March 4, 2021
De parte de Lobo Suelto
197 puntos de vista


鈥淓l infierno de los vivos no es algo que ser谩; hay uno, es aquel que existe ya aqu铆 (鈥 ) Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es f谩cil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de 茅l hasta el punto de no verlo m谩s. La segunda es peligrosa y exige atenci贸n y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer qui茅n y qu茅, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio禄. 

脥talo Calvino

En este tiempo de escritura cartografiamos muchas veces, los efectos que tienen en nuestras cuerpas algunos ejercicios de poder dominantes. Hoy pensamos tambi茅n, la relaci贸n que existe entre dominaci贸n y obediencia, empezamos a pensar que quien domina, sobretodo, tambi茅n est谩 llamado a obedecer. 

Los onvres, por ejemplo, si bien llevan las de ganar en la cultura patriarcal, est谩n llamados a cumplir: no ser sensibles, no sentir o, de hacerlo, sin que eso desborde los diques tan ajustados de lo que se permite a las masculinidades hegem贸nicas. Los agites sutiles, la distancia que no tiene explicaci贸n o el enfriamiento repentino de algo que era m谩s suave y encendido, se pueden pensar como modos de hacer con eso que se espera de ellos. 

Nos encontramos as铆, ante un movimiento que, por un lado, restringe la afectaci贸n, pero por otro, adquiere toda su fuerza en la posibilidad de embestir contra otrx. Como el patr贸n enojado se descarga con el pe贸n que, en el mejor de los casos, s贸lo patea al perro al volver a su casa, muchas veces somos nosotras quienes tenemos que hacer algo con eso que desborda (o que justamente no puede desbordar) en otrx. Algunas veces tambi茅n aparece: 鈥渆stoy aturdido/frustrado/triste y no s茅 qu茅 hacer con eso鈥. Nuevamente, en el mejor de los casos, se abre la posibilidad de armar una salida juntxs de estos circuitos infernales. Vamos a por eso.

Obediencia y dominaci贸n. Misma matriz 

La obediencia y la dominaci贸n comparten mucho, principalmente, estar movidas por pasiones tristes y reguladas por el miedo. 

驴Qu茅 pasa cuando proponemos relaciones m谩s libres o menos enroscadas? Muchas veces hay un llamamiento a volver a los guiones establecidos teniendo que cumplir con 鈥渢odas las de la ley鈥 cuando se trata de ser buenas v铆ctimas, buenas mujeres, buenas amantes o buenas madres. Tenemos la sensaci贸n de que a veces no solo no pueden con nosotras m谩s libres o sueltas, sino que al mismo tiempo hay una marcaci贸n moral sobre nuestras afecciones. No pueden solo correrse, sino que es necesario marcar lo que 鈥渘o est谩 tan bueno鈥 de nuestro modo: 鈥溌縏e parece que podes querer a dos personas al mismo tiempo?鈥, 鈥淨ue feo que es tener que mentir鈥, 鈥淓st谩s mucho con tus amigas (yo no debo ser tan importante)鈥 y as铆, miles.

Pareciera que, aunque es m谩s doloroso (porque a veces implica pasar por guiones muy pesados) estar dentro de lo estipulado, del orden establecido, tranquiliza. Ordena. Por temor a la p茅rdida o a la inseguridad que eso genera, le damos lugar a las pasiones tristes que, montadas sobre el miedo, operan con toda su fuerza, convirti茅ndonos en secuaces de los reg铆menes establecidos.

Algunos enunciados con los que convivimos muestran ese efecto de naturalizaci贸n y acostumbramiento a la opresi贸n. Seg煤n Stengers, el secuaz, sostiene la alternativa infernal. Dice: 鈥渘o hay que complicarse, es as铆鈥, sobretodo dice: 鈥渆s muy necesario鈥. Llamamiento a la obediencia que propone guionadamente como salida la denuncia o la resignaci贸n, por ser estos, modos 贸ptimos de captura de potencia. 

Entonces, no es solo que existe el poder dominante y/o el tirano en cada uno de nuestros micromundos sino que tambi茅n, hacemos un mont贸n de maniobras para sostenerlo. Para que este sistema patriarcal capitalista heteronormado funcione y perdure en el tiempo, somos necesarixs como secuaces.

Detenernos en ese punto es importante ya que todxs La Tenemos Adentro. Le dedicamos mucho tiempo de nuestras vidas no solo asintiendo sino tambi茅n, haciendo cumplir ese r茅gimen. El tirano vive y se alimenta del LTA, ya que no solo es sometimiento sino destrucci贸n de todo lo que se corra de esa l铆nea. Claudia Huergo en uno de sus textos toma a Le Boetie que abre en esta l铆nea, y dice: 鈥淣o basta con que lo obedezcan, es necesario que se rompan, que se atormenten, que se maten trabajando en los asuntos de 茅l y luego, que se complazcan con sus placeres, que abandonen los propios gustos por los suyos (鈥) es preciso que no solo hagan lo que 茅l dice sino que piensen lo que quiere y con frecuencia, que adivinen a煤n de antemano sus pensamientos鈥.

El tirano se hace fuerte porque hay colaboraci贸n y complicidad en ese movimiento. Nos invita a ser parte de esa mega empresa que garantiza r茅ditos y m谩s que eso: unidad, claridad, reconocimientos y sobre todo, amor, 鈥渁mor del bueno鈥 o mejor, del 鈥渋nclusivo鈥.

El ser parte, extiende una promesa de felicidad: 鈥測a girar谩 la rueda y en alg煤n momento esclavo, te volver谩s tirano de otros鈥. As铆, amar lo que este sistema habilita es comprar tambi茅n los vales para ejercer cuando sea preciso, los 鈥渄erechos鈥 de tiran铆a: Le tiranx como forzamiento, le tiranx como la posibilidad de tener a otrxs a su servicio. Le tiranx sujeta, agarra, controla, todo lo sabe. 

Esta construcci贸n de alternativas impotentes (e infernales) se juega a nivel macro pero tambi茅n en lo micro, en ese encuentro con el otrx. A veces naturalizamos que es 鈥渘ecesario鈥 o que 鈥渆s parte鈥, resignar aspectos de s铆 para estar en relaci贸n, para armar con otrx. Existen maneras sutiles de forzar, formas invisibles de violencia que pasan inadvertidas pero sabemos que se sienten en el cuerpo. Primera alerta. Muchas veces sentimos tensi贸n, un miedo, culpa, una fuerza que me tira y entristece. Dif铆cil poner palabras a esos hilos invisibles que se tejen para tensionar-nos y fuerzan algo que no queremos pero de lo que sentimos que no tenemos opci贸n. Puede suceder entre amigxs, con unx wachx o con 鈥渓a pareja estable鈥.

Puntos de partida: regulaci贸n y prevenci贸n de la p茅rdida

Estando en relaci贸n sabemos que muchas veces lo que aturde/conflict煤a es el registro de que le otrx es otrx: le pasan cosas m谩s all谩 de mi. Se fuga, se mueve, est谩 en relaci贸n con otrxs, con otros mundos. En t茅rminos de narrativa propuesta ya hay un guion para resolver todo esto. Se arma un 鈥渃ontrato鈥 que intenta sujetar la otredad. Puede ser tan concreto y material como un matrimonio, pero sabemos que lxs no casadxs no se salvan de nada. La conyugalidad y el parejismo que intentan tranquilizar, tambi茅n es el LTA. 

Contratos: de fidelidad, de amor eterno, de cuidados incondicionales. Cl谩usulas de excepci贸n: 鈥淧odes elegir tres famosos para estar y no va a ser infidelidad鈥; 鈥淒e los d铆as del fin de semana una noche tiene que haber plan nuestro鈥; 鈥淣os saludamos todos los d铆as a la ma帽ana por wasup鈥 o 鈥渢e cuento en que anduve en el d铆a (sin vos)鈥. As铆, m谩s en serio, m谩s en chiste, as铆 de mierda vivimos. Como si el contrato fuera una garant铆a de transparencia, de verdad, tranquilidad, de no sufrimiento. No hay opacidades, todo se ve y se sabe de antemano, todo est谩 establecido, controlado y pactado. 

驴Se trata de no armar contratos? Creemos que es distinto lo contractual al intento de armar acuerdos, armar sentidos compartidos, armar mundos. La diferencia no est谩 dada solo por no tener firmas y sellos, claro est谩. Entendemos que hay algo de esos modos de contratos propuestos, que hacen pie en la regulaci贸n, que previenen la posibilidad de la p茅rdida, hacen foco en la recesi贸n. Se cuida no perder, se anticipa la experiencia, lo que se vive. Como una atajada antes de que la pelota llegue al arco, se busca evitar el dolor, la tristeza del desencuentro que a pesar de todos esos papeleos, materiales o simb贸licos, a veces (por no decir siempre) pasa. 

Entonces, de la mano del miedo y de la promesa compacta de seguridad, ingresamos a la m谩quina de sometimiento entregando lo m谩s propio (y tambi茅n lo m谩s vivo) al c铆rculo que nos hace formar parte de las l贸gicas de opresi贸n. Tenemos 鈥渇e鈥 que, en alg煤n momento, eso tambi茅n traiga brishos de dominaci贸n.

驴Qu茅 hacemos entonces teni茅ndola tan adentro? La sacamos a rodar. Como dice la Huergo, el malestar no es transitorio, sino que es la forma de domesticaci贸n que propone el capitalismo. Sabemos que no hay d贸nde huir. Que lo que tiene que empezar a pasar, tiene que empezar a pasar ahora, entre nosotrxs. La trampa del sometimiento se abre queriendo abrirla. Las herramientas para abrir esa trampa las podemos construir de muchos modos, pero ninguno de esos modos puede saltear o evitar la experiencia de la desobediencia al mandato mort铆fero y mortificante de una cultura represora.

Tal vez construir una v铆a de escape a ese binomio tiranxs/sometidxs implique dar espacio para ver qu茅 sucede si dejamos de sostenerlo. Cortar los hilos que fuerzan situaciones, afectos. Dejar de sujetar, controlar, presionar o forzar tal vez sean las v铆as de entrada a otras experiencias posibles, a otras maneras de ser/estar con otrxs. Esto deja abierta la posibilidad de p茅rdida, de que el encuentro no suceda, pero tambi茅n de que algo nuevo se arme. Asumir la inevitabilidad de ese riesgo y tolerar la sensaci贸n de intemperie que nos encuentra cuando podemos sacarnos un poco de encima al tirano, es parte de la apuesta. 

鈥淟ibre asociaci贸n o nada鈥 

驴C贸mo armarnos sin jerarqu铆as, ni forzamientos? Estamos profundamente convencidas que en esta odisea de intentar a(r)marnos mundos m谩s libres no se puede prescindir del otrx. Hemos hablado de que a veces no es posible, que a veces no hay disponibilidad para dejarse tocar por las preguntas, pero sabemos que la posibilidad de armar mundo es con otrxs, ah铆 cobra existencia. El asunto es ver desde d贸nde, c贸mo y qu茅 se puede armar. 

El ejercicio de libertad es con otres. No es previa, individual o bidereccional (yo s铆 y le otrx no, o a la inversa). Solo con otrxs es posible el armado de libertades. Armar modos de vida m谩s libres nos implican de cuerpo entero. Implica coraje para mirar la mierda hecha carne que nos hace reconocernos como tiranxs y sometidxs. Hay que ir viendo qu茅 hacer con eso. 

Animarse a ver al tirano que llevamos dentro, porque en general solo vemos tiranos en otros lados. Nos preguntamos, 驴qu茅 colabora para el despliegue de la libertad de quienes amamxs?, 驴y de cualquiera? A煤n entristecidos, 驴podemos asumir que la alegr铆a del otrx est茅 en otro lado que no sea conmigo? 驴C贸mo acompa帽amos que otrx necesite espacio y tiempo? 驴Bajo qu茅 condiciones una libre asociaci贸n ser谩 posible?

Dice nuestro viejo amigo Marx: 鈥淟a antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, es reemplazada por una asociaci贸n en que el libre desenvolvimiento de cada uno es la condici贸n del libre desenvolvimiento de todos鈥.

No es el contrato de un v铆nculo lo que permite el despliegue de las libertades individuales sino que es la asociaci贸n o el encuentro el que podr铆a permitir el despliegue de esas libertades y el desarrollo al m谩ximo de nuestra potencia de actuar.

Quiz谩s tambi茅n, otra clave para pensar la tensi贸n entre contratos y asociaciones sea que, en asociaci贸n, no se intenta cuidar algo que podr铆a perderse sino armar condiciones de posibilidad para que ocurran cosas, imprevistos o inmanentes, sin estar pendientes o prevenidos de sus efectos. Como dijimos, en los contratos tampoco se tienen esas garant铆as pero se ficciona que es posible ese control. Como dicen lxs amigxs del Comit茅 Invisible 鈥渟e puede vivir una vida entera sin experimentar nada, guard谩ndose bien de sentir y pensar. La existencia se reduce entonces a un lento  movimiento  de degradaci贸n.  Desgasta y  da帽a, en lugar  de dar forma. A la inversa, a quien rechaza vivir al lado de s铆 mismo, a quien acepta experimentar, la vida le da progresivamente forma. Se convierte, en el pleno sentido de la palabra, en forma de vida鈥.  

La asociaci贸n es condici贸n para la libertad. No se trata de encontrar sujetxs libres individualmente sino de construir en asociaci贸n, libertades. Nuestra apuesta es (siempre) buscar aliadxs, no es sin ellxs. Convocarnos e ir creando en 鈥渆se juego sutil de distancias y resonancias鈥 nuevos modos de vivir y tambi茅n de resistir.

  




Fuente: Lobosuelto.com