June 17, 2021
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La fiesta del ‘holi’ es un festival primaveral, también conocido como de los colores y la fiesta del amor, se trata de una antigua fiesta religiosa hindú que se ha vuelto popular en muchas partes del sur de Asia, aunque se celebra principalmente en la India y Nepal, en los últimos años también se hace, en muy menor escala, en Europa y América del Norte.

Imitar esta fiesta del color y el amor manchando con polvos y pintura a los Mossos d’Esquadra ha supuesto para al manifestante independentista catalán, Marcel Vivet, una condena de cinco años al considerar la Audiencia de Barcelona que esa acción es de “guerrilla urbana”.

En su sentencia, la sección 21 de la Audiencia de Barcelona considera a Marcel Vivet “culpable de un delito de desórdenes públicos, otro de atentado a agente de la autoridad, y un tercero leve de lesiones, por haber roto con su actuación las costuras de los derechos fundamentales de reunión y manifestación”.

Los hechos juzgados se remontan al 29 de septiembre de 2018, cuando Marcel Vivet, entonces participante en Guanyem Badalona en Comú -la lista de la candidata de la CUP, Dolors Sabater- acudió a una manifestación convocada por varias organizaciones independentistas catalanas en protesta por una concentración de Jusapol que se celebraba en apoyo de la violencia policial del 1 de octubre del año anterior -durante el referéndum de independencia-, y en la que pretendían imitar la fiesta india ‘holi’, en la que se arrojan polvos y pintura de colores.

En la sentencia se asegura que Vivet “se valió de la cobertura y sensación de impunidad que le ofrecía el resto del grupo para golpear con el palo de la bandera en el brazo a un agente”, al que tendrá que indemnizar con 1.512 euros.

Para la Audiencia de Barcelona “la actuación del señor Vivet y buena parte de las personas que le acompañaron rompió las costuras de los derechos fundamentales de reunión y manifestación, que de ninguna forma amparan la comisión de hechos como los descritos en el relato fáctico”.

Como es habitual en los juzgados españoles, la Audiencia de Barcelona dio por válidas las declaraciones de los policías que testificaron en el juicio -celebrado el pasado febrero- según los cuales la manifestación en la que participó el condenado “estuvo marcada por la violencia verbal y material, con insultos y amenazas”, y rechazó las declaraciones de Vivet, que negó las acusaciones policiales. Los magistrados consideran que lo comentado por Vivet “no se compadece ni de lejos con la situación real que se infiere de la prueba practicada”.

Así, mientras Vivet explicaba que la manifestación de Jusapol “defendía y justificaba la violencia policial del 1-O en un ambiente oscuro de violencia, fanatismo y absoluta crispación que contrastaba con el que se respiraba en la contramanifestación” en la que participó, presidida “por un talante absolutamente pacífico, donde los colores, los bailes y cantos eran los protagonistas”, la Audiencia de Barcelona entiende que “la proyección de pintura acrílica y polvos de colores no fue casual, sino más propia de las técnicas de guerrilla urbana”, puesto que -según el criterio de estos jueces- pretendía la “triple finalidad, de dificultar la visión de los agentes, entorpecer su respiración, y queden con el rostro descubierto una vez se quitan la visera, tal como afirmaron los Mossos d’Esquadra”.

Además de por la sentencia condenatoria, el caso de Vivet también ha suscitado polémica en Catalunya por la actuación de la Generalitat, que decidió mantener cargos a pesar de que el entonces conseller de Interior, Miquel Sàmper, había anunciado que ultimaba un acuerdo para que la administración catalana dejara de ejercer la acusación por delitos de atentado a la autoridad contra los detenidos en manifestaciones contra la violencia policial el 1-O, un compromiso todavía sin concretar.

Movilización de apoyo a Vivet en Badalona

En la misma tarde de este pasado miércoles, cientos de personas salieron a las calles en Badalona para apoyar al activista condenado.

En este acto de apoyo, Marcel Vivet tomaba la palabra para denunciar que “de justicia, estas instituciones españolas medievales y corruptas no nos pueden decir ni media palabra. No frenamos, continuamos tejiendo, continuamos recordando, continuamos organizándonos y pensando que ganaremos. Como lo hicimos el 2017, y el 2018 y el 2019, continuamos organizando la desobediencia civil no violenta: uno y mil aeropuertos, uno y mil cortes de la Jonquera, una y mil Urquinaonas hasta que caigan todas y cada una de las injusticias que asolan nuestro pueblo”.




Fuente: Arainfo.org