July 28, 2022
De parte de Indymedia Argentina
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A poco m谩s de cuatro meses de asumido el gobierno de Gabriel Boric, las ilusiones que gener贸 su llegada en amplios sectores chocan con la realidad de la crisis econ贸mica que golpea fuertemente a las familias trabajadoras. Pese a un repunte en la 煤ltima semana, su aprobaci贸n sigue en n煤meros rojos. Y en ese marco se aproxima el plebiscito de salida de la nueva Constituci贸n, marcado para el 2 de setiembre.

Por Cecilia Vergara Mattei.

Desde las distintas toldas pol铆ticas le ponen diferentes palos a la rueda de la nueva Carta Magna. El alza que ha experimentado el Apruebo va de la mano con el crecimiento del Gobierno en cuanto a evaluaci贸n ciudadana y a la labor que el Ejecutivo ha realizado combatiendo las noticias falsas que rodean el proceso.

鈥淟a campa帽a informativa se cruza en este caso particular, como un mecanismo de contenci贸n a algo que es tremendamente preocupante y que erosiona las bases de la democracia, que son las fake news鈥, se帽ala Rodrigo Espinoza, acad茅mico de la Escuela de Ciencia Pol铆tica de la Universidad Diego Portales. 鈥淓stamos ante una espiral de noticias falsas que es realmente alarmante, donde incluso hay acusaciones de versiones de la propuesta de nueva Constituci贸n con art铆culos falsos鈥, a帽adi贸.

鈥淓l crecimiento que tuvo el presidente Gabriel Boric en la 煤ltima encuesta se traspas贸 inmediatamente al Apruebo y por eso que se marca una inflexi贸n respecto del predominio que ven铆a teniendo el Rechazo en las encuestas, afirma Marco Moreno, director de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central.

驴Desigualdad? En Chile, el uno por ciento m谩s rico controla el 49.6 por ciento de la riqueza, mientras miles y miles de familias sobreviven en campamentos, en viviendas ultraprecarias, sin servicios fundamentales. Tras la pandemia se increment贸 en un 14.2 por ciento el n煤mero de pobres, llegando a m谩s de 890 mil los indigentes sumidos en la extrema precariedad.

No se puede desconocer que en esta realidad socioecon贸mica la preocupaci贸n del pueblo est谩 fija en la resoluci贸n de los problemas de su cotidianeidad y que el objetivo de nueva Constituci贸n poco les importa a los millones de chilenos que deben por obligaci贸n concurrir a las urnas. En la democracia chilena prevalecen demasiadas inequidades e injusticias, pese a contar con un gobierno que se proclama de izquierda.

Luego de cincuenta a帽os la izquierda regresa a La Moneda. Sin embargo, ni Chile ni la izquierda son los mismos que en aquel entonces. Los problemas y desaf铆os tienen que ver con ello. La 鈥渧铆a chilena al socialismo鈥 de SZalvador Allende se apoyaba en una organizada clase trabajadora y en s贸lidos sectores medios, profesionales e intelectuales,

El actual gobierno debe conducir a una sociedad cuya fisionom铆a ha sido forjada por medio siglo de neoliberalismo y que experimenta las contradicciones de un modelo econ贸mico y social que ha profundizado las desigualdades, precarizado el trabajo, mercantilizado todas las dimensiones de la vida, debilitado a los partidos de izquierda y a las organizaciones sindicales, al tiempo que ha elevado considerablemente los niveles de consumo y educaci贸n de amplios sectores de la poblaci贸n.

La nueva Constituci贸n

El debate p煤blico se ha concentrado en la discusi贸n sobre la aprobaci贸n o rechazo a la nueva Constituci贸n y los partidos pol铆ticos se han ido alineando. A favor del rechazo se ubic贸 toda la derecha junto a algunas resucitadas figuras de la Democracia Cristiana, sectores marcados por un gran repudio de parte de la poblaci贸n, pero que el gobierno de Boric permiti贸 que volvieran a tomar aire al calor de las discusiones de seguridad, represi贸n y orden p煤blico.

El texto propuesto por la Convenci贸n reconoce una serie de derechos que fueron negados por d茅cadas por los pol铆ticos empresariales, cuesti贸n que se gan贸 en las calles. La expectativa es terminar con los aspectos m谩s irritantes de la herencia de la dictadura, aunque aquello choca con una situaci贸n econ贸mica compleja, con inflaci贸n, mayor desempleo y salarios que se pulverizan ante el costo de la vida.

Ni la Convenci贸n ni el gobierno de Boric han tomado medidas estructurales para que el pueblo no pague nuevamente, al igual que con los gobiernos neoliberales, los costos de la crisis. Los analistas se帽alan que de poco sirve que la Constituci贸n hable de vivienda digna mientras el d茅ficit habitacional sigue creciendo con precariedad y hacinamiento, o que se reconozcan derechos de los pueblos ind铆genas, pero no se le toque un pelo a la gran empresa forestal, responsables del robo de la tierra a las comunidades y de la destrucci贸n del medioambiente.

Frente al alza del costo de la vida y del d贸lar, el gobierno entrega un paup茅rrimo bono invierno mientras miles de millones de d贸lares siguen yendo a los bolsillos de especuladores, banqueros y empresarios, a la vez que profundiza una agenda represiva con la aprobaci贸n de la ley de Infraestructura cr铆tica, proyecto de la agenda securitaria del gobierno del neoliberal Sebasti谩n Pi帽era.

Aprueba/rechazo

En el rechazo a la nueva Constituci贸n se alinean tambi茅n los principales gremios empresariales encabezados por Juan Sutil, presidente de la Corporaci贸n de Producci贸n y el Comercio, que se unen en el discurso de 鈥渞echazar para reformar鈥, que esconde su defensa a la constituci贸n heredada de la dictadura militar.

Buscan el rechazo a la nueva Carta Magna para mantener intactas sus ganancias: Credicorp Capital determin贸 que el alza de las acciones de Aguas Andinas, Forestal Arauco (Angelini) y la CMPC (Matte) se deb铆a a que el rechazo va ganando en las encuestas. Agencias financieras internacionales como Fitch Group o JP Morgan y medios hegem贸nicos trasnacionales como The Economist tambi茅n se pronunciaron por el rechazo o alertando las 鈥渋ncertidumbres鈥 de la nueva Constituci贸n.

El presidente Gabriel Boric sorprendi贸 a propios y extra帽os al declarar que 鈥淐hile vot贸 de manera clara en un plebiscito que quiere una nueva Constituci贸n, pero no vot贸 s贸lo esto, vot贸 que quer铆a una Constituci贸n escrita por un organismo especialmente electo para ese fin (鈥). De ganar la alternativa Rechazo, lo que va a pasar es que vamos a tener que prolongar este proceso por un a帽o m谩s, en donde va a tener que discutirse todo de nuevo a partir de cero鈥.

Sorprendi贸 con un plan B que a nadie gusta, dado que hoy, en Chile, no corren buenos tiempos para romper el modelo neoliberal. Para el gobierno, la propuesta, aprobar para reformar, es una opci贸n para evitar el rechazo, poniendo por delante -otra vez -el dilema del mal menor est谩 sobre la mesa. Los firmantes del acuerdo del 15 de noviembre, Por una nueva Constituci贸n y la paz, buscan promover el Apruebo, para reformar luego en el Congreso, donde los art铆culos de hondo calado democr谩tico ser铆an limados.

El acuerdo del Senado del 20 de junio, dando el visto bueno a la propuesta que reduce el qu贸rum para reformar la Constituci贸n de 2/3 a 4/7 va en esa direcci贸n. En palabras del senador de la derecha Rojo Edwards, 鈥渓o que estamos haciendo hoy es justamente dar certeza, seguridad a los chilenos que queremos una nueva y buena Constituci贸n y no la que ha propuesto la Convenci贸n Constitucional, que no dio el ancho, que no fue capaz de construir una casa para todos y que sigue dividiendo a los chilenos鈥.

Con el Apruebo no est谩 solo 鈥渆l pueblo鈥 o 鈥渓os movimientos sociales鈥 ya que los partidos m谩s importantes de la ex Concertaci贸n, el Partido Por la Democracia (PPD), la Democracia Cristiana y el Partido Socialista se plegaron al apruebo, y tambi茅n empresarios y agencias financieras, preocupados mayormente por c贸mo se retoma la 鈥済obernabilidad鈥 y la estabilidad pol铆tica, indispensable para resguardar sus negocios.

Este sector llama a 鈥淎probar para reformar鈥, para poder seguir la cocina constituyente iniciada en el Acuerdo por la Paz y luego en la propia Convenci贸n, para que en el Parlamento se modifique la nueva Constituci贸n, reponiendo el Senado o limitando derechos a pueblos originarios. El gobierno se hizo parte y se abri贸 a una negociaci贸n com煤n de puntos a reformar en caso de que gane el Apruebo, como dejan ver los dichos del presidente Boric.

De aprobarse la nueva Constituci贸n ser谩 el actual Congreso el que implementar谩 el nuevo texto y votar谩 las leyes que bajar谩n a tierra las declaraciones generales del texto constitucional. Todos los partidos, incluyendo al Frente Amplio y el Partido Comunista, confluyen en la idea de llegar a 鈥済randes acuerdos鈥 en el Congreso para moderar la bajada concreta de la nueva Constituci贸n o incluso reformarla cuando se apruebe.

El gobierno no cuenta con las mayor铆as en el Congreso para aprobar sus reformas, las tensiones entre las coaliciones que lo componen son un hecho, la derecha pol铆tica y social no dar谩 tregua y las fuerzas sociales populares que emergieron con la revuelta se sienten traicionadas y tienen todav铆a bajos niveles de organizaci贸n. No se ven acciones del gobierno que apunten a cargar los costos de esta crisis a los sectores privilegiados.

Esta pol铆tica, de una Convenci贸n alejada de las necesidades populares, ha jugado un rol clave en abrir el camino al fortalecimiento de la derecha y la extrema derecha, que vuelven a retomar la agenda con sus demandas reaccionarias. Millones de trabajadores, j贸venes y mujeres se han decepcionado por el nuevo gobierno y hoy escuchan el discurso de la derecha.

Ser铆a otro balde de agua fr铆a, otra traici贸n a gran parte de la poblaci贸n que tiene expectativas de poder acabar con la Constituci贸n de Pinochet. Pero tambi茅n un significativo sector que incluso particip贸 en la rebeli贸n, se ha ido desilusionando en el camino, al cumplirse casi tres a帽os de que cesaron las movilizaciones鈥 esperando la nueva Constituci贸n.

La situaci贸n econ贸mica es m谩s adversa, la Convenci贸n Constitucional se subordin贸 a los poderes constituidos y la nueva Constituci贸n no termina de responder a los problemas estructurales del Chile neoliberal. Poco se ha progresado con este gobierno ya que siguen vigentes las demandas que se pelearon en octubre: salarios y pensiones dignas sin precarizaci贸n; poner fin a las listas de espera por una salud gratuita y de calidad; educaci贸n p煤blica y gratuita para todos.

Y tambi茅n poner fin a la previsi贸n privada de las AFIP, con pensiones dignas para los de la tercera edad. Siguen detenidos lxs presxs de la revuelta, Pi帽era no fue a la c谩rcel ni siquiera se lo est谩 enjuiciando, y los asesinos de estudiantes y trabajadores siguen impunes.

El principal problema de la nueva Constituci贸n es que deja en pie pilares importantes del Chile de los 30 a帽os heredado de la dictadura y no entrega salidas sobre c贸mo financiar concretamente los derechos fundamentales que propone. No se toca ni el saqueo de recursos naturales como el cobre y el litio, no se termina con las AFP y su robo al bolsillo de los trabajadores, y mantiene un sistema pol铆tico basado en el autoritarismo presidencial y una c谩mara alta olig谩rquica.

La Convenci贸n Constitucional naci贸 del Pacto por la Paz y la Nueva Constituci贸n firmado entre cuatro paredes y a espaldas del pueblo por los partidos tradicionales y el Frente Amplio, como v铆a para salvarle el pellejo a Sebasti谩n Pi帽era y al sistema, desmovilizar la rebeli贸n popular y vaciar las calles en noviembre del 2019.

Se pact贸 un proceso constituyente, que no era una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para retomar la gobernabilidad que hab铆an perdido producto de las movilizaciones populares. La Convenci贸n Constitucional, lejos de ser una conquista de la rebeli贸n fue uno de los mecanismos claves para desactivar la movilizaci贸n. Ni la convenci贸n ni los constituyentes fueron herramientas para fortalecer la organizaci贸n independiente de los sectores populares. De hecho, pas贸 lo contrario.

Cecilia Vergara Mattei es Periodista chilena, asociada al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)


Fuente: https://estrategia.la/2022/07/28/chile-una-constitucion-que-nace-herida-y-que-quieren-operarla-en-el-congreso/




Fuente: Argentina.indymedia.org