March 27, 2023
De parte de Vamos Hacia La Vida
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CHILE: PLEBISCITO PARA DESACTIVAR LA REVUELTA

Entrevista para el medio comunista antiautoritario de habla alemana 鈥淐ommunaut鈥

El siguiente material, publicado el 10 de marzo de este a帽o en alem谩n en el sitio web de debate comunista antiautoritario 鈥淐ommunaut鈥[1], fue fruto de una serie de discusiones internas y de un ejercicio de autoclarificaci贸n que realizamos como colectivo luego del fracaso de la izquierda del capital en el plebiscito de salida del 4 de septiembre de 2022, en el que se pretend铆a aprobar el borrador de Constituci贸n redactado por la Convenci贸n Constitucional. Las respuestas del cuestionario fueron enviadas a l@s compa帽er@s para su traducci贸n durante los primeros d铆as de noviembre del a帽o pasado. En el 铆nterin, el gobierno de Apruebo Dignidad ha seguido entregando numerosas pruebas de su defensa ac茅rrima del orden social, tales como la aprobaci贸n del TPP11, militarizaci贸n de la frontera norte y recrudecimiento de la represi贸n en el Wallmapu (que lleva un a帽o bajo estado de excepci贸n), causando la desilusi贸n de algunos sectores de izquierda que se comprometieron con el proceso constituyente y la campa帽a 鈥渁ntifascista鈥 pro Boric. Tambi茅n, hace pocos d铆as, la C谩mara de Diputados rechaz贸 en general la reforma tributaria propuesta por el ejecutivo, que constitu铆a el pilar de la estrategia del gobierno para llevar a cabo algunas reformas menores prometidas en campa帽a, como la mejora del sistema de pensiones. Esto ha propiciado un giro a煤n m谩s hacia la derecha del pacto gobernante, reflejado en el 煤ltimo cambio de gabinete y en declaraciones de personeros oficialistas, presidente incluido, con el objetivo de negociar un acuerdo, el que obviamente terminar谩 beneficiando al gran empresariado.

Esta entrevista sirvi贸 adem谩s de base para la presentaci贸n que realizaron l@s compa帽er@s de nuestro colectivo en Atenas durante el mes de febrero, que hemos difundido recientemente[2].

***

La derrota en la votaci贸n de la nueva constituci贸n fue bastante clara. Todo ello a pesar de que muchas de las reivindicaciones importantes de las protestas masivas de 2019 estaban realmente incluidas: entre otras, el derecho al aborto, la desprivatizaci贸n de los recursos h铆dricos/agua, el fortalecimiento de los derechos de las minor铆as, etc. 驴Por qu茅 se rechaz贸 tan claramente el proyecto de la nueva constituci贸n? 驴Se debi贸 principalmente a la campa帽a de desinformaci贸n medi谩tica de los conservadores, como afirman muchos izquierdistas, o hubo tambi茅n razones de fondo para que el proletariado chileno rechazara el proyecto?

Son varios los elementos a considerar para entender la derrota electoral del 鈥淎pruebo鈥[3], y no es tan sencillo determinar la forma en que todos ellos interact煤an. Pero, primero, es necesario realizar algunas precisiones acerca del contenido y verdadero alcance del borrador constitucional rechazado el pasado 4 de septiembre. Si bien se le ha se帽alado como el texto constitucional m谩s progresista del mundo, incluso en su propia l贸gica, en varios aspectos no hac铆a sino reafirmar, ya no solo las propias l贸gicas capitalistas, cuesti贸n que ninguna carta magna puede llegar a poner en entredicho, sino el marcado car谩cter neoliberal de la econom铆a y sociedad chilena. En materia de explotaci贸n de recursos naturales, por ejemplo, el borrador no distaba mucho de lo que el mismo empresariado requer铆a. Respecto a la miner铆a del cobre, actividad econ贸mica central del pa铆s, en lo esencial la propuesta constituyente recog铆a lo que el Consejo Minero, integrado por las principales empresas del rubro operando en el pa铆s[4], dictaba. Sobre la incorporaci贸n de derechos demandados por diversos sectores de la poblaci贸n, la propuesta fallaba por aparecer como un compendio de derechos formulados en el lenguaje de la academia progresista, y mucho menos ambiciosa que lo que difusamente se planteaba en las calles durante las primeras jornadas de la revuelta[5]. Entonces, la primera parte de vuestra pregunta parte de un supuesto que no es tal. Un an谩lisis del contenido del borrador da cuenta de que se alejaba bastante de las pretensiones incluso de sectores izquierdistas moderados. Durante todo el desarrollo del proceso se fueron dando pol茅micas respecto a la forma final que iban tomando los diversos art铆culos del texto, inofensivos en general con los intereses de la clase capitalista, y tambi茅n respecto a los mecanismos de representaci贸n de los sectores pol铆ticos dentro de la Convenci贸n Constitucional, que finalmente dio poder a la derecha y partidos de los gobiernos de la ex Concertaci贸n, pese a su aplastante derrota en las elecciones de constituyentes.

Ahora, desde luego, el triunfo del rechazo no se encuentra en el hecho de que la mayor铆a de la poblaci贸n compartiera esta apreciaci贸n del texto. En realidad, muy poca gente, incluso partidaria del Apruebo, ley贸 el borrador, a pesar de que el mismo gobierno imprimiera cientos de miles de copias para su distribuci贸n (a trav茅s del pago de cientos de millones de pesos a la imprenta de 鈥淓l Mercurio鈥, el medio de prensa 铆cono de la derecha)[6].

Sin embargo, lo anterior fabrica en parte el contexto en el que otros factores entran en escena y gatillan la derrota de las pretensiones reformistas.

Sin duda que los contextos sociales a nivel nacional e internacional son bastante distintos entre los eventos del primer plebiscito (2020) y del reciente 4 de septiembre. En los meses actuales, los golpes de la crisis generalizada del capital se dejan sentir con fuerza en la regi贸n, con una muy alta inflaci贸n y un aumento casi intolerable del costo de vida. En este sentido, ante un clima de incertidumbre generalizada, la propuesta de nueva constituci贸n parec铆a incrementar la inestabilidad. Frente a la crisis, el comportamiento del voto popular se comporta de forma conservadora. Esto se encuentra ligado a la percepci贸n misma del proceso y del gobierno. Ante un inicial rechazo a la pol铆tica tradicional evidenciado en las 煤ltimas elecciones, 茅sta parec铆a de nuevo retomar el control tanto dentro de la CC como en el gobierno y congreso, restando entusiasmo y apoyo a las propuestas progresistas. Se sumaba el hecho de que el voto fuera obligatorio bajo amenaza de multa. No hay que dejar de mencionar que, en los meses previos, desde el mismo gobierno se encargaron de quitarle importancia al plebiscito, afirmando que cualquiera fuera el resultado, deber铆a ser el congreso el que finalmente diera al borrador su versi贸n definitiva[7]: 鈥voy a garantizar que ese acuerdo [de los partidos oficialistas para reformar el texto] se implemente en caso de ganar el Apruebo, de los espacios importantes de mejora y de quitar la incertidumbre a la gente鈥 (Boric). Tambi茅n, era parte de la intuici贸n colectiva que la propuesta era insostenible en muchos aspectos, prometiendo derechos abstractos al mismo tiempo que aseguraba las actividades econ贸micas que impedir铆an su cumplimiento. Por lo dem谩s, su implementaci贸n ser铆a lenta y cara, lo que nuevamente se ley贸 como algo negativo por parte de gran parte de la poblaci贸n, y por cierto que fueron elementos utilizados por la derecha y su campa帽a por el 鈥淩echazo鈥.

Tambi茅n, cabe destacar, es un voto de desaprobaci贸n a los primeros meses de gobierno, en los que, bajo la excusa de la responsabilidad fiscal, se han dado pol铆ticas de austeridad a煤n m谩s notorias que las del anterior gobierno de Pi帽era.

Por 煤ltimo, nos gustar铆a dejar en claro que para nosotr@s el resultado del plebiscito no significa una tendencia a la derechizaci贸n de la poblaci贸n en general, tal como acusara un amplio espectro del izquierdismo, que se desat贸 durante los d铆as posteriores al plebiscito despotricando contra el 鈥減opulacho ignorante鈥,  sino que corresponde a una manifestaci贸n puntual, alimentada por la actividad del izquierdismo en el gobierno y sus 鈥渁poyos cr铆ticos鈥, bajo un contexto social espec铆fico de crisis global. En cualquier caso, la derrota del Apruebo no fue percibida como una gran victoria popular. No hubo celebraciones masivas ni en el centro de las ciudades, ni mucho menos en las periferias. Los sectores m谩s abiertamente reaccionarios y de derecha lo evaluaron como un triunfo, pero incluso entre sus filas muchos fueron cautos a la hora de atribuirse todos los votos de la opci贸n vencedora en el plebiscito.

La discusi贸n sobre una nueva constituci贸n comenz贸 inmediatamente despu茅s de la revuelta de 2019 y siempre se dio a nivel local en todo el pa铆s, en los llamados cabildos. Aqu铆, la mayor铆a de los representantes de los partidos oficiales no eran de confianza. Adem谩s, la redacci贸n de una nueva constituci贸n ha sido el objetivo pol铆tico de gran parte de la sociedad chilena o de los movimientos sociales desde el final de la era Pinochet. 驴Por qu茅, sin embargo, se califica la votaci贸n de 鈥渆spect谩culo鈥 y 鈥渇arsa pol铆tica鈥? 驴C贸mo se relacionaron estas iniciativas populares con el proceso final de redacci贸n de la Constituci贸n?

Hay que enfatizar en que la demanda de una nueva constituci贸n no estuvo desde el principio ni fue el motivo de la explosi贸n de la revuelta. Es cierto que se posicion贸 tempranamente como una demanda aglutinadora, pero no durante los primeros d铆as. Fue instalada m谩s bien externamente desde organizaciones pol铆ticas y la burocracia sindical que no estaban actuando directamente en las diversas expresiones tempranas de la revuelta. En particular, diversas burocracias sindicales, principalmente ligadas al PC, que confluyeron en una amorfa y ef铆mera instancia denominada Unidad Social, fueron quienes intentaron direccionar el enorme despliegue de energ铆as de las primeras semanas tras la demanda de una nueva constituci贸n. Hay tambi茅n que diferenciar entre los llamados 鈥渃abildos鈥 y las Asambleas Territoriales propiamente tales (o Asambleas Populares, como se denominaron en algunas ciudades distintas de Santiago)[8]. En un comienzo, estos nombres de los emergentes 贸rganos de coordinaci贸n asamblearia fueron un tanto confusos, pero con rapidez los llamados 鈥渃abildos鈥 quedaron delimitados a instancias alimentadas por la institucionalidad, particularmente de las municipalidades, que se unieron a lo largo del pa铆s e incluso llegaron a celebrar su propio proceso eleccionario[9]. Estas entidades, muy minoritarias, existieron casi exclusivamente centradas en la convocatoria a un proceso constituyente, pero en las Asambleas Territoriales el proceso fue bastante distinto, comport谩ndose 茅stas como espacios de encuentro para organizar actividades en los barrios, debatir sobre el contexto, preparar manifestaciones, responder a las necesidades concretas de los territorios, etc. Tampoco es tan cierto que la nueva constituci贸n haya sido una demanda hist贸rica y masiva en la sociedad chilena. Siempre fue una consigna de la izquierda m谩s institucional y de ciertas iniciativas ciudadanistas, del reformismo, a fin de cuentas, pero no necesariamente de gran parte de la izquierda m谩s radical ni del entorno anarquista, ni tampoco estaba integrada en el grueso de la poblaci贸n. De hecho, la derrota del Apruebo demuestra parcialmente esta realidad.

El proceso no fue una 鈥渇arsa鈥 o 鈥渆spect谩culo鈥 solo por ser insuficiente o por su origen viciado en el 鈥淎cuerdo por la Paz Social鈥 negociado a puertas cerradas, sino porque se posicion贸 como la mejor v铆a de desactivaci贸n de la revuelta. Fueron notorios los esfuerzos del progresismo por intentar hacer plegarse a su demanda a las masas insurrectas. Compusieron horrorosos himnos (como el ultraje a 鈥淓l derecho de vivir en paz鈥 de V铆ctor Jara), hicieron trabajos audiovisuales, se introdujeron en espacios asamblearios, etc.

Tambi茅n se torna evidente que la demanda por una nueva constituci贸n es m谩s propia de los partidos pol铆ticos tradicionales en un contexto de crisis pol铆tica, que una reivindicaci贸n espont谩nea de la poblaci贸n en general.

Es necesario desmontar la mitolog铆a que la izquierda del capital est谩 construyendo sobre la revuelta. Para ellos, corresponder铆a a una explosi贸n de descontento de las clases medias, pac铆fica en general, que se vio manchada por actos violentos (como los saqueos, principalmente) organizados por ultraizquierdistas, lumpen y bandas de narcotraficantes, cuyo camino l贸gico ascendente fue el proceso constituyente, el que supuestamente perdi贸 a causa de las fake news de la derecha o una inmadurez pol铆tica extendida.

No es aquello un poco simplista, atenerse solo a la demanda m谩xima absoluta, la revuelta y la revoluci贸n social (que es muy simp谩tico para nosotr@s al principio). Tambi茅n se podr铆a decir que la Constituci贸n mejora la situaci贸n de l@s proletari@s en algunos lugares, al igual que se puede decir sobre la ley de la burgues铆a y del Estado. Una nueva constituci贸n o el fin del neoliberalismo chileno parec铆an ser el centro del movimiento. As铆 que, de nuevo, de forma diferente, 驴se refiere su cr铆tica al proceso concreto de elaboraci贸n de la constituci贸n o al objetivo de una nueva constituci贸n en s铆? 驴Qu茅 mayor铆as y posibilidades hab铆a y hay para la pol铆tica revolucionaria? 驴Incluso la izquierda revolucionaria perdi贸 oportunidades de posicionarse con m谩s fuerza durante la revuelta y de implicarse en el proceso? 驴C贸mo se involucraron ustedes, como revolucionari@s, en el proceso tras la revuelta?                                                                         

Un lugar com煤n para la justificaci贸n de la v铆a reformista es el de acusar maximalismos all铆 donde se plantee la posibilidad de una ruptura revolucionaria. Como hemos argumentado m谩s atr谩s, el proyecto de nueva constituci贸n no garantizaba en absoluto ninguna mejora en las condiciones de subsistencia, ni inmediatas ni a largo plazo, del proletariado en general. Esto no significa que la mayor铆a de la poblaci贸n haya comprendido la propuesta en estos mismos t茅rminos, pero tampoco logr贸 ver en ella una soluci贸n concreta. Diferentes referentes hist贸ricos del movimiento socialista (desde sus variantes m谩s vacilantes a las m谩s radicales) ya extra铆an hace m谩s de un siglo algunas lecciones cruciales sobre estos procesos, particularmente en referencia a la oleada revolucionaria de 1848, resaltando la futilidad de la pretensi贸n de introducir cambios importantes y significativos en la sociedad mediante la confecci贸n de una constituci贸n, si las 鈥渇uerzas reales que mandan el pa铆s鈥 no son tambi茅n modificadas[10]. En este marco, nuestra cr铆tica al proceso constituyente chileno es alimentada de discusiones y experiencias que operan en diferentes niveles.

Cabe se帽alar con claridad el origen de este proceso, el que se encuentra en un pacto a puertas cerradas de la 茅lite pol铆tica chilena, con el objetivo expl铆cito de 鈥渁pagar el incendio鈥 de la revuelta[11]. Puesto que su fabricaci贸n es responsabilidad de los partidos oficiales, sus alcances eran ya limitados desde su inicio y supeditados a los intereses de estos.

As铆 que criticamos el proceso tanto por la necesidad de aclarar el rol hist贸rico y fundamental de la maquinaria estatal, como por el car谩cter espec铆ficamente reaccionario del proceso en Chile y su imposibilidad pr谩ctica de ofrecer mejoras significativas, o incluso algunas menores, en las condiciones de vida de nuestra clase.

En s铆ntesis, nuestro razonamiento es el siguiente; no nos interesa propagandear ideas absolutas tras las que deban plegarse las masas y sus experiencias de lucha. Nuestra posici贸n es contingente: intenta discernir las posibilidades reales de mejora de nuestras condiciones de vida. La v铆a legalista exige la integraci贸n, o al menos la domesticaci贸n en alg煤n grado, respecto a la institucionalidad capitalista, lo que autom谩ticamente corroe la relativa autonom铆a de las luchas reivindicativas, que a su vez es la garant铆a de alcanzar dichas reivindicaciones. Entrando en el campo de la legalidad burguesa con la pretensi贸n de alcanzar metas reales se socava la 煤nica fuente de fuerza que puede arrancar mejoras inmediatas al Estado y al empresariado. Esto no es pura abstracci贸n. Estos tres a帽os han prodigado ejemplos de esta din谩mica. En primer lugar, las Asambleas Territoriales, organismos que comenzaban a transformarse en n煤cleos que organizaban la actividad social en los territorios (generando espacios de encuentro, conversaci贸n, expresiones art铆sticas, planteamiento de demandas y luchas, m茅todos de lucha, solidaridad contra la represi贸n, etc.), se vieron prontamente resquebrajados desde dentro tanto por la imposici贸n de debates leguleyos como por la creciente desconfianza mutua que comenz贸 a generar el hecho de que en la trastienda se comenzaran a ofrecer candidaturas. Las Asambleas Territoriales se reduc铆an as铆 a 贸rganos de propaganda electoral. Una de las expresiones m谩s radicales y profundas surgidas durante la revuelta, se dilu铆a y fragmentaba, orientando a su vez todo su tiempo a la agenda electoral. Aun as铆, por primera vez para las elecciones de constituyentes se permit铆a la formaci贸n de pactos electorales por fuera de los partidos oficialmente inscritos. En dichas elecciones los resultados tambi茅n fueron algo sorpresivos. Los partidos de derecha y de la ex Concertaci贸n enfrentaron un estrepitoso fracaso electoral, mientras que destacaba la gran votaci贸n de la ya casi olvidada 鈥淟ista del Pueblo鈥, conformada por personajes ligados efectivamente a las manifestaciones y ajenos a la pol铆tica partidista tradicional, junto a una alta votaci贸n de otros pactos surgidos de los llamados 鈥渕ovimientos sociales鈥. La mentada Lista del Pueblo anunciaba luego de su triunfo que no se sentar铆a a negociar hasta que existiese una respuesta efectiva acerca de la prisi贸n pol铆tica de, en ese momento, centenares de personas. Ese anuncio qued贸 absolutamente en nada. La lista r谩pidamente se fue desintegrando al son de esc谩ndalos nacionales, como el de Rodrigo Rojas Vade[12], que bas贸 su campa帽a en ser un paciente de c谩ncer, lo que result贸 ser mentira, y conflictos de tipo mafioso en su interior.

Entonces, a pesar de que la propia deslegitimaci贸n de la pol铆tica tradicional se reflejaba en eventos electorales con hist贸ricos niveles de participaci贸n, la incapacidad de generar confianza en cambios verdaderos fue mermando cada vez m谩s la imagen de la Convenci贸n Constitucional y de los grupos de izquierda, al mismo tiempo que estos eran agentes protag贸nicos en la desmovilizaci贸n callejera (no hab铆a que ensuciar el proceso constituyente ni 鈥渉acerle el juego a la derecha鈥) y en la desaparici贸n de organismos aut贸nomos de la clase, eliminando cualquier discusi贸n que se escapase de la agenda electoral o del debate constitucional. En este sentido, la fabricaci贸n de la derrota electoral de esta v铆a estaba en curso.

En general, la izquierda, incluso la que se define como revolucionaria, y un amplio espectro del anarquismo, sucumbi贸 sin resistencia y de buena gana al entrampamiento democr谩tico, que se mostraba transparentemente como lo que realmente era. En este sentido, la izquierda del capital sintetiz贸 y aclar贸 su rol hist贸rico como agente de conservaci贸n de las relaciones capitalistas. Se hizo evidente una pobreza te贸rica y la incapacidad de asimilar las lecciones hist贸ricas en un vasto sector de compa帽er@s. Ante la pregunta sobre las posibilidades de una profundizaci贸n revolucionaria del movimiento, lo que en ese momento y a煤n hoy sigue en discusi贸n es la concepci贸n misma de revoluci贸n en el actual contexto, que no puede ser la misma de hace un siglo. No planteamos que en un par de meses su hubiese derrotado finalmente al capitalismo e instaurado un idilio socialista si no hubiese existido una 鈥渢raici贸n鈥 o 鈥渆nga帽o鈥 de l@s pol铆tic@s, sino que sostenemos que las perspectivas de cr铆tica radical al capital deben esforzarse por hacer ver las funciones reales de determinadas instituciones y procesos, y de que era totalmente posible ir afirmando redes aut贸nomas de experiencias de lucha que iban en ascenso, haber obtenido mejoras concretas en muchas materias (varias, sino todas, de las reivindicaciones m谩s espec铆ficas eran posibles en el marco de la constituci贸n del 80), haber descabezado al gobierno y minar a煤n m谩s la legitimidad del Congreso, entre otras actividades. Los sectores radicales, que al inicio de la revuelta vieron plasmadas muchas de sus ideas en la multiplicidad de consignas, c谩nticos y acciones en millares de paredes, pancartas y espacios de encuentro, que explicitaban un rechazo consciente y general de la normalidad capitalista, no pudieron tampoco, por razones que deben seguir discuti茅ndose, contribuir a mantener dicho 谩nimo y prevenir el derrotero de la v铆a institucional democr谩tica, m谩s all谩 de la lucidez de advertirlo.

Para hablar de nuestra participaci贸n debemos aclarar que quienes estuvimos activando como Vamos Hacia la Vida somos un n煤cleo peque帽o de compa帽eros y compa帽eras viviendo en diferentes ciudades y localidades de Chile. Pero participamos en las mismas instancias en las que miles de otras personas a lo largo del territorio invert铆an sus energ铆as. Se asisti贸 a las manifestaciones, se resisti贸 a la represi贸n policial-militar, se particip贸 de diversas Asambleas Territoriales, se intent贸 hacer propaganda y generar espacios de encuentro y debate m谩s all谩 de la coyuntura, se imprimieron panfletos, afiches y boletines. Se particip贸 en redes de abastecimiento, grupos de apoyo a las y los presos pol铆ticos de la revuelta. Quiz谩s en lo que en alg煤n momento m谩s se tuvo 茅xito fue en impulsar la discusi贸n en el medio radical.

La revuelta abri贸 un ciclo de luchas que hoy enfrenta una oleada contrarrevolucionaria pero que no ha sido totalmente cerrado, menos aun considerando el contexto de crisis generalizada y mundial, una de cuyas manifestaciones precisamente fue la imponente revuelta social chilena.

Tras el rechazo del proyecto de Constituci贸n, se produjeron protestas masivas en la primera semana. 驴Qui茅nes salieron a la calle y cu谩les fueron sus reivindicaciones?

Efectivamente, tras el triunfo del rechazo hubo protestas durante la primera semana. Fueron en cierta medida masivas, pero, sobre todo, tuvieron un fuerte componente de violencia difusa que las hac铆a m谩s notorias. Eso s铆, cabe aclarar que 茅stas se llevaron a cabo m谩s que nada en la capital, Santiago, y que en el resto de los territorios de la regi贸n chilena no se presenci贸 un grado similar de protesta y descontento confrontacional. L@s principales participantes fueron personas j贸venes, inicialmente y en mayor medida, estudiantes secundari@s y, posteriormente y en menor medida, se sumaron universitari@s 鈥搎uienes efectivamente se plegaron bajo la consigna de llevar adelante una Asamblea Constituyente 鈥渄e verdad鈥濃. A las marchas a veces se sumaban m谩s personas proletarizadas, gente mayor o incluso familias, manifestantes que buscaban simplemente enfrentarse con la polic铆a, o quienes buscaban aprovechar la oportunidad de conseguir mercanc铆as gratuitas si es que se produc铆a un saqueo.

Ahora bien, responder a cu谩les fueron las reivindicaciones de dicha protesta se vuelve un tanto complicado, en tanto vari@s de l@s manifestante no estuvieron ah铆 necesariamente por alg煤n motivo claro y manifiesto. Se puede decir que efectivamente hubo un descontento en torno a los resultados del plebiscito, el cual motiv贸 en un inicio a que gente saliera a la calle a protestar durante por lo menos una semana. La burgues铆a progresista hab铆a prometido cambios de magnitud por medio de la v铆a institucional, los cuales se expresar铆an en la implementaci贸n de una nueva constituci贸n para el pa铆s. Cuando dicha v铆a institucional fracas贸, y la nueva constituci贸n no fue implementada, varias personas salieron a las calles para retomar lo que intuitivamente sent铆an fue una de las principales lecciones que les hab铆a dejado en la memoria la revuelta del 18 y 19 de octubre: que sus fuerzas resid铆an en la subversi贸n violenta contra el orden actual y no en la disputa institucional. As铆, much@s tambi茅n salieron con la intenci贸n de replicar dichas pr谩cticas radicales que hab铆an tenido 茅xito en generar una ruptura con la cotidianidad capitalista durante la revuelta, como lo fueron bloquear calles y v铆as de metro, o saltar torniquetes, evadiendo el pago del pasaje de manera colectiva. Es cierto que una porci贸n de dichos manifestantes levant贸 consignas en torno a la conformaci贸n de una nueva Asamblea Constituyente (y como no, esta vez m谩s 鈥渄emocr谩tica鈥, 鈥減opular鈥, y 鈥渞eal鈥 que la anterior), pero 茅sta no adquiri贸 una adhesi贸n masiva ni en las calles, ni en organizaciones sociales o grupos de ultraizquierda; solo la izquierda del capital debat铆a internamente como negociar un nuevo proceso con la derecha. El clima general de las protestas expres贸 una rabia dirigida hacia el enga帽o de la v铆a institucional, el cual hab铆a significado el fin de la revuelta iniciada el 18 y 19 octubre de 2019, y la disminuci贸n significativa de las expresiones callejeras de descontento y de su masividad de anta帽o.

Adem谩s, otro aspecto que nos gustar铆a destacar, es que las acciones de protesta reflejaron una negaci贸n de la cotidianidad y funcionamiento de la totalidad capitalista. As铆 fue con los ya mencionados bloqueos del flujo de la mercanc铆a, los saqueos, y en general la disrupci贸n de la rutina de la vida proletaria. Los enfrentamientos y disrupciones violentas por parte del proletariado han seguido teniendo una presencia minoritaria pero ruidosa en el pa铆s durante todo este a帽o, aunque concentradas principalmente en Santiago y llevadas adelante por estudiantes secundari@s de liceos emblem谩ticos. Muchas veces, estas pr谩cticas son adoptadas como una reivindicaci贸n y como una especie de nostalgia hacia las principales caracter铆sticas de la lucha durante la revuelta de 2019. Nos detenemos en esto para revelar como esta expresi贸n de contestaci贸n social sin petitorios, motivos claros y detallados, y, en cierta medida, 鈥渟in forma鈥 y salvaje, parece ser propia y caracter铆stica de las luchas proletarias de hoy en d铆a. La burgues铆a y sus ide贸logos buscar谩n atribuirles un sentido democr谩tico y ciudadano. Nosotr@s, m谩s bien, vemos en ellas una especie de negaci贸n intuitiva con todo el orden existente, y donde se podr铆a volver a decir que 鈥l@s proletari@s no buscan realizar ningunos ideales, sino simplemente dar rienda suelta a los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad agonizante lleva en su seno鈥.

Conviene mencionar tambi茅n que este tipo de movilizaciones han existido casi sin interrupci贸n durante todo el a帽o, principalmente animadas por estudiantes secundari@s, expresando, tal como ya mencion谩bamos, un hast铆o generalizado, pero acentuado por las deficiencias y m煤ltiples problem谩ticas asociadas a la vuelta a clases presenciales luego de dos a帽os de encierro producto de la pandemia de COVID-19, destacando las falencias estructurales de muchos establecimientos, desorganizaci贸n administrativa, p茅simos servicios de alimentaci贸n, clima de violencia escolar que se relaciona con la extensi贸n de la jornada (en varios petitorios se repite la exigencia del fin de la 鈥渏ornada escolar completa鈥 o la reducci贸n en horas de 茅sta), etc. Estas movilizaciones se han traducido en enfrentamientos cotidianos con la polic铆a, en algunos casos con militares[13], tomas de establecimientos, jornadas masivas de movilizaciones en varias ciudades, y, por ejemplo, en el caso de Santiago, intervenciones en las que estudiantes increpan a la alcaldesa por la comuna de Santiago Irac铆 Hassler, del PC, por continuar e incrementar la persecuci贸n y represi贸n de estudiantes secundari@s que en periodos anteriores hab铆a sido denunciada cuando al mando de la comuna se encontraba la derecha.

Muchos izquierdistas en Alemania (y Europa) tambi茅n miraban con esperanza la elecci贸n de la nueva constituci贸n y alababan la constituci贸n 鈥渕谩s progresista鈥 del mundo. Unos meses antes, el antiguo l铆der estudiantil Boric lleg贸 al poder. Aqu铆 hubo reacciones similares, el nuevo gobierno fue descrito como feminista y un gran rayo de esperanza de la izquierda en Am茅rica Latina. 驴C贸mo valoran los primeros meses del Gobierno de Boric?

Lo primero que hay que se帽alar, es que Boric siempre cumpli贸 un rol de bombero y de contenci贸n a las expresiones m谩s radicales dentro del movimiento estudiantil del cual proviene. Y hoy, con las riendas del Estado, ha cumplido un papel similar: la administraci贸n Boric no tard贸 mucho en mostrar una brutal continuidad con el gobierno anterior tanto en t茅rminos represivos, como en la implementaci贸n de pol铆ticas que favorecen una reestructuraci贸n capitalista en desmedro de nuestras ya precarias condiciones de vida. Y no puede ser de otra manera, ya que no hay que olvidar que Boric fue un actor clave en la gesti贸n del contrarrevolucionario 鈥淎cuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci贸n鈥 firmado el 15 de noviembre de 2019 para canalizar la potencia de la revuelta en el marco de la institucionalidad e iniciar un proceso de restauraci贸n capitalista cuyo eje central era crear una nueva Constituci贸n, y del cual hoy padecemos todas sus consecuencias con toda su crudeza.

Ninguna de sus promesas de campa帽a, muchas de ellas reformas de car谩cter estructural, han sido implementadas y tampoco existe ning煤n indicio de que se hagan realidad en el futuro cercano, sobre todo, cuando su coalici贸n apost贸 todo a 鈥渞ealizar las grandes transformaciones que Chile necesita鈥 luego de una supuesta victoria electoral en el plebiscito del 4 de septiembre, lo que como ya sabemos no solo no ocurri贸, sino que fue un rotundo fracaso. Esto ha generado tensiones dentro del gobierno, sobre todo con el Partido 鈥淐omunista鈥-PC, pero tambi茅n ha provocado una gran decepci贸n y par谩lisis en la izquierda que lo apoyaba 鈥渃r铆ticamente鈥, y que tiene cierta presencia en algunos movimientos sociales.

En lo concreto, v铆a Camila Vallejo, Ministra vocera, en v铆speras del tercer aniversario de la revuelta, el gobierno afirm贸 que 鈥減or el momento鈥 no se renovar谩 la suma urgencia al proyecto de amnist铆a para las y los presos pol铆ticos de la rebeli贸n de 2019, muchos de los cuales ya han sido condenados a dur铆simas penas de c谩rcel. Tampoco se han derogado las medidas represivas como la 鈥淟ey antisaqueos y antibarricadas鈥 (Ley 21.208) y se contin煤a aplicando selectivamente la Ley de Seguridad del Estado, tal y como ocurri贸 con el vocero de la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco Malleco-CAM, H茅ctor Llaitul, quien se encuentra en prisi贸n preventiva. La continuidad ininterrumpida del estado de excepci贸n en lo que denominan la 鈥渕acrozona sur鈥, con militares desplegados en sectores estrat茅gicos, significa una criminalizaci贸n directa al movimiento mapuche aut贸nomo, el cual es tratado como enemigo interno, pero que sin embargo no se intimida y contin煤a luchando de manera directa contra el Estado.

Por otra parte, el discurso de 鈥渕ano dura鈥 contra el crimen y la migraci贸n 鈥渋legal鈥, no tienen nada que envidiar a la ultraderecha m谩s reaccionaria. 鈥O se regularizan o se van鈥, fue el ultim谩tum de Boric hacia las y los migrantes que se encuentran en situaci贸n irregular en la regi贸n chilena, lo que se suma a la construcci贸n de zanjas en la frontera con Bolivia para 鈥渃ontener la crisis migratoria鈥 (tal como Kast propon铆a durante su campa帽a, lo que en ese momento fue criticado y ridiculizado por la izquierda, que lleg贸 a ponerle el apodo de 鈥淓l zanjas鈥). 鈥Vamos a ser unos perros en la persecuci贸n de la delincuencia鈥, vocifer贸 Boric, mientras el gobierno ya se encuentra estudiando la implementaci贸n de 鈥渆strategias mexicanas鈥 鈥揷on todo lo que ello implica鈥 para combatir la creciente criminalidad. A todo esto, se le agrega la irrisoria reforma de Carabineros, que se reduce a una disminuci贸n en los requisitos de reclutamiento: ahora podr谩n ser polic铆as personas de menor estatura, con tatuajes, pie plano o con caries. El apoyo a Carabineros por parte del gobierno ha sido incondicional, y en este sentido, cientos de casos de violencia policial ocurridos durante la revuelta, que incluyen torturas, abusos sexuales y asesinatos, han quedado totalmente impunes. Esta pol铆tica de Estado se materializa en la presentaci贸n de m谩s de 74 querellas presentadas por el Ministerio del Interior en lo que va del a帽o, principalmente contra estudiantes secundari@s que no han dejado de luchar en las calles y liceos, pese al intento de frenar las movilizaciones por parte de las juventudes de los partidos del gobierno y a la acci贸n represiva de las fuerzas policiales de Control de Orden P煤blico (COP).

La aprobaci贸n en principio del Acuerdo Transpac铆fico-TPP11, al que se oponen diversas organizaciones sociales 鈥搚 al que el mismo Boric se opon铆a hace algunos a帽os鈥 debido a que profundiza el devastador modelo de acumulaci贸n extractivista, privatiza el uso de semillas, y deja en suspenso la legislaci贸n laboral 鈥揺ntre otras nefastas consecuencias鈥; y el recientemente presentado proyecto de 鈥渞eforma previsional鈥, que no cuestiona en nada los fundamentos del agotado sistema de pensiones representado por las AFP, que entrega pensiones de hambre, mantiene el financiamiento por medio de las cotizaciones de l@s trabajador@s a los grandes grupos econ贸micos, y que ni siquiera se acerca a algo parecido a un 鈥渟istema de seguridad social鈥 existente en los pa铆ses centrales, son solo dos ejemplos m谩s de la l铆nea que se ha trazado el gobierno de Boric.

En Colombia, un nuevo gobierno de izquierdas est谩 en el poder con el 鈥減acto hist贸rico鈥. Lula podr铆a volver a ser presidente en Brasil y en Chile tambi茅n hay un gobierno de 鈥渋zquierda鈥 al frente del pa铆s con Boric. Muchas personas, tanto en Am茅rica Latina como en Europa, esperan que los nuevos gobiernos de izquierda cambien muchas cosas. 驴C贸mo ven esta evoluci贸n?

En realidad, salvo en el medio izquierdista que siempre ha apostado por la v铆a electoral, no vemos un gran entusiasmo popular en estos procesos ni tampoco el ascenso de figuras carism谩ticas como d茅cadas atr谩s. Incluso en la primera oleada de gobiernos progresistas de principios del siglo XXI era posible percibir una mayor movilizaci贸n popular tras ellos, destacando Bolivia, donde efectivamente el MAS aglutinaba a buena parte del movimiento social y Evo era una figura reconocida. Los gobiernos de centroizquierda en Chile, en cualquier caso, en particular el de Lagos y Bachelet, se distanciaban bastante de este progresismo latinoamericano que representaban mejor Evo Morales, Lula, Ch谩vez, Mujica o Kirchner, ya que jam谩s levantaron un discurso izquierdista del tono de los otros gobiernos, y fueron abiertamente neoliberales. Los actuales procesos electorales se dan en un clima de incertidumbre y desesperanza generalizada (el mismo clima que propici贸 la derrota del 鈥淎pruebo鈥). Estos gobiernos no ofrecen nada muy novedoso. Algunos, como el caso colombiano, se actualizan en temas de integraci贸n, promoviendo la paridad de g茅nero en el aparato estatal y nombrando, por ejemplo, en la vicepresidencia a Francia M谩rquez, siendo la segunda mujer y primera afrodescendiente en ocupar el cargo. Pero las primeras palabras de Petro luego de ser electo fueron claras: 鈥Nosotros vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia. No porque lo adoremos. Sino porque primero hay que superar la premodernidad en Colombia, el feudalismo, la nueva esclavitud[14]. Este an谩lisis, que ya era fundamentalmente err贸neo hace un siglo atr谩s, cuando fuera promovido por las peores versiones del marxismo y la socialdemocracia, hoy, aparte de anacr贸nico en sus propios t茅rminos, es terriblemente peligroso, pues en pa铆ses como los nuestros significa principalmente el incremento sin oposici贸n de la explotaci贸n y de la depredaci贸n de los 鈥渞ecursos naturales鈥. Pero Petro es transparente en las tampoco tan ocultas premisas ideol贸gicas y planes de gobiernos de estos renovados progresismos, algunos de los cuales se han beneficiado oportunistamente de las 煤ltimas revueltas sociales de gran magnitud, principalmente Chile y Colombia (2019 y 2021 respectivamente). Y estas premisas son la pretensi贸n de desarrollar una peque帽a industria nacional, objetivo que al poco tiempo de estar en el gobierno es tirado al vertedero, reemplazado por la promoci贸n de la inversi贸n extranjera principalmente en el 谩rea de explotaci贸n de recursos naturales, prometiendo un clima social m谩s estable gracias, por una parte a la cooptaci贸n, y por otra, a la represi贸n m谩s o menos disimulada.

La historia reciente de Latinoam茅rica y su desarrollo subordinado al gran capital transnacional se pueden comprender desde la reestructuraci贸n de los a帽os 70. La crisis del capital en aquellos a帽os, ya mostraba s铆ntomas de agotamiento de un sistema productivo 鈥渟obreproductivo鈥. La recesi贸n de aquellos a帽os, por lo tanto, requiri贸 una reestructuraci贸n que liberara las contradicciones acumuladas durante los a帽os posteriores a la II Guerra Mundial con su 鈥渃iclo dorado鈥 de acumulaci贸n y el consenso entre capital y trabajo denominado keynesianismo 鈥揺videntemente s贸lo posible en los centros de acumulaci贸n del capital鈥. En este sentido, la embestida neoliberal para los pa铆ses de Latinoam茅rica (pero no solo para ellos) estuvo ligada a dos fen贸menos que explican nuestra situaci贸n actual: la financiaci贸n de infraestructuras necesarias para la explotaci贸n de recursos (materias primas y agroindustria), creando una gran deuda externa con el FMI, aunque desigual entre pa铆ses; y la proletarizaci贸n del campesinado que inund贸 de mano de obra barata al proceso de valorizaci贸n del capital en esta regi贸n. Los pa铆ses del 鈥渢ercer mundo鈥 o 鈥渟ur global鈥 como se les suele denominar, est谩n en la situaci贸n que est谩n, producto de los amarres del FMI sobre la regi贸n 鈥搇iberalizaci贸n de los recursos y recortes estructurales鈥. El 鈥渟ubdesarrollo鈥 entonces no puede ser superado mediante procesos 鈥渘eodesarrollistas鈥, ya que la crisis del capital actual se muestra como una competencia feroz en el plano comercial entre China y USA, guerras imperialistas, y por lo tanto, implica un reordenamiento geopol铆tico de los grandes capitales, lo que, sin embargo, revela la total interdependencia global: los actuales acontecimientos no son m谩s que la expresi贸n de la hegemon铆a estadounidense en suspenso.

Existen hoy claros s铆ntomas de desaceleraci贸n industrial, o directamente desindutrializaci贸n[15], por lo que un proyecto de 鈥渋ndustrializaci贸n tard铆a鈥 est谩 destinada al fracaso 鈥搚 lo consideramos como proyecto fracasado desde hace m谩s de 50 a帽os[16]鈥, lo que condena a estas regiones a mantener un rol subordinado en la cadena de valor como productores de materias primas. El papel de algunas materias primas (como el cobre y el litio), son cruciales para una supuesta 鈥渢ransici贸n energ茅tica鈥, por lo que, sin duda, los proyectos capitalistas en la regi贸n se manifestar谩n en una mayor subordinaci贸n a los dictados del 鈥渋mperialismo verde鈥, que los gobiernos de izquierda han adoptado para conseguir r茅ditos[17], a costa de la destrucci贸n de la tierra, el desplazamiento de comunidades ind铆genas y rurales. Adem谩s, esto no se traduce en un mejoramiento de las condiciones de vida del proletariado, sino todo lo contrario: se profundiza la proletarizaci贸n en medio de una crisis en donde es cada vez m谩s dif铆cil encontrar trabajo formal, los salarios son erosionados por la inflaci贸n, crece el crimen organizado, y la descomposici贸n social aumenta considerablemente, etc.

Pero, por, sobre todo, la historia nos ha demostrado que el Estado no es un 贸rgano neutro que pueda ser rellenado con contenidos emancipadores, que dependa de la buena voluntad y gesti贸n de los individuos. El Estado es la organizaci贸n del capital en cuanto garante-mediador de las relaciones de clase y reproducci贸n del capital. En la actual crisis, consideramos que el Estado es una instituci贸n agotada, incapaz de realizar transformaciones m铆nimamente progresivas 鈥揺ste fen贸meno s贸lo fue posible para los centros de acumulaci贸n del capital post II Guerra Mundial, y que actualmente la crisis va desintegrando鈥. Consideramos estas ilusiones democr谩ticas peligrosas, pues la defensa del Estado y de un proyecto nacional, pueden derivar en una neofascistizaci贸n del proletariado frente a un estado de crisis duradero. La nueva 鈥渕area rosa鈥 en Latinoam茅rica, frente a una situaci贸n de crisis generalizada mundial, no tiene muchas opciones, y hasta el momento los gobiernos se han mostrado bastante pragm谩ticos, manteniendo (y profundizado en el caso de Chile) las pol铆ticas neoliberales, y mejorando los aparatos jur铆dico-policiales para sofocar la lucha de clases 鈥渟in forma鈥, a la vez que desmovilizan a los sectores del proletariado en sus reivindicaciones m谩s inmediatas , acus谩ndolos de 鈥渉acerle el juego a la derecha鈥[18], todo en defensa de la democracia y del progreso nacional.

[1] Entrevista en alem谩n: https://communaut.org/de/chile-plebiszit-zur-deaktivierung-der-revolte

[2] https://hacialavida.noblogs.org/crisis-lucha-de-clases-y-represion-bajo-el-gobierno-izquierdista-de-boric/

[3] El 鈥淎cuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci贸n鈥, firmado el 15 de noviembre de 2019, establec铆a la realizaci贸n de una serie de eventos electorales que part铆an por un plebiscito de entrada (en un inicio fijado para el 26 de abril de 2020, pero aplazado luego al 25 de octubre debido a la llegada de la pandemia de COVID-19 al territorio), con voto voluntario, para decidir si se iniciaba un proceso constituyente para la redacci贸n de una nueva Constituci贸n, siendo 鈥淎pruebo鈥 y 鈥淩echazo鈥 a tal iniciativa las opciones a elegir. Adem谩s, se deb铆a votar por el tipo de 贸rgano que eventualmente la redactar铆a: 鈥淐onvenci贸n Mixta Constitucional鈥, integrada en partes iguales por miembros elegidos popularmente y parlamentarios o parlamentarias en ejercicio; o por una 鈥淐onvenci贸n Constitucional鈥, integrada exclusivamente por miembros elegidos para tal efecto. Esta 煤ltima opci贸n era apoyada por la izquierda en general. La opci贸n 鈥淎pruebo鈥 a una nueva Constituci贸n se impuso con un categ贸rico 78,27% de las preferencias, mientras que la opci贸n 鈥淐onvenci贸n Constitucional鈥 (presentada por parte de la izquierda como equivalente a una Asamblea Constituyente, cuesti贸n que gener贸 cierto debate), como 贸rgano encargado de redactarla, obtuvo el 78,99% de los votos. Le siguieron entonces las jornadas de elecciones para convencionales constituyentes, realizadas los d铆as 15 y 16 de mayo de 2021, con resultados relativamente sorpresivos, con una derrota dura de la derecha tradicional y parte de la centroizquierda que conformara la ex Concertaci贸n de Partidos por la Democracia (que altern贸 el poder con la derecha luego del fin de la Dictadura), mientras que la llamada Lista del Pueblo, que aglutinaba a personajes efectivamente ligados a la revuelta, se acercaba sorprendentemente al tercio de los esca帽os. Finalmente, el proceso finalizar铆a con la celebraci贸n del plebiscito de salida, realizado el pasado 4 de septiembre, en el que nuevamente se deb铆a optar entre las alternativas 鈥淎pruebo鈥 y 鈥淩echazo鈥 al texto elaborado por la Convenci贸n Constitucional, que ha sido la primera elecci贸n con voto obligatorio desde que se reformara el Registro Electoral (2008). www.bcn.cl/procesoconstituyente/plebiscito2020

[4]Cada una de las empresas socias del Consejo Minero tiene una producci贸n de m谩s de 50.000 toneladas de cobre fino al a帽o, o una cantidad econ贸micamente equivalente en otros metales鈥. https://consejominero.cl/

[5] Incluso algunos intelectuales con una postura favorable a la nueva constituci贸n, como el argentino Roberto Gargarella, afirmaban que existe 鈥una obsesi贸n por la incorporaci贸n de 鈥榥uevos derechos鈥, que termina expresada en una lista de derechos (el Bill of Rights) que se expande y renueva en desmedro de 鈥搚 de espaldas a鈥 una organizaci贸n del poder (la 鈥榮ala de m谩quinas鈥) que permanece demasiado parecida a s铆 misma. La estructura institucional sigue estando demasiado en l铆nea con el modelo 鈥榯radicional鈥 (poderes concentrados en el presidente, un Senado 鈥揳hora, C谩mara de Regiones鈥 todav铆a fuerte, un Poder Judicial algo vetusto que se 鈥榬enueva鈥 con un Consejo de la Magistratura, por ejemplo). Se trata de dificultades en absoluto ajenas a la Constituci贸n de 1980. Por tanto, y contra lo que dicen sus cr铆ticos, el riesgo no es el de una 鈥榬evoluci贸n de los derechos鈥, sino el de que esos derechos no lleguen a ganar vida en la pr谩ctica, al quedar dependientes de la discrecionalidad del presidente y de los viejos poderes. El problema constitucional en cuesti贸n, por lo tanto, se deber铆a a 鈥榣o poco鈥, y no a 鈥榣o mucho鈥: no a que se fue 鈥榙emasiado lejos鈥, sino a que permaneci贸 鈥榙emasiado cerca鈥. https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-proyecto-de-dejar-atras-la-constitucion-de-pinochet-nid16072022/

[6] https://interferencia.cl/articulos/segpres-contrato-trato-directo-el-mercurio-para-imprimir-propuesta-de-nueva-constitucion

[7] https://www.latercera.com/politica/noticia/presidente-boric-asegura-plena-garantia-al-acuerdo-oficialista-para-reformar-texto-constitucional/5SCJE3FG7ZHPXFAAM22GXCWDHA/

[8] Recomendamos la lectura del primer n煤mero de la publicaci贸n 鈥淵a No Hay Vuelta Atr谩s鈥 (diciembre 2019), cuyo texto principal llevaba por t铆tulo 鈥溌緾onvenci贸n constituyente o asambleas territoriales aut贸nomas?鈥. https://hacialavida.noblogs.org/boletin-ya-no-hay-vuelta-atras-reflexiones-sobre-la-revuelta/

[9] https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2019/12/15/mas-de-2-millones-de-personas-participaron-en-la-consulta-ciudadana-mayoria-se-inclina-por-una-nueva-constitucion-y-convencion-constitucional/

[10] Lasalle concluye que 鈥elaborar una Constituci贸n escrita era lo menos importante, lo menos urgente鈥 comparado con la labor de 鈥modificar y desplazar los factores reales y efectivos de poder presentes en el pa铆s鈥. Eso era lo que 鈥hab铆a que echar por delante, para que la Constituci贸n escrita que luego viniera fuese algo m谩s que un pedazo de papel鈥. Por eso la conferencia [de Lasalle] concluye recomendando al p煤blico: 鈥si vuelven a verse alguna vez en el trance de tener que darse a s铆 mismos una Constituci贸n, espero que sabr谩n ustedes ya c贸mo se hacen estas cosas, y que no se limitar谩n a extender y firmar una hoja de papel, dejando intactas las fuerzas reales que mandan en el pa铆s鈥. Cita tomada de 鈥淟a ilusi贸n constituyente鈥 (http://carcaj.cl/la-ilusion-constituyente/), texto incluido en el dossier 鈥淟a democracia es el orden del capital. Apuntes contra la trampa constituyente鈥, publicado como n煤mero especial de la publicaci贸n 鈥淵a No Hay Vuelta Atr谩s鈥, octubre 2020. https://hacialavida.noblogs.org/revista-la-democracia-es-el-orden-del-capital-apuntes-contra-la-trampa-constituyente-n-especial-ya-no-hay-vuelta-atras-octubre-2020/

[11]El que vio Chern贸bil, sabe que este tipo de explosiones hay que confinarlas, no apagarlas. Y confinarla significa encauzarla, a trav茅s de alg煤n procedimiento. En ese sentido, es muy importante el proceso constituyente, que ya juega un papel relevante鈥. Eugenio Tironi (ex funcionario de los gobiernos de la Concertaci贸n y consultor, 18 de enero de 2020, https://www.biobiochile.cl/especial/reportajes//entrevistas-reportajes/2020/01/18/eugenio-tironi-nos-salvamos-todos-o-nos-ahogamos-todos-vivimos-en-peligro.shtml). 鈥Sab铆a que no era un acuerdo perfecto, pero era la mejor alternativa disponible para las dif铆ciles circunstancias en que est谩bamos. 驴Acaso exist铆a un contrafactual mejor? 驴Hab铆a otra alternativa razonable realmente? El pacto de noviembre, con todas sus dificultades, permiti贸 darle un cauce al estallido de octubre, posibilitando la continuidad en vez de la ruptura, la institucionalidad en vez del caos, la reforma en vez de la revoluci贸n鈥. Gonzalo Blumel, entonces Ministro del Interior. https://www.theclinic.cl/2021/11/15/a-dos-anos-del-15n-que-recuerdan-14-protagonistas-del-acuerdo-que-cambio-el-rumbo-del-pais/

[12] https://www.bcn.cl/historiapolitica/convencionales_constituyentes/ficha/Rodrigo_Rojas_Vade

[13] https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2022/10/05/reportan-nueva-jornada-de-incidentes-en-los-alrededores-del-inba-y-el-liceo-barros-borgono/

[14] https://cnnespanol.cnn.com/2022/06/19/petro-discurso-capitalismo-colombia-elecciones-orix/

[15] Al respecto ver: Benanav, Aaron (2021) La automatizaci贸n y el futuro del trabajo. Madrid: Traficantes de sue帽os.

[16] El 煤nico pa铆s que logr贸 alg煤n grado de desarrollo industrial en Latinoam茅rica fue Brasil, el cual tiene los peores rendimientos dentro de los BRICS en t茅rminos de PIB, adem谩s de un porcentaje muy alto de trabajo informal, consecuencias de un modelo de desarrollo agotado desde los a帽os 70. Ver: 鈥淧erdemos!: Qualquer que seja o resultado da vota莽茫o de domingo, perdemos鈥. https://passapalavra.info/2022/10/146248/

[17] AMLO en M茅xico nacionaliz贸 el Litio, por ejemplo.

[18] En Brasil incluso han sido integrados estos movimientos mediante relaciones clientelares.




Fuente: Hacialavida.noblogs.org