December 26, 2021
De parte de La Haine
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Construir el socialismo en Cuba implica construir una base econ贸mica que sea propiedad de la sociedad en su conjunto

Dos temas han estado en el centro de los debates nacionales, en las instituciones y en las calles, en las 煤ltimas semanas: el tema de las funciones de la ciencia en el proyecto econ贸mico y social cubano, y el tema de la diversidad de actores econ贸micos, estatales, cooperativos, privados u otros. Son dos temas conectados.

Se discuten en espacios diferentes y eso puede entra帽ar el riesgo de que no veamos bien los fuertes v铆nculos y condicionamientos mutuos que hay entre ambos temas. Intentemos identificar d贸nde est谩n esas conexiones, y apreciar sus implicaciones pr谩cticas, para la construcci贸n del modelo de desarrollo econ贸mico y social que queremos y necesitamos.

Construir el socialismo implica construir una base econ贸mica que sea propiedad de la sociedad en su conjunto. Con diversas modalidades y actores, y diversas formas de propiedad (como establece nuestra Constituci贸n), pero siempre en funci贸n de los intereses de toda la sociedad.

La socializaci贸n de la producci贸n es un proceso objetivo que viene ocurriendo desde hace m谩s un siglo, gest谩ndose desde dentro del capitalismo, como previ贸 Marx. La econom铆a mundial de la primera mitad del siglo XIX era un capitalismo de peque帽as unidades, pertenecientes a personas f铆sicas identificables, en el que los Estados confiaban en la auto-regulaci贸n del mercado y se limitaban a colectar impuestos.

Pero el desarrollo de la tecnolog铆a cambi贸 eso, y ya a finales de ese siglo lo que hab铆a era un capitalismo de grandes unidades, con monopolios y oligopolios, donde se requer铆a una intervenci贸n del Estado m谩s directa (que tard贸 d茅cadas en ocurrir).

De ah铆 en adelante, es el desarrollo tecnol贸gico lo que tensar谩 la contradicci贸n entre el car谩cter social de la producci贸n y el car谩cter privado de la apropiaci贸n, y terminar谩 por hacer inviable el capitalismo.

Al desarrollo de tecnolog铆as que demandaban capacidades de inversi贸n y gesti贸n muy por encima de las de un propietario individual, (empezando por los ferrocarriles en 1840) el capitalismo respondi贸 inventando la 鈥渃orporaci贸n por acciones鈥 en la que los due帽os (accionistas) eran m谩s numerosos, pero preservaban la propiedad privada (ahora de estos grupos de accionistas) y manten铆an en consecuencia, la exclusi贸n de las mayor铆as y la injusticia social.

Lo dije con palabras, pero podr铆a haberlo dicho con n煤meros: la fracci贸n de los ingresos nacionales de la que se apropia en los pa铆ses capitalistas desarrollados el 10% m谩s rico, no ha dejado de crecer en las 煤ltimas d茅cadas, por supuesto, a expensas de que decrezca la del otro 90%.

Este tipo de corporaci贸n por acciones tambi茅n demanda separar la propiedad (de los accionistas) de la gesti贸n, encargada esta 煤ltima a un directivo profesional. La empresa completamente estatal, aunque la ideolog铆a neoliberal se resista a aceptarlo, es la consecuencia natural de ambos procesos: la socializaci贸n de la producci贸n, y la separaci贸n entre propiedad y gesti贸n.

La propiedad socialista de todo el pueblo es, y debe serlo cada vez m谩s, una continuaci贸n natural de esos procesos objetivos, ya sin las trabas derivadas de la propiedad y la apropiaci贸n privadas.

N贸tese que todo ello depende a su vez, del nivel de desarrollo cient铆fico y t茅cnico de las fuerzas productivas, que demanda inversi贸n social, preparaci贸n cultural y t茅cnica de la gente, conexiones crecientes entre el sector empresarial y el sector presupuestado (que siempre es estatal); y conducci贸n estrat茅gica planificada.

Ah铆 es donde se conecta el esfuerzo por el desarrollo cient铆fico y tecnol贸gico, con el esfuerzo por la defensa del car谩cter socialista de nuestro entramado econ贸mico y el rol central de la empresa estatal.

El estudio de las realidades econ贸micas del siglo XXI en otros pa铆ses, nos lleva a descubrir regularidades y verdades esenciales, y a aprender de los aciertos y errores de otros pa铆ses, pero al mismo tiempo nos tiene que llevar a comprender nuestras especificidades, nuestro singular balance de oportunidades y riesgos.

Estamos continuando la construcci贸n de nuestro modelo econ贸mico y social:

1. Buscando el balance adecuado entre gesti贸n estatal y no-estatal, pero a partir de un predominio ya consolidado del sector estatal.

2. Con un consenso social mayoritario construido por la generaci贸n hist贸rica de la Revoluci贸n.

3. Con una riqueza de capital humano tambi茅n fruto de medio siglo de construcci贸n socialista.

4. Sin una burgues铆a interna que obstaculice el proceso y reclame poder pol铆tico.

Podemos hacer cosas que otros no pueden, y ello amplia el espacio de nuestras posibilidades y nuestro margen para la creatividad. Pero tambi茅n estamos enfrentando las secuelas de una larga etapa de limitaciones econ贸micas durante el periodo especial, junto con los desaf铆os derivados de la hostilidad de la potencia imperialista mayor del mundo, muy cercana geogr谩ficamente, hostilidad que, una vez fracasados sus intentos de subvertir la revoluci贸n por la fuerza, se traslada ahora al plano de las ideas y de la presi贸n econ贸mica; y ello introduce peligros y restricciones en nuestro margen de maniobra.

Los conceptos que nos gu铆an est谩n claramente expresados en los documentos que emergieron del VIII Congreso del Partido. Sabemos bien cu谩les direcciones nos llevan al futuro de soberan铆a y equidad, y cu谩les nos podr铆an llevar al pasado de neocolonia.

La tarea ahora es convertir esos conceptos en un ordenamiento jur铆dico que opere como herramienta de trabajo para la construcci贸n de nuestro modelo econ贸mico. Las leyes, decretos-leyes y decretos de los 煤ltimos meses, sobre los actores econ贸micos en Cuba son expresi贸n de ese esfuerzo, y son la expresi贸n jur铆dica de los consensos y los valores de nuestra sociedad.

Ahora, adem谩s de empresas estatales y cooperativas agropecuarias, tenemos las cooperativas no-agropecuarias, la inversi贸n extranjera, las empresas mixtas, los parques tecnol贸gicos, las empresas de alta tecnolog铆a, las peque帽as y medianas empresas, privadas y estatales, y los trabajadores por cuenta propia. Y tenemos adem谩s el sistema de ciencia, tecnolog铆a e innovaci贸n, que tambi茅n se perfecciona y que ha brillado tanto en los meses de enfrentamiento a la pandemia.

Todo ello crea un contexto facilitador de muchas iniciativas. Es condici贸n necesaria, pero no suficiente. Siempre son y ser谩n las personas, nosotros los cubanos, quienes tendremos que generar esas iniciativas e implementarlas. Hag谩moslo.

El mundo actual contiene, todos lo sabemos, grandes incertidumbres y desaf铆os que debemos enfrentar con creatividad, a partir de nuestra propia historia, los valores de nuestra cultura, y el consenso social construido. Ya Jos茅 Mart铆 nos alert贸 desde el siglo XIX que 鈥渓os pueblos que perduran en la Historia son los pueblos imaginativos鈥.

https://agustinlage.blogspot.com




Fuente: Lahaine.org