June 4, 2021
De parte de Lobo Suelto
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Me enter茅 medio de casualidad. Una historia en redes sociales, o algo as铆. No recuerdo bien; tampoco importa. Hac铆a a帽os que no nos ve铆amos, desde aquellos tiempos en que compart铆amos la misma camiseta dentro de una cancha de f煤tbol, defendiendo los colores de la Facultad de Sociales, all谩 por principios de los 鈥10.

Debo admitir que siempre sent铆 una secreta admiraci贸n por 茅l: por su manera de trabajar en cada entrenamiento, por el respeto a todos los compa帽eros sin importar qui茅n fuese o c贸mo jugase, por su seriedad a la hora de clausurar el andarivel izquierdo en la defensa, porque 鈥渃erraba el culo y jugaba鈥 (como dec铆a Adri), porque ya desde esa 茅poca me di cuenta de que ten铆a un manejo distinto de las palabras y de las ideas.

Nos juntamos a tomar un caf茅 una t铆pica tarde de oto帽o: fr铆o, viento y lluvia. Literatura, pura y viva literatura. Me habl贸 de su nueva novela, La 煤ltima esperanza negra, y de su primer trabajo, Engendros, libro que promet铆 leer. Tardo, pero llego. Siempre llego. Solo t茅nganme un poco de paciencia.

Regres茅 a casa contento por haberlo visto, por sentir que hab铆a recuperado cierto fragmento de un pasado muy grato de mi vida que retornaba de forma m谩s adulta, quiz谩 hasta melanc贸lica, retazos de lo que fuimos resumidos en un caf茅 y una novela.

No es f谩cil escribir. No es para cualquiera. Requiere de cierta desnudez, de abrir la mente y el coraz贸n a un mundo que no nos ense帽贸 a abrirnos, sino m谩s bien todo lo contrario; de una obsesi贸n con la obra que oscila sin grises entre el entusiasmo m谩s prometedor y des谩nimo absoluto. Uno est谩 luchando consigo mismo todo el tiempo. Quiz谩 por todo esto esa misma tarde, al regresar a casa, me sent茅 decidido a leer su novela: porque valoraba (y entend铆a, por sobre todas las cosas, entend铆a) el esfuerzo y la dedicaci贸n que hab铆a plasmado en su obra.

Voy a ser claro en algo desde un principio: La 煤ltima esperanza negra no es (solo) una simple novela, sino que es tambi茅n (y sobre todo) un manual de sociolog铆a, una s铆ntesis precisa y brutal de los tiempos en los que vivimos. Yag眉e no necesit贸 de grandes escenarios ni historias fant谩sticas b茅licas para reflejar una marca de 茅poca: le alcanz贸 con cuatro personajes, un edificio y un ca帽o roto. Para qu茅 m谩s, si se pueden entender los fen贸menos sociales con afinar un poco el ojo y hablar con el encargado de tu edificio, o con el vecino del 3ro 鈥淏鈥. All铆 est谩 la verdadera sociolog铆a: en la calle, en el barro. Podemos debatir tardes enteras si el concepto de tipo ideal de Weber es aplicable o no a las sociedades posmodernas, s铆, pero mientras tanto se nos rompe un ca帽o y debemos lidiar con ello, con el plomero, con nuestros vecinos, con sus din谩micas, con nuestra soledad. 驴Por qu茅 act煤an as铆 y no de otro modo? 驴Por qu茅 quienes vivimos en determinado ritmo hist贸rico actuamos (m谩s, menos) de manera similar?

Todos y todas conocemos alguna Luc铆a en nuestras vidas. Alg煤n Javier, alg煤n Sergio; quiz谩 alguna Virginia, por qu茅 no. A todos se nos ha roto un ca帽o y hemos tenido que negociar con vecinos/as no muy deseables ni equilibrados. Todos nos hemos sentido solos incluso estando acompa帽ados. Todos extra帽amos a alguien. Todos creemos que el vecino que la va de intelectualoide es un pelotudo y un in煤til (Sandro se refer铆a a Javier como 鈥渆l pensador鈥: las manos las ten铆a para agarrarse la cabeza nada m谩s). Todos hemos tenido sue帽os que el mundo (no quisiera ser tan reduccionista, pero no vale la pena entrar en detalles, al menos ahora) se ha encargado de despedazar. Todos hemos amado y no nos han amado; y viceversa. Todos deseamos viajar por Italia con un amigo. Todos en alg煤n momento de nuestras vidas exigimos que nos dejen enloquecer, que al menos nos permitan esa libertad. Todos estamos atados a las consecuencias de las crisis, los vaivenes del d贸lar, de los medios de comunicaci贸n y los discursos sociales. Me animo a definir a La 煤ltima esperanza negra como un libro de crisis, de c贸mo afrontamos ese contexto social del cual no podemos escapar aunque queramos, de c贸mo nos afecta en todos los 谩mbitos de nuestra existencia: emocional, econ贸mica, ps铆quica y hasta f铆sicamente. Preg煤ntenle a Luc铆a, si no.

Yag眉e logr贸 percibir lo que late en la piel de la experiencia social como un todo y trasladarlo a la construcci贸n de sus personajes que funcionan en t茅rminos de abstracciones generales, una especie de inconsciente colectivo resumido en 172 p谩ginas. Porque todos tenemos algo de Luc铆a, algo de Javier, algo de Sergio, algo de Virginia. No son personajes encontrados en la base de una monta帽a con los que te cuesta empatizar porque de alguna manera te interpelan, te se帽alan, te denuncian.

Pero hay un concepto capital que recorre la obra de principio a fin y que me gustar铆a desarrollar levemente: la soledad.

Recuerdo que una vez una chica salte帽a con la que sal铆 un tiempo me coment贸 lo sorprendida que estaba de c贸mo en una ciudad como Buenos Aires, repleta de gente y ruido, de consumos y est铆mulos constantes, se pod铆a estar tan solo. Nunca olvid茅 esa reflexi贸n. Recuerdo que sus palabras retumbaron en m铆 y fueron extendi茅ndose en mi pecho como una mancha de vino derramada en el mantel de navidad; yo, que en ese momento era mucho m谩s chico e ingenuo, nacido y criado en esta gran urbe de cemento y bocinazos, nunca hab铆a tenido la lucidez (o el valor) de darme cuenta de semejante observaci贸n.

La recuperaci贸n de este concepto en La 煤ltima esperanza negra no funciona solo en t茅rminos acotados a la ciudad de Buenos Aires, sino a toda ciudad en general, a la idea de metr贸poli en tanto sistema de organizaci贸n, vinculaci贸n y existencia. De all铆 que cada uno de los personajes se mueve en un mundo de individualidades citadinas, cargando sus penas como una tortuga arrastra su caparaz贸n, tortura de TV y pastillas, de carreras acad茅micas m谩s cercanas al ego y al poder que al conocimiento, de neurosis obsesivas iracundas, de ansiedad y miedo, de un pasado que no nos deja en paz, de cuerpos devenidos en mercanc铆as, de placeres fetichizados y zanahorias en el horizonte, de denuncias de corrupci贸n y fiebre verde, de rumores de renuncias y crisis econ贸mica, de amores que fueron y ya nunca ser谩n, de clonazepam y circo. 




Fuente: Lobosuelto.com