February 20, 2021
De parte de El Libertario
801 puntos de vista

Albino Prada
 
China en el pasado: nada que comprar

Hasta el siglo XV las econom铆as asi谩ticas eran las mayores 鈥搚 de mayor productividad鈥 del mundo. Y a煤n entre 1700 y 1770 China ten铆a mucho que vender a Europa, pero Europa poco que vender a aquel pa铆s. En contraste, los chinos ser谩n ininterrumpidamente exportadores de productos de lujo (sedas, cer谩micas, etc) hasta ese mismo momento.

Lo que explicar铆a que los europeos no encontrasen nada con que comerciar con ellos hasta conseguir hacerlos dependientes del opio a finales del siglo XIX. Por aquella 茅poca los escoceses ten铆an en Cant贸n un aut茅ntico narcoestado, en expresi贸n de Niall Ferguson, luego trasladado a Hong-Kong.

Ian Morris relata de forma ir贸nica 鈥揺 invertida鈥 lo que llegar铆a a conocerse como guerra del opio, para que el lector occidental se pueda hacer una idea del procedimiento empleado con China por la Compa帽铆a Brit谩nica de las Indias Occidentales. Cambia en su imaginario relato este pa铆s por Estados Unidos y el Reino Unido por M茅xico:

    鈥淣o fue el mejor momento del Imperio brit谩nico. Las analog铆as contempor谩neas nunca son precisas, pero lo que ocurri贸 fue m谩s o menos como si despu茅s de que la agencia de lucha antidroga de Estados Unidos, la DEA, hubiera logrado capturar un alijo enorme de drogas, el cartel de Tijuana presionara al gobierno mexicano para que enviara el ej茅rcito hasta San Diego para exigirle a la Casa Blanca que reembolsase a los cabecillas de los carteles de la droga el valor de mercado de la coca铆na confiscada (m谩s intereses y gastos de env铆o), y tambi茅n que se hiciera cargo de los costes de la expedici贸n militar. Imaginemos, tambi茅n, que mientras pasaba por ah铆, una flota mexicana se hiciera con la isla de Catalina y la convirtiera en base de sus futuras operaciones, amenazando con bloquear Washington hasta que el Congreso aceptara entregar el monopolio del tr谩fico de drogas de Los 脕ngeles, Chicago y Nueva York a los cabecillas de Tijuana鈥

China ahora: comprador compulsivo

Pasaron los siglos y mientras en 1970 China a煤n era autosuficiente en sus necesidades de petr贸leo, en 2004 ya necesitaba importar la mitad de su consumo. Pero a la altura del a帽o 2015 su dependencia del petr贸leo importado superaba los dos tercios (el 71%), y sigue siendo creciente pues se estima que en 2020 se alcanzaron los 542 millones de toneladas (Reuters), cifra que iguala el consumo de petr贸leo de China de cinco a帽os antes. Importaciones y consumos vinculados a sus necesidades industriales y de transporte en parte asociadas a las inversiones y mercados de multinacionales extranjeras. Pues se estima que hasta el 48% de sus emisiones de CO2 tienen que ver con las exportaciones que estas empresas realizan desde China (Andreas Malm 520: 2020).

Estas importaciones se realizan desde pa铆ses como: Arabia, Nigeria, Kenia, Rusia, Ecuador, Venezuela, Per煤, Canad谩, Zambia, Angola, Sud谩frica, Zimbabwe o Ir谩n. Para conseguir esta cartera de proveedores China estar铆a exportando armamento a pa铆ses que le suministran petr贸leo pero que no respetan los derechos humanos seg煤n Amnist铆a Internacional.

Una diversificaci贸n de proveedores (Ir谩n, 脕frica o Am茅rica Latina) que tambi茅n reclama una diversificaci贸n de rutas de suministro (evitando Malaca, Ormuz o Suez) para evitar el riesgo de un colapso econ贸mico. Alternativa a Malaca ser铆a el oleoducto y gasoducto entre Myanmar y Yunnan. En este punto China tendr铆a m谩s que perder que EEUU en un escenario global de guerra comercial generalizada con ruptura de los mercados.

En este contexto el proyecto Ruta de la Seda bien podr铆a denominarse Ruta del Petr贸leo ya que conecta un conjunto de pa铆ses que cuentan nada menos que con el 75% de las reservas mundiales de petr贸leo.

No obstante un s铆ntoma complementario de la insostenibilidad e inviabilidad de este recurso energ茅tico (tambi茅n alimentario y de materias primas) para una econom铆a China en crecimiento constante, es el hecho de que a pesar de esas importaciones galopantes de petr贸leo la aportaci贸n de esta fuente energ茅tica al consumo nacional de China se mantuvo estable en una quinta parte del total entre 1996-2016. Contin煤a siendo a煤n m谩s determinante, y no menos contaminante, el consumo de carb贸n. Un recurso en el que China entre 2005-2015 habr铆a multiplicado por diez sus importaciones hasta 204 millones de toneladas.

Pero, aun as铆, China es ya 鈥揾oy por hoy鈥 el mayor importador de petr贸leo a escala mundial. Desbancando a Estados Unidos en este dudoso p贸dium y contando cada vez m谩s en la agenda de negocios de la OPEP.

Como bien concluye Ian Morris en un muy extenso ensayo hist贸rico, la ampliaci贸n a Asia del modelo de producci贸n y consumo occidental choca inexcusablemente con serios l铆mites: 鈥渘o hay bastante petr贸leo, carb贸n, gas y uranio en el mundo para que miles de millones de personas consuman esos millones de calor铆as diarias鈥.

Adem谩s de ser insostenible a escala planetaria, se convierte en materialmente imposible clonar a la escala de China lo que s铆 fue posible para el ascenso industrialista y globalizador de japoneses o coreanos. Debido, sencillamente, a una cuesti贸n de escala.

Pero no nos hagamos trampas al solitario. Cierto es que China no puede replicar el modelo de despilfarro de los pa铆ses capitalistas m谩s ricos, pero estos no pueden continuar presumiendo de su arbitrario privilegio exorbitante de ser los 煤nicos que pueden consumir energ铆as primarias por encima de sus biocapacidades y de sus recursos no renovables.

Porque actuando as铆, all铆 y aqu铆 (bajo la batuta de las empresas globales), el actual ritmo de emisiones de carbono asociado a esos consumos, provocar谩 para el a帽o 2060 un aumento de temperaturas incompatible con que los humanos conservemos alg煤n tipo de civilizaci贸n.

[Tomado de https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2021/02/07/china_del_opio_petroleo_116093_2003.html.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com