆tica y econ贸mica de Venezuela, amenazando que Chile podr铆a experimentar los mismos problemas si se desviaba de su trayecto neoliberal. Tambi茅n movilizaron los miedos antiinmigraci贸n: casi dos millones de inmigrantes, la mayor铆a de ellos desde Venezuela, han llegado a Chile huyendo de la crisis econ贸mica en otros lados. La derecha advirti贸 que una victoria del Frente Amplio (una coalici贸n de izquierda relativamente nueva) o de Partido Socialista convertir谩n al pa铆s en 鈥淐hilezuela鈥, con inflaci贸n rampante, alto desempleo, fondos de pensiones que se evaporan, conflicto social y tiendas vac铆as, declarando que la 煤nica manera de asegurar un futuro estable era apegandose a las pol铆ticas neoliberales de derecha.

El espectro de una 鈥淐hilezuela鈥 con rampante inflaci贸n, alto desempleo, fondos de pensiones que se evaporan, conflicto social y tiendas vac铆as.鈥

Ir贸nicamente, la realidad de una 鈥淐hilezuela鈥 instable se ha materializado bajo el gobierno de derecha. Si bien fue la revuelta la que demostr贸 que hab铆a un amplio descontento con el modelo neoliberal chileno, la respuesta del estado al COVID19 demostr贸 que 茅ste era incapaz de dar respuesta a la crisis. Hasta ahora, la principal forma de apoyo econ贸mico por parte del gobierno ha sido permitir a los chilenos retirar el 10% de sus fondos de pensiones privados administrados por el estado (AFP). En Junio de 2020 tuvo lugar la primera protesta masiva desde el inicio de la pandemia de COVID19, en tanto la gente demandaba que el gobierno aprobara estos retiros; el gobierno aprob贸 dos retiros en Junio y Diciembre. En abril de 2021, el congreso busc贸 aprobar un tercer retiro, y Pi帽era hizo todo lo que estaba a su alcance para bloquearlo. La derecha tem铆a que estos retiros podr铆an da帽ar irreparablemente a las mega-corporaciones en las que invierten las AFPs.

La derecha ten铆a esca帽os suficientes en el congreso como para bloquear esta moci贸n. Si el congreso la aprobaba, Pi帽era pod铆a desafiar al congreso en el Tribunal Constitucional, que muchos pensaban que se inclinar铆a en su favor. Sin embargo, aparentemente tomando en consideraci贸n los abismantes niveles de aprobaci贸n de Pi帽era (cerca de 15%) y las venideras elecciones, m谩s de dos tercios del congreso aprobaron la ley, incluyendo muchos congresistas de la coalici贸n de gobierno. El mismo d铆a, Pi帽era apareci贸 en TV flanqueado por los dos candidatos presidenciales m谩s promisorios de la derecha, Joaqu铆n Lav铆n y Evelyn Matthei, para anunciar que recurrir铆a al tribunal constitucional desafiando al congreso. Una semana despu茅s, el tribunal constitucional declar贸 inadmisible el recurso y oblig贸 a Pi帽era a promulgar la ley.

El sistema de gobierno chileno le ha otorgado hist贸ricamente un amplio poder a la rama ejecutiva del gobierno nacional; esto antecede a la constituci贸n de Pinochet de 1980. M谩s all谩 de los esfuerzos que los pol铆ticos de la coalici贸n de gobierno hagan por distanciarse de la presidencia, su 茅xito electoral est谩 煤ltimamente atado a las acciones y pol铆ticas que promueva el ejecutivo. Al inicio de la pandemia de COVID19, el presidente Pi帽era declar贸 estado de emergencia, introduciendo una serie de restricciones a las libertades de movimiento y reuni贸n y concentrando a煤n m谩s poder en la rama ejecutiva.

El fracaso del gobierno en recuperarse despu茅s de la revuelta y la crisis econ贸mica y social creada por la pandemia han permitido a la oposici贸n acumular poder a trav茅s de indicar las debilidades del sistema neoliberal chileno. Mientras las tasas de aprobaci贸n de Pi帽era ca铆an y su rechazo se disparaba, la coalici贸n de partidos de derecha se fracturaba al tiempo que sus pol铆ticos intentaban distanciarse y presentarse como oposici贸n a Pi帽era. Este esfuerzo result贸 inutil, puesto que su pol铆tica est谩 asociada al modelo neoliberal que ha fracasado en dar estabilidad frente a la oleada de crisis que empez贸 el 2019.

Al mismo tiempo, la oposici贸n pol铆tica tambi茅n estaba asociada al modelo de gobernanza tecnocr谩tica que ha preservado el neoliberalismo en Chile por a帽os despu茅s de la dictadura de Pinochet. Ampliamente vistos como parte de la misma clase pol铆tica que los partidos en el poder, estos pol铆ticos representan el paradigma de la 鈥渢ransici贸n a la democracia鈥 que busc贸 mantener la estabilidad mediante una lenta reforma de las pol铆ticas del dictador. Buscando acuerdos bipartidistas, desarrollando pol铆ticas informadas por expertos con entrenamiento universitario, representaban la promesa de que el estado podr铆a aminorar progresivamente los catastr贸ficos efectos sociales del modelo neoliberal.

As铆 como demostraron estar en completa desconexi贸n con las 鈥渄emandas sociales鈥 del levantamiento, tambi茅n se hicieron irrelevantes al fracasar en evitar las pol铆ticas 鈥渙ficialistas鈥. Cuando Pi帽era requiri贸 la aprobaci贸n del congreso para extender el estado de emergencia despu茅s de un a帽o de vigencia, la oposici贸n critic贸 sus pol铆ticas, pero sin embargo aprobaron la extensi贸n. Estos partidos de oposici贸n hab铆an esperado un aumento de las ayudas econ贸micas y la asistencia social鈥攅n particular a trav茅s de bonos y control de precios (los que son inconstitucionales, pero podr铆an en teor铆a ser adoptados durante el estado de emergencia). A pesar de todo, el gobierno rehus贸 implementar estas propuestas. A cada paso, la oposici贸n hablaba sobre c贸mo manejar铆an la crisis si es que ellos estuvieran en el gobierno, o si la constituci贸n de 1980 fuera cambiada. Sin embargo, terminaron demostrando la pobreza del modelo parlamentario, en tanto fueron incapaces de avanzar con proyectos alternativos, aun durante un estado de emergencia en el que era posible esquivar las limitaciones de la constituci贸n de Pinochet.

Antes del Estallido Social, la coalici贸n del Frente Amplio era el ni帽o s铆mbolo de la Nueva Izquierda chilena, presentando una visi贸n de la pol铆tica electoral que pretend铆a romper con la oposici贸n institucional. Esta coalici贸n emergi贸 de las protestas estudiantiles del 2011, especialmente en torno al movimiento autonomista, que buscaba disputar la hegemon铆a del Partido Comunista sobre los movimientos sociales. Su plataforma pol铆tica estaba supuestamente basada en escuchar a los movimientos sociales de base antes que a los tecn贸cratas. Sus representantes en el congreso se supon铆a que representaban a las bases de sus partidos, votando seg煤n el consenso de la base de su organizaci贸n. Sus miembros ser铆an activos miembros de movimientos sociales e iniciativas territoriales aut贸nomas, para mantener el dedo sobre el pulso de las tem谩ticas sociales que sus representantes elegidos podr铆an atacar. La coalici贸n gan贸 el 20% del voto presidencial en 2017, y eligi贸 a dos ex l铆deres del movimiento estudiantil al congreso, Gabriel Boric y Giorgio Jackson.

Sin embargo, m谩s que convertirse en la voz representativa de la revuelta, como hicieran similares partidos en Grecia y otros lados, la coalici贸n y sus partidos virtualmente colapsaron en los meses posteriores a octubre 2019. En el peak del levantamiento, cuando el Partido Comunista y otras organizaciones de izquierda se rehusaban a negociar con la extrema derecha, Boric fue contra el consenso de su partido para firmar el 鈥淎cuerdo por la Paz y la Nueva Constituci贸n鈥. Posteriormente, vot贸 a favor de la ley 鈥渁nti-barricadas, anti-saqueos, anti-capucha y anti-tomas de terrenos鈥, que aumentaba las penas por las acciones directas que eran centrales en la revuelta chilena. Consecuentemente, miles de militantes del Frente Amplio y sus organizaciones rompieron sus lazos con la coalici贸n. Muchos de ellos reportan haber sido acosados y escupidos en sus asambleas y barrios.

La imagen de Gabriel Boric sentado con la derecha para anunciar el 鈥淎cuerdo por la Paz y la Nueva Constituci贸n鈥 se ha convertido en un meme, apareciendo en respuesta a cada posteo de los pol铆ticos del Frente Amplio en redes sociales.

El surgimiento de los candidatos independientes en esta elecci贸n es un rechazo directo de las contradicciones de la nueva izquierda chilena, en la cual j贸venes pol铆ticos reclaman representar el poder popular y los movimientos sociales, pero votan en contra de estos mismos principios. De los candidatos independientes elegidos a la convenci贸n constitucional, muchos son ex militantes de los partidos pol铆ticos del Frente Amplio y de las organizaciones sociales que decidieron que solo lograr铆an poder pol铆tico ganando sus propios asientos en la institucionalidad. Otros son activistas que nunca confiaron en la pol铆tica electoral hasta ahora, pero consideran a esta convenci贸n constitucional como la primera vez en la historia de Chile en que los pol铆ticos y la elite chilena pueden ser marginados de la redacci贸n de la constituci贸n.

La nueva alternativa est谩 representada por diversos bloques de independientes que ganaron en las elecciones de delegados constituyentes. De muchas formas, esto representa un intento por desarrollar una pol铆tica electoral que re-trabaje el estado en respuesta a los fracasos que hemos visto en Venezuela, Bolivia, y otros pa铆ses que han experimentado la llamada 鈥渕area rosa鈥, el surgimiento de victorias electorales de izquierda a inicios del siglo XXI. Para aquellos en la izquierda, ninguna figura central o partido pol铆tico materializa las esperanzas y deseos de este momento de cambio. Para la 茅lite pol铆tica y la derecha, parece que no habr谩 r茅gimen izquierdista alguno que boicotear o en contra del que reclamar intervenci贸n extranjera

La recientemente electa alcaldesa comunista de Santiago.

Elecciones Municipales

A pesar de la crisis de legitimidad del sistema pol铆tico chileno, algunas personas han mantenido un poco m谩s de fe en la pol铆tica municipal. La izquierda ha buscado ganar poder en las elecciones locales, ostensiblemente para desafiar las pol铆ticas del gobierno central cuando estas van en contra de los deseos de los locales. Los centros metropolitanos de Chile鈥擲antiago, Vi帽a del Mar y Valpara铆so鈥攅ligieron o reeligieron todos a alcaldes y alcaldesas de izquierda. Las victorias de estos candidatos se debieron a su presentaci贸n como instrumentos de los movimientos sociales. En la antesala de la elecci贸n municipal, el Partido Comunista y las organizaciones sociales levantaron una primaria alternativa bajo el nombre de 鈥淎lcald铆a Constituyente鈥, en la que las distintas ciudades votaron por candidatos levantados por las organizaciones sociales y los partidos pol铆ticos. La baja participaci贸n en estas primarias se convirtieron en un meme en Santiago, con fotos de los locales de votaci贸n vac铆os circulando en redes sociales. Sin embargo, la candidata del Partido Comunista y actual concejal, Irac铆 Hassler, gan贸 la primaria y luego la elecci贸n para convertirse en la primera mujer y comunista elegida alcalde de Santiago en toda su historia.

Lienzo en el Parque Forestal, Santiago.

Hassler derrot贸 al actual alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, un activo oponente de las protestas semanales en Plaza Dignidad y de los vendedores informales en las calles de Santiago. En las primeras semanas del Estallido Social, las asambleas territoriales proliferaron a trav茅s de Santiago. Hassler, que ya era miembro del Concejo Municipal de Santiago, estuvo activamente involucrada en su asamblea en el Parque Forestal, un barrio inmediatamente adyacente a la Plaza Dignidad. El actual alcalde, Felipe Alessandri, se coordin贸 activamente con la polic铆a para militarizar Plaza Dignidad, exponiendo diariamente a los residentes a gases lacrim贸genos, balines de goma, y carros blindados cargando por las calles en contra de los manifestantes. En entrevistas, Hassler consistentemente enfatiz贸 la brutalidad policial que d铆a a d铆a amenaza a los vecinos del barrio, que presenta un riesgo mayor que el espectro de la delincuencia al que Alessandri segu铆a apuntando.

Lienzo en el Parque Forestal, Santiago.

Cuando los Movimientos Anti-estatales terminan Vinculados a Nuevas Instituciones Gubernamentales

Por ahora, los miembros de la izquierda institucional se hacen las siguientes preguntas sobre estrategia pol铆tica: 驴C贸mo podemos evitar que la derecha construya poder e influencia gubernamental? 驴Qu茅 nuevas formas de gobierno pueden permitir que el nuevo sistema pol铆tico responda de mejor manera a las crisis?

Pero lo que nosotros deber铆amos estar pregunt谩ndonos son preguntas diferentes: 驴Qu茅 rol tendr谩 la fuerza aut贸noma, ingobernable en los conflictos sociales y crisis? 驴C贸mo podemos prepararnos para actuar de manera distinta a las corrientes autonomistas del pasado, que fracasaron en su quiebre con la izquierda institucional para terminar haci茅ndose irrelevantes?

Al escrutar los fracasos de los gobiernos previos de izquierda que tambi茅n pretend铆an representar a 鈥渆l pueblo鈥, podemos aprender m谩s del complicado mundo de apegos, herej铆as, alianzas y clientelismo. El problema con el entusiasmo por la convenci贸n constitucional, es que puede distraernos de todo lo que podemos hacer por fuera del terreno de la pol铆tica (representativa), a la vez que el marco conceptual del que se presume nos deja sin preparaci贸n para lo que los movimientos de derecha pueden hacer por fuera del terreno a la pol铆tica (representacional). El riesgo es que permitamos a la derecha ganar impulso como la nueva fuerza 鈥渁nti-estatal鈥 (con todas las iron铆as ya banalmente familiares de la 茅poca Trump), mientras que los movimientos de izquierda descansan en la polic铆a para reprimir movimientos de derecha鈥攍a misma polic铆a que eventualmente ser谩 utilizada para reprimirnos a nosotros cuando la derecha cabalgue sobre ese impulso de vuelta al poder.

Examinar c贸mo emplear la acci贸n directa en los conflictos sociales actuales asegurar谩 que continuemos teniendo un medio para reafirmar posiciones autonomistas en un terreno que de otra forma confiar谩 las posibles soluciones a las crisis a un marco de nuevas y mejores formas de gobierno.

Sabotaje en contra de un cami贸n maderero en la ruralidad Chilena.

En los centros metropolitanos, es f谩cil olvidar que las industrias extractivas son el cimiento de la econom铆a chilena: miner铆a, plantaciones forestales industriales, y piscicultura industrial. En el interior chileno, estas industrias han estado en un conflicto de d茅cadas en contra de comunidades ind铆genas locales, que buscan reclamar su tierra y detener el desastroso da帽o que estas industrias han infringido en contra de sus territorios. Desde los 90, las comunidades Mapuche se han volcado progresivamente a la acci贸n directa para ejercer autonom铆a territorial. Luego de d茅cadas de falsas promesas de que las reformas institucionalistas ayudar铆an a las comunidades Mapuche a recuperar sus tierras y limitar el impacto ecol贸gico de la industria, aparecieron m煤ltiples movimientos de toma de terreno. Algunos de estos empezaron con sus participantes celebrando ceremonias y eventos en tierras usurpadas, para luego construir casas y plantar cosechas ah铆. Cada a帽o, m谩s actos de sabotaje han destruido equipos madereros de las compa帽铆as forestales, m谩s protestas rurales han bloqueado caminos forestales rurales, y m谩s camiones madereros han sido secuestrados por ladrones de camino an贸nimos y armados.

As铆 como el conflicto en torno a la devastaci贸n ecol贸gica est谩 destinado a continuar en el interior chileno, las comunidades Mapuche continuar谩n tomando acciones directas antes que esperar las prometidas reformas institucionales. En respuesta, aun sin representaci贸n en gobiernos, la derecha podr铆a ganar poder en el interior utilizando acci贸n directa en beneficio de sus propios intereses.

Por ejemplo, luego de que un conductor de cami贸n fuera herido durante un robo armado, los sindicatos de camioneros m谩s grandes de Chile declararon una huelga para demandar un aumento de la protecci贸n estatal en la ruralidad chilena. Por siete d铆as, los camioneros bloquearon el transporte de carga en cada acceso a la carretera panamericana en la araucan铆a as铆 como en otras secciones rurales de la carretera. En las localidades rurales chilenas bloqueadas por la huelga, los bienes de tiendas y supermercados se agotaron y las bombas de bencina empezaron a racionar el combustible. Al mismo tiempo, los camioneros huelguistas hacen una fiesta en la carretera bloqueada en plena pandemia de COVID19. Videos circulando en redes sociales muestran a los trabajadores en huelga bailando con estriptiseras contratadas para asistir a sus fiestas.

La huelga de camioneros.

Tanto los pueblos ind铆genas como la izquierda chilena denunciaron a los camioneros como derechistas, sexistas y potencialmente fascistas. En esta evaluaci贸n estaban en lo correcto. Pero en el coraz贸n de la cr铆tica izquierdista se encontraba una condena al doble standard del gobierno de derecha: brutalizar a los manifestantes en Plaza Dignidad pero dejar tranquilos a los camioneros huelguistas. Mientras los carabineros emplean toda la fuerza a su disposici贸n para reprimir cualquier manifestaci贸n en Plaza Dignidad, el gobierno nacional termina la huelga concediendo las demandas de los camioneros y garantizando un aumento de la polic铆a en una regi贸n que ya se encuentra militarizada.

M谩s que desarrollar una estrategia para enfrentar conflictos como estos fuera de la pol铆tica electoral, la izquierda imagina que estos problemas desaparecer谩n una vez que la nueva constituci贸n chilena sea creada. Detr谩s de la cr铆tica izquierdista a la huelga derechista se encuentra la realidad de que la izquierda, mientras condena al estado por no reprimir a los movimientos sociales de derecha, carece de estrategia para que hacer cuando ciertos grupos utilizan el poder de la disrupci贸n log铆stica para empujar demandas de derecha siendo ingobernables. Mientras los delegados izquierdistas a la convenci贸n constitucional avizoran una sociedad chilena que reconoce su deuda con los pueblos originarios y pone fin a la rampante violencia policial en contra de las comunidades ind铆genas, carecen de estrategia para responder a los grupos de derecha que usaran su poder econ贸mico para prevenir dichas reformas sociales.

Protesta en Los Lagos, Chile, en contra de la industria del salm贸n.

En parte, esto es porque el sue帽o de un futuro sistema pol铆tico chileno que d茅 respuesta a las demandas de los movimientos sociales asume como dado que los movimientos sociales ser谩n siempre inherentemente anti-neoliberales, e inherentemente 鈥渄el pueblo鈥. Popular. 驴Pero qui茅n es el pueblo? Como hemos visto en Brasil y en otras partes del mundo, la extrema derecha tambi茅n puede crecer a trav茅s de los movimientos sociales que hacen este mismo reclamo de representar a 鈥渆l pueblo鈥. Descartar movimientos sociales como el de la huelga de camioneros como derechistas y coludidos con los intereses de la elite econ贸mica provee una coartada f谩cil para no enfrentar preguntas dif铆ciles con respuestas complejas. Por ejemplo, se asume que la nueva constituci贸n deber谩 garantizar la seguridad laboral y los derechos ind铆genas鈥攑ero 驴qu茅 ocurre cuando los trabajadores reclaman que los ind铆genas est谩n amenazando su integridad f铆sica? 驴Por qu茅 los trabajadores contin煤an adoptando pol铆ticas de derecha cuando un nuevo gobierno en el poder est谩 tratando de representar sus intereses?


Parte II: Riesgos y Oportunidades

Algunos de los posibles futuros que podr铆an emerger de estas elecciones.

Riesgo: Una derecha no institucional instrumentalizando el poder econ贸mico

Si no desarrollamos una estrategia sobre c贸mo involucrarnos en los conflictos sociales por fuera de la pol铆tica electoral, corremos el riesgo de quedarnos con pocas t谩cticas para afrontar los conflictos sociales que indudablemente ocurren fuera de los nuevos arreglos institucionales. La noci贸n izquierdista de la huelga laboral 鈥搃nstrumentalizando el poder econ贸mico de la clase obrera- no aborda la magnitud del poder econ贸mico y laboral que la elite tambi茅n puede instrumentalizar cuando es empujada fuera de las instituciones pol铆ticas.

El peligro es que despu茅s de la convenci贸n constitucional, los movimientos aut贸nomos y de izquierda abandonen el terreno de la ingobernabilidad y la perturbaci贸n econ贸mica a la derecha. Podemos ver como en Venezuela las sanciones econ贸micas impuestas y la guerra de los due帽os de empresas contra el r茅gimen de Chavez incrementaron el sufrimiento generalizado, demostrando la debilidad del gobierno al momento de responder a la crisis que generaron y reduciendo efectivamente el rango de posibilidades al doble v铆nculo Chavista o anti-Chavista, una cat谩strofe para los movimientos aut贸nomos horizontales. En vez de tomar al pie de la letra la promesa de una mejor sociedad bajo una nueva y mejorada constituci贸n debemos enfrentar el precedente hist贸rico de que la derecha y las elites econ贸micas van a instrumentalizar su poder econ贸mico para sumir en la crisis a cualquier gobierno 鈥渞evolucionario鈥 reci茅n constituido.

Los a帽os de Allende ofrecen son un ejemplo claro de esto. Kissinger declar贸 que 茅l terminar铆a con el r茅gimen de Allende al hacer gritar a la econom铆a chilena; los sectores metropolitanos de Chile pasaron hambre cuando la coalici贸n de fuerzas anti-Allende cortaron las log铆sticas del pa铆s. Esto no fue solo resultado de una pol铆tica internacional y las sanciones econ贸micas que bloquearon las importaciones del pa铆s. Los alimentos tambi茅n dejaron de llegar a los centros metropolitanos, los bienes b谩sicos se quedaron en los almacenes y las importaciones estaban atrapadas en los puertos. La derecha creci贸 en poder con cada huelga de extrema derecha a la que se sumaban sanciones econ贸micas; y al presentar el desempleo desenfrenado, el racionamiento de bienes de primera necesidad y el incremento de la lucha diaria por la supervivencia como un signo de la ilegitimidad pol铆tica del socialismo.

Hay varias razones por las que los trabajadores de estas industrias se pusieron del lado de sus empleadores en vez del gobierno de Allende. Muchos simplemente decidieron apoyar al lado m谩s poderoso, pues asumieron que garantizar铆an mejor su seguridad personal en medio de la crisis econ贸mica del pa铆s. Las normas de la relaci贸n patr贸n/cliente perduran en Chile, para algunos trabajadores la apuesta m谩s segura era mantener el patronato de sus empleadores antes que buscar el patronato del gobierno nacional. Algunos trabajadores recibieron recompensas inmediatas por apoyar a su empleador, otros tem铆an las represalias de los mismos. Estas huelgas laborales presentaban una situaci贸n compleja en la que algunos sindicatos perturbaban la econom铆a para demandar el fin de un gobierno que claramente representaba 鈥渟us intereses鈥.

El 茅xito de estas huelgas demostr贸 que la fachada del 鈥減oder pol铆tico鈥 v铆a representaci贸n en el Estado Chileno signific贸 poco comparado al poder econ贸mico que los intereses capitalistas fueron capaces de instrumentalizar a trav茅s de la interrupci贸n log铆stica. En Hinterland, Philip Neel argumenta que el 茅nfasis izquierdista en los nuevos modelos de representaci贸n popular 鈥損opular entre los habitantes de los centros metropolitanos- falla en considerar los entendimientos de poder en las zonas del interior, y a su vez, abre espacios a la cooptaci贸n de extrema derecha:

鈥淓l real avance pol铆tico visible en la extrema derecha -y la cosa que ha hecho posible su ascenso- es el foco pragm谩tico en cuestiones de poder, las cuales son religiosamente ignoradas por los izquierdistas estadounidenses, quienes en cambio se enfocan en la construcci贸n de elaborados programas pol铆ticos y ornamentadas utop铆as, como si la pol铆tica fuese un ejercicio de imaginaci贸n. Es este enfoque en construir poder en medio de una crisis lo que distingue al partidista del izquierdista, y el juramento es la presente forma organizativa del partidismo.鈥

La estrategia constitucionalista, al prometer seguridad futura con la condici贸n del sacrificio de la gente en el presente, es la misma estrategia adoptada por los anteriores pol铆ticos del orden institucional neoliberal. Mientras en el presente, la derecha chilena se ha visto destrozada debido a su asociaci贸n con la pol铆tica de estado de la era Pinochet, una masiva reforma institucional puede crear las condiciones para que la derecha adopte las herramientas de la perturbaci贸n econ贸mica una vez m谩s, benefici谩ndose de una era en la que no es dif铆cil movilizar a las personas en contra del partido gobernante.

Seg煤n Neel, 鈥淎l brindar incentivos materiales que garantizan estabilidad, en combinaci贸n con amenazas de coerci贸n para quienes se oponen a ellos, estos grupos se vuelven capaces de hacer c贸mplice de su ascenso a la poblaci贸n, independientemente de sus posiciones ideol贸gicas鈥. As铆 como la crisis cre贸 las condiciones para una convenci贸n constitucional al poner al descubierto las debilidades del orden institucional anterior, la crisis tambi茅n crear谩 las condiciones para el crecimiento de la extrema derecha no institucional al dejar en evidencia la debilidad de la nueva pol铆tica institucional.

Y la papa caliente cambiar谩 de manos de nuevo.

Riesgo: Intensificaci贸n del Sistema Policial y Carcelario

Dentro de la irreconciliable tensi贸n entre la pol铆tica de la acci贸n directa y la pol铆tica de la representaci贸n, nos enfrentamos al peligro de que el futuro orden constitucional perpet煤e las mismas pol铆ticas de 鈥渓a ley y el orden鈥 que han producido el presente aparato policial en Chile. Hasta ahora, el estado ha mantenido la estabilidiad durante conflictos sociales en escalada por medio de la militarizaci贸n de la polic铆a y expandiendo el sistema carcelario.

Sebastian Pinera exponiendo el comando jungla, una fuerza policial especial entrenada en Colombia.

Por ejemplo, a comienzos de los 2000, el gobierno nacional expandi贸 radicalmente el aparato policial en la 鈥渮ona roja del conflicto Mapuche鈥. Por medio de protocolos discriminatorios, la polic铆a comenz贸 a detener a activistas Mapuche y l铆deres comunitarios de manera sistem谩tica. Esto cre贸 las condiciones para que la polic铆a chilena detuviera o asesinara a un sinn煤mero de j贸venes Mapuche, como en el caso de Camilo Catrillanca, asesinado en 2017. Comenzaron a detener y retener a personas Mapuche durante meses antes de sus juicios, utilizando reformas racistas que normalizaban las 鈥渄etenciones preventivas鈥 contra sospechosxs que se presentaban como un peligro para la seguridad p煤blica. Durante el Estallido Social, la polic铆a chilena y las cortes adoptaron este sistema de detenciones preventivas, y como consecuencia miles de prisionerxs de la revuelta a煤n se encuentran en prisi贸n esperando un juicio.

La convenci贸n constitucional concibe una futura organizaci贸n pol铆tica que reduzca el conflicto social finalmente concediendo a las demandas del movimiento social.

De las demandas de la revuelta, la demanda por la libertad de lxs presxs pol铆ticxs es sin duda la m谩s controversial. D铆as luego de su victoria electoral en la convenci贸n consititucional, la lista 鈥渄el pueblo鈥 anunci贸 que no negociar铆a con la derecha hasta lxs prisionerxs de la revuelta fueran liberadxs. Otrxs demandan que todxs los prisionerxs pol铆ticxs mapuche encarceladxs bajo el presente racialmente discriminatorio sistema judicial tambi茅n sean puestos en libertad como condici贸n para la convenci贸n constitucional.

Despu茅s de todo, la actual oportunidad de re-escribir la constituci贸n chilena es en parte una consecuencia de la acci贸n militante y valiente de estos prisionerxs pol铆ticxs. Es m谩s, si Chile pretende reconoces y abordar su deuda con los pueblos originarios, esto incluye desmantelar el racismo judicial sistem谩tico contra el las personas mapuche encarceladas por su lucha por la autonom铆a.

En August 2020, protestentes de una marcha en solidaridad con presxs pol铆ticxs mapuche se tomaron la municipalidad de Curacautin, Araucan铆a. Luego, una enfadad turba lxs desalojo.

Una vez m谩s, el proyecto constitucional de liberar a lxs presxs pol铆ticxs y demilitarizar a la polic铆a chilena como una concesi贸n de las demandas del movimiento social no incluye una estrategia en torno a como las pol铆ticas constitucionales debieran abordar la acci贸n directa en b煤squeda de demandas de extrema derecha. En oposici贸n a la pol铆tica de la representaci贸n, la filosof铆a central de la acci贸n directa es que es posible negociar poder econ贸mico y social para forzar a los gobieros o instituciones p煤blicas para que concedan a demandas. No nos debiera sorprender que, frente a una menor protecci贸n policial de su propiedad y viendo a sus enemigos de mucho tiempo puestos en libertad, la extrema derecha use la acci贸n directa en pos de su propia agenda.

Frente a esta estrategia, pareciera posible que un nuevo arreglo pol铆tico escoja mantener el mismo sistema policial y judicial como una conseci贸n con la extrema derecha鈥攐 incluso como una manera de controlar la violencia de la extrema derecha (como nosotrxs vemos que hacen los Dem贸cratas en los Estatos Unidos en respuesta a los eventos del 6 de enero)鈥攎ientras que proclaman preocuparse profundamente sobre la deuda hist贸rica con los pueblos originarios y lxs prisionerxs pol铆ticxs. Los gobiernos de Syriza, en Grecia, y Dilma Rousseff, en Brasil, hicieron exactamente eso, preparando el camino en ambos casos para la represi贸n de los movimientos sociales que originalmente los apoyaron.

Dentro de una cr铆sis pol铆tica catapultada por acciones directas en escalada por parte de la derecha y la izquierda鈥 como ocurri贸, por ejemplo, en Brasil en el 2013鈥攍as pol铆ticas de la ley y el orden se presentaron como medios para mantener la estabilidad. En la Araucan铆a, la huelga de camionerxs de extrema derecha es solo un ejemplo de una organizaci贸 de extrema derecha m谩s amplia. Asociaciones de negocios agrarios est谩n pidiendo que el gobierno aumente la presencia policial en el 谩rea mientras que el antiguo personal militar se organiza en grupos de auto-defensa para protefer la propiedad, un paso hacia la violencia paramilitar ya conocida en Colombia. Grupos armados como el Comando Trizano y el APRA han organizado patrullas con el pretexto de defender la propiedad de los terratenientes; ellxs hicieron uso de lo que se conoce como 鈥渄oxxing鈥 en contra de activistas Mapuche y ambientalistas para amedentrarles.

Apesar de que la extrema derecha lo describe como terrorismo, la acci贸n directa Mapuche ha tomado la forma de auto-defensa dentro de este contexto de estado- y supra violencia estatal en contra de las comunidades Mapuche. Es muy probable que, cuando las herramientas pol铆ticas de la mediaci贸n y acuerdos bipartisanos lleguen a su l铆mite, las instituciones pol铆ticas que buscan gobernar tornen las herramientas de la violencia de estado en contra de aquellxs que ponen en envidencia el hecho de que la representaci贸n pol铆tica no puede resolver la crisis de nuestros tiempos.

Una reclamaci贸n de tierra Mapuche en Curacautin.

Potencial: Labrar Espacios que Sean Ingobernables

El gran 茅xito de los candidatos independientes en la convenci贸n constitucional ha creado las condiciones para que la gente hable de los 鈥渋ndependientes鈥 como si fueran un cuarto bloque de poder en oposici贸n a las tres grandes coaliciones de partidos pol铆ticos. Sin embargo, no hay ning煤n bloque unificado 鈥渄e izquierda鈥 en el poder pol铆tico; estos delegados independientes vienen de un conjunto de tendencias pol铆ticas y trasfondos personales diversos. El terreno fracturado de la pol铆tica institucional presenta una situaci贸n en la que la pol铆tica de la calle puede exacerbar las tensiones entre los partidos pol铆ticos y los movimientos sociales. Un panorama parlamentario fragmentado puede ofrecer una oportunidad para explotar los deseos de los pol铆ticos de ser representantes para labrar espacios que son ingobernables. Una vez m谩s, podemos aprender de los a帽os de Allende, durante los cuales la pol铆tica izquierdista anti-institucional escal贸 a trav茅s de Chile mientras en el parlamento las coaliciones pol铆ticas de Allende maniobraban por el poder en contra de los partidos centristas. Antes de la presidencia de Allende, los movimientos de tomas de terreno proliferaron a lo largo de Chile en la medida en que los campesinos rurales y el pueblo pobre de Santiago ocupaban tierra para labrar espacios para la vida. En gran parte, la victoria electoral de Allende fue una respuesta a la masacre de los pobladores en Puerto Montt durante la administraci贸n de Frei, una tragedia que Victor Jara conmemor贸 en su canci贸n Preguntas por Puerto Montt.

Victor Jara: 鈥淧reguntas por Puerto Montt.鈥 Jara fue brutalmente torturado y asesinado extrajudicialmente por oficiales del ej茅rcito en la dictadura de Augusto Pinochet; su cuerpo fue lanzado a las calles de Santiago con m谩s de 40 balazos. Tom贸 42 a帽os para que sus asesinos enfrentar谩n cargos. 脡sta es la raz贸n por la que luchamos en contra de la polic铆a y el fascismo.

Mientras las promesas de Allende de reforma agraria y un sistema socialista llevaron a su elecci贸n, campesinos y pobladores continuaron organizando tomas de terrenos aut贸nomas antes que esperar que las promesas del gobierno se hicieran realidad. Una mir铆ada de grupos militantes, aut贸nomos, revolucionarios emergieron en oposici贸n al programa de Allende鈥攍a VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo) y el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) fueron los m谩s prominentes, ganando poder en los asentamientos tomados que enfrentaban la brutalidad policial tanto antes como despu茅s de la elecci贸n de Allende.

A pesar de que la rabia popular en contra de la violencia policial hacia los pobladores contribuy贸 a la victoria de Allende, la polic铆a nuevamente asesin贸 a un adolescente en una redada a un asentamiento en Lo Hermida, Pe帽alol茅n. Los pol铆ticos izquierdistas saltaron en defensa de la polic铆a, que hab铆a allanado el asentamiento en busca de armas, declarando que los grupos guerrilleros urbanos eran agitadores externos incitando a los pobladores a la violencia y que, al enfrentarse a la polic铆a, la izquierda militante era responsable de crear la situaci贸n en la que un adolescente inocente hab铆a muerto. A pesar de las declaraciones de los pol铆ticos, la indignaci贸n p煤blica en contra de la polic铆a continu贸. Luego de que se supiera que la v铆ctima era de hecho un miembro del MIR, el MIR fue capaz de desacreditar la acusaci贸n de que eran 鈥渁gitadores externos鈥. No todos los pobladores eran miristas, ni todos los miristas eran pobladores del movimiento por tomas de terrenos. Ni 鈥渁dentro鈥 ni 鈥渁fuera鈥, los involucrados eran de todas formas compa帽eros pobladores con un profundo compromiso con la vida cotidiana y el futuro compartido de la toma.

Mientras el partido de Allende a煤n se opon铆a a grupos como el MIR, el 7 de agosto de 1972, Allende asisti贸 al funeral del adolescente mirista asesinado por la polic铆a. Este conflicto entre la izquierda institucional y no institucional forz贸 al estado a legitimar la toma鈥攗n barrio que existe hasta el d铆a de hoy.

Salvador Allende asiste al funeral del adolescente mirista asesinado por la polic铆a.

Las historias de grupos izquierdistas aut贸nomos en Chile ha sido opacada por la nostalgia por Salvador Allende. Este no es el resultado m谩s tr谩gico de la dictadura de Pinochet, pero es un obst谩culo para aprender del pasado. El golpe de Pinochet fue seguido de una campa帽a para desaparecer a muchos de los revolucionarios involucrados en el barrio. Los sobrevivientes de grupos como el MIR fueron empujados a la clandestinidad, abandonando sus estrategias previas de organizaci贸n comunitaria por estrategias de revuelta armada clandestina en contra de Pinochet. En consecuencia, nunca sabremos si las tensiones al interior de la Unidad Popular de Allende podr铆an haber ofrecido oportunidades para crear espacios ingobernables. Sin embargo, uno puede imaginar un momento de conflicto en el cual las autoridades electas, temerosas de las repercusiones pol铆ticas del desalojo de un espacio aut贸nomo鈥攕ea una toma de terreno, una plaza ocupada o un campamento en defensa de un bosque鈥攃onceden territorio a fuerzas aut贸nomas ingobernables que se mantienen por fuera del sistema electoral.

Potencial: Responder a la Crisis Construyendo Autonom铆a Inter-Territorial

As铆 como la crisis crea las condiciones para la convenci贸n constitucional al desnudar las debilidades del orden institucional previo, tambi茅n crea las condiciones para el crecimiento de otras tendencias no-institucionales que pueden responder a estas crisis y desnudar las debilidades de los pr贸ximos arreglos institucionales. La derecha no-institucional tiene la oportunidad de explotar y expandir las crisis venideras, mientras promete seguridad y estabilidad si es que se les permite gobernar. En contra del paradigma de responder a la crisis mediante escalamiento y cr铆tica, debemos construir fuerza ingobernable mediante la expansi贸n de pr谩cticas de autonom铆a que provean sustento y bienestar para nosotros y otros.

Aqu铆, podemos aprender de los colapsos econ贸micos que a menudo siguen al ascenso de los gobiernos izquierdistas, gracias a las maquinaciones de la elite econ贸mica y de los 茅xitos y fracasos de proyectos de la era de Allende para enfrentar la crisis de producci贸n y log铆stica. En respuesta a las sanciones y el sabotaje derechista el gobierno de Allende adopt贸 el primer sistema de cibern茅tica, el Proyecto Cybersyn.

Este sistema de apoyo a la toma de decisiones distribuida, que recibe informaci贸n econ贸mica y de producci贸n actualizada, buscaba asistir a la auto-administraci贸n de las f谩bricas mediante la recolecci贸n de informaci贸n de los centros de producci贸n y el env铆o de directrices a las f谩bricas despu茅s de proyectar resultados simulados. Para 1972, el sistema era capaz de mantener la log铆stica de Chile a pesar de las crecientes huelgas de camioneros derechistas. El l铆mite permanente de dichas intervenciones cibern茅ticas en la producci贸n y distribuci贸n es su incapacidad de incorporar el rol que la econom铆a informal juega en asegurar el acceso a los recursos al interior de un territorio. Cuando los pobres urbanos adoptan trabajos informales y venden productos en la calle como base de su sobrevivencia, las intervenciones cibern茅ticas lo ven como una amenaza a la estabilidad. Los regimenes de derecha criminalizan esas actividades como decaimiento urbano; los regimenes de izquierda hacen lo mismo, etiquetandolos como un 鈥渕ercado negro鈥 que se aprovecha de la escacez. Alejados de la oposici贸n ideol贸gica a las soluciones cibern茅ticas a las crisis econ贸micas, los proyectos que buscan instaurar una 鈥渆conom铆a planificada鈥 raramente producen sus efectos esperados por que tienen que redirigir o desmantelar los heterog茅neos sistemas creados espont谩neamente por las personas para asegurar su subsistencia.

Hortalizeras, campesinas Mapuche que venden sus productos en las calles de Santiago, respondiendo a un allanamiento de la polic铆a a su mercado de verduras no autorizado.

Mientras tanto, bajo Allende, el Partido Comunista y los grupos izquierdistas anti-institucionales empezaron a organizar las Juntas de Abastecimiento Popular, JAP, para asegurar acceso y precios justos por bienes b谩sicos en los territorios urbanos. Los vecinos tomaban lo que ten铆an a su disposici贸n y compart铆an sus recursos disponibles con sus comunidades. Como argumenta Benito Bravo, estas iniciativas aut贸nomas de asistencia comunitaria proliferan a lo largo de Chile en tiempos de crisis. A medida que los grupos izquierdistas se involucraban en dichas iniciativas barriales, acumulaban apoyo dada su atenci贸n y respeto por las econom铆as locales informales. A trav茅s de las JAP, la toma de decisiones colectiva en torno a la fijaci贸n de precios de los bienes b谩sicos en cada barrio permiti贸 la participaci贸n en la pol铆tica material de los barrios. En lo que es quiz谩s el lado m谩s oscuro de estos consejos, tambi茅n practicaban una forma de autodefensa, a veces enfrentando violentamente a los vecinos que acaparaban bienes para vender o a los que especulaban con los precios en la comunidad.

Frente a una nueva era de cambio y crisis institucional, podemos tambi茅n aprender de lo que la gente no hizo durante los a帽os de Allende. El proyecto cibern茅tico de Cybersyn presentaba una soluci贸n de econom铆a planificada a la producci贸n y distribuci贸n. Mas no habia un proyecto o visi贸n alternativa que buscara vincular autonomamente diversos territorios que desarrollaran log铆sticas alternativas por fuera de la econom铆a. Dentro de cada JAP, el l铆mite de su poder era el l铆mite de los recursos que pod铆an llegar al territorio de cada barrio. Como resultado, no eran solo solo dependientes del proyecto cibern茅tico del gobierno central, pero tambi茅n debilitadas por las mismas formas de violencia estructural y desigualdad econ贸mica que crean una distribuci贸n desigual de riqueza en primer lugar. Hoy, debemos buscar el desarrollo de nuevos proyectos que engendren relaciones entre territorios rurales y urbanos y las formas en que la gente y los recursos fluyen entre ellos, a fin de proponer una visi贸n de que podr铆a significar ser aut贸nomo e ingobernable en un contexto de crisis. Se ha hecho obvio que el modelo neoliberal exacerba la desigualdad. La respuesta socialista es asegurar que los bienes sean redistribuidos a aquellos sin acceso previo. Sin embargo, este modelo de redistribuci贸n no es capaz de responder a una crisis de producci贸n en la que hay escasez de bienes. La forma en que la pandemia de COVID19 interrumpi贸 la econom铆a global causando escasez de bienes clave como antibi贸ticos y materiales de construcci贸n muestra que nuestros proyectos pol铆ticos arriesgan convertirse en irrelevantes si es que dependen de la posibilidad de retornar a la normalidad capitalista.

En un mundo crecientemente vol谩til, los grupos aut贸nomos y movimientos sociales pueden crecer si es que basan sus proyectos en el punto de partida de la escasez, desarrollando formas alternativas de trabajar con la gente para satisfacer sus necesidades b谩sicas.

Conclusi贸n: El Caso de Grecia

Bajo Syriza, el gobierno griego dej贸 en paz muchas tomas de terreno entre el 2015 y el 2018. En alguna medida, el barrio de Exarchia se convirti贸 en una zona 鈥渋mpoliciable鈥, con la polic铆a antidisturbios manteniendo distancia y la gente del barrio resolviendo sus conflictos entre ellos mismos. Como consecuencia, en respuesta a la llamada crisis de migraci贸n que empez贸 en 2015, los anarquistas fueron capaces de trabajar en conjunto con los inmigrantes para ocupar gigantescos edificios para dar refugio a cientos de refugiados.

Impedidos de usar el rango completo de sus capacidades de violencia, la polic铆a griega opt贸 por impulsar el capitalismo ilegal y el crimen anti-social, especialmente el comercio y uso ilegal de drogas, en Exarchia, los campus universitarios y otros espacios de autonom铆a con la esperanza de deslegitimados y desacreditarlos. A la par de la propaganda derechista sobre Syriza y estas zonas aut贸nomas (de forma similar a la cobertura de FOX News de la 鈥淐apitol Hill Autonomous Zone鈥 en Seattle), esto logr贸 darle a Nueva Democracia uno de sus puntos clave de campa帽a en preparaci贸n de las elecciones. Syriza hab铆a fallado en cumplir la mayor铆a de sus promesas al p煤blico鈥攅n gran parte, porque en una econom铆a neoliberal global, es muy dificil proteger a los ciudadanos de un pa铆s sin que los carteles financieros internacionales se lleven su capital a otro lado.

En consecuencia, Nueva Democracia gan贸 las elecciones, llegando al poder con una plataforma de promesas de aplastar a los anarquistas, okupas y movimientos de solidaridad con los inmigrantes por fuerza bruta. Estos movimientos no estaban preparados para esto鈥攍os breves a帽os de 鈥渆spacio para respirar鈥 que hab铆an recibido bajo Syriza no hab铆an expandido sus capacidades de lucha. En gran parte, los anarquistas griegos no se asociaron directamente con Syriza, pero igual sufrieron con la menguancia del apoyo popular a Syriza.

Posiblemente, la moraleja de la historia sea que es peligroso obtener victorias por cualquier medio que no sea la fuerza efectiva de base del movimiento, en tanto puedes terminar confundiendo tu posici贸n como una que es m谩s poderosa de lo que realmente eres y, en consecuencia, convertirte en el objetivo principal del estado cuando estas menos preparado para 茅l. No hay substituto para el poder social real. Si estamos pensando en t茅rminos de a帽os en vez de meses, la pregunta no es si es que es posible explotar las fracturas en el estado para asegurar zonas aut贸nomas, sino m谩s bien, cuando lo hagamos, 驴c贸mo evitamos que nuestros adversarios en la derecha se movilicen en contra nuestra, espec铆ficamente? 驴C贸mo continuamos construyendo nuestra capacidad para luchar, incluso bajo gobiernos izquierdistas鈥攜 c贸mo aseguramos que las desilusiones populares con los gobiernos socialistas no permita a las fuerzas reaccionarias capturar el estado y volverlo directamente en contra nuestra, como ha ocurrido en Chile y Grecia?

Estas son preguntas que deben responderse en la pr谩ctica.

Publicado originalmente en  CrimethInc el 28 de mayo del 2021


Nota




Fuente: Lapeste.org