November 7, 2020
De parte de Todo Por Hacer
321 puntos de vista


El pasado mes de octubre, Chile volvi贸 a ser noticia. El s铆 al plebiscito sobre la redacci贸n de una nueva constituci贸n tuvo un peque帽o hueco en noticiarios y peri贸dicos. Unas cuentas l铆neas y hasta la pr贸xima. Por nuestra parte, creemos que la lucha que se inici贸 en octubre del a帽o pasado y que sigue viva hoy en d铆a va m谩s all谩 de estas pocas l铆neas y necesita ser contada. Es por ello que compartimos este texto que una compa帽era nos env铆a desde all铆.

Determinar cu谩l es la lucha que se estaba llevando en Chile antes de la llegada de la pandemia de coronavirus resulta dif铆cil de definir. Si hay algo que caracteriza a este pa铆s andino es la multiplicidad de aristas respecto a las luchas y la conflictividad constante que se vive a lo largo y ancho del territorio.

Desde las luchas de los pueblos originarios, las luchas por garant铆as sociales como son la desprivatizaci贸n del sistema de jubilaciones; la lucha por una educaci贸n p煤blica y de calidad, teniendo en cuenta que en Chile cualquier persona con capital tiene el beneficio de la ley para comprarse un colegio o una universidad, con la consecuente brecha social y econ贸mica que eso supone; y sobre todo, de una manera muy presente las luchas en lo relacionado con la tierra y con la econom铆a extractivista que impera en el pa铆s. Cada zona, cada territorio, 鈥減osee鈥 su propia lucha en defensa de la tierra y contra su devastaci贸n. Desde el agua en territorios en los que, gracias a la ley, un 谩rbol de palta (aguacates posteriormente exportados a Europa para ser vendidos como un s煤per alimento) recibe diariamente 100 litros de agua, mientras que familias enteras no tienen acceso a m谩s de 10 litros por d铆a porque 鈥渉ay sequ铆a鈥. La lucha contra los destrozos de las grandes mineras, que devastan y contaminan el medio ambiente con el fin de extraer minerales que son vendidos, en su gran mayor铆a en el mercado asi谩tico, hidroel茅ctricas que inundan valles de bosque con especies nativas en peligro de extinci贸n, zonas industriales que contaminan y envenenan el aire y el agua de los pobladores y pobladoras de la zona鈥 y as铆 un sinf铆n de ejemplos que han mantenido en los 煤ltimos 40 a帽os el conflicto constante.

Si existe un antes y un despu茅s en la historia chilena es el pasado 18 de octubre de 2019, cuando tuvo lugar lo que se ha denominado oficialmente como 鈥淓l estallido social鈥. Dicho estallido vino a aunar de alguna forma todos los peque帽os focos de lucha que ven铆an d谩ndose en los 煤ltimos a帽os. Por cuarta vez en un a帽o se aument贸 el precio del transporte p煤blico en Santiago en 30 pesos. 30 pesos no es mucho, son en torno a unos 5 c茅ntimos de euro. Sin embargo, esto supuso la gota que colm贸 el vaso para la gran mayor铆a de los habitantes de Santiago.

En un pa铆s en el que todo, absolutamente todo, es privado, existiendo una p茅sima sanidad p煤blica que adem谩s hay que pagar igualmente, enfermar y no tener dinero supone la muerte segura. La educaci贸n en manos de empresarios. El sistema de jubilaciones en manos de las AFPs (Administradoras de Fondos de Pensiones), las carreteras concesionadas de por vida a empresas espa帽olas, el agua en manos de privados (hay que recordar que Chile es el 煤nico pa铆s del mundo que tiene sus aguas privatizadas), y adem谩s un costo de vida muy equivalente al de algunos pa铆ses europeos, sin sueldos equivalentes a ello obviamente, hace que un porcentaje alt铆simo de la poblaci贸n se mantenga en la deuda constante. La clase media chilena, que de media tiene poco, subsiste, sobrevive y se puede comprar alg煤n que otro lujito, 煤nica y exclusivamente porque vive en el endeudamiento a cr茅dito con los mismos empresarios que son due帽os del agua, las cl铆nicas, las mineras, las AFP, etc.

Este c铆rculo vicioso, sabido por todos y padecido por la gran parte de la poblaci贸n chilena, hizo que el aumento de 30 pesos del transporte p煤blico fuera el principio del fin (o eso se espera). Con los estudiantes secundarios como punta de lanza, comenzaron a convocarse evasiones masivas en numerosas estaciones de metro para decir que basta ya. Al grito de 鈥渆vadir, no pagar, otra forma de luchar鈥 colegiales de uniforme abr铆an las puertas y torniquetes del metro para abrirle paso a una masa adulta trabajadora que, diariamente, caminaba mirando al suelo soportando el peso de las deudas y una vida miserable que no se pod铆a sostener. Esto conllev贸 la aparici贸n de las fuerzas policiales del Estado quienes actuaron de manera violenta y represiva, lo cual, lejos de asustar a quienes evad铆an, iba encendiendo los 谩nimos del resto de la poblaci贸n, quienes entend铆an la legitimidad y el sentido de la protesta.

El 18 de octubre, cuando en redes sociales apareci贸 la imagen de una escolar sangrando a causa de un disparo efectuado por carabineros de Chile, la revuelta se desat贸. Las barricadas, los saqueos, los disturbios se fueron apoderando de la ciudad. En cuesti贸n de horas empezaron a llegar noticias de que, en otras regiones, en otras ciudades, tambi茅n estaban saliendo a la calle. Todo Chile hab铆a entendido que 鈥淣o son 30 pesos, son 30 a帽os鈥 que 鈥渘o era depresi贸n, era capitalismo鈥.

Desde ese d铆a hasta principios de marzo, cuando llega el coronavirus a Chile, la revuelta continu贸 sin parar, el centro de Santiago quedo devastado, no hay multinacional u oficina bancaria que haya quedado en pie. En el balance negativo estamos sufriendo toque de queda, militarizaci贸n de las calles, la criminalizaci贸n legal y judicial de cualquier tipo de protesta, 34 muertos que a煤n no han sido investigados, 450 personas mutiladas sin ojos a manos de los perdigones de carabineros, en torno a 2500 personas presas, muchas de ellas a煤n en preventiva esperando juicio, un incontable n煤mero de personas heridas por perdigones etc. En el balance positivo, entre otras cosas, organizaciones territoriales, copamiento del espacio pol铆tico por y desde la calle, deslegitimizaci贸n absoluta de los pol铆ticos y el sistema legislativo, judicial y policial.

驴Qu茅 supuso la llegada del coronavirus a Chile?

Supuso el caballo de Troya que en este contexto el gobierno necesitaba para apaciguar a la poblaci贸n. La primera medida que se toma con la llegada del virus es decretar estado de emergencia, sacar de nuevo a los militares a la calle y establecer toque de queda (el cual lleva impuesto firmemente desde marzo a la actualidad y contando). Lo cual deja claro que los intereses del Estado nunca han sido sanitarios, sino represivos. Esto gener贸 obviamente un descenso en la intensidad de la revuelta, suponiendo la descentralizaci贸n de la protesta y traslad谩ndola, o m谩s bien manteni茅ndola, en los territorios y poblaciones. La pandemia vino a dejar en evidencia las falencias del sistema neoliberal en el que vivimos. La precariedad, en una gran parte de la poblaci贸n, que si no sale a la calle a trabajar no tiene qu茅 comer, la nefasta gesti贸n de un sistema sanitario que no tiene c贸mo cubrir las necesidades b谩sicas de la poblaci贸n, los claros intereses comerciales en la actividad diaria, quedando restringido el juntarse con otras personas, sin embargo vi茅ndonos obligados a viajar en un transporte p煤blico atestado de personas y un sinf铆n de precariedades fruto de la sobreprivatizaci贸n de los recursos naturales y sociales.

Es en este contexto que toman importancia las organizaciones territoriales, creadas por, desde y para quienes habitan y conviven en un mismo espacio y realidad. Las ollas comunes, creadas durante la dictadura en respuesta al hambre, vuelven a tomar protagonismo, la protesta desde los territorios, la organizaci贸n entre las propias asambleas de barrio, son los ejemplos de lo que ha mantenido viva la lucha, demostrando tambi茅n que para muchas personas la revuelta supuso adem谩s de destruir, construir en otros sentidos, de otras formas, desde lo horizontal y al margen de organizaciones partidistas.

Este es quiz谩s el foco que ahora ocupa los objetivos de los espacios y colectivos pol铆ticos que se organizan al margen de instituciones y partidos. La convocatoria del plebiscito llamando a una nueva constituci贸n del pasado 25 de octubre y que obtuvo como resultado el 鈥渁pruebo鈥 a este cambio, plantea de nuevo un panorama incierto respecto a lo que venga. Hay quienes hacen, o hacemos el llamado a que el neoliberalismo no morir谩 en una urna, que los intereses del capitalismo, y muy especialmente del neoliberalismo, est谩n demasiado insertos en este territorio como para soltarlo tan f谩cilmente. Cuesta creer que la constituci贸n escrita por los militares en el a帽o 80, va a pasar a ser mucho mejor si 茅sta es escrita por los empresarios que se formaron al alero de la dictadura de Pinochet.

Que, aunque suene a clich茅, la lucha esta en la calle y no en las instituciones, y prueba de eso es que en un a帽o los pol铆ticos se han movido, y tanto derecha como izquierda, se han puesto de acuerdo para aprobar y desbloquear propuestas que llevaban a帽os esperando. Esto ha sido y ser谩 fruto de la lucha en la calle, desde abajo, desde el habernos encontrado y reconocido. No esperamos respuestas o soluciones que vengan de los pol铆ticos, sin embargo, hemos podido intuir o sentir el miedo, o al menos la incertidumbre en sus caras ante una respuesta en la calle que no pod铆an entender o controlar.

S贸lo esperamos que el proceso constituyente no fagocite lo logrado hasta ahora. Ante eso s贸lo nos queda la opci贸n de seguir perpetuando la lucha, con o sin pandemia, desde la calle, con apoyo mutuo, solidaridad y sobre todo horizontalidad. Lejos de los intereses partidistas y oportunistas de los pol铆ticos, que grandes o chicos, nunca van a estar de nuestro lado, porque su realidad no es y no ser谩 nunca la nuestra.

Vamos por todo y con todo鈥 si no pa麓 que鈥

Si quer茅is ampliar m谩s informaci贸n sobre este tema, os recomendamos ver la charla Luchar en tiempos de pandemia de la Primera Semestral Anarquista de Madrid, que cuenta, entre otras experiencias de lucha alrededor del globo, con una entrevista a una compa帽era que reside en Chile. Os la dejamos a continuaci贸n:

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Fuente: Todoporhacer.org