November 22, 2022
De parte de Nodo50
208 puntos de vista

Alberto Cruz

CEPRID

El XX Congreso del Partido Comunista de China, celebrado a mediados de octubre, termin贸 con la aplastante derrota de los neoliberales y partidarios de un compromiso con Occidente. En un mensaje claro y directo, la expulsi贸n de Hu Jintao del pleno final, en directo y retransmitido a toda la galaxia, ha dejado claro que China no solo no va a retroceder ante los ataques occidentales, sino que est谩 dispuesta a contraatacar. Un contraataque que tiene varias vertientes y un eje principal: Taiw谩n. Porque lo que se va conociendo de qu茅 pas贸 en el congreso que conllev贸 a lo anterior tiene que ver con Taiw谩n y el intento de ese sector vinculado a Jintao de mantener el statu quo con EEUU, algo inaceptable para la nueva direcci贸n tras la provocaci贸n abierta que supuso la visita de la abuela Pelosi a la isla.

Estamos asistiendo al final de la “era Deng” en China. Un final a煤n lento, pero inexorable. Deng, all谩 en un lejano 1981, dijo que hab铆a que iniciar un nuevo camino en China “sin teor铆a”, es decir, relegando -nunca se pudo eliminar del todo- el marxismo. Sus sucesores, Jiang Zemin y Hu Jintao, lo aplicaron al pie de la letra, ampliando r谩pidamente el papel del mercado en la econom铆a interna e impulsando ese movimiento con una postura en pol铆tica exterior que engarzaba a China con el “orden econ贸mico y pol铆tico” mundial que hegemonizaba EEUU. Es decir, se subordinaba la soberan铆a de China al crecimiento econ贸mico.

Jiang tiene 96 a帽os y ya no es nada m谩s que un antiguo dirigente sin peso en el Partido; Hu tiene 80 a帽os y es cierto que tiene problemas graves de salud, como han dicho los chinos, y que esa fue una de las razones para “ayudarle” a dejar el pleno. Pero tambi茅n lo es que a煤n conservaba un importante papel en el Partido con un alto n煤mero de ac贸litos pro-occidentales. Y ese papel lo intent贸 ejercer, hasta el punto de saltar la l铆nea roja actual de China: Taiw谩n.

Si hay que creer lo que dicen los chinos, y para eso hay que leer a los chinos y no a los occidentales, Hu y los suyos pelearon hasta el 煤ltimo momento en un aspecto crucial: que no apareciese en el documento final del XX Congreso la expresi贸n “no renunciamos a la fuerza” como 煤ltimo recurso para recuperar Taiw谩n con el argumento de que “China no hace guerras en su territorio y a su pueblo鈥. Su intervenci贸n en el congreso fue tambi茅n que hab铆a que mantener “buenas relaciones con EEUU para mantener la senda del crecimiento econ贸mico”. Un discurso rancio tras lo ocurrido en estos cinco a帽os desde el anterior congreso, con aranceles, sanciones, presiones y provocaciones constantes (AUKUS, QUAD, etc.) y en unos momentos en los que, adem谩s, no solo EEUU sino el Occidente colectivo est谩n en regresi贸n pol铆tica, econ贸mica y geoestrat茅gica.

No solo eso. Tambi茅n se ha acusado a ese sector de ser el responsable, por su laxa pol铆tica neoliberal y de dejar hacer a los capitalistas chinos, de la crisis inmobiliaria que se desat贸 en China hace un a帽o y que a煤n se est谩 resolviendo. El Estado oblig贸 a las inmobiliarias en apuros a ceder las viviendas construidas a los ayuntamientos, estos impusieron unos precios m谩ximos -introduciendo importantes descuentos al precio inicial y obligando a recortar las tasas hipiotecarias- y se ha logrado abaratar sustancialmente el coste que la ciudadan铆a china reserva para gastos de alojamiento en 51 de las 70 principales ciudades chinas en poblaci贸n.

Por eso hay que centrarse en otros elementos: la nueva direcci贸n de China est谩 compuesta por personalidades que a lo largo de su trayectoria han mostrado firmeza de principios y, sobre todo, “capacidad de resistir a los pa铆ses occidentales bajo la presi贸n de las sanciones”. Esto es determinante.

Se ha puesto fin a los gobiernos pragm谩ticos y no ideol贸gicos, se ha puesto fin a los acomodaticios y complacientes con Occidente aunque este Occidente agrediese a China. Punto final. China, tras el XX Congreso del PCCh, deja claro que no busca el conflicto -como es su postura tradicional-, pero que no lo rehuye si se le impone.

Y como era m谩s que previsible, Occidente est谩 en estado de choque. Por varias razones: la primera, por el tercer mandato de Xi, a quien ya se califica de “dictador de por vida”, de “nuevo emperador” y cosas as铆; porque “no hay reformadores econ贸micos en la nueva direcci贸n”, y porque, en consecuencia, “la nueva configuraci贸n pol铆tica implica m谩s solidaridad al m谩s alto nivel, lo que puede conducir a una ejecuci贸n de pol铆ticas m谩s efectiva y a cambios en las posturas pol铆ticas actuales”.
Hay que tener en cuenta que cuando Occidente critica algo, ese algo debe entenderse como un cumplido involuntario de lo que se critica y aqu铆 tenemos una nueva evidencia: se est谩 reconociendo que hab铆a fuerzas en el interior del PCCh favorables a las posiciones occidentales. Se est谩 reconociendo, por lo tanto, que lo que ha ocurrido en la sesi贸n de clausura del XX Congreso era inevitable seg煤n est谩 el mundo.

La influencia del pensamiento marxista

Este fue el ep铆logo de algo que ya se hab铆a intuido desde el momento en que se conocieron los documentos que se iban a discutir y a aprobar en esta crucial cita. China ya no est谩 “erguida”, como se afirmaba en el XIX Congreso, sino en una posici贸n en la que “la influencia internacional, el atractivo y el poder de China para dar forma al mundo han aumentado significativamente”, como dijo Xi en su discurso. No es hablar por hablar: en el tiempo transcurrido entre un congreso y otro, cinco a帽os, China ha enfrentado un aluvi贸n de ataques pol铆ticos, aranceles, sanciones financieras y restricciones comerciales por parte del Occidente colectivo que no solo no han doblegado al pa铆s, sino que lo han hecho m谩s fuerte. Mucho m谩s fuerte.

Todas las monsergas habituales de los medios de propaganda occidentales se han visto hechas a帽icos. Xi Jinping, y el resto de dirigentes, tienen muy claro qu茅 est谩 pasando y qu茅 hacer. “Mejorar nuestra capacidad de contrarrestar las sanciones extranjeras” es una de esas cosas, con lo que se da por hecho que no solo se mantendr谩 esa pr谩ctica “democr谩tica” occidental, sino que se aumentar谩. Junto a ello, “acelerar el progreso tecnol贸gico y la autosuficiencia”. Esto significa que hay un nuevo enfoque en la ciencia y en la educaci贸n para reducir, cuando menos, porque el objetivo es ser autosuficientes, la dependencia de la tecnolog铆a occidental.

Y c贸mo hacerlo: la palabra “socialismo” aparece reiteradamente, aunque con el consabido a帽adido de “con caracter铆sticas chinas”, y lo hace en un marco donde “pueblo” y “desarrollo” se complementan. Por el contrario, y siempre comparando con el XIX Congreso, las referencias a “econom铆a de mercado” y “reforma” han disminuido. Es un s铆ntoma claro de que eso de “prosperidad com煤n” establecida en el XIV Plan Quinquenal de 2020 va en serio y que el objetivo de redistribuci贸n del ingreso y de la riqueza va m谩s all谩 del plan quinquenal.

Es decir, lo adoptado en el congreso tiene unos precedentes que se han venido desarrollando estos cinco a帽os transcurridos desde el XIX Congreso y que tienen como eje el indudable peso que tiene la influencia del pensamiento marxista (incluso los chinos se atreven a ir un poco m谩s all谩 hablando de marxismo-leninismo) en las decisiones que se est谩n tomando.

Como todo lo que se refiere a China, hay que huir de la dicotom铆a cl谩sica occidental de o yo o contra m铆 o del blanco y del negro, al igual que no se puede aceptar acr铆ticamente todo lo que llega de China. Es decir, no se puede, ni se debe, considerar a China como el faro revolucionario mundial al mismo tiempo que no se puede sostener que es un pa铆s capitalista m谩s. Y hay mucha gente supuestamente “progre” que se sit煤a, sobre todo, en la segunda posici贸n porque sus an谩lisis est谩n trufados de otros previos realizados por occidentales, siguiendo los par谩metros occidentales.

Si en Occidente el marxismo se considera muerto, no digamos uno de sus conceptos cl谩sicos, la lucha de clases. Sin embargo, la lucha de clases en China nunca ha desaparecido y ahora se est谩 viendo de forma mucho m谩s clara. Para Occidente, la “desaceleraci贸n econ贸mica” de China es presentada como el principio del fin del intento chino de ser alguien en el mundo. Acostumbrados a que el “jard铆n occidental”(Borrell dixit) se regaba con “la f谩brica del mundo” se encuentran, de repente, con que ya no es as铆. No es solo la crisis de Ucrania, que tambi茅n; no son solo las agresiones “democr谩ticas” occidentales en forma de sanciones, que tambi茅n. Son las decisiones pol铆ticas adoptadas por China y puestas en el papel en 2020 cuando se aprob贸 el XIV Plan Quinquenal y que se sancionan en las resoluciones de este congreso crucial. Y entonces se llega a la conclusi贸n de que la tan tra铆da y llevada “desaceleraci贸n”, como sostiene Occidente 鈥 aunque no sea tal, porque China sigue creciendo mientras Occidente entra en recesi贸n -, tiene mucho que ver con el aumento de la intervenci贸n estatal en la econom铆a. Justo la ant铆tesis del capitalismo occidental.

Reforzamiento de lo p煤blico sobre lo privado

En este XX Congreso se ha reforzado el control de lo p煤blico sobre lo privado y se ha enfatizado la redistribuci贸n de la riqueza. Los analistas occidentales ya est谩n diciendo que esto va a provocar una “ca铆da de la confianza empresarial que reducir谩 la inversi贸n privada”, que “decae el atractivo para los inversores extranjeros” y que “las 茅lites empresariales est谩n asustadas por la campa帽a anticorrupci贸n por la naturaleza arbitraria de un sistema judicial controlado por el partido comunista”. Los occidentales nunca hacen lo m谩s m铆nimo por comprender otro pensamiento que no sea el suyo, otra cultura que no sea la suya, y la china es milenaria: hay un dicho que dice que “es mejor ofender a unos pocos que no defraudar a miles”. Occidente estar谩 ofendido, los casi 1.500 millones de chinos seguro que no.

Un ejemplo gr谩fico: Forbes public贸 un poco antes del XX Congreso un informe sobre la riqueza en China (1) en el que se dice que 79 de las 100 personas m谩s ricas de China tuvieron una ca铆da significativa en su riqueza. Forbes la califica con asombro de 鈥渓a mayor ca铆da de riqueza de los multimillonarios en China en los 煤ltimos 24 a帽os鈥. 驴La causa? Indica varias, pero la fundamental es que el Estado cada vez est谩 apretando m谩s las clavijas a los ricos (el el caso de Alibaba como paradigma) en aras de su pol铆tica de 鈥減rosperidad com煤n鈥.

Lo que Occidente considera “obst谩culos para la prosperidad”, es decir el libre mercado como la 煤nica herramienta -a pesar de los desastres que ha generado y est谩 generando-, es lo que realmente funciona, y muchos pa铆ses del llamado Sur Global ven que el secreto del crecimiento chino est谩 siendo el s贸lido control de las fuerzas del mercado por parte del Estado. Este XX Congreso ha sancionado la visi贸n marxista de un mayor control del Partido sobre el sector privado, la expansi贸n del papel de las empresas estatales y la b煤squeda de la “propiedad com煤n” ya esbozada en el XIV Plan Quinquenal a trav茅s de la redistribuci贸n de la riqueza. Y aqu铆 Xi Jinping ha jugado un importante papel.

El objetivo es “la transformaci贸n de China en un gran y moderno pa铆s socialista en todos los aspectos”, y ese objetivo tiene dos etapas: la primera ya se est谩 recorriendo y terminar谩 en 2035 y la segunda comenzar谩 entonces y terminar谩 en 2049. Por lo que se lee en los documentos, esta “modernizaci贸n con caracter铆sticas chinas” aprovecha la globalizaci贸n, s铆, pero desecha los “subproductos perversos asociados con los modos occidentales de modernizaci贸n: la hegemon铆a y la colonizaci贸n”.

Para ello, se pone el 茅nfasis no en el crecimiento econ贸mico al estilo occidental, a cualquier costo, sobre todo el social, sino en el “crecimiento cualitativo”, “igualando los ingresos de los diferentes grupos de la poblaci贸n y elevando las 谩reas rurales a los est谩ndares del estilo de vida urbano teniendo en cuenta la preservaci贸n del medio ambiente”. Es un hecho que el nivel de vida del medio rural casi se ha duplicado en los 煤ltimos diez a帽os, adem谩s de eliminar la pobreza absoluta del pa铆s, asentada b谩sicamente en el mundo rural.

Incluso el tema de la corrupci贸n se abord贸 sin complejos al reconocer sin tapujos que “exist铆an graves amenazas ocultas al interior del partido, del pa铆s y de las fuerzas armadas” de car谩cter corrupto. Eliminar estos elementos da帽inos dentro del PCCh est谩 siendo determinante para la renovada confianza en el PCCh a nivel social. La corrupci贸n fue una de las lacras del PCUS y una de las razones de la descomposici贸n moral y social que llev贸 a la desaparici贸n de la URSS.

La geopol铆tica china

De este congreso salen muchas cosas relevantes, una de ellas es la importancia de la geopol铆tica y el compromiso de China de contribuir a la creaci贸n de “un sistema internacional m谩s equitativo y justo”, con lo que da por hecho que ahora no lo hay -y que es a lo que se aferra con desesperaci贸n un Occidente moribundo-. China defiende el derecho internacional, y no eso de “orden basado en reglas” occidental, y por ello es el principal pa铆s en defender el multilateralismo lo que, a su vez, le ha granjeado un mayor carisma e influencia internacional.

Una de esas cosas relevantes es que en este congreso se ha vuelto a resaltar la “asociaci贸n estrat茅gica integral de coordinaci贸n entre China y Rusia en la nueva era”, lo que en estos momentos clave para el mundo como consecuencia de la guerra de EEUU-OTAN contra Rusia adquiere una importancia a帽adida a pesar de las consabidas referencias a que “las relaciones entre China y EEUU se adhieran a la direcci贸n correcta de los tres principios de respeto mutuo, coexistencia pac铆fica y cooperaci贸n de beneficio mutuo” y a algo parecido respecto a la UE. Algo que, al menos en estos momentos, es m谩s un deseo que una realidad por el comportamiento occidental.

La conclusi贸n es l贸gica: “Frente a la contenci贸n externa, las sanciones, la supresi贸n y la interferencia irrazonable hemos lanzado una lucha de ojo por ojo firme y poderosa”. Es decir, que soberan铆a nacional, desarrollo y seguridad van unidos de manera inexorable. China ya no se calla.

China tiene claro que vienen tiempos turbulentos porque Occidente se resiste a perder su hegemon铆a matando, pero tambi茅n que las fuerzas del cambio hist贸rico est谩n impulsando a muchos pa铆ses, y no solo a China, a ir hacia adelante abandonando el camino occidental. El reciente caso de Arabia Saudita queriendo unirse a los BRICS es la pen煤ltima prueba de ello. O el que pa铆ses como Egipto, Pakist谩n, Siria, Guyana, Malasia o la Organizaci贸n para la Unidad Africana no se hayan dirigido al “jard铆n occidental” sino a China para aplicar su m茅todo de erradicaci贸n de la pobreza extrema dice bastante de por d贸nde van las cosas.

Nota

(1) https://www.forbes.com/consent/?toURL=https://www.forbes.com/lists/china-billionaires

Alberto Cruz es periodista, polit贸logo y escritor. Su nuevo libro es 鈥淟as brujas de la noche. El 46 Regimiento 鈥淭aman鈥 de aviadoras sovi茅ticas en la II Guerra Mundial鈥, editado por La Ca铆da con la colaboraci贸n del CEPRID y que va por la tercera edici贸n. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org Tambi茅n se puede encontrar en librer铆as.

albercruz@eresmas.com




Fuente: Nodo50.org