December 6, 2020
De parte de Amor Y Rabia
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por Philip Freeman

El populismo tiene una historia larga y colorida en la pol铆tica americana, de Huey Long en la izquierda (gobernador de Luisiana durante la Gran Depresi贸n, con un amplio apoyo popular debido a su programa de ayudas sociales; muri贸 鈥榗asualmente鈥 cuando amenazaba con romper el sistema bipartidista de EEUU -AyR) a George Wallace en la derecha (gobernador derechista de Alabama, defensor del apartheid en EEUU -鈥渟egregaci贸n ahora y segregaci贸n siempre鈥, dijo -AyR) hasta 鈥搈谩s recientemente- Ross Perot en 1992 y Donald Trump hoy d铆a. 

Durante la mayor铆a de su historia, la rep煤blica romana estuvo gobernada por viejas familias pol铆ticas y de intermediarios pol铆ticos de confianza que sab铆an c贸mo mantener controladas a las masas. Se llevaban a cabo elecciones, pero estas estaban dise帽adas deliberadamente para dar la parte del le贸n del voto popular a las clases dominantes. Si la aristocracia romana, que votaba primero, eleg铆a a una persona para mandar, los funcionarios a menudo ni siquiera se atrev铆an a contar los votos de las clases bajas.

De vez en cuando, campesinos descontentos, due帽os de tabernas y transportistas due帽os de burros se alzaban y exig铆an a sus gobernantes que les aliviasen sus deudas y tener una voz propia en el gobierno, pero esas revueltas eran r谩pidamente aplastadas mediante promesas de que ven铆an mejores tiempos y pagando a gladiadores que ya no estaban en activo para partir la cara a los principales alborotadores. A finales del siglo II antes de Cristo, los aristocr谩ticos hermanos Graco intentaron llevar a cabo una revoluci贸n pol铆tica desde dentro, pero solo lograron ser asesinados por la nobleza conservadora.

Quien finalmente derrib贸 el sistema fue un rico y ambicioso noble llamado Publius Clodius Pulcher, un demagogo populista que se neg贸 a seguir las reglas del juego. Clodius siempre hab铆a sido impredecible de maneras que hab铆an sorprendido y divertido al populacho romano. Siendo joven, incit贸 un amotinamiento contra las tropas de su cu帽ado. Despu茅s, cuando unos piratas le capturaron, se ofendi贸 profundamente por el peque帽o rescate que aceptaron por liberarle.

Nada era sagrado para Clodius. Cuanto m谩s audaz era su comportamiento, m谩s le quer铆a la opini贸n p煤blica por ello. En Roma, por ejemplo, Clodius 鈥搖n conocido mujeriego- cometi贸 un sacrilegio al disfrazarse de mujer e infiltrarse en el festival religioso s贸lo para mujeres dedicado a la diosa Bona Dea, con el objetivo de seducir a Pompeya, la esposa de Julio Cesar. El esc谩ndalo llev贸 a Cesar a divorciarse de Pompeya y llev贸 al famoso sofismo de que la mujer del Cesar deb铆a estar fuera de toda sospecha.

Tras escapar el castigo empleando un amplio equipo legal y pagando generosos sobornos, Clodius entr贸 en la pol铆tica en un intento de asegurarse el respeto de la clase dominante, la cual r谩pidamente le despreci贸 como a un buf贸n. De lo que los cr铆ticos de Clodius no fueron capaces de darse cuenta es que era inteligente, estaba decidido y estaba muy en contacto con las frustraciones del pueblo llano.

Despu茅s de que la 茅lite le rechazase, Clodius empez贸 a romper todas las reglas en su lucha por llegar al poder. Repudi贸 su estatus de noble y pas贸 a formar parte de la clase de los plebeyos de manera oficial, posicion谩ndose como l铆der de la enfadada clase trabajadora romana. Usando su atractivo natural, su fiera ret贸rica y un agudo sentido de c贸mo hacer que los pol铆ticos del establishment se enfrentasen entre ellos, consigui贸 imponerse a las leyes y llev贸 a cabo el primer reparto gratuito de grano de la historia de occidente. Esto le gener贸 enormes apoyos entre el pueblo llano, especialmente entre aquellos que hab铆an perdido su trabajo en las recientes crisis econ贸micas. Se convirti贸 en el rey de las calles de Roma y desat贸 un alzamiento populista como no se hab铆a visto antes en la historia de la Rep煤blica.

Las clases dominantes de Roma no ten铆an ni idea de c贸mo someter a Clodius a su control, al cual segu铆an despreciando. Si la Rep煤blica iba a ser destruida, dijo Cicero, famoso orador y pol铆tico del Establishment, dejemos al menos que caiga por la acci贸n de un hombre de verdad.

Exigiendo venganza, Clodius organiz贸 el exilio de Cicero y prepar贸 sus planes para llegar a la c煤spide de la pir谩mide del poder pol铆tico. Durante su campa帽a para ser elegido pretoriano, cargo romano de magistrado electo que ten铆a una posici贸n justo por debajo de los c贸nsules que dirig铆an Roma, las elecciones tuvieron que posponerse dos veces debido a las luchas callejeras entre sus seguidores y los de su enemigo, Annius Milo. Cuando Clodius se encontr贸 con Milo en la V铆a Apia, se desat贸 una lucha entre sus guardas y Clodius fue herido de gravedad. Consciente de que un rival muerto era menos amenazador que uno vivo y enfadado, Milo orden贸 a sus hombres que le rematasen.

Pero pese a que Clodius hab铆a sido asesinado, las fuerzas populistas que hab铆a desatado siguieron muy vivas y r谩pidamente encontraron nuevos l铆deres 鈥揺n especial Cesar. Las clases dominantes estaban aturdidas e indefensas cuando el control del estado que hab铆an dirigido desde hac铆a siglos se les fue de las manos.

El a帽o 49 antes de Cristo, Cesar cruz贸 el Rubic贸n y sumergi贸 a Roma en una guerra civil. El asesinato de Cesar en las Ides de Marzo dio paso a una revuelta que destruy贸, de una vez por todas, el poder de las clases dominantes. Surgi贸 un Imperio basado en la Autocracia, y la Rep煤blica Romana desapareci贸 para siempre.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com