May 13, 2021
De parte de Nodo50
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Clases, Naciones y Estados en el materialismo hist贸rico

La historia sirve al combate ideol贸gico que opone a los que quieren cambiar la sociedad (una sociedad, en un sentido determinado) y a los que quieren perpetuar sus caracter铆sticas esenciales. No hemos de creer en las profesiones de fe de aquellos que pretenden situarse al margen de este conflicto, porque son los hombres quienes hacen su historia, aunque esto ocurra en unas condiciones objetivamente determinadas. En efecto, las leyes de  la sociedad no act煤an como las leyes de la naturaleza; y no hemos de creer en una cosmogon铆a 煤nica que englobe la Naturaleza y la Sociedad (aunque sea calificada como dial茅ctica materialista). En cambio, es cierto que la calidad de las reflexiones de los que quieren cambiar la sociedad es necesariamente mejor que la de  los que quieren inmovilizarla. La raz贸n de esto es que la sociedad cambia. Aquellos que quieren detener su movimiento se ven as铆 obligados a negar la evidencia, y, con este objetivo, a extraviar la reflexi贸n en un detalle que justifique su negativa a abstraer y generalizar, acto propio de toda actitud cient铆fica, para sustituirlo por una reflexi贸n moral 鈥損lat贸nica o confuciana. Pero aquellos que quieren cambiar la sociedad no son dioses que vivan al margen   de ella: entre los objetivos que creen asignarse, los que nos ofrecen efectivamente (con frecuencia impl铆citamente) y los resultados obtenidos, hay un amplio  margen.

Vamos a tratar aqu铆 de ofrecer un balance, provisional, modesto, pero peligroso (porque reclama todo tipo de cr铆ticas), de lo que la historia nos ense帽a. Presuponemos que solo el presente permite dar un sentido al pasado, y creemos ser capaces de situarnos en el punto de vista de los que quieren una sociedad sin clases. Adem谩s, pretendemos que el combate por la liberaci贸n social de la explotaci贸n de clases se halla ligado indisolublemente al combate por la liberaci贸n nacional de los pueblos de Asia y de 脕frica. Expresaremos este balance en la forma de siete tesis establecidas en el desarrollo de este libro, resumidas en sus conclusiones te贸ricas como sigue:

Primera tesis: La historia universal puede ser comprendida. Podemos elevarnos por encima de lo que permite la sola explicaci贸n inmediata, la que produce la mejor historia de acontecimientos, sobre la base de un m茅todo emp铆rico-ecl茅ctico que recurre a causalidades directas m煤ltiples, provenientes de planos diferentes (esta ideolog铆a explica aquel comportamiento, aquel hecho econ贸mico lleva consigo esta evoluci贸n, etc.). De tal modo que descubrimos: 1) que un conjunto de conceptos de alcance universal, que son los conceptos del materialismo hist贸rico, constituye el medio de este an谩lisis (estos conceptos no son decretados a priori, sino que por el contrario son inducidos por la historia real);   y 2) que la evoluci贸n de todas las sociedades humanas permite extraer algunas grandes tendencias universales que resultan de la misma dial茅ctica fundamental (fuerzas productivas/relaci贸n de producci贸n).

Segunda tesis: La historia universal es siempre historia de desarrollos desiguales. El desarrollo desigual es universal, aunque su naturaleza, el terreno en que opera, la manera a trav茅s de la cual se expresa, no constituyen una eterna repetici贸n de unas cuantas leyes simples. La periodizaci贸n de la historia (de un segmento de la humanidad o, para la 茅poca moderna, de la historia mundial) debe estar fundada en la dial茅ctica tendencias generales/ desarrollos desiguales por medio de los cuales estas tendencias se expresan.

Tercera tesis: La historia, en 煤ltimo an谩lisis, es la historia de la lucha de clases. Pero las clases que definen, oponi茅ndose dial茅cticamente, los modos de producci贸n que constituyen las formaciones sociales sucesivas que corresponden a los diferentes niveles de desarrollo de las fuerzas productivas, se hallan insertas en unas sociedades definidas, delimitadas por las fronteras del Estado y 鈥揺n ocasiones鈥 de la naci贸n.

Cuarta tesis: Algunas sociedades constituyen un sistema de formaciones sociales cuando las relaciones que mantienen entre ellas son suficientemente densas como para que las oposiciones y alianzas de clases no puedan ser ya analizadas v谩lidamente limit谩ndose al nivel de cada una de ellas, sino que han de ser consideradas al nivel global del sistema. En particular, el mundo contempor谩neo constituye un sistema, el imperialismo.

Quinta tesis: La reproducci贸n social de la sociedad capitalista no podr铆a ser comprendida 煤nicamente en el nivel del funcionamiento econ贸mico interno de los Estados-naciones del sistema capitalista mundial. Esta reproducci贸n puede ser comprendida solamente si, por una parte; se integra la instancia estatal en la regulaci贸n econ贸mica y, por otra parte, se toma como campo del an谩lisis de la dial茅ctica lucha de clases/leyes econ贸micas, no cada Estado-naci贸n por separado, sino el conjunto del  sistema.

Sexta tesis: La existencia de las naciones conlleva la de cuesti贸n nacional y el desarrollo desigual da a esta cuesti贸n una agudeza particular en el desenvolvimiento de las luchas. Es importante pues tener en cuenta la naturaleza de la tendencia burguesa y de la tendencia proletaria en la manera de plantear y resolver la cuesti贸n nacional.

S茅ptima tesis: La tendencia a la uniformizaci贸n, propia del sistema capitalista, aunque opere contradictoriamente (uniformizaci贸n/desigualdad), tiene unos efectos ideol贸gicos considerables. La ideolog铆a de la 鈥渃ultura universal鈥 merece, por  este hecho, ser re-examinada sin cesar en sus evoluciones y modalidades sucesivas.

1. Lo particular y lo universal en la historia

Los conceptos fundamentales del materialismo hist贸rico 煤nicamente tienen valor cient铆fico en la medida en que tienen un alcance anal铆tico universal. Es decir, estos conceptos deben ser abstra铆dos de la historia universal y no de la de un segmento particular de 茅sta. Los conceptos de modo de producci贸n, formaci贸n social, infraestructura, superestructura, clases sociales, etc., tienen esa validez universal. En cambio, el modo de producci贸n feudal no tiene necesariamente valor universal, porque ha sido abstra铆do de un segmento de la historia, la de Europa. Decretar de antemano que el feudalismo es una categor铆a universal y tratar luego de hacer entrar por la fuerza la realidad de otras sociedades en  este marco definido a priori, abstraido de una historia particular, es dar la espalda al esp铆ritu cient铆fico. Teniendo en cuenta esto, negarse a sacar del conjunto de la historia de la humanidad conceptos universales, es caer en el discurso de 鈥渓a irreductibilidad   de las civilizaciones鈥, un discurso irracional, racista en 煤ltimo t茅rmino.

Desde este punto de vista pues, la gran lecci贸n de la historia es la universalidad de las leyes fundamentales que rigen todas las sociedades humanas, europeas y no. En ese marco, Marx solo proporcion贸 los primeros elementos, pero fundamentales, del arma del materialismo hist贸rico. Unos elementos limitados no solo por los conocimientos de su 茅poca, sino tambi茅n por una experiencia de luchas que posteriormente se extendieron considerablemente, ya que creemos que la fuente principal del conocimiento es la acci贸n. Toda actitud contraria conduce a la rigidez dogm谩tica y a la impotencia pr谩ctica.

Fuente: Pre谩mbulo del cap铆tulo primero del libro de Samir Amin Clases y Naciones en el materialismo hist贸rico.

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Fuente: Elviejotopo.com