August 17, 2021
De parte de ANRed
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Imagen: Izquierda 鈥 Funcionarios de la embajada estadounidense intentan abandonar Saig贸n en 1975. Derecha 鈥 Ciudadanos afganos intentan abandonar Kabul en agosto de 2021.

Por Mat铆as Cervilla para ANRed

En las 煤ltimas horas las primeras planas de los diarios se cubrieron con la noticia de que los talibanes se hicieron con el control de Kabul. De la escalada talib谩n en Afganist谩n surgen varios interrogantes. En primer lugar, si los Estados Unidos y la coalici贸n invasora de la OTAN cumplieron sus objetivos. Luego, c贸mo pudo pasar lo que pas贸 tras 20 a帽os de presencia ininterrumpida de la coalici贸n militar en el terreno y, m谩s all谩 del obvio retiro de las tropas extranjeras como condici贸n de posibilidad de la victoria talib谩n, c贸mo se fortalecieron los talibanes al punto de lograr un r谩pido dominio territorial en unas pocas semanas. Por 煤ltimo pero no menos importante, el signo la derrota de las pol铆ticas que intent贸 implementar Estados Unidos, 驴puede interpretarse como algo progresivo en un r茅gimen que lleva adelante una guerra contra las mujeres?

El avance talib谩n caus贸 sorpresa y estupor en el mundo, no s贸lo por el recuerdo del pasado, sino por la velocidad con la que en unas pocas semanas pasaron de controlar algunas ciudades a tener el dominio sobre el total de las capitales afganas. Es una derrota de los objetivos de los Estados Unidos y al mismo tiempo el cuadro no es en nada progresivo. Las im谩genes del aeropuerto de la capital afgana atestado de gente que busca desesperadamente una salida del pa铆s recorren los medios de todo el mundo. Esta situaci贸n de crisis y desesperaci贸n en la huida del pa铆s ha recibido la denominaci贸n de 鈥渕omento Saig贸n鈥, rememorando la evacuaci贸n de la antigua capital de Vietnam del Sur (hoy renombrada a Ciudad Ho Chi Minh) tras la victoria del Frente Nacional de Liberaci贸n de Vietnam y las Fuerzas Armadas de la Rep煤blica Democr谩tica de Vietnam en 1975. El paralelismo es tal que en un discurso brindado en la Casa Blanca, el presidente estadounidense Joe Biden compar贸 el retiro de tropas con aquella retirada estadounidense. Lo cierto es que este grupo de personas desesperado por salir da cuenta de que al menos hay dos sectores de la poblaci贸n con intereses contrapuestos. Pero es mucho m谩s complejo.

Pasaron casi 20 a帽os de la invasi贸n de Afganist谩n por parte de la coalici贸n internacional de la OTAN liderada por los Estados Unidos que en 2001 removi贸 al gobierno talib谩n del poder pol铆tico y no es un hecho menor que, no bien retirada la presencia militar internacional, estos hayan retomado el control del pa铆s en tiempo r茅cord. Al igual que Inglaterra y la URSS, los Estados Unidos no pudieron cumplir con sus objetivos militares y pol铆ticos en Afganist谩n. Este pa铆s, desde la invasi贸n de la URSS en 1979, pasando por las guerras civiles y la invasi贸n de la OTAN, lleva 42 a帽os de conflictos sin pausa. En cualquier caso, el escenario se abre a la reflexi贸n cr铆tica sobre el momento al que estamos asistiendo.

La derrota estadounidense

Las primeras reflexiones hacen imposible esquivar la idea de derrota norteamericana ante el fracaso de los objetivos manifiestos de la invasi贸n estadounidense centrados en la remoci贸n de los talibanes y la exportaci贸n de la democracia liberal o el aumento de la seguridad mundial. La invasi贸n a Afganist谩n tuvo al atentado a las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001 como una suerte de Pearl Harbor, el casus belli que -durante el gobierno de George W. Bush y los neoconsevadores del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano- dio el pretexto para la acci贸n b茅lica de la operaci贸n denominada 鈥淓nduring Freedom鈥 (Libertad Duradera) en el marco de la llamada Guerra Contra el Terrorismo. El objetivo militar era la captura de Osama Bin Laden, el l铆der de Al Qaeda, organizaci贸n que reivindic贸 los atentados en Nueva York, as铆 como la sustituci贸n del r茅gimen de los talibanes por una democracia liberal.

Por supuesto, de la misma manera que la posterior invasi贸n a Irak no tuvo como objetivo evitar el uso de las inexistentes 鈥渁rmas de destrucci贸n masiva鈥, la invasi贸n a Afganist谩n ten铆a objetivos latentes mucho m谩s ligados a la geoestrat茅gia, los recursos naturales y la posici贸n estrat茅gica del pa铆s en el mapa de Medio Oriente, especialmente luego de la gravitaci贸n de la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n de Shangh谩i, liderada por China y Rusia, que a la captura de Bin Laden y la promoci贸n de la democracia por medio de las bombas. De hecho, la captura y muerte de Bin Laden en 2011 (que no estaba en Afganist谩n, sino en Pakist谩n) no implic贸 la retirada de tropas invasoras, sino que pas贸 como un dato de color.

Mientras tanto, durante el gobierno de Barack Obama si bien hubo inicialmente un aumento de tropas, la invasi贸n a gran escala iba siendo sustituida por el uso de la tecnolog铆a que buscaba minimizar las bajas estadounidenses por medio de ataques con drones bombarderos. Con la crisis econ贸mica mundial que afect贸 profundamente a la econom铆a estadounidense, la impopularidad del gasto militar en esa guerra tuvo su pin谩culo durante el gobierno de Donald Trump, cuando la estrategia en Medio Oriente perdi贸 gravitaci贸n y el gobierno norteamericano enfoc贸 su mira hacia la guerra comercial con la Rep煤blica Popular China, que, como bien describe Gabriel Merino en un art铆culo de El Pa铆s Digital, gan贸 la pulseada estrat茅gica en la regi贸n.

Recientemente durante la administraci贸n de Joe Biden las tropas invasoras de Estados Unidos se retiran de Afganist谩n luego de 20 a帽os de presencia. El foco de Biden legitima la mirada de Trump de 鈥淎merica First鈥 y honra sus pactos; est谩 puesto en dejar de invertir inmensas sumas de dinero estadounidense en un conflicto que le es ajeno. No obstante, Biden advirti贸 que, en el caso de que los talibanes lleguen a afectar los intereses de EEUU, habr谩 una respuesta militar 鈥渞谩pida y contundente鈥. Hace unas pocas horas el mandatario dio un discurso en el que hizo una defensa cerrada de la decisi贸n de retirar las tropas ante un conflicto sin final y compar贸 la situaci贸n con Vietnam.

Para acompa帽ar la salida de diplom谩ticos y refugiados de la embajada norteamericana en Kabul, Biden envi贸 a 5.000 militares. El domingo, ante la inminencia del ingreso de los talibanes a la capital, el presidente Ashraf Ghani abandon贸 el territorio afgano.

El saldo de 20 a帽os de esa aventura geopol铆tica para el pueblo afgano es de cerca de 250.000 muertos, y m谩s de un mill贸n de desplazados y un pa铆s en ruinas en gran medida dependiente de la ayuda econ贸mica extranjera.

驴C贸mo pudo pasar esto?

Luego de estas primeras reflexiones sobre la derrota estadounidense vienen las preguntas inmediatas acerca de las causas que llevaron a esta toma del pa铆s por los talibanes tras casi 20 a帽os de presencia de la coalici贸n internacional de la OTAN liderada por los Estados Unidos que lleg贸 entre otras razones para sacarlos del poder.

En un muy interesante art铆culo de The Political Room, el analista espa帽ol Yago Rodr铆guez analiza las causas de la victoria talib谩n. Entre otros, menciona cuatro factores principales. La capacidad para atraer a las minor铆as (antes los talibanes eran principalmente de la etnia pasht煤n, luego integraron a los tayikos, otrora en la Alianza del Norte, de signo anti talib谩n); los servicios de administraci贸n civil prestados por los talibanes; la mala gesti贸n del gobierno afgano; y el fin del apoyo militar occidental. El analista afirma que la presencia talib谩n nunca se fue del pa铆s y que la realidad social sigue siendo tan conservadora como hace 20 a帽os. De hecho, entre 2001 y 2004 los talibanes tuvieron una retirada estrat茅gica. A partir de 2004 comenzaron a avanzar lenta pero continuamente y ya en 2008 casi no hab铆a regiones sin combatientes contra la OTAN.

Por otro lado, es dif铆cil explicar el 茅xito militar y pol铆tico de los talibanes sin su inserci贸n entre la poblaci贸n mas joven. Afganist谩n es un pa铆s con una mayor铆a joven, de hecho el 44% de la poblaci贸n naci贸 despu茅s de la invasi贸n estadounidense en 2001. Por lo tanto, gran parte de los talibanes es parte de esta nueva generaci贸n. Por supuesto que no hay que descartar la violencia de los invasores y los ataques a poblaci贸n civil como factor de cohesi贸n social ante los extranjeros y el gobierno que los sostiene. Al mismo tiempo, Rodr铆guez afirma que la poblaci贸n se ubica principalmente en zonas rurales, algunas de ellas dominadas por el cultivo de opi谩ceos. El gobierno de Afganist谩n es m谩s fuerte en sectores urbanos que en los rurales y las mejoras se centran en los primeros, que pese a un mejor nivel econ贸mico cuentan con un menor porcentaje de la poblaci贸n que los rurales donde los talibanes gozan de un mayor apoyo social. Es por estos factores que la retirada de las tropas invasoras tuvo como resultado inmediato la recuperaci贸n del poder por los talibanes.

El car谩cter regresivo de los talibanes

El otro gran interrogante es acerca del signo de esta reciente victoria talib谩n sobre el gobierno afgano y los invasores extranjeros. Incluso en el caso de que los talibanes puedan haber infligido una dura derrota al gobierno y a los intereses estadounidenses de estabilidad en la regi贸n (para lo que hay que considerar la propia decisi贸n de la administraci贸n Biden de retirar sus tropas), es indudable que no se trata de un cambio progresivo y una interpretaci贸n anti imperialista de 芦suma cero禄, es decir la idea mec谩nica de que lo malo para Estados Unidos es necesariamente bueno para los pueblos oprimidos, nos llevar铆a a un error.

En una nota de Salvador Soler y Omar Floyd para La Izquierda Diario se describe muy bien el origen hist贸rico y pol铆tico de los talibanes. Desde los muyahidines (鈥済uerrilleros isl谩micos鈥) que fueron financiados por los Estados Unidos como 鈥渁fghan freedom fighters鈥 (ver imagen abajo) para enfrentar la invasi贸n sovi茅tica en 1979, pasando por la formaci贸n de los talibanes en Kandahar en 1994, en el contexto de guerras intertribales y los atentados del 11 de septiembre de 2001, los autores describen a los talibanes como 芦una fuerza oscurantista religiosa y anti-moderna禄.

Otro art铆culo que vale la pena leer es el de V铆ctor de Currea-Lugo, quien, con un acercamiento desde el humanitarismo a la cuesti贸n, afirma que 芦los talib谩n son un grupo de grupos variados, como los piratas de Somalia o los rebeldes de Chechenia. Eso me explicaban en Afganist谩n los locales: los talib谩n son tan diversos que en algunas regiones patrullan junto con el ej茅rcito afgano; en muchas zonas imparten justicia y en otras cultivan opio禄, lo cual les otorga un car谩cter m谩s complejo y heterog茅neo. Pero, sean un grupo, o un grupo de grupos, en ning煤n caso se los pinta una fuerza progresista.

Imagen: Poster de propaganda estadounidense para la recaudaci贸n de fondos para financiar a los muyahidines afganos en contra de la URSS.

Un r茅gimen en guerra contra las mujeres

Durante su gobierno la fuerza pol铆tica y religiosa impuso la sharia, la 鈥渓ey isl谩mica鈥, en su versi贸n m谩s ortodoxa, la de la doctrina wahab铆 de los saud铆es de las madrazas, escuelas isl谩micas de Pakist谩n. El cuerpo jur铆dico talib谩n impone la prohibici贸n de comportamientos que se consideran no isl谩micos, donde el divorcio con lo que entendemos por Derechos Humanos es total. De esta manera promueven una serie de prohibiciones que someten a las mujeres de una forma brutal que no admite particularismos culturales.

Una de las imposiciones m谩s conocidas a las mujeres es la del uso de la burka, una vestimenta cubre el cuerpo y la cara por completo, de pies a cabeza. Pero adem谩s, se proh铆be que las mujeres usen cosm茅ticos, que exhiban sus tobillos, circulen sin compa帽铆a masculina de un mahram (acompa帽ante legal masculino, normalmente un familiar var贸n), que r铆an en voz alta (ning煤n var贸n debe o铆r la voz de una mujer), usar zapatos que hagan ruido al caminar, usar colores vistosos o sexualmente atractivos (驴?), lavar ropa en los r铆os o plazas p煤blicas, asomarse a los balcones de sus casas. Tambi茅n se prohibe a los sastres tomar medidas a las mujeres y coser ropa femenina, y tampoco se permite a las mujeres compartir un colectivo con hombres (los hay exclusivos para cada g茅nero). Por 煤ltimo, tambi茅n est谩 prohibido tanto fotografiar y filmar como publicar im谩genes de mujeres en revistas, libros, o en forma de posters. La transgresi贸n de estas normas est谩 penada con medidas que van desde los latigazos, golpes e insultos hasta la muerte por lapidaci贸n.

Pero estas medidas que impulsan los talibanes no est谩n exentas de resistencia. Diversas agrupaciones de mujeres como la RAWA (siglas para Asociaci贸n Revolucionaria de Mujeres de Afganist谩n) fundada en 1977 dan pelea contra estas imposiciones y han criticado de igual manera a los muyahid铆n, luego a los talib谩n, y posteriormente a la invasi贸n de la OTAN y sus bombardeos de civiles, as铆 como tambi茅n al gobierno afgano.

Seg煤n muestra una nota de The Guardian, en las regiones centro y norte del pa铆s distintos grupos de mujeres se alzaron contra los talibanes mostr谩ndose p煤blicamente con armas de fuego para exhortar a la poblaci贸n a resistir. 芦Hubo algunas mujeres que solo quer铆an inspirar a las fuerzas de seguridad, solo simb贸licamente, pero muchas m谩s estaban listas para ir a los campos de batalla禄, declar贸 a The Guardian Halima Parastish, la responsable de la Direcci贸n de la Mujer de la provincia de Gaur. Y agreg贸 que ellas cuentan con una ventaja sobre los hombres para enfrentar a los talibanes: 鈥淭ienen miedo de que los matemos, lo consideran vergonzoso鈥.

Perspectivas

Con la toma de Kabul por parte de los talibanes se rinde ante la evidencia hist贸rica un ciclo de fracasos occidentales. Tras m谩s de 20 a帽os los Estados Unidos nunca pudieron decir 鈥淢ission Accomplished鈥 como hiciera prematuramente George W. Bush en Irak. El regreso de los talibanes deja a Afganist谩n en la situaci贸n que se encontraba en 2001, pero con dos d茅cadas m谩s de bombardeos, violaciones a los derechos humanos y una poblaci贸n urbana que a juzgar por las im谩genes de desesperaci贸n en los aeropuertos no parece haber dado apoyo popular a esa victoria militar. Las perspectivas de futuro van desde un gobierno unificado bajo la terrible ley isl谩mica que somete a las mujeres a un r茅gimen de terror, hasta una guerra civil entre etnias, se帽ores de la guerra y facciones por el control territorial. Los invasores de la OTAN dejaron un tendal de muertos, heridos, desplazados, invirtieron miles de millones de d贸lares, en parte indirectamente retransferidos al complejo industrial-militar estadounidense y no cumplieron ni uno de sus objetivos y para colmo se vieron doblegados ante el crecimiento de China en la regi贸n.

Hoy Afganist谩n no es ni m谩s seguro, ni m谩s democr谩tico y ni siquiera m谩s 鈥渕oderno鈥. Por lo pronto el 鈥渕omento Saig贸n鈥 carece del poder popular y emancipatorio que tuvo esa revoluci贸n vietnamita. En Afganist谩n no hay victoria popular ni progreso antimperialista que festejar.





Fuente: Anred.org