October 22, 2021
De parte de ANRed
198 puntos de vista

El martes 26 de octubre desde las 8 de la ma帽ana el Movimiento de Mujeres Ind铆genas por El Buen Vivir llama a concentrar frente al Juzgado Penal de Esquel (ubicado en Avenida Alvear 523), en el marco de la primer audiencia de la causa contra la mujer mapuche Gloria Colihueque Catriman, integrante de la Lof Colihueque-Catriman, contra quien la fiscal铆a pide cuatro a帽os de prisi贸n por el supuesto delito de 芦amenaza agravada por el uso de arma禄, en el marco de un conflicto territorial que mantiene con un terrateniente y un empresario de Esquel en la zona de Laguna el Martillo, en las cercan铆as del Parque Nacional Los Alerces. Mientras Gloria era injustamente investigada, los empleados de estos empresarios se instalaron en el campo, realizaron modificaciones en el mismo, cambiaron los candados de las tranqueras de acceso y le comunicaron que si quiere recorrer su campo, tiene que pedirles permiso a ellos, encerrando a Gloria y su familia en su propio campo. 芦Quieren despojar del derecho de territorio a nuestra lamgen para llevar adelante proyectos extractivistas芦, sostienen desde el movimiento. Por ANRed.


As铆 lo comunic贸 el Movimiento de Mujeres Ind铆genas por El Buen Vivir: 芦en la provincia de Chubut los terratenientes organizados de la Sociedad Rural no s贸lo nos quitan territorio. Tambi茅n son administradores de las instituciones y, adem谩s, desde sus cargos de diputados y senadores han elaborado leyes que han favorecido sus intereses y justificado el despojo ind铆gena禄, denuncian.

芦Esta historia que les vamos a narrar tiene como protagonista a dos mujeres mapuche, madre e hija, y a dos hombres, uno terrateniente, miembro del partido radical, ex funcionario, que ocup贸 el cargo de procurador general y diputado de la provincia por dicho partido, y un empresario de la ciudad de Esquel. 脡stos quieren despojar del derecho de territorio a nuestra lamgen para llevar adelante proyectos extractivistas芦, relatan.

En la misma l铆nea, desde el movimiento agregan: 芦estas dos mujeres de manera tenaz deciden defender la tierra, resguardando el bosque 鈥 se帽alan, con respecto a Gloria y a su madre Isabel Catriman 鈥 Como no han podido desalojarlas, le est谩n inventando causas judiciales al llegar al delirio de acusar a Gloria Colihueque Catriman de amenaza agravada por el uso de arma. Estos hombres que se sienten expuestos y debilitados por la fuerza categ贸rica de 茅stas mujeres mapuche, decididas a defender la vida y el territorio, se sienten amenazados en sus privilegios y en su accionar terricida. No act煤an solos, todo el aparato judicial est谩 de su parte禄, remarcan.

En este marco, convocan a concentrar este martes 26 de octubre desde las 8 de la ma帽ana hasta las 14 en el Juzgado Penal de Esquel (ubicado en Avenida Alvear 523): 芦tememos que una gran injusticia sea la respuesta del Estado ante tanta valent铆a y dignidad de nuestras hermanas. La fiscal铆a pide cuatro a帽os de prisi贸n para nuestra lamngen Gloria. Les pedimos toda la solidaridad, visibilidad y el acompa帽amiento para que nuestra hermana sea absuelta. Las mujeres mapuche no son las que amenazan la vida, son las que la resguardan禄, destacan.

Compartimos la cr贸nica con los antecedentes del conflicto relatados por el medio Gema en marzo de este a帽o:

El inicio del conflicto: 鈥渘os encerraron en nuestro propio campo鈥

En el a帽o 2000 Isabel Catriman, junto con su hijo Hip贸lito Ernesto Colihueque, hacen un acuerdo de palabra con Lucio Freeman para vivir y cuidar sus propios animales en las tierras fiscales que este ten铆a adjudicadas en la zona de Laguna el Martillo (en las cercan铆as del Parque Nacional Los Alerces, Chubut). Durante estas dos d茅cadas, Isabel y su familia fueron diversificando su producci贸n y sus trabajos. No solo aumentaron su hacienda 鈥搇o que les permiti贸 tramitar su propia marca y se帽al鈥, sino que tambi茅n construyeron un corral, armaron la quinta, construyeron una vivienda de madera e hicieron las 鈥渕ejoras鈥 necesarias para habitar en el campo.

Tras fallecer Lucio Freeman las cosas cambiaron. En el mes de febrero del 2020 su hijo, Luciano Freeman, le informa a Isabel que tiene posibles compradores para el campo, y que es muy importante que ella firme unos papeles. Ante esta imposici贸n repentina, Isabel se resisti贸 a firmar el escrito, sabiendo que ella era parte de ese territorio y que nadie ten铆a derechos para sacarla de all铆. Isabel fue interpretando el accionar de Freeman como pr谩ctica de 鈥渢raici贸n y enga帽o鈥. Por lo tanto, Isabel desconfi贸. Esto es as铆 porque la familia de la comunidad entiende que esta fue, y es, una de las estrategias m谩s usuales para obtener las tierras, por la cual los antepasados del Pueblo mapuche han sido despojados y corridos de sus territorios. Las expresiones como 鈥渧endieron el campo con nosotros adentro鈥 o 鈥渘os quer铆an hacer firmar papeles que no sab铆amos que eran鈥 evocan y sintetizan las relaciones asim茅tricas de una historia compartida por el Pueblo Mapuche-Tehuelche.

Isabel Catriman nos relat贸 que en el mes de marzo llegaron a su casa unos se帽ores llamados Alejandro Samame (vicepresidente de la Sociedad Rural de Esquel) y Nahuel Serra (uno de los socios principales de la sociedad denominada 鈥淪ERRA SRL鈥, una empresa distribuidora y mayorista tambi茅n de la localidad de Esquel) diciendo que ese campo les pertenec铆a porque habr铆an comprado los derechos de posesi贸n a Luciano Freeman, hijo del fallecido Lucio Freeman. Desde esa fecha, Isabel y su familia 鈥 compuesta por su hija Gloria y su primo Gregorio Cayulef鈥 est谩n denunciando allanamientos de la polic铆a, prepotencia de los supuestos compradores y tratos violentos de quienes quedaron en el campo como 鈥渃uidadores鈥 de sus intereses.

El 5 de mayo del 2020 鈥 y en plena cuarentena nacional鈥 es la fecha en el almanaque que se帽ala el d铆a en el cual Isabel y su familia 鈥渜uedaron encerrados en su propio campo鈥. Ellos recuerdan que ese d铆a Alejandro Samam茅 y Nahuel Serra se presentaron en la casa de Isabel Catriman junto con un escribano para informarle a la familia que ellos eran 鈥渓os nuevos due帽os鈥 y para dejar cuatro empleados vigilando el lugar. Desde ese momento el devenir habitual en el territorio se vio profundamente alterado por el empe帽o de estos sujetos en quebrantar la determinaci贸n de Isabel y Gregorio (primo de Isabel que vive en el campo hace varios a帽os tras el fallecimiento de Hip贸lito, hijo mayor de Isabel) de permanecer en el lugar. Isabel denuncia que sufre diferentes hostigamientos de parte de esos empleados. Aquel d铆a, esos hombres ingresaron al territorio, instalaron una casilla muy cerca de su casa y dejaron all铆 cuatro empleados con el prop贸sito de 鈥渧igilar鈥 a la familia. En pleno contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio estos privados circulaban libremente por el territorio del Lof obligando a dos personas mayores de 80 y 60 a帽os a quedar acorralados en el medio del bosque. Todos estos privados (Luciano Freeman, en complicidad con Serra y Samam茅) comparten el mismo inter茅s: la firma de Isabel y de su primo cediendo sus derechos.

El conflicto pas贸 a ser tambi茅n una contienda en las formas en que quienes llegaron a instalarse en el territorio de la familia cambiaron los candados de las tranqueras y controlaron los accesos y salidas del lugar designando arbitrariamente qui茅nes pueden entrar y qui茅nes no en el territorio. Isabel reclama y hace p煤blica estas injusticias y exige a la justicia actuar inmediatamente, pero no obtiene respuestas. El litigio por el territorio se inscribe as铆 en el proceso de construcci贸n de una historia que sostiene el espacio de poder del Estado y los empresarios, y el espacio de desigualdad de las comunidades mapuche.

La ilegalidad evidente

El conflicto en Laguna El Martillo, donde se encuentra la Lof Catriman Colihueque, muestra la desigualdad con la que se administran y movilizan ciertas redes y circuitos de poder. Algunos jueces, fuerzas de seguridad y empresarios o terratenientes de la provincia de Chubut parecieran estar actualizando las mismas redes de connivencia que llevaron a cabo el despojo del Pueblo Mapuche desde principios del siglo XX (por ejemplo el desalojo de Boquete Nahuelpan en el a帽o 1937).

Ante las acciones llevadas a cabo por Freeman (hijo), Samame y Serra, se torna evidente la facilidad con la que ciertas pr谩cticas pueden devenir legales 鈥揳 trav茅s de enga帽os, artilugios y violencias鈥 en un Estado que habilita circuitos de 鈥渓egalizaci贸n de enga帽os鈥.

1. El modus operandi de las elites locales:

Quienes est谩n violentando a Isabel, a su primo y a su hija son familias de Esquel que operan impunemente utilizando las oficinas del Estado como despachos personales y atropellando los derechos del Pueblo Mapuche Tehuelche vigentes desde hace varias d茅cadas en nuestro pa铆s. Sorprende que en el a帽o 2021 todav铆a haya una elite que puede ocultarse en las mismas redes ilegales de connivencia.

Al morir su padre, Luciano Freeman public贸 la venta de esas tierras en la inmobiliaria Yag眉e (este 煤ltimo es el apellido de otra familia involucrada en la venta de territorios ind铆genas), a煤n sabiendo que all铆 viv铆a, desde hace 20 a帽os, Isabel y su familia. A esta maniobra se le suma que si bien Isabel Catriman denuncia que los que llegaron con prepotencia a su casa y quienes llevaron a cabo las amenazas verbales a la anciana鈥 grit谩ndole que deb铆a irse porque ellos eran los due帽os鈥 fueron Alejandro Samam茅 y Nahuel Serra, ellos no son quienes figuran ante el IAC como compradores.  Estos optaron por realizar la transacci贸n a nombre de otras personas 鈥 una persona con domicilio en Buenos Aires, la madre de uno de ellos y la hermana de otro鈥.

Los tres sujetos presentan ante el  IAC una escritura que hicieron en la escriban铆a Lagos-Mac Karthy la cual los 鈥渁vala鈥 como adjudicatarios del territorio de Isabel. El IAC, sin ning煤n tipo de requerimientos y obligaciones legales, los autoriz贸. Es decir, en una misma resoluci贸n de tracto abreviado aceptan la sesi贸n en vida que hab铆a hecho Lucio Freeman a Luciano Freeman y, a su vez, en la misma resoluci贸n/ adjudicaci贸n aceptan una sesi贸n que Luciano habr铆a recibido en vida, antes de fallecer su padre a estas tres personas. En otras palabras, esta instituci贸n no s贸lo toma como v谩lida la escritura hecha en la escriban铆a p煤blica de Lagos, sino que adem谩s emite un acto administrativo que es una resoluci贸n.

La abogada de Isabel Catriman present贸 el pedido de nulidad de esa resoluci贸n, pero el presidente del IAC, M谩ximo P茅rez Cat谩n, contesta que ellos no tienen acreditado que Isabel Catriman haya sido real ocupante al momento de la inspecci贸n. Al chequear la fecha de esa inspecci贸n, seg煤n consta en el expediente, se hace evidente que el inspector oculta la posesi贸n de Isabel 鈥揺n ese entonces la 煤nica poseedora de mejoras, animales y adelantos en el territorio鈥, ya que solo constata la posesi贸n de Freeman, quien nunca vivi贸 en el campo. A pesar de ser Isabel la ocupante real del territorio, el inspector tambi茅n podr铆a haber decidido plantear una co-posesi贸n pero tampoco lo hizo (en la ley de tierras fiscales de la provincia existe la figura de co-posesi贸n de las tierras fiscales). En el a帽o de la inspecci贸n no solo viv铆a Isabel Catriman en el territorio sino tambi茅n su hijo Hip贸lito.

En esa supuesta inspecci贸n del IAC no solo se desconoci贸 que la familia Catriman-Colihueque era ocupante del territorio durante todo el a帽o, sino tambi茅n que Freeman no resid铆a all铆. Si bien era adjudicatario de tierra por una mensura, su lugar de residencia 鈥揹omicilio real鈥 estaba ubicado en otro lado.

2. Polic铆as, fiscales y jueces:

El 6 de marzo del 2020 es cuando llegan a la casa de Isabel para amenazarla y violentarla para que firme el escrito. Ella nunca cedi贸 sus derechos porque nunca firm贸 nada. Pero ese d铆a Isabel llam贸 a su hija Gloria Colihueque porque la prepotencia de aquellas personas hizo que le subiera la presi贸n.

Su hija Gloria se dirigi贸 a la Comisar铆a Primera para contar lo sucedido y hacer la denuncia, pero le dijeron que all铆 no ten铆an jurisdicci贸n porque 鈥渆sta solo llegaba hasta el puente rojo鈥, fue hasta la comisar铆a de Trevelin, donde le dijeron que all铆 鈥渟贸lo ten铆an jurisdicci贸n hasta la portada del Parque鈥. Fue entonces a Gendarmer铆a de Parque Nacional; all铆 cuenta que trataron mal a la mam谩 y que quer铆a ir a verla porque no sab铆a c贸mo estaba. Al final, y solo por el tema de salud, aceptaron movilizarse hasta el territorio, pero los agresores ya se hab铆an ido del campo. El gendarme, despu茅s de hablar por tel茅fono, tampoco le tom贸 la denuncia a las mujeres, porque dijeron que Isabel estaba todav铆a demasiado nerviosa.

Al d铆a siguiente, el 7 de marzo, Gloria interna a su mam谩 de urgencia. Cuando su mam谩 sale de la salita, ambas vuelven a encarar el tema de las denuncias. Llegan a Gendarmer铆a y logran que se escriba su denuncia. Dijeron que el proceso continuaba en fiscal铆a y que la iban a notificar, pero eso nunca sucedi贸.

El 17 de marzo vuelve a entrar al campo Samame, quien volvi贸 a cortar los candados y entr贸 con tambores de combustible. El primo de Isabel, Gregorio Cayulef llam贸 a las mujeres, que en ese momento estaban en el m茅dico, y avis贸 de esta nueva intromisi贸n. Por este motivo, fueron a Gendarmer铆a a hacer una nueva denuncia y le dijeron que ten铆an que volver con Gregorio, quien entonces viaj贸 hasta la oficinas de Gendarmer铆a y la efectu贸. Sin embargo, nuevamente no tuvieron respuesta.

El 20 de abril y por una acusaci贸n de estos empresarios, la justicia le dict贸 una prohibici贸n de acercamiento a Gloria al campo donde vive su madre, en pleno contexto de pandemia. Incluso se autoriz贸 a la polic铆a a realizar tres ins贸litos allanamientos en la casa de Isabel en b煤squeda de supuestas 鈥渁rmas de fuego鈥, como as铆 tambi茅n en la casa de su hija Gloria. Sin embargo, dice Isabel, estos agentes entraron a la vivienda y 鈥渞evolvieron sus pertenencias sin mostrar las 贸rdenes judiciales鈥 correspondientes.

En este contexto, Gloria tambi茅n se dirigi贸 a la comisar铆a y la Gendarmer铆a a hacer las denuncias correspondientes y le comunicaron que estas no pod铆an ser tomadas por orden del fiscal 鈥揷uando a Serra y Samame no solamente les toman la acusaci贸n, sino que a trav茅s de ella abren una causa penal a Gloria y realizan tres allanamientos en la casa de Isabel鈥. Adem谩s se abrieron extra帽as investigaciones acerca de las relaciones de Gloria con algunas organizaciones sociales del Pueblo Mapuche Tehuelche o con el vecino que ella contrat贸 como flete para llevar insumos y herramientas al campo.

Mientras Gloria era injustamente investigada, los empleados de estos empresarios se instalaron en el campo, comenzaron a realizar modificaciones en el mismo, cambiaron los candados de las tranqueras de acceso y le comunicaron a Isabel de que si quiere recorrer su campo, tiene que pedirles permiso a ellos.

Lo m谩s escandaloso de este 煤ltimo episodio es el relato ficticio e ins贸lito con el que Samame y Serra fundamentan la denuncia contra Gloria, el cual el fiscal tom贸 en cuenta y al que el juez Criado dio curso. En ese escrito de fiscal铆a se piden tres a帽os y medio de prisi贸n para Gloria, cuatro y medio para el fletero, y dos y medio para su t铆o, Gregorio. Aquel relato ficticio se帽ala que Gloria, mientras estaba abriendo el candado de una tranquera, sosten铆a un arma y apuntaba con la misma a diez hombres bajados de sus dos camionetas cuatro por cuatro, y que se encontraban arrodillados en un descampado 鈥渞ogando no ser fusilados鈥.  A pesar de que la 煤nica arma que se encontr贸 en la vivienda de Isabel es el cuchillo que Gregorio lleva en su cintura (como cualquier trabajador de campo), Gloria y Gregorio deben presentarse este viernes 19 de marzo en Tribunales para informarse sobre el curso de esta supuesta acusaci贸n.

A todo este corrupto panorama se le suma adem谩s que la causa penal 鈥減or amenazas鈥 qued贸 a cargo del Juez de la ciudad de Esquel, Jorge Alberto Criado. Este juez es el mismo que fue recusado por su manifiesta animadversi贸n y antipat铆a hacia los miembros de los pueblos originarios. Parcialidad y arbitrariedad que ha puesto en evidencia en anteriores causas en las que ha intervenido. Esta denuncia por parcialidad fue admitida por el Comit茅 para la Eliminaci贸n de la Discriminaci贸n Racial (CERD) de la ONU.-Colihueque.





Fuente: Anred.org