October 24, 2021
De parte de La Haine
246 puntos de vista


El debate ya es abierto, por m谩s que desde sectores de la pretendida izquierda -y bajo las supuestas banderas obreristas- se trate de desprestigiar y situ谩ndose donde siempre, en el poder hegem贸nico occidental: en China hay un giro anticapitalista evidente producto de una “profunda revoluci贸n” que se enmarca en el objetivo, dise帽ado en el XIV Plan Quinquenal (octubre de 2020), de lograr una “prosperidad comun” para el a帽o 2035.

Guste o no, los acontecimientos pol铆ticos en China no dejan de ser portada en los medios financieros capitalistas desde que en noviembre del a帽o pasado se iniciase lo que ha sido denominado como “represi贸n” de los grandes capitalistas, un movimiento que se inici贸 cuando se detuvo la oferta p煤blica de adquisici贸n de acciones del Grupo Ant, propiedad del multimillonario Jack Ma y “el brazo financiero” de su gran emporio Alibaba (1). Ni siquiera el (casi) todo poderoso Wall Street fue consciente en ese momento, pese a fruncir el ce帽o y hacer las cr铆ticas acostumbradas de “represi贸n comunista”, de lo que conllevaba. Pero luego ocurri贸 otro tanto con otras grandes empresas, tanto de tecnolog铆a financiera como de transporte, y se lleg贸 a la educaci贸n, a la tecnolog铆a de entretenimiento y a la construcci贸n. Y el p谩nico se desat贸 por completo.

El pen煤ltimo movimiento, porque el 煤ltimo est谩 a煤n por llegar, es el tema de la especulaci贸n inmobiliaria que representa China Evergrande y c贸mo lo ha enfrentado el gobierno, en las ant铆podas de lo que hizo en su momento el capitalismo con la crisis de Lehman Brothers. El capitalismo occidental se relam铆a con lo que iba a ser “el momento Lehman Brothers de China”, el golpe definitivo a los chinos y su empuje geopol铆tico. Pero no, China ha demostrado que se puede actuar de otra forma porque la diferencia entre el caso de Lehman Brothers, que gener贸 la crisis capitalista de 2008 (de la que a煤n no se ha salido, y que se suma a la generada ahora por el COVID-19), es que en China hay un Estado y en Occidente ha sido destruido por el neoliberalismo.

En China se evit贸 el tsunami de 2008 con medidas econ贸micas impulsadas por el Estado (construcci贸n de casas, infraestructuras…) para evitar costes sociales y abordar el desempleo que se podr铆a haber producido de no actuar as铆 puesto que todo el sistema econ贸mico basado en la producci贸n de bienes para la exportaci贸n qued贸 casi paralizado por la crisis occidental. Todo eso sirvi贸 para la poblaci贸n china (hay que comparar esta actuaci贸n, pensada para la gente, con el desprop贸sito occidental que conllev贸 un significativo incremento del paro y de las privatizaciones). Pero eso tuvo un coste que reforz贸 el capital especulativo, sobre todo del ladrillo, porque estas medidas, si se quiere de emergencia, terminaron fortaleciendo el capitalismo chino al tiempo que terminaron salvando al capitalismo occidental.

Ya ha pasado m谩s de un mes desde que “la crisis de Evergrande” parec铆a que se iba a llevar por delante la “amenaza” china pero no solo no ha sido as铆, sino que el gobierno la ha utilizado para afrontar uno de los grandes retos lanzados en el XIV Plan Quinquenal y que, en el lenguaje chino, ha sido llamado “abordar las tres grandes monta帽as”: educaci贸n, vivienda y sanidad. Son los tres grandes retos para lograr la “prosperidad com煤n”, en gran objetivo proclamado hace un a帽o y que se espera lograr en 2035.

Si a la educaci贸n privada ya le dio un golpe importante a principios de este a帽o (aunque a煤n no se abordado su modificaci贸n definitiva), ahora llega el turno de la vivienda. Por que utilizando la crisis, ya se ha dicho algo que deber铆a tenerse en cuenta en otros par谩metros fuera de China: “la vivienda es para vivir, no para especular”. Es decir, el gobierno chino va a actuar, pero no en inter茅s de los grandes capitalistas de Evergrande sino de la gente. Eso se va a traducir, se est谩 traduciendo ya, en que muchas de las viviendas vac铆as ya construidas van a ser viviendas sociales y a incentivar a la empresa a que las venda mucho m谩s baratas. Eso ya se puede cuantificar porque desde que se hizo ese anuncio supersensato, aunque parece que solo all铆, de que “la vivienda es para vivir, no para especular”, el precio ya ha bajado entre un 28% y un 52% dependiendo de la zona. Pero eso no afecta solo a las casas de Evergrande, sino en general. El Estado est谩 interviniendo en los precios y no “el mercado”. Otro ejemplo: por ley, los alquileres no pueden incrementarse m谩s del 5% anual. Por dar un dato, en Espa帽a el precio medio del alquiler entre abril y septiembre de este a帽o fue del 4’3%, es decir, en medio a帽o lo mismo casi que en todo el a帽o en China. Y sin los l铆mites m谩ximos que all铆 s铆 se imponen.

Curiosamente, “no es eso lo que el mercado quiere escuchar”, como se queja Bloomberg. Y se critica que se est茅 pagando a los acreedores locales de Evergrande “mientras que los acreedores extraterritoriales est谩n en el limbo”. 驴Y cu谩les son algunos de esos acreedores extraterritoriales? Pues nada menos que BlackRock o HSBC. O Blackstone, que se oli贸 la tostada y se deshizo de la pr谩ctica totalidad de sus bonos en Evergrande.

Wall Street ahora est谩 rabiando porque habla de “nacionalizaci贸n suave” de Evergrande porque se preocupa de los locales y no de los extranjeros (Reuters, 20 de octubre) y porque el gobierno provincial de Guangdong ha suspendido un acuerdo de venta de una compa帽铆a subsidiaria de Evergrande (Servicios Propiedad de Evergrande) porque no ve clara la operaci贸n. Porque esta es la clave: no es la empresa, o sea, los empresarios privados, quienes supervisan la situaci贸n sino los gobiernos, en este caso, el local de Guangdong donde est谩 situada esa subsidiaria. Supongo que no hace falta decir que el gobierno es Partido Comunista de China. Porque el gobierno, o sea, el PCCh, ha dado instrucciones a los gobiernos locales para mitigar las consecuencias sociales y econ贸micas, como que las empresas estatales y municipales se hagan cargo de todas las propiedades locales de Evergrande para ponerlas a disposici贸n de la gente.

Por cierto, los temores de Wall Street sobre “nacionalizaci贸n suave” no son nuevos porque ya fue anunciado por el gobierno chino: Evergrande es capaz de salir de su situaci贸n sin ayudas, ella misma, pero si eso no fuese as铆 se impulsar铆a una nacionalizaci贸n, la empresa ser铆a dividida en sectores y se dar铆a, as铆, un nuevo golpe al capitalismo chino tras los que ya se han dado (y los que a煤n se dar谩n). A煤n no se ha llegado a eso porque Evergrande, respaldada en ello por el gobierno, est谩 luchando por salir de la crisis por sus propios medios. Pero esa posibilidad siempre est谩 ah铆, presente y anunciada. Porque lo que no se sabe en Occidente, o se oculta, es que en China es el Estado el propietario de los terrenos donde se construye y los alquila a los promotores de vivienda por per铆odos de tiempo fijos. Por lo tanto, lo que hace es recuperar esa tierra con todo lo que contiene, aunque compensando a la empresa en funci贸n del tiempo que falte para el fin del alquiler.

En Occidente ya saben que el capitalismo chino est谩 en dificultades porque el Partido Comunista as铆 lo ha querido, porque el gobierno ha decidido combatir el peligro de los gigantes financieros, un peligro que podr铆a, condicional, trastocar el camino hacia esa “sociedad moderadamente pr贸spera”, hacia esa “prosperidad com煤n” que se anunci贸 en el XIV Plan Quinquenal. De ah铆 parte todo. Lo que estamos viendo es otra muestra m谩s de c贸mo se est谩 segando la hierba debajo de los pies de los partidarios de un sistema financiero que se miran en el espejo occidental, ultraespeculativo y desregulado. Por eso en China se habla de “profunda revoluci贸n”.

Este es el quid de la cuesti贸n: en China la “prosperidad com煤n” est谩 por encima de los acreedores extranjeros, en Occidente es al rev茅s. Porque la diferencia entre Lehman y Evergrande es como el agua y el aceite, el primero operaba en “el mercado libre”, donde el Estado es inexistente, y el segundo en uno regulado donde el Estado es quien decide.

El retorno al pueblo…

Es evidente que hay un retorno del capitalismo a las personas, de una transformaci贸n econ贸mica de treinta a帽os centrada en el capital a una que en los 煤ltimos diez a帽os ha ido mirando a las personas y que ahora se comienza a centrar en ellas de cara a ese 2035. Eso es la “profunda revoluci贸n”, una especie de vuelta a la intenci贸n original del PCCh, como recog铆a el “Diario del Pueblo” en su edici贸n china el 1 de septiembre: “hay que combatir el caos del gran capital (…) porque el mercado de capitales ya no puede convertirse en un para铆so para que los capitalistas se enriquezcan de la noche a la ma帽ana (…) y la opini贸n p煤blica ya no estar谩 en posici贸n de adorar cultura occidental”. Y un dato muy a tener en cuenta de este art铆culo: “Si China conf铆a en los capitalistas para luchar contra el imperialismo estadounidense podr铆a sufrir la misma suerte que la Uni贸n Sovi茅tica”.

El “Diario del Pueblo” es el 贸rgano oficial del Partido Comunista, por lo que hay que tener en cuenta lo que en 茅l se publica. Por lo tanto, ese art铆culo de lo que est谩 hablando es de que hay una nueva era en China y que la etapa de Deng Xiaoping de “no importa si el gato es negro o blanco, sino que cace ratones” est谩 comenzando a pasar a la historia.

En sentido estricto, la etapa Deng (1980-2000) fue como el trampol铆n oficial hacia una Nueva Pol铆tica Econ贸mica al estilo leninista, es decir, donde la “etapa primaria del socialismo” requer铆a mercados y capital privado para crecer. Pero, al contrario que la NEP de Lenin, lo que se hizo fue dar carta blanca al capital privado y al mercado.

En el a帽o 2000, un a帽o despu茅s de la muerte de Deng, China se uni贸 a la Organizaci贸n Mundial del Comercio con el benepl谩cito occidental, sobre todo de EEUU, entusiasmados por el auge del capitalismo chino. Pero, a partir de ah铆, se inici贸 un cambio que est谩 cristalizando ahora: en 2003, con Hu Jintao en la secretar铆a general del PCCh, se inici贸 una t铆mida vuelta a los or铆genes hablando de “socialismo cient铆fico”, de bienestar social y de “sociedad socialista armoniosa” que, curiosamente, fue interpretada por Occidente como reforzamiento del capitalismo chino y una mayor liberalizaci贸n pol铆tica.

Y a Hu le sucedi贸 Xi Jinping y lo que se hab铆a iniciado de forma t铆mida, adquiri贸 velocidad. Hasta llegar a lo de ahora y que conmociona a todo el capitalismo occidental aunque ya en 2017 se sentaron las bases s贸lidas para ello. Ese a帽o fue el del XIX Congreso del PCCh y lo que se aprob贸 est谩 en el origen de todo lo de hoy y que se desarrolla en el XIV Plan Quinquenal. Entre otras cosas, muy simplificado todo y resumido, ese congreso dijo que el PCCh debe optar por un enfoque centrado en las personas para el bienestar p煤blico; mejorar los medios de vida y bienestar de las personas como objetivo principal; practicar los valores fundamentales socialistas, incluido el marxismo, comunismo y socialismo con caracter铆sticas chinas, y mejorar la disciplina en el Partido.

O sea, una mayor ideologizaci贸n y sentido de lo colectivo. Puede que en Occidente se pensase que esto no est谩 mal, a excepci贸n de lo 煤ltimo, puesto que es un discurso que tambi茅n se usa aunque no se practique. La diferencia es que en China van en serio a practicarlo y que el 煤ltimo punto es crucial porque se a帽ad铆a: “el an谩lisis de Marx y Engels de los contradicciones en la sociedad capitalista no est谩 desactualizado, ni la visi贸n materialista hist贸rica de que el capitalismo est谩 destinado a morir y el socialismo est谩 destinado a ganar. (…) La raz贸n fundamental por la que algunos de nuestros camaradas tienen ideales y creencias vacilantes es que sus puntos de vista carecen de una firme base en el materialismo hist贸rico”.

En otras palabras, China se est谩 deshaciendo del capitalismo compulsivo al estilo occidental (capitalismo financiero improductivo, desestabilizador, monopolista) para construir capital social y girar hacia una direcci贸n m谩s estatal de la econom铆a (una NEP leninista). China no se deshace del capitalismo, al menos por ahora, pero s铆 establece l铆mites cada vez m谩s estrictos para los capitalistas y siempre en funci贸n de los intereses del Estado. Eso incluye, c贸mo no, al capital extranjero. Por eso el capitalismo occidental est谩 en estado de choque, con una bajada repentina de su flujo sangu铆neo por las medidas chinas.

…sin olvidar el pasado

El discurso oficial en la China de hoy est谩, tambi茅n, mirando al pasado. Al pasado mao铆sta. El t茅rmino “prosperidad com煤n” se utiliz贸 por primera vez en 1953 y con 茅l se identificaba al socialismo entre los campesinos. Luego fue un concepto utilizado, a su manera, por Deng enfatizando que la “prosperidad com煤n” se pod铆a lograr cuando ciertas regiones (las Zonas Econ贸micas Especiales) y personas se enriqueciesen primero como medios para enriquecer a todos.

El dilema, desde fuera de China, est谩 en saber si la interpretaci贸n que se da ahora a la “prosperidad com煤n” tiene la connotaci贸n mao铆sta o no. Por ahora no se puede concretar que sea la versi贸n mao铆sta, pero lo que est谩 claro es que tampoco es la de Deng.

En China siempre hay experiencias piloto de casi todo: Al igual que hicieron con las ZEE, ahora lo est谩n haciendo con el yuan digital (en algunas ciudades) y -lo desconocido- con la “prosperidad com煤n”. En este caso se est谩 haciendo en la provincia de Zhejiang (60 millones de habitantes), justo al sur de Shanghai, y las 谩reas donde se est谩 trabajando son: reducir el coste de las necesidades b谩sicas, con una focalizaci贸n directa en la desigualdad; construcci贸n de viviendas sociales; mayor gasto en servicios sociales (por el gobierno local que, a su vez, incentiva -Occidente dice que se obliga- a los millonarios locales a que hagan donaciones); resaltar el valor de lo colectivo sobre lo individual; pr茅stamos a bajo inter茅s para los sectores m谩s pobres de la sociedad; impulso a las infraestructuras por parte de las empresas estatales y locales; reducci贸n de las tiendas de lujo e incentivaci贸n de las locales (peque帽o comercio)…

Algunas de estas cosas no tendr铆an por qu茅 chirriar en los o铆dos occidentales, pero en conjunto es lo opuesto al capitalismo occidental. Porque, por ejemplo, si los trabajadores pueden comprar viviendas p煤blicas baratas (las viviendas sociales) 驴por qu茅 van a comprar viviendas caras?. Desaparece el factor especulaci贸n, sin la menor duda. Porque, en t茅rminos marxistas, si las casas no tienen valor de uso (es decir, no se venden), l贸gicamente no tienen valor de cambio (quedan inhabitadas y sus precios bajan hasta hacer insostenible su posesi贸n).

En China se ha venido actuando casi como en Occidente, con la diferencia que ahora se est谩 actuando a la inversa. Tambi茅n hubo una 茅poca (sobre todo mientras existi贸 la URSS) en la que Occidente sol铆a construir viviendas p煤blicas, pero tras la desaparici贸n de ese peligroso espejo dej贸 de hacerlo por aquello del “mercado libre” y de “los flujos del mercado”. Ahora, como consecuencia de no haber salido a煤n de la crisis de 2008, acentuada por la del COVID-19, se vuelve a hablar t铆midamente de ello pero poniendo el calificativo de “temporal”. O sea, para capear el temporal. Y esto es importante. Porque en China no es una medida temporal sino permanente y si funciona eso de la “prosperidad com煤n” (y por eso es importante la experiencia piloto de Zhejiang) ser谩 un espejo importante donde la gente de todo el mundo podr谩 mirarse. Por eso para Occidente la pol铆tica que est谩 siguiendo China es un gran desaf铆o, porque le pone frente al espejo.

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Nota: (1) Alberto Cruz: “China da un giro anticapitalista”, https://lahaine.org/eD3R

www.nodo50.org/ceprid/




Fuente: Lahaine.org