December 7, 2020
De parte de Nodo50
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La exposici贸n Invitadas del Museo del Prado no solo es una de las m谩s importantes del a帽o, tambi茅n es una de las m谩s relevantes de la historia del museo. Su objetivo era explorar la misoginia impregnada en el arte a trav茅s de los siglos y entonar un 鈥榤ea culpa鈥 como instituci贸n que tambi茅n ha sido responsable de esa discriminaci贸n de g茅nero. Un 芦elefante en la habitaci贸n禄 complicado de abordar y que m谩s de un mes despu茅s de su presentaci贸n todav铆a sigue dando de qu茅 hablar, aunque no todas las voces alaban c贸mo la pinacoteca ha construido este recorrido.

La Red de Investigaci贸n en Arte y Feminismos y Mujeres en las Artes Visuales (MAV) son dos de las asociaciones que han criticado la muestra y que han explicado sus razones en comunicados que, a su vez, han firmado cientos de investigadoras y expertas. Por ejemplo, la Red de Investigadoras se帽ala que la exposici贸n deval煤a a las artistas 芦tanto cuantitativa como cualitativamente禄. Por su parte, MAV afirma que es 芦una oportunidad perdida禄 y que esperaban 芦una reflexi贸n mucho m谩s profunda a la hora de plantearla禄.

A la cr铆tica tambi茅n se han sumado, a trav茅s de art铆culos, diferentes investigadoras, expertas y activistas como la gestora cultural y comisaria de arte Sem铆ramis Gonz谩lez, que en 驴Tienen que ser invitadas las mujeres para estar en el museo? lamenta que el debate surgido no est茅 siendo enriquecedor, sino todo lo contrario: 芦A quienes la criticamos se nos ha acusado de censoras, llegando a afirmar que est谩bamos incluso pidiendo que no se viese la exposici贸n禄.

Carlos G. Navarro, experto en pintura del siglo XIX y comisario de lnvitadas, explic贸 en una entrevista a elDiario.es que 芦el museo es heredero de un legado machista que repasa activamente, y este repaso se debe a una conciencia l铆quida que ha amparado la aparici贸n de esta exposici贸n autocr铆tica禄. A帽ade que 芦el museo entiende el mensaje que ha recibido de la sociedad禄 y que est谩n trabajando en ello, pero que 芦todav铆a faltan muchas manos y esfuerzos禄. 芦Esta exposici贸n no es el final, es el principio禄, apostilla.

A煤n as铆, las profesionales reprochan la falta de di谩logo y reflexi贸n compartida por parte de un museo que, a pesar de buscar la aparente autocr铆tica, no ha tenido en cuenta el discurso de las asociaciones feministas que llevan a帽os trabajando en esta materia. Es justo lo que denuncia la catedr谩tica de la Universidad Complutense especializada en arte Mari谩n L贸pez Fern谩ndez-Cao, tambi茅n integrante de MAV, con la que analizamos cinco claves por las que la exposici贸n Invitadas no es tan feminista como pens谩bamos.

1. Es una exposici贸n sobre c贸mo ven los hombres a las artistas

La expectativa era que la exposici贸n hiciera que el Prado sacara los cuadros de pintoras que estaban escondidos en sus almacenes, pero no ha sido del todo as铆. 芦Es una parte muy peque帽a la que se centra en las artistas y tampoco se oye su voz禄, critica Mari谩n Cao. 芦Donde el p煤blico esperaba ver a mujeres artistas, el museo le presenta a hombres artistas que pintan a mujeres. Es grave禄, se帽ala tambi茅n la escritora Laura Freixas en un art铆culo de La Vanguardia. En la misma l铆nea se sit煤a Isabel Tejeda, profesora de Bellas Artes en la Universidad de Murcia, que apunta que 芦una de las lagunas m谩s colosales de este proyecto radica en la representaci贸n de artistas que trabajaron entre finales del ochocientos y 1931. Que solo haya un cuadro en la exposici贸n de Llu茂sa Vidal o de Mar铆a R枚esset, y ninguna fotograf铆a de Eulalia Aibatua, ninguna pintura de Mar铆a Blanchard, Maruja Mallo o de 脕ngeles Santos, o dise帽o de Manuela Ballester禄.

Ni siquiera el cartel promocional utilizado para Invitadas, esa lona gigante que cuelga sobre la fachada del museo, es el cuadro de una artista. En cambio han optado por colgar Falenas, de Carlos Verger, cuyo t铆tulo hace referencia a 芦una mariposa nocturna de cuerpo delgado y anchas y d茅biles alas, fatalmente atra铆da por el fuego禄, en este caso asociado a prostitutas. Pero, como se帽alan la Red de Investigaci贸n en Arte y Feminismos, 芦el estudio sobre la iconograf铆a mis贸gina del siglo XIX no supone en absoluto una novedad, ya que existen desde hace d茅cadas numerosas publicaciones especializadas y exposiciones dedicadas a esta cuesti贸n, tanto en Espa帽a como fuera de nuestro pa铆s禄.

Lo que tampoco es nuevo es la ausencia de artista en las salas del Prado, y muestra de ello es la exposici贸n de 2016 de Clara Peeters: hubo que esperar 197 a帽os desde la creaci贸n del museo para asistir a la primera muestra dedicada a una pintora. Otros logros son conseguidos a base de peticiones populares, como ocurri贸 con la obra El Cid de Rosa Bonheur, que s铆 est谩 presente en esta muestra. Es una pieza que evoca la libertad y la insumisi贸n de una artista que, sin embargo, llevaba dos siglos guardada en los almacenes. Fue en 2019, tras un movimiento masivo en Twitter a favor de Bonheur y su importancia como referente, cuando finalmente la direcci贸n del museo decidi贸 colgar su lienzo en la exposici贸n permanente.

2. Tiene una sola voz

A pesar de que existen numerosas profesionales y colectivos que llevan a帽os trabajando en materia de g茅nero en el arte, algunas de ellas citadas al comienzo de este art铆culo, el museo no ha contado con ellas. Y no solo a nivel nacional: historiadoras como Linda Nochlin y Griselda Pollock ya denunciaban hace cuatro d茅cadas que la Historia del Arte deber铆a sustituir la importancia de la materia (la pincelada) por la del materialismo (las condiciones sociopol铆ticas de una obra).

Quiz谩 esa falta de colaboraci贸n con quienes llevan d茅cadas trabajando el tema es la que ha podido provocar errores como el del cuadro que se encargaba de abrir la muestra: un lienzo destrozado que serv铆a como muestra del trato recibido por las pintoras a lo largo de la historia inicialmente atribuido a Concepci贸n Mej铆a de Salvador y que, al final, result贸 ser de un hombre. As铆 lo descubri贸 la experta Concha D铆az Pascual, que en su blog Cuaderno de Sofonisba destap贸 al verdadero autor: Adolfo S谩nchez Mej铆a.

3. Las cartelas tienen un sesgo patriarcal

La primera secci贸n de Invitadas habla directamente de 芦reinas intrusas禄 para referirse a la serie cronol贸gica de los reyes de Espa帽a encargada por Isabel II a Jos茅 de Madrazo en 1847. El objetivo era hacer una genealog铆a de sus antepasados reales para demostrar que era la heredera leg铆tima del trono que los carlistas no quer铆an reconocer, pero la muestra vuelve a colocar el adjetivo de 芦intrusa禄 y obvian detalles como que fue la propia Isabel II quien estableci贸 por Real Decreto la Exposici贸n Nacional de Bellas Artes en 1853, que contribuy贸 al renacer del arte en el pa铆s.

Se entiende que la intenci贸n del museo al repasar los premios nacionales otorgados a obras machistas es denunciar c贸mo el Estado legitimaba ese tipo de discurso, tal y como sucede con las piezas de ni帽as sexualizadas pintadas por Pedro S谩enz que fueron reconocidas en Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Pero falta contexto que vaya m谩s all谩 del sesgo patriarcal en la pincelada para, por ejemplo, entender por qu茅 personajes como la ya mencionada Isabel II no merec铆a ser tratada de 芦intrusa禄.

4. Un apoyo que queda invisibilizado

Llegando casi al final del recorrido se muestra c贸mo las artistas estaban limitadas a demostrar sus virtudes en g茅neros considerados entonces de menor importancia, como el bodeg贸n o la miniatura, pero no se muestra la otra cara de la moneda, que tambi茅n existi贸: la de instituciones como el Ayuntamiento de Zaragoza, que en 1881 concedi贸 a Agustina Atienza y Cobos una pensi贸n de 1.000 pesetas anuales para realizar sus estudios en la capital. Lo mismo ocurri贸 con la diputaci贸n de Lugo y Maruja Mallo o con la Diputaci贸n de Valladolid y Marcelina Poncela.

La 贸ptica est谩 centrada solo en el retroceso y no en el avance que supusieron, por ejemplo, asociaciones tan importantes como Lyceum Club Femenino, un centro cultural fundado en 1926 en Madrid que fue el caldo de cultivo para la creaci贸n de las Sinsombrero (las creadoras de la Generaci贸n del 27) y para dar pasos hacia la igualdad en la cultura.

5. La parte por el todo

En Invitadas hablan de un periodo hist贸rico muy espec铆fico (finales del siglo XIX y primer tercio del XX), lo cual no ser铆a un problema si no se hiciera desde un punto de vista muy limitado sin dar una visi贸n general del contexto. Es justo lo que dec铆a a este peri贸dico Concha D铆az Pascual, la experta que descubri贸 que hab铆a un 芦invitado禄 en la muestra: 芦Todo el acento se ha puesto en la consideraci贸n de la mujer en un tiempo muy puntual, porque solo se produce en los cinco o seis 煤ltimos a帽os del siglo XIX, cuando acaba la moda de la pintura de historia y empieza la de la pintura social. Pero eso se produce durante muy pocos a帽os, no fue as铆 todo禄.

Asimismo, la exposici贸n finaliza en una fecha emblem谩tica a la que ni siquiera hace referencia y que bien podr铆a haber sido el broche de oro: 1931, el a帽o de la aprobaci贸n del sufragio femenino en Espa帽a durante la Segunda Rep煤blica. Un hito en el que las mujeres no fueron invitadas, sino con el que fueron reconocidas.

Publicado en elDiario.es 29 de noviembre 2020




Fuente: Clasicasymodernas.org