November 10, 2020
De parte de La Haine
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El Gobierno ha anunciado varias medidas para abordar una crisis de los cuidados que la pandemia no ha hecho m谩s que ensanchar, y la mayor铆a de ellas inciden en la poblaci贸n trabajadora. Preguntamos a varias expertas por las claves de unas pol铆ticas que acaben con la desigualdad en los tiempos que unas y otros dedican a cuidar, m谩s all谩 del 谩mbito laboral.

Las madres se encargaron en mayor medida que los padres del seguimiento de los hijos e hijas que tuvieron que asistir a sus clases a distancia durante el confinamiento, trabajaron m谩s habitualmente que ellos de madrugada y se encargaron en mayor medida del cuidado de los ni帽os y ni帽as durante el confinamiento. Son datos de uno de los estudios que tratan de fotografiar la situaci贸n de los cuidados desde marzo de este a帽o, momento en el que se declar贸 el estado de alarma. Se trata del estudio Usos del tiempo durante el confinamiento, realizado por Amparo Aguado y Cristina Benlloch, profesoras la Universidad de Valencia, y que la economista feminista Astrid Ajenjo menciona para se帽alar un hecho: la crisis de los cuidados viene de lejos, pero el coronavirus ha visibilizado su virulencia como nunca antes.

Ajenjo, doctora en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, llama la atenci贸n sobre otras cuestiones que ha puesto de manifiesto esta crisis sanitaria, econ贸mica y social. En primer lugar, que es crucial contar con servicios p煤blicos que est茅n dotados de recursos suficientes. En segundo lugar, que las mujeres siguen estando a la cabeza de la organizaci贸n social del cuidado: 鈥淟as mujeres en los hogares estamos cuidando de forma principal, pero es que tambi茅n somos las principales empleadas en los sectores esenciales asociados al cuidado鈥.

Ajenjo hace una tercera apreciaci贸n, y pone como ejemplo de ello la imagen de Valentina Cepeda, la trabajadora del Congreso que en el pleno monogr谩fico sobre el coronavirus desinfectaba la tribuna tras las intervenciones, lo que le vali贸 un aplauso de las personas presentes. 鈥淓l hecho de que los trabajos relacionados con los cuidados ahora se valoren y se aplaudan socialmente es un paso interesante, la cuesti贸n es qu茅 va a pasar con las condiciones laborales de estas trabajadoras鈥, apunta la economista.

Valentina Cepeda, trabajadora del Congreso, el 18 de marzo de 2020.

Este es el contexto en el que entran en juego varias medidas anunciadas recientemente por el Gobierno y que pretenden dar la vuelta a las desigualdades en los usos del tiempo dedicados a cuidar por unas y otros, una medidas que tienen la intenci贸n de poner la primera piedra en el camino hacia una nueva generaci贸n de pol铆ticas p煤blicas de conciliaci贸n y corresponsabilidad.

La iniciativa m谩s novedosa es el Plan Corresponsables, al que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) reservan 200 millones de euros que gestionar谩 el Ministerio de Igualdad. Adem谩s, los PGE contemplan destinar 300 millones de la Seguridad Social a igualar los permisos de paternidad con los de maternidad en 16 semanas en 2021. Fuentes de Igualdad incluyen en la estrategia para abordar la crisis de los cuidados la partida de 200 millones de euros para impulsar la creaci贸n de plazas p煤blicas en el primer ciclo de la Educaci贸n Infantil (0-3) y el aumento de los fondos para la Ley de Dependencia.

A estas medidas se suma la creaci贸n de una Ley de Tiempo Corresponsable que el Gobierno anunci贸 en junio y del que no se conocen m谩s detalles, aunque la propuesta que Podemos present贸 en noviembre de 2018 puede dar algunas pistas. Esta proposici贸n de ley, presentada el 16 de noviembre de 2018 planteaba medidas encaminadas a poner en valor los contratos a tiempo parcial, la creaci贸n de bancos de horas para facilitar las ausencias por motivos de cuidados o el derecho a la desconexi贸n.

A excepci贸n de la inversi贸n en Dependencia, se trata de medidas que apuntan a un mismo lugar. 鈥淓ste tipo de medidas est谩n atacando a una parte fundamental de la brecha, que es la que tiene que ver con el cuidado de menores鈥, dice Ajenjo, que se帽ala que las encuestas de uso del tiempo reflejan de manera clara c贸mo la brecha de los cuidados se ensancha cuando entra en la ecuaci贸n la maternidad o paternidad. Sin embargo, Ajenjo pide mirar m谩s all谩: 鈥淓ntiendo que la urgencia es lo laboral, pero es el momento de imaginar otro tipo de pol铆ticas鈥, explica. 

La abogada especializada en conciliaci贸n Emilia de Sousa, la secretaria confederal de Acci贸n Sindical de CC OO Mari Cruz Vicente y la soci贸loga de la Universidad del Pa铆s Vasco Matxalen Legarreta, junto a Astrid Ajenjo, dan algunas claves para unas pol铆ticas p煤blicas que contribuyan a cerrar la brecha de los cuidados.

M脕S ALL脕 DE LA POBLACI脫N CON EMPLEO

鈥淐entrarse solamente en el empleo deja fuera a gran parte de la poblaci贸n que no est谩 trabajando de forma remunerada y que tiene una carga de cuidado que puede ser mayor que la de las personas que est谩n trabajando de forma remunerada鈥, explica Matxalen Legarreta. Lo ilustra con un dato: las mujeres desempleadas cada vez dedican m谩s tiempo a este trabajo, algo que reflejan las encuestas de uso del tiempo que se llevan realizando desde hace 25 a帽os en el Pa铆s Vasco.

Pasa lo mismo, dice la soci贸loga, con las mujeres que est谩n ya jubiladas, las que son pensionistas, o las que han sido amas de casa a tiempo completo toda su vida. 鈥淎l final, estas mujeres asumen una carga de cuidado importante y que es mucho m谩s dif铆cil de regular鈥, reflexiona.

Matxalen Legarreta, soci贸loga: 鈥淐entrarse solamente en el empleo deja fuera a gran parte de la poblaci贸n que no est谩 trabajando de forma remunerada鈥

Por eso, igualar los permisos de maternidad y paternidad, crear m谩s plazas en la educaci贸n de 0 a 3 a帽os o crear una ley que regule los tiempos de trabajo son propuestas que, entiende, nacen con la limitaci贸n de poner el foco 煤nicamente en las personas con empleo.

En el mismo sentido se manifiesta Mari Cruz Vicente: 鈥淟os cuidados corresponsables no pueden ser solo una cosa del 谩mbito familiar ni laboral, son una cuesti贸n del conjunto de la sociedad y, por tanto, es fundamental la intervenci贸n p煤blica鈥. Vicente subraya que 鈥減ara CC OO los cuidados, en su m谩s amplia expresi贸n, deben formar parte del Estado de Bienestar y, por tanto, ser un derecho universal como lo es la ense帽anza o la sanidad鈥, advierte.

HACIA UN PLAN ESTATAL

Fuentes del ministerio de Igualdad definen el Plan Corresponsables como una pol铆tica 鈥渟emilla鈥, que supondr铆a el primer paso de un cambio estructural. El objetivo, explican desde el ministerio, ser铆a crear un Sistema Estatal de Cuidados, de modo que el Plan Corresponsables tendr铆a la misi贸n de establecer los mecanismos y l铆neas de actuaci贸n que garanticen el derecho al cuidado en Espa帽a. 

Sin embargo, el plan que ha anunciado Igualdad, aunque podr铆a cubrir diversas necesidades en un futuro seg煤n explican fuentes del ministerio, se concretar谩 en un primer momento en garantizar el apoyo a las familias en el cuidado de hijas e hijos menores de 14 a帽os a su cargo a trav茅s de la contrataci贸n p煤blica de cuidadoras y cuidadores profesionales.

Sobre si esta iniciativa forma un buen equipo con una hipot茅tica ley de tiempo corresponsable 鈥攁unque Igualdad ha desligado estas dos iniciativas鈥, la abogada Emilia de Sousa advierte: 鈥淐ualquier avance lo veo siempre positivo, pero no le veo sentido a tanta separaci贸n entre planes y leyes… Ser铆a m谩s pr谩ctico y dar铆a mayor seguridad jur铆dica hacer un Plan Nacional de Conciliaci贸n donde se incluya todo鈥.

De Sousa recuerda que los permisos de paternidad y maternidad est谩n aun regulados por un real decreto, y cita dos decretos recientes que tienen aspectos convergentes con una posible ley que regule la corresponsabilidad: el que regula el trabajo a distancia y el que insta a las empresas a comprometerse con la igualdad salarial.

鈥淟a corresponsabilidad hay que implementarla poco a poco y exige de medidas transversales鈥, explica, y pone un ejemplo: los datos de la Seguridad Social conocidos en octubre de este a帽o reflejan c贸mo desde enero de 2020 se han vuelto a dar m谩s permisos de paternidad que de maternidad: 鈥淓s decir: las mujeres trabajamos en negro, en precario, no cotizamos lo suficiente y por lo tanto no podemos acogernos a los permisos de maternidad, porque no son universales鈥.

TRASPOSICI脫N DE NUEVA NORMATIVA

De Sousa cree que la apuesta debe ser por una medidas universales, que den derecho a todas las personas y no solo a las trabajadoras. Sobre el plan de crear una ley de tiempo corresponsable en el trabajo, advierte de que cualquier iniciativa en este sentido tendr谩 que incorporar la normativa posterior a la propuesta inicial de Podemos, de 2018.

As铆, menciona la Directiva Europea 2019/1158, que establece los requisitos m铆nimos relacionados con el permiso de paternidad, el permiso parental y el permiso para cuidadores. Este documento insta a poner en marcha f贸rmulas de trabajo flexible para los trabajadores que sean progenitores o cuidadores. El mandato para los estados miembros es trasponer esta directiva antes de agosto de 2022.

Emilia de Sousa, abogada: 鈥淣o nos podemos olvidar de las familias monomarentales y monoparentales鈥

De Sousa hace otro apunte que, espera, sea tenido en cuenta en cualquier plan sobre corresponsabilidad y conciliaci贸n: 鈥淣o nos podemos olvidar de las familias monomarentales y monoparentales鈥.

Seg煤n argumenta la abogada, los permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles 鈥渉an creado una discriminaci贸n que roza la inconstitucionalidad鈥 ya que, de facto, provoca que los ni帽os nacidos en familias con un solo progenitor tienen menos derechos que los ni帽os que nacen en familias con dos progenitores.

RECONOCIMIENTO DE LA DIVERSIDAD FAMILIAR

La soci贸loga Matxalen Legarreta suma a las claves para unas pol铆ticas de corresponsabilidad transversales la necesidad de afrontarlas desde una perspectiva amplia de lo que es una familia. Porque, asegura, la proposici贸n de ley de tiempo corresponsable que se present贸 en 2018 tiene un sesgo derivado de partir de un modelo de familia monol铆tico: 鈥淟a propuesta tiene en la cabeza un contexto en el que hay dos personas, hombre y mujer, en una familia de doble ingreso, que tienen criaturas y que tienen que conciliar y repartirse el trabajo tanto dentro como fuera de casa鈥. La realidad, advierte, es que existen unos n煤cleos de convivencia mucho m谩s all谩 de este modelo. Adem谩s, Legarreta cree que es posible partir de una definici贸n de cuidado mucho m谩s amplia.

En cualquier caso, como explica Astrid Ajenjo, hay que entender que la organizaci贸n social del cuidado que aporta la econom铆a feminista parte de la idea del diamante de cuatro picos: mercado, estado, redes sociales o comunitarias y hogares. En ese sentido, 鈥渓as pol铆ticas p煤blicas tienen una funci贸n esencial en uno de esos v茅rtices, aunque todo con pol铆ticas p煤blicas no se puede resolver鈥. 

Al final, explica, las propuestas que se plantean en este momento inciden en uno de los cuatro picos, pero adem谩s 鈥渘o dejan de ser pol铆ticas p煤blicas en el marco de un sistema econ贸mico muy concreto鈥. Como economista feminista, entiende el sentido de atajar lo urgente, pero cree que se pueden plantear tambi茅n algunas cuestiones a medio o largo plazo. 鈥淗ablo desde mi visi贸n, que es la de que hay que intentar detraer recursos al uso capitalista del tiempo de la manera que sea鈥, justifica.

HACIA UNA JORNADA COMPLETA DE 32 HORAS

En ese planteamiento a largo plazo, Ajenjo menciona una medida muy concreta: la reducci贸n del tiempo de duraci贸n legal de la jornada completa de trabajo. Lo m铆nimo, explica, ser铆a una reducci贸n a 35 horas.

Un plan que pretenda contribuir a la revoluci贸n cultural necesaria en el uso de los tiempos, de la corresponsabilidad y de los cuidados debe plantear este debate, opina tambi茅n Mari Cruz Vicente. 鈥淓l desarrollo tecnol贸gico, que est谩 irrumpiendo con fuerza, debe de liberar el volumen de las horas de trabajo, con una distribuci贸n racional y flexible negociada en el 谩mbito de las empresas鈥, explica. Es decir, una jornada de menos horas no tendr铆a que ir asociada a una menor productividad.

Mari Cruz Vicente, de CC OO, recuerda la jornada de 35 horas se ha ido imponiendo en algunos convenios mientras que la Confederaci贸n Europea de Sindicatos acord贸 orientar las jornadas a las 32 horas semanales

鈥淟levamos muchos a帽os con la jornada laboral de 40 horas semanales, aunque de hecho se ha ido reduciendo a las 35 en algunos convenios y en algunas empresas, por lo tanto se trata de ir avanzando鈥, explica. Sin embargo, no cree que haya que hablar de una jornada de 35 horas como lo m谩s 贸ptimo y recuerda que, en el Congreso de la Confederaci贸n Europea de Sindicatos (CES) celebrado en mayo de 2019 se acord贸 orientar las jornadas hacia las 32 horas semanales.

鈥淪omos conscientes de que en nuestro pa铆s hay un retraso importante, y hay que ir marcando otras pautas, m谩s aun teniendo en cuenta que la productividad que se genera a trav茅s del uso de las nuevas tecnolog铆as genera unos beneficios, y una forma de repartir beneficios sin lugar a duda es reducir la jornada鈥.

M脕S ALL脕 DE LA PANDEMIA

Emilia de Sousa finaliza con dos apuntes: el primero, que unas pol铆ticas p煤blicas que est茅n pensadas a largo plazo no son 煤tiles para la situaci贸n de excepcionalidad que vivimos, que puede durar mucho tiempo. El segundo, que la normativa que se cree en estos momentos se va a implementar 鈥渟obre una mala base, que es la que estamos viviendo y la que va a quedar despu茅s鈥.

En esa amplitud de la mirada incide tambi茅n Astrid Ajenjo cuando asegura que 鈥渉ay que comprender que los cuidados trascienden las pol铆ticas sectoriales鈥. Para Ajenjo, 鈥渃uando hablamos de poner el cuidado en el centro hablamos de pol铆ticas que contemplen el 谩mbito de la vivienda, de la alimentaci贸n, los derechos de conciliaci贸n… hay que intentar hacer pol铆ticas transversales, empezando por la propia pol铆tica fiscal鈥, dice Ajenjo.

鈥淓l derecho al cuidado es una cuesti贸n que puede ser problem谩tica: tiene que conllevar una reforma a nivel laboral pero tambi茅n una reforma en los servicios p煤blicos que se ofrecen porque, si no tienes alternativas, el derecho al cuidado pasa a ser una obligaci贸n鈥, dice Legarreta, que llama la atenci贸n sobre la oportunidad que supone la situaci贸n actual y que, por ahora, da por perdida: 鈥淟a pandemia puede servir para reforzar el sistema p煤blico de sanidad y los servicios de cuidados, pero en lugar de eso se est谩 individualizando el problema y responsabilizando a la ciudadan铆a鈥.

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Fuente: Lahaine.org