October 13, 2022
De parte de Avispa Midia
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En portada: Firma del convenio entre el gobierno de Egipto y la trasnacional Coca-Cola como patrocinadora de las negociaciones del clima de la ONU.

Coca-Cola, la mayor productora de plástico de un solo uso del mundo, será patrocinadora de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27). Así lo anuncio la empresa norteamericana junto a funcionarios del gobierno de Egipto, donde el próximo mes de noviembre se llevará a cabo la ronda de conversaciones del tratado sobre el clima.

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En 2021, una auditoría realizada por el movimiento global Break Free From Plastic anunció que, tras la recolecta de más de 330 mil residuos de plástico en lugares que van desde parques y calles de ciudades hasta playas de todo el mundo, el 58% de estos pertenecían a un sola empresa: Coca-Cola. Con ello, y por cuarto año consecutivo, la empresa norteamericana fue catalogada como la “mayor contaminante del mundo” por sus desechos plásticos.

Tras la firma del convenio entre el área de operaciones de Coca-Cola para el norte de África y el gobierno egipcio, se desató una ola de conmoción donde diversos actores y organizaciones ambientalistas condenaron la acción como una muestra de lavado verde corporativo.

“El hecho de que Coca-Cola patrocine la COP27 es puro ‘greenwash’ (lavado verde)”, denunció Emma Priestland, coordinadora de Break Free From Plastic, la alianza global que describe como “asombroso que se permita a una empresa tan vinculada a la industria de los combustibles fósiles patrocinar una reunión tan vital para el clima”.

De acuerdo a Greenpeace, cada año, Coca-Cola produce 120 mil millones de plásticos de un solo uso y el 99% de los plásticos se fabrican con combustibles fósiles, lo que agrava la crisis del plástico y del clima.

Según John Hocevar, integrante de dicha organización ambientalista, “esta asociación socava el propio objetivo del evento que pretende patrocinar. Si Coca-Cola quiere realmente resolver la crisis del plástico y del clima, tiene que cerrar el grifo de los plásticos”.

En 2019, la ONG divulgó un informe en el que calcula la producción anual de Coca-Cola en casi 3 millones de toneladas de plástico, cantidad mayor a otras empresas del ramo como Pepsico y Nestlé.

Por su parte, Ashka Naik y Rachel Rose Jackson, de la organización Corporate Accountability, condenaron el patrocinio de Coca-Cola a la COP27 al calificar su modelo de negocios como “intrínsecamente insostenible y destructor del clima”, debido a la producción masiva de envases a base de petróleo, además de los perjuicios a la salud que conlleva su consumo.

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“Durante años, los países del Norte Global, alentados por legiones de grupos de presión de la industria, han enfrascado las conversaciones en discusiones sobre falsas soluciones de mercado a la crisis climática, como los inefectivos esquemas de comercio de carbono y las tecnologías de eliminación de carbono aún no probadas, frenando el progreso de las soluciones reales y probadas que tanto necesitamos hasta casi paralizarlas”, complementan las integrantes de Corporate Accountability, sobre el contexto de las negociaciones del clima y la participación de las empresas.

Empresas y negociaciones del clima

De acuerdo al gobierno de Egipto, uno de los objetivos de la COP27 es que se logre un progreso en la financiación prometida por los países desarrollados para ayudar al continente africano a hacer frente al calentamiento global.

Además, el gobierno anfitrión espera que durante las negociaciones se de un impulso a las recomendaciones para la mitigación colocadas por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) en abril pasado, destacando acciones dentro del discurso de la “neutralidad de carbono” mediante el cual se promueven tecnologías como la captura de carbono para combatir la crisis climática.

Según Corporate Accountability, el patrocinio de Coca-Cola es sólo el indicio más reciente de lo arraigada que está la captura de las Naciones Unidas por parte de las empresas, a quienes se les da oportunidades a los mayores responsables de las emisiones contaminantes para hacer frente a las crisis que ellas mismas exacerban.

“Las corporaciones globales han estado explotando los escenarios políticos internacionales para lavar su imagen e influir en un proceso ya profundamente comprometido por la interferencia de la industria. Y no debería sorprender a nadie que las empresas con algunas de las mayores huellas de carbono, los peores historiales en materia de derechos humanos, los mayores presupuestos de los grupos de presión y los impactos duraderos en la salud pública hayan sido las más ansiosas por aprovechar estas oportunidades únicas”.

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Otro ejemplo es la actuación de Unilever, trasnacional de bienes de consumo, quien fuera el socio principal de la COP26, realizada en 2021 en Glasgow, Reino Unido. Entre otras empresas patrocinadoras de las negociaciones del clima del año pasado también figuran Sky, Hitachi, National Grid, ScottishPower, Microsoft, NatWest y Sainsbury’s, quienes en conjunto sumaron un valor de 286 millones de euros en patrocinios.

Para Corporate Accountability el error yace en la misma Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la cual no establece ningún control duradero sobre el patrocinio de las empresas a las conversaciones sobre el clima, por no hablar de cualquiera de las otras formas en que los grandes contaminadores tienen acceso sin restricciones a las negociaciones.




Fuente: Avispa.org