May 17, 2022
De parte de Asociacion Germinal
180 puntos de vista

Clara Valverde Gefaell (Barcelona 1956). Escritora y activista. Profesora de enfermería (jubilada por enfermedad) especializada en la relación profesional-paciente. Ha estado implicada en temas como el SIDA, adicciones, necropolítica, trauma transgeneracional y la sanidad pública. Trabajó cuatro años con los pueblos indígenas del sub-Ártico canadiense. Ahora le ocupan el anarquismo y el cambio climático. De sus numerosas publicaciones destacan los libros Pues tienes buena cara (Martínez Roca, 2009), Desenterrar las palabras: transmisión generacional del trauma de la violencia política del siglo XX en el Estado español (Icaria, 2014) y De la necropolítica neoliberal a la empatía radical (Icaria, 2015). Es la co-directora del documental «Amapola y los Aviones» (Producciones Dziga, 2009) sobre la Encefalomielitis Miálgica (Síndrome de Fatiga Crónica), la enfermedad que tanto limita su vida.


Crisis climática

¿Qué es la economía del crecimiento y el extractivismo? ¿Qué relación tiene con la crisis climática?

Clara Valverde (CV): Es una economía en la que se piensa que los recursos del planeta son infinitos y que es derecho de los seres humanos extraerlos de la Tierra y utilizarlos. La huella de carbono que deja este tipo de economía causa la crisis climática.

¿Le conviene al capitalismo seguir adelante con la destrucción del medio ambiente? ¿Gana o pierde con ello?

(CV): El capitalismo se está autodestruyendo pero de una manera desigual. Los ricos se pueden proteger mucho más que los pobres y los vulnerables de los fenómenos climáticos extremos. Pero al final, todo el capitalismo se vendrá abajo porque no hay suficientes recursos para seguir a este nivel de crecimiento.

En tu último artículo sobre crisis climática y COP26, escribes: «Los ricos ya han decidido para los países ricos y los países pobres» ¿Podrías explicar que te lleva a esa conclusión?

(CV): Los más afectados por el cambio climático son los países del sur global, los países con menos recursos, pero en los que están ocurriendo más eventos climáticos extremos. Al mismo tiempo, los países ricos tienen el poder para incumplir los acuerdos internacionales y seguir siendo los que más contribuyen al cambio climático.

¿Qué entiendes por colapso global? ¿Eres colapsista?
Si lo eres, ¿cuáles son los puntos de inflexión que nos pueden conducir al colapso? Si no lo eres, ¿puedes explicarnos tus razones?

(CV): Colapso global es cuando la Tierra ya no pueda mantener vida humana. Como dice la geóloga Ana María Alonso Zarza: «La Tierra sobrevivirá, pero nuestro mundo, no». Es un proceso que hace tiempo empezó porque los puntos de inflexión ya están en marcha.
Hasta ahora se han definido nueve puntos de inflexión: los hielos del Ártico y el hielo del este y el oeste de la Antártida, la circulación de las corrientes atlánticas, las sequías en el Amazonas, los incendios y el cambio de los
organismos en los bosques boreales, el hielo en Groenlandia, el permafrost (la capa de la tierra que está permanentemente helada) y los arrecifes de coral.

La palabra «colapsista» no tiene sentido porque la palabra colapso no se refiere aquí a un partido político o religión en la cual creer. El colapso es un hecho que ya está ocurriendo.

¿Estás de acuerdo con la frase sobre la crisis climática recogida en el sexto informe del grupo de expertos de la ONU (agosto de 2021): «Ya está empezando a ser demasiado tarde»?

(CV): En agosto del 2021, la ONU, a través del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés), presentó su Sexto Informe. Fue presentado en el verano en el que los fenómenos climáticos afectaron de una manera extrema a todas las regiones del planeta. La naturaleza podrá evolucionar con el tiempo a un nuevo equilibrio, pero, tal como detalla el informe, ni la especie humana, ni ninguna región, población, o mar en la Tierra está a salvo de los daños que actualmente provoca el cambio climático.
Con la frase «Ya está empezando a ser demasiado tarde», los autores del informe explican que los eventos climáticos extremos «sin precedentes» como las sequías, olas de calor o tormentas son debidas a la actividad humana, y la región mediterránea es una de las zonas del mundo que más se está viendo afectada por el cambio climático después del Ártico. Este Sexto Informe es más drástico que informes anteriores.

El mayor plantel de especialistas en cambio climático del planeta es tajante en su nuevo diagnóstico: el planeta sufre ya cambios irreversibles. Para evitar que vayan a más y limitar la temperatura a los objetivos del Acuerdo de París, solo se puede seguir adelante de una manera: reducir emisiones como nunca antes.

¿Cómo valoras la Ley sobre cambio climático aprobada en el Parlamento español en mayo de 2021?

(CV): Esa Ley no permitirá al Gobierno español cumplir sus compromisos climáticos para el 2030 como reclama la comunidad científica. Hace más de dos años que se inició la tramitación del Anteproyecto de Ley sobre el Cambio Climático y Transición Energética. Mientras tanto, aumentan las lluvias torrenciales, sequías y enormes incendios forestales.

A cinco años del Acuerdo de París, esta Ley no atiende las recomendaciones científicas y aumentará la temperatura global por encima de los 1, 5º y 2º centígrados fijados como tope.
Está bien que haya una ley, pero llega una década demasiado tarde y las peticiones de los grupos y organizaciones ecologistas no han sido incorporadas.
Esta ley tampoco contempla la eliminación de las subvenciones a las corporaciones de los combustibles fósiles, ni frenar los viajes en avión, ni la insostenible industrialización de la agricultura. Con esta ley se cierra una ventana de oportunidad para afrontar de una manera real la emergencia climática.

Efectos

¿Cuáles son los efectos de la crisis climática sobre la economía? ¿Qué otros aspectos de la misma te preocupan?

(CV): La economía se va a ir ralentizando y las grandes compañías pondrán sus ganancias delante de todo. A las necesidades de la gente no se les están dando prioridad, y menos a las de nuestros nietos.

El salto de los virus al ser humano, ¿tiene relación con la crisis climática?

(CV): Sí, tiene relación. A medida que reducimos los bioespacios a los animales, ellos y sus virus, como el coronavirus, buscarán otros animales (en este caso, los humanos) en los cuales poder vivir. Toda reducción de la vida vegetal aumenta el CO2, lo cual aumenta la crisis climática.

En la crisis pandémica que estamos viviendo, ¿qué aspectos destacaría de la actitud de los gobiernos de posponer tareas pendientes que podrían realizar y no realizan?

(CV): Lo preocupante de esta pandemia es lo que están haciendo los gobiernos. Están recortando los servicios públicos con la excusa de la pandemia. Están recortando los servicios sociales, la sanidad pública y todo lo que son bienes comunes, bienes por los que hemos luchado.
Ya tenían la intención de hacerlo, pero ahora lo están haciendo a gran escala.

¿Desde qué aspectos es cuestionable el deseo de «volver a la normalidad» cuando acabe la pandemia? ¿Es deseable ese «volver a la normalidad» desde el punto de vista del equilibrio de la naturaleza?

(CV): La «normalidad» es el capitalismo feroz que solo da prioridad a las ganancias de unos pocos y a la exclusión y sufrimiento de los pobres. Esa «normalidad» es solo buena para los que son ricos y aumenta las desigualdades entre los que tienen y los que no tienen.

Aparecen en la prensa generalista y especializada artículos sobre la «ecoansiedad». ¿Encuentras en tu día a día estos efectos emocionales en las personas o solo es un aspecto detectable entre activistas del clima?

(CV): La «ecoansiedad» la sufren los activistas del clima y también la gente joven. Una pancarta que llevaba una joven en una manifestación contra el cambio climático decía: «Vosotros moriréis de viejos. Nosotros del cambio climático».

Respuestas
A veces a la ciudadanía puede parecerle lejano y abstracto el cambio climático. La pandemia de COVID-19 ¿puede ayudar a hacer más creíble y concreta la existencia del cambio climático?

(CV): No, la gente no ve la conexión entre la COVID-19 y el cambio climático.

¿Cómo incide en este panorama que nos has explicado el activismo ecofeminista?

(CV): El ecofeminismo es la propuesta más radical ante el cambio climático que junta el ecologismo y el feminismo. El feminismo critica y lucha contra las desigualdades, sobre todo la explotación de la mujer y, en general, de las personas excluidas y maltratadas por el patriarcado.
Al mismo tiempo, el ecologismo se moviliza contra el maltrato y explotación del medio ambiente. Y en el lugar donde se juntan esas dos luchas, se crea el ecofeminismo. Esa conexión hace esfuerzos por frenar el cambio climático y, en general, cuidar del planeta.
Porque el ecofeminismo es, sobre todo, cuidar y tener una visión de la interdependencia en la que vivimos. Nos necesitamos mutuamente para poder sobrevivir. Y el medioambiente necesita que lo protejamos del capitalismo patriarcal y extractivista. Esto requiere no solo adoptar nuevas ideas. También nuevas acciones como parar físicamente la instalación de nuevas tuberías para el petróleo. Ese poner el cuerpo para parar acciones extractivistas se llama «acción directa» y ya hay muchas feministas llevándolo a cabo.

¿Crees que el anarquismo puede aportar una propuesta diferenciada frente a la crisis climática?

(CV): Los principios del anarquismo se basan en autonomía, asociación voluntaria, auto-organización, ayuda mutua, no-violencia, consenso y democracia directa. En el anarquismo se rechaza el Estado, todas las formas de violencia estructural y se da paso a un funcionamiento sin gobernantes.

El anarquismo es una propuesta necesaria y se diferencia del marxismo en que el marxismo tiene un discurso teórico sobre la estrategia revolucionaria y el anarquismo tiene un discurso ético sobre la práctica revolucionaria.
En el anarquismo, los medios son acordes con los fines.
Por ejemplo, no se puede crear libertad a través del autoritarismo ni las jerarquías.
El objetivo del anarquismo no es tomar el poder, sino crear nuevas zonas temporalmente autónomas donde vivir como si ya se fuera libre: contra el poder, no por el poder, a partir de la hipótesis de que otro mundo es posible y que el capitalismo, el racismo y el patriarcado no son inevitables.
Como dijo el gran teórico anarquista Murray Bookchin en What is Social Ecology?: «No existe realmente una diferencia entre el anarquismo y la ecología social. Considero esta última como una tentativa de ampliar el horizonte del anarquismo. No veo una oposición entre ambos: pienso que la ecología social es una extensión del anarquismo hacia una esfera más amplia de intereses humanos».
La propuesta del anarquismo es usar los principios de la ayuda mutua, consenso, democracia directa para frenar lo más posible el capitalismo y el cambio climático que han creado los que tienen el poder.

¿Cuáles son las herramientas de las que disponemos para luchar en esta crisis climática? ¿Estamos a tiempo?

(CV): Las herramientas que tenemos son la ética y la acción política y estamos a tiempo para utilizarlas. No sé si estamos a tiempo para frenar el cambio climático pero sí para implicarnos en esta lucha. No tenemos otra opción.
Como el capitalismo y su manera de seguir con el crecimiento no es compatible con frenar el cambio climático, tenemos que luchar contra todo el crecimiento y toda actividad extractivista. Hay que cambiar las leyes actuales y desarrollar leyes de decrecimiento. Para eso tenemos que llevar a cabo huelgas y boicots de las compañías que más polución produzcan.
Y tenemos que educar a la población a vivir haciendo decrecimiento a través de reducir, reutilizar y reciclar, y así respetar los límites del planeta y disminuir la huella de carbono.
También algo importante para reducir la huella de carbono es la alimentación. Las emisiones de gases de efecto invernaderos causadas por el transporte de alimentos se sitúan entre el 21 y el 37% del total de las emisiones. Por eso es importante comprar alimentos de proximidad.
Todas las acciones individuales ayudan, aunque sea solo un poco. Pero vale la pena hacerlas porque ayudan no solo a reducir la huella de carbono, también movilizan a las y los vecinos y da ejemplo a quienes aún no entienden
el rol de su huella de carbono.
Las acciones para frenar el cambio climático son más eficaces en grupo, aunque no se puede subestimar las acciones individuales como comprar solo ropa de segunda mano o boicots individuales como el de Greta Thunberg.
Y recordar que no solo lo hacemos para cambiar el mundo. También lo hacemos para que el mundo no nos cambie a nosotros/as.

Esta entrevista fue realizada para la revista Libre Pensamiento

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Fuente: Asociaciongerminal.org