November 26, 2020
De parte de Propagacion Anarquica
305 puntos de vista

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鈥淎 un a帽o de la revuelta que sacudi贸 octubre nos rebelamos contra todo inicio y fin, rechazamos la idea de una fecha conmemorativa disuelta en las aguas de la Historia y de la cual hacer uso peri贸dicamente, cual trofeo que se desempolva para recordar y vivir, siempre en pasado, la supuesta puntualidad de la subversi贸n y la segmentaci贸n de un antagonismo real. Lejos de las opciones del poder y su camino institucional para volver a legitimarse, lo 煤nico que queda, lo impagable e incuantificable es la experiencia de proyectar y proyectarse en caminos de negaci贸n antag贸nico a un mundo de falsedades, dominaci贸n, miseria y leyes鈥.

Ante la revuelta, el plebiscito y la situaci贸n judicial: Comunicado de prisionerxs de la guerra social por la destrucci贸n de la sociedad carcelaria Octubre 2020/Carcel de Alta Seguridad, Carcel de Santiago 1, Carcel de San Miguel.

UNA PINCELADA DE CONTEXTO

El 18 de octubre del a帽o 2019 en el territorio dominado por el Estado chileno, comenz贸 una de las revueltas m谩s extensas y categ贸ricas que se haya visto en las 煤ltimas d茅cadas. Todo se inicia dentro del contexto de un conjunto de protestas en contra del alza del pasaje del Metro, estas movilizaciones llevadas principalmente por estudiantes secunadarixs, fueron brutalmente reprimidas desde el primer momento.

Quiz谩s las im谩genes de las golpizas de lxs guardianxs del poder en contra de estxs j贸venes fue el factor que faltaba para desencadenar la tormenta perfecta, o tal vez fue el hartazgo antes las condiciones de miseria impuestas por d茅cadas agudizadas con la subida del pasaje fue lo que hizo que esa noche muchxs salieran a las calles. La noche del 18 de octubre marco el inicio en el que miles de personas osaron atacar diversos s铆mbolos, estructuras del capital y la autoridad. La destrucci贸n iconoclasta se expandi贸 imparablemente por todos los rincones.

Mientras ca铆an las mamposter铆as de lxs poderosxs, comenzaban tambi茅n a configurarse nuevas formas aut贸nomas de relacionarse entre lxs oprimidxs. La revuelta llen贸 de vida insurrecta y de colores las grises calles; tom贸 diversas formas explotando sin l铆mites la creatividad individual y colectiva.

El terrorismo estatal durante los primeros d铆as de revuelta asesin贸, tortur贸, viol贸 y mutil贸 a cientos de personas y seguir铆a haci茅ndolo durante meses. La polic铆a no bast贸 para desplegar toda la furia represiva estatal, necesitaron sacar a los militares, y al igual que en dictadura nos quisieron quitar las noches.

En un intento de apaciguar los 谩nimos, los mismos de siempre, a puerta cerrada, firmaron el 15 de noviembre un 鈥渁cuerdo por la paz social鈥 que daba la posibilidad de reescribir la constituci贸n del 80 y fijaba una fecha tentativa para un plebiscito en pos de decidir el cambio a una nueva constituci贸n. Acuerdo de paz que cimentar铆a en los meses venideros un nuevo acuerdo entre todas las fuerzas pol铆ticas que dar铆a curso a las primeras leyes represivas cuyo fin era sofocar la revuelta. La paz de lxs poderosxs huele a muerte y a c谩rcel, el paquete de leyes represivas (ley antisaqeueo, antibarricadas y varias m谩s) aprobadas el 13 de enero engrosar铆a a煤n m谩s el paso de tantxs por los calabozos del capital.

R谩pidamente se conformaron dos opciones electorales 鈥淎probar鈥 el cambio de la nueva constituci贸n o 鈥淩echazar鈥 y mantener la actual, en la misma l铆nea se discutir铆a la modalidad de dicha modificaci贸n: convenci贸n constituyente o convenci贸n mixta. Todo apunta a transformar la rabia de la revuelta en la fiesta de la democracia, mediante un par de votaciones.

EL CAMINO RECORRIDO

Por todxs lxs que fueron asesinadxs, por los ojos mutilados, por nuestrxs compa帽erxs encarceladxs.

El plebiscito del 25 de octubre y el proceso constituyente que se deriva a partir de 茅ste, a todas luces es la salida institucional a una revuelta de atisbos insurreccionales; es la respuesta de la c煤pula opresora frente a un momento de ruptura radical a un orden impuesto, bajo un claro objetivo: Salir lo mejor 鈥減arados posible鈥 ante una crisis que les revent贸 en la cara. Si bien es cierto que esto no nos sorprende ya que el poder siempre busca perversamente como readecuarse y reajustarse ante los puntos cr铆ticos que el mismo poder genera, lo que, por sobre todo, nos provoca una cr铆tica severa es hacia todxs lxs seudxs detractorxs del sistema que a sabiendas de las triqui帽uelas que cocina el poder para perpetuarse, avalan irrestrictamente un proceso viciado bajo la conformista l贸gica del 鈥渕al menor鈥, la cual, al fin y al cabo, ha sido la l贸gica de la traici贸n hist贸rica en momentos cruciales de la lucha por una transformaci贸n radical de lo existente.

Bajo este argumento, quienes siguen el juego de la elite dominante nos dicen que tras la revuelta y los altos costos humanos que conllev贸 la lucha -muertos, mutilados por cientos, violaciones, innumerables presxs- debemos sacar algo en limpio, debemos conformarnos con una nueva constituci贸n para as铆 romper con una herencia dictatorial que sustenta el experimento neoliberal chileno. Como anarquistas nos oponemos ferozmente a estos placebos que solo buscan aplacar la vor谩gine de la lucha que se desat贸 tras el 18 de octubre, por tanto, seguiremos apuntando al coraz贸n del enemigo y no comulgaremos con cambios cosm茅ticos gatopardistas. Precisamente por nuestrxs compa帽erxs asesindxs, por todos los cuerpos mutilados y por todxs los secuetradxs en los centros de exterminio del Estado, es porque debemos continuar y agudizar el conflicto al margen de cualquier v铆a institucional y siempre renegando del Estado, reforzando nuestras praxis e ideas hasta la liberaci贸n total.

El verdadero error hist贸rico.

En este escenario institucional al que quiere ser conducida la revuelta, quienes nos situamos desde posiciones revolucionarias antiestatales en contra del plebiscito y el proceso constituyente, debemos escuchar una serie de caricaturescos reproches por parte de quienes se autoconvencen que este es el mejor escenario posible 鈥減or ahora鈥 (un 鈥減or ahora鈥 que transita desde el auto enga帽o a la complicidad oportunista). Una de estas impugnaciones recurrentes es que no votar el 25 de octubre es desaprovechar una oportunidad hist贸rica. Efectivamente vemos el error hist贸rico, compartimos ese argumento pero desde una perspectiva diametralmente opuesta: El error radica en permitir que la esencia radical y ac茅fala de la revuelta de octubre se re canalice en pr谩cticas movimentistas miopes, determinadas por los tiempos y objetivos que la escritura de esta nueva carta magna marque; el error ser铆a cederles el espacio nuevamente a lxs que se sienten llamadxs a 鈥渃onducir los procesos鈥 y a generar interlocuciones que atentan contra el car谩cter aut贸nomo y complejo de la lucha desatada desde octubre; el error en definitiva es permitir que la intensidad y potencialidad de la revuelta sean absorbidas por un devenir institucional que busca 鈥渄omesticarla鈥 y que dista del sentido original que aliment贸 la revuelta misma durante meses.

Nuestras ideas antiautoritarias nos colocan por definici贸n en una trinchera que debe negar cualquier salida institucional/constitucional, pero tambi茅n deben realizar una mirada hist贸rica de la lucha reciente la cual necesariamente refuerza nuestra posici贸n. Al referirnos al car谩cter o particularidad de la revuelta debemos necesariamente remitirnos a la tensi贸n confrontacional previa al 18 de octubre ya que si bien es cierto que toda revuelta tiene un elemento de espontaneidad , lejos de cualquier planificaci贸n, es tambi茅n cierto que no es casual, no surge de la nada. Evidentemente, por una parte, se explica por la intensificaci贸n de un modelo de explotaci贸n, de abusos y de injusticia que acumul贸 una rabia generalizada que se desat贸 en octubre. Por otra parte, es evidente tambi茅n que es resultado de d茅cadas de resistencia y de lucha ofensiva en la calles; de las acciones directas acontecidas; de la radicalizaci贸n de individualidades y grupos de afinidad. Si bien es claro que estas tensiones no fueron sostenidas exclusivamente por anarquistas, es innegable que el car谩cter 谩crata de la lucha ha estado presente. Es este car谩cter que busca otras formas de 鈥渉acer鈥 -tanto en la lucha como en proyectualidades de vidas- donde no hay ning煤n tipo de lugar para constituciones y pactos.

A no perder la experiencia ganada

El falacioso y repudiable argumento de lxs defensorxs del 鈥渁pruebo鈥 de que hay que 鈥渄esbordar las instituciones desde las instituci贸n misma鈥 solo son un reflejo del enga帽o y la paradoja a la que apuntan. Un verdadero camino de liberaci贸n debe siempre apostar a la negaci贸n de las instituciones que se han forjado para reproducir un mundo de control, dominaci贸n y explotaci贸n. En este sentido, es importante resaltar las experiencias de conciencia y organizaci贸n que se vivieron tras la revuelta de octubre ya que de alguna manera surgen como una forma de poner en entredicho la institucionalidad existente. Sin duda, el rechazo a toda la clase pol铆tica (sin excepci贸n) es un reflejo de esto, da cuenta que mucha gente percibi贸 como obsoleta la funci贸n nefasta de estos iluminados que rasgan vestiduras en su discursillo de la b煤squeda del bien com煤n y que en el fondo solo anhelan el beneficio de sus intereses sectoriales Esto ha permitido avanzar en un camino, sin duda de forma a煤n incipiente, a formas m谩s aut贸nomas de organizaci贸n. Dentro de estas experiencias, la consolidaci贸n de organizaciones territoriales, que no solo se expresan en las asambleas territoriales, son un claro reflejo del terreno ganado tras la revuelta, donde diferentes formas e iniciativas de acci贸n han buscado desmarcarse de una institucionalidad centralista.

Otro terreno crucial en el cual se ha avanzado de forma categ贸rica ha sido que a partir del 18 de octubre se entendi贸 de forma amplia que solo a trav茅s del uso de la violencia es posible poner en jaque la realidad que se nos ha impuesto; que es leg铆timo el ejercicio de la violencia como una herramienta que puede hacer temblar los cimientos en los que se ha erigido este mundo de dominaci贸n; que lxs rebeldes tras las capuchas, hoy la llamada, por algunxs, primera l铆nea, han sido, son y ser谩n protagonistas de la ofensiva que busca romper con lo existente.

Todo proceso institucional que se nos quiera imponer, ll谩mese plebiscito, proceso constituyente o elecciones, en 煤ltima instancia buscar谩n mermar la experiencia ganada a partir de la revuelta, buscar谩n recomponer una servidumbre voluntaria que ha sido cuestionada de forma clara y categ贸rica en este 煤ltimo tiempo, ante lo cual solo nos queda seguir robusteciendo las pr谩cticas y tensiones contra todo poder y autoridad.

SOBRE LA CONSTITUCI脫N Y SUS IMPLICANCIAS.

La Constituci贸n es el marco legal que regula el funcionamiento de la sociedad, es, como se dice de forma reiterada, el manual de convivencia que determina lo que se puede o no hacer. Ya sea elaborada por una persona, por un consejo de expertos, por el congreso o por una asamblea ciudadana, la Constituci贸n es un documento que pretende abarcar cada aspecto y dimensi贸n de la sociedad, a la cual entiende como un todo homog茅neo. Incluso aunque contemple grados de diversidad y autonom铆a para ciertos territorios dentro del Estado como puede ser el reconocimiento de la plurinacionalidad, es la encargada de fijar los criterios generales, constituyendo la base de la articulaci贸n estatal.

El Estado, sea del tipo que sea, requiere de una Constituci贸n para ejercer su poder en la medida que es el fundamento y respaldo de su accionar. De m谩s esta decir que vi茅ndose amenazado, el Estado, como ha quedado demostrado, no tienes problemas en pasar por alto la Constituci贸n si 茅sta resulta ser un impedimento para llevar a cabo medidas represivas o de exterminio que aseguren su supervivencia. No obstante, por lo general, las constituciones contemplan la labor represiva del Estado, por lo que solo basta echar mano de alg煤n art铆culo para justificar y validar masacres y asesinatos.

ESTADO, PUEBLO Y CONSTITUCI脫N

Como se apunt贸, la Constituci贸n es elaborada para el funcionamiento de la sociedad entendida como un conjunto, como un organismo vivo que divide sus funciones para desarrollarse y salir adelante. La sociedad, en definitiva, es una instituci贸n en la medida que pasa de determinar y controlar la vida de los individuos que la componen, situ谩ndose por sobre estos, a quienes les coarta su iniciativa y voluntad. El todo pasa a cobrar m谩s importancia que sus partes y adquiere vida propia e independiente que necesita de un orden para funcionar. Ese orden que supuestamente otorgar铆a armon铆a al conjunto, no es m谩s que el sistema opresor encargado de vigilar, controlar y reprimir cualquier atisbo de desobediencia o conducta que salga del marco establecido. Al estar ideado y planificado para toda la sociedad, el orden requiere de un poder centralizado que lo lleve a cabo, el cual se erige como una figura sagrada que, por lo tanto, adquiere caracter铆sticas trascendentales. Dicha instituci贸n es el Estado.

Creemos innecesario exponer en este breve documento todas las cr铆ticas y los argumentos que fundamentan nuestra aversi贸n hacia el Estado, sin embargo resulta importante se帽alar que lo entendemos mucho m谩s all谩 que ser el encargado de velar por el orden p煤blico y la vigilancia, cual gendarme que custodia los intereses de los capitalistas. Su labor y alcances son bastantes m谩s extensos y complejos, abarcando pr谩cticamente la totalidad del comportamiento individual y colectivo de quienes viven bajo su influencia. En cada conducta delegacionista, paternalista y/o autoritaria, entre otras muchas m谩s, podemos ver la presencia innegable del Estado naturalizada con el paso de los a帽os.

El Estado necesariamente debe dotarse de instrumentos que lo sustenten, instrumentos que tambi茅n adquieren connotaciones sagradas que les otorgan la calidad de incuestionables. Dentro de 茅stos se encuentra la Constituci贸n, la cual ser铆a fruto de la 鈥渧oluntad del pueblo鈥.

Ahora bien, 驴qu茅 es el pueblo? 驴es la mayor铆a de la sociedad que se pone de acuerdo en algo? 驴es la opini贸n de uno u otro partido pol铆tico?. La definici贸n de dicho concepto nunca queda clara y siempre es utilizado para justificar alguna decisi贸n o acci贸n de alg煤n sector pol铆tico que se arroja el derecho a su representaci贸n.

Al igual que el concepto de 鈥淒ios鈥 o 鈥淓stado鈥, el 鈥淧ueblo鈥 corresponde a una abstracci贸n alejada de la realidad. Es un t茅rmino o idea que se ha instalado y validado en el imaginario colectivo como un conjunto homog茅neo que de ser analizado y desgranado salen a relucir de inmediato sus inconsistencias.

Entonces, la Constituci贸n emanada de la voz del pueblo viene a validar y servir de soporte al Estado, figura sagrada por excelencia. De ah铆 la importancia de la Constituci贸n. Es, al igual que las tablas de la ley con sus 10 mandamientos, el dictamen impuesto por una entidad superior 鈥 en este caso el pueblo soberano 鈥 que deber谩 ser ejercido y ejecutado por un poder centralizado: el Estado.

As铆, el Estado y la Constituci贸n son inseparables. No se entiende el uno sin el otro, y, como se帽alamos anteriormente, aunque el Estado sea plurinacional, dicha particularidad tendr谩 que estar especificada y permitida en una carta fundamental.

PROYECCIONES

Luego de las franjas, las papeletas, los constituyentes y su nueva constituci贸n.

Sabemos que las ilusiones no cesar谩n luego del plebiscito del 25 de octubre, sino se intensificar谩n en las nuevas etapas de lo que se ha denominado como 鈥減roceso constituyente鈥. Nuevos para铆sos terrenales ofrecer谩n para la elecci贸n de constituyentes, y luego para validar la redacci贸n de la carta magna. Cual repetida campa帽a presidencial las promesas abundan con la tonada de que es efectivamente el cambio en la constituci贸n el que tendr铆a la capacidad transformadora de nuestra realidad.

El espejismo juega con la propia limitancia de este mundo: La 煤nica forma de ser libre es cambiar el estilo de las cadenas, su color, el tama帽o y forma de sus eslavones. Nuestra realidad y orden social solo estar铆a constituido por aquel conjunto de reglas, por lo que nuestra m谩xima aspiraci贸n es reescribirlas, modificarlas o incluso refundarlas. 驴Libertad?驴El fin de la opresi贸n? Imposible, mejor luchar por nuevas leyes, nunca pensar en destruir este orden completamente, ni sus instituciones y relaciones.

En la constante lucha por la libertad, somos descarados y ambiciosxs: Apostamos por la liberaci贸n plena, por la destrucci贸n del Estado y, por lo tanto, de su Constituci贸n entendida como uno de sus principales instrumentos de control y opresi贸n. A煤n siendo emanada por alguna asamblea ciudadana o por un otra entidad m谩s o menos representativa, su indivisibilidad con el Estado es incuestionable, constituyendo uno de los elementos principales de su perpetuaci贸n. Defender la constituci贸n es defender al Estado, refundar la constituci贸n es refundar al Estado.

La libertad no vendr谩 de alg煤n nuevo conjunto normativo ni de nuevas leyes, eso no solo lo sabemos, sino que nos lo repite la historia de forma incansable. No se trata de que solamente el proceso constituyente sea una estafa, se encuentre 鈥渕al鈥 dise帽ado o este consensuado y manchado de sangre, mutilados, huesos rotos, agendas represivas y presxs tras el llamado acuerdo por la paz social, que le dio origen. La Nueva Constituci贸n forja un armatoste para reforzar la unidad y un pacto social, amarrando a todos los individuos a sus leyes y a una legalidad determinada, la cual refuerza el conjunto social, conjunto que es contrario y elimina toda individualidad y su capacidad de liberarse de la opresi贸n.

鈥淟os derechos鈥 suenan como alg煤n logro posible dentro del sistema, pero aquello no es m谩s que la comida que el amo da al esclavo. 驴Queremos mejores condiciones de esclavitud o arrojarnos para abolir de una vez por toda la explotaci贸n y opresi贸n? Octubre del 2019 abri贸 una grieta en el muro de los poderosos, una trizadura en sus relaciones y mundo que debemos profundizar si queremos aventurarnos a vivir de verdad. La posibilidad de arrancar de esta realidad de explotaci贸n, opresi贸n, trabajo asalariado, mercanc铆as, fronteras y c谩rceles se encuentra precisamente ah铆. Arrancar para adelante al desconocido camino de la libertad. Cuando podemos so帽ar y alcanzar todo, destruir todas las estructuras de dominaci贸n, algunos quieren repintar sus murallas, remodelar sus oficinas, hacerlas m谩s amigables, remodelar las cer谩micas y ca帽er铆as de los hornos crematorios.

驴QU脡 CONTEMPLA Y QUE NO LA NUEVA CONSTITUCI脫N?

Una Nueva Constituci贸n, con diversidad y colores o con los grises trajes significa un nuevo pacto para el Estado, una nueva legitimidad para nuestros opresores, revalidar las balas policiales, el orden del dominio y su opresi贸n.

Lejos de los jingles musicales y caras coloridas, el proceso trae nuevas c谩rceles, nuevas leyes, polic铆as, rejas, explotaci贸n, depredaci贸n medioambiental, aburrimiento y la acostumbrada monoton铆a del capitalismo. Algunos dir谩n que se buscar谩 limitar o incluso sancionar los 鈥渁busos鈥, una nueva fantas铆a ofrecida por lxs opresores: Es el poder, el Estado en si mismo el que trae en su esencia la relaci贸n de dominaci贸n. El Estado y su constituci贸n los completos enemigos de la libertad.

驴Qu茅 elementos quedan afuera de la nueva constituci贸n? Como lo hemos se帽alado en reiteradas ocasiones, esta reformulaci贸n no contemplar谩 el fin de la asfixiante realidad de opresi贸n, sino que la fortalece d谩ndole nuevas coartadas de legitimidad. Lxs compa帽erxs en prisi贸n seguir谩n en las c谩rceles, los carros blindados de la polic铆a no se marcharan, la dictadura del trabajo asalariado permanecer谩 intacta al igual que el mundo de las mercanc铆as y las relaciones de autoridad.

Al canalizar la revuelta a un terreno institucional, esta inmediatamente se encuadra en sus l铆mites, los refuerza, los fortifica y los vuelve a legitimar. Claro est谩, quien lo cuestione o no acepte someterse al juego democr谩tico, recibir谩 toda brutalidad del Estado con sus viejas y nuevas constituciones.

驴QU脡 PROPONEMOS? 驴QU脡 VIENE? 驴HAY SALIDAS AL 鈥淢AL MENOR鈥?

Un acuerdo para legitimar a nuestros opresores, un nuevo pacto y paz social fue la desesperada salida que toda la clase pol铆tica, la elite empresarial y la casta de los poderosos se fijaron en un acuerdo b谩sico: Hay que salvar las instituciones y al Estado como sea.

Las posibilidades de una insurrecci贸n o incluso una revoluci贸n estaban al alcance de la mano en aquel octubre, pero lo que vemos ad portas del plebiscito no es una nueva discusi贸n, sino una bastante antigua y repetida durante la d茅cada de los 70, luego a finales de la dictadura y ahora el 2020. Hoy volvemos a enfrentarla: 驴V铆a institucional o insurreccional?

Algunos levantaran un relato id铆lico que muestra ambos caminos como formas diferentes para un mismo fin, lo cierto es que aun cuando en ocasiones se hayan utilizado m茅todos insurreccionales para refundar institucionalidades, en una revuelta desbocada como la comenzada en octubre, existen fines completamente antag贸nicos.

Hoy como en aquella primavera, nos seguimos encontrando en aquel dilema: 驴o vamos por todo, o destruimos completamente la institucionalidad y su mundo para construir y crear nuevas posibilidades o nos volvemos a enfrascar en sus limitaciones, mejoradas, adornando con flores los alambres de p煤as? Optar por el mal menor, optar por 鈥渓a peque帽a mejora鈥 es optar por el mundo del Estado y la opresi贸n.

Ante nuestra completa oposici贸n al plebiscito y a todas las constituciones 驴Que podemos proponer? Nuestra afirmaci贸n es que sabemos exactamente lo que traer谩 el proceso constituyente, detalles m谩s o menos. Sabemos en qu茅 termina y sabemos c贸mo es el mundo del orden, del domino, del Estado, del capital y el patriarcado, lo conocemos perfectamente.

En este sentido, nuestra apuesta 鈥 que va de la mano con la destrucci贸n del Estado 鈥 es por la desintegraci贸n de la sociedad y por la formaci贸n de comunidades aut贸nomas en lucha. No pretendemos sentar las bases o se帽alar c贸mo ser铆a un mundo sin Estado ni autoridad, por cuanto dichas especulaciones corresponden a enso帽aciones que solo tiene el prop贸sito de enga帽ar y establecer certezas como lo hacen religiones y partidos pol铆ticos. Sin embargo, creemos necesario caminar y experimentar desde formas de relacionarnos que tengan a la libertad individual como centro y que contemplen la confrontaci贸n permanente contra la autoridad como pr谩ctica indispensable.

Las comunidades aut贸nomas en lucha, al ser la negaci贸n de la l贸gica totalizante de la sociedad, quiebran de ra铆z con la Constituci贸n, destroz谩ndola desde el momento en que optan por una autonom铆a contraria a cualquier amarra del Estado.

As铆, la lucha por la apropiaci贸n de nuestras vidas implica necesariamente alejarnos y combatir cada instrumento y expresi贸n del Estado, construyendo caminos que, sobre la marcha y en la lucha, generen espacios de autonom铆a y libertad.

A 鈥渓xs compa帽erxs鈥 que vayan a votar, quienes coquetean con ideas an谩rquicas y se lanzan rabiosos a defender la nueva constituci贸n, los rituales de la democracia, la delegaci贸n y votaci贸n. Solo nos queda recordar su inminente complicidad con los futuros asesinatos, los encierros, la represi贸n y la miseria de vida que se mantendr谩 si no apostamos por la completa destrucci贸n del Poder, el Estado y toda autoridad.

Contra el plebiscito y su acuerdo por la paz social, contra todas las leyes y constituciones
隆Que la revuelta destruya el Estado y toda institucionalidad para abrir caminos de liberaci贸n!

-Algunxs persistentes antiautoritarixs-




Fuente: Propagacionanarquica.noblogs.org