December 14, 2020
De parte de El Libertario
2,448 puntos de vista

G. Garat, E. Budasoff y J. Galindo
 
Entre finales de 2019 y comienzos de este a帽o, al pa铆s m谩s peque帽o del Cono Sur le interceptaron m谩s kilos de coca铆na que en los veinte a帽os previos: unas 12 toneladas que salieron o iban a salir de Uruguay en diferentes cargamentos internacionales fueron incautadas en menos de seis meses. Era un volumen ins贸lito para Uruguay, pero el hallazgo no representaba un cambio en el rol del pa铆s, sino que pon铆a en evidencia algunas transformaciones que ha experimentado el tr谩fico internacional de drogas en la 煤ltima d茅cada, registrado por los reportes de Naciones Unidas y de la Uni贸n Europea. Un movimiento econ贸mico global, poderoso, que no se ha interrumpido por la pandemia.

Expertos e informes en Am茅rica y Europa coinciden en este punto: los carteles-monopolio al estilo Pablo Escobar, que organizaban toda la operaci贸n desde la plantaci贸n a la distribuci贸n, no eran estructuras preparadas para sobrevivir en el tiempo. Desde que los grandes carteles colombianos se empezaron a fragmentar en los a帽os noventa, el negocio del tr谩fico se fue dislocando y tercerizando. A partir de entonces, campesinos, fabricantes, empresarios, transportistas, aduaneros, pilotos, marineros, buzos, polic铆as, militares, peones y vendedores al menudeo forman los eslabones de una cadena que, al cerrarse, hacen que la coca铆na de los Andes llegue a cualquier destino del mundo. Y lo hacen de forma compartimentada, aut贸noma.

La madrugada del 27 de diciembre de 2019 encontr贸 al joven uruguayo Christopher Murialdo (19), hijo de un estanciero sojero del departamento de Soriano 鈥攑r贸ximo a la costa del r铆o Uruguay, compartido con Argentina鈥 cercado por la polic铆a antidrogas en el campo de su padre. La ma帽ana siguiente, en el campo de los Murialdo se decomisaron 1.488 kilos de coca铆na que eran custodiados por dos peones. Esa cantidad se sumaba a otros 4.418 kilos requisados en el puerto de Montevideo la tarde anterior. El padre del joven, Gast贸n Murialdo, un empresario sojero de 45 a帽os, fue procesado junto con su hijo y los dos peones que, esa madrugada, quisieron mover una tolva con la coca铆na que faltaba enviar. En total eran 5.906 kilos. La polic铆a uruguaya especializada en tr谩fico de drogas sab铆a que Murialdo estaba en apuros econ贸micos por deudas. Y que durante sus frecuentes viajes a Paraguay 鈥攑a铆s puente para el tr谩fico de coca铆na y marihuana en el Cono Sur, donde el a帽o pasado se relevaron m谩s de 1.700 pistas de aterrizaje clandestinas鈥 contact贸 con una organizaci贸n facilitadora del tr谩fico internacional desde la vecina Bolivia. La hip贸tesis de la polic铆a es que el cargamento lleg贸 a Uruguay por v铆a fluvial: que primero fue de Bolivia hasta Paraguay por v铆a a茅rea y desde ah铆 baj贸 por el r铆o Paran谩 hasta el estuario del r铆o de La Plata. En esos r铆os 鈥渉ay mucho movimiento de mercader铆a, de carga, y es bastante complicado controlar todo鈥, dice Carlos Noria, ex comisario general de la Direcci贸n de Represi贸n del Tr谩fico Il铆cito de Drogas de Uruguay.

El modelo de negocios agropecuario y el de las drogas se complementan con mayor frecuencia en el sur latinoamericano. Comparten acopio y rutas en la cadena de distribuci贸n. Y tambi茅n gerentes, peones, bancos, estudios jur铆dicos y medios de transporte. La coca铆na viaja junto a soja, arroz, carne, lana, vinos, incluso en montacargas. En la exportaci贸n formal de estos y otros bienes, Noria ha encontrado env铆os de coca铆na durante el 煤ltimo cuarto de siglo. 鈥淪omos un pa铆s agroexportador鈥, explica, y el narcotr谩fico 鈥渆s una empresa comercial. Es natural que quieran camuflar sus embarques en la producci贸n鈥.

Cientos de pistas de aterrizaje en grandes latifundios, barcazas y camiones conducen la producci贸n surcando las porosas fronteras secas de la regi贸n. La coca铆na muchas veces pasa de Per煤 a Bolivia, de Paraguay a Brasil, para llegar a los puertos del Atl谩ntico donde se escabulle al mundo entero. El uruguayo Gast贸n Murialdo parece haber querido convertirse en alg煤n eslab贸n de esa cadena. Murialdo no confes贸 a la justicia de d贸nde sali贸 la coca铆na ni hacia d贸nde iba, pero s铆 que hab铆a recibido un cuarto mill贸n de d贸lares por adelantado para facilitar el env铆o que se dirig铆a a Togo, en 脕frica. La polic铆a presume que el destino final era Europa. Porque all铆 es adonde se dirige principalmente la coca铆na que sale desde Sudam茅rica.

Naciones Unidas estima que 500 millones de contenedores surcan los mares del mundo cada a帽o. Nueve de cada diez bienes comercializados pasan por un contenedor y varios puertos hasta llegar a destino. Pero menos del 2% llegan a ser inspeccionados. Las rutas mar铆timas del Atl谩ntico proveen de coca铆na a Europa puerto a puerto, contenedor a contenedor. El trasiego puede atravesar 脕frica para satisfacer una demanda que, en los 煤ltimos nueve a帽os, ha alcanzado niveles m谩ximos de consumo, alimentados por un r茅cord de producci贸n. Gracias a una cadena m谩s eficiente para fabricar y distribuir, la coca铆na llega a las ciudades europeas con la mayor pureza que se conozca en la historia reciente (un 69% en promedio, y en varios casos por encima del 85%, seg煤n el Centro Europeo de Monitoreo de Drogas y Drogadicci贸n).

鈥淣o es nuevo que Uruguay sea utilizado como pa铆s de tr谩nsito. Lo nuevo es el volumen鈥, explica Carlos Noria. 鈥淓l aumento de la producci贸n y de la demanda en los 煤ltimos diez a帽os nos dej贸 en medio de esta situaci贸n como todo el planeta鈥, resume.
Eficiencia empresarial

En 2017, la producci贸n de coca铆na fue la m谩s alta que la humanidad haya registrado: 1.976 toneladas estimadas. En 2018, la Uni贸n Europea rompi贸 todos los r茅cords conocidos de incautaciones: 110.000 decomisos de coca铆na reportados en un a帽o. Seg煤n el Observatorio Europeo de Drogas, al menos 18 millones de europeos de entre 15 y 64 a帽os la han consumido. La tendencia ascendente del consumo no se limita a Europa: adem谩s del Sudeste asi谩tico, por ejemplo, Australia demanda coca铆na como nunca antes y tambi茅n ha aumentado el uso en las metr贸polis latinoamericanas, pero con menores niveles de pureza.

Para satisfacer la demanda global los pa铆ses productores parecen haber estudiado los manuales de eficiencia empresarial. Entre 2005 y 2018, el cultivo se duplic贸 en Colombia seg煤n el Monitoreo de territorios afectados por cultivos il铆citos 2018, de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), y tambi茅n ha crecido en Per煤 y Bolivia. Simult谩neamente, el rendimiento de la hoja ha mejorado por la asistencia t茅cnica a los campesinos. La modernizaci贸n productiva se consigui贸 con t茅cnicas agr铆colas de poda, fertilizaci贸n, control de malezas, plagas 鈥攍a mayor parte de las veces con agroqu铆micos鈥 y sobre todo introduciendo variedades con mayor productividad, m谩s resistentes al clima y pat贸genos, variedades que mejoran el rendimiento durante el proceso de extracci贸n del alcaloide. El 72% de los lotes estudiados mejor贸 su rendimiento con el cultivo de gen茅ticas apropiadas. Entre ellas las variedades tingo mar铆a, boliviana, caucana, chipara y peruana, se帽ala el informe.

En su 煤ltimo estudio nacional sobre Colombia, ONUDD se帽ala que entre 2013 y 2017 el 谩rea sembrada con hoja de coca casi se duplic贸 en el pa铆s y que en el mismo periodo tambi茅n se ha duplicado la fabricaci贸n de clorhidrato de coca铆na. El reporte sobre Per煤, en cambio, apenas registra un leve crecimiento en cantidad de hect谩reas sembradas. Pero lo sustantivo en todos los casos con la producci贸n de hoja de coca es la notable mejora en su rendimiento tanto en 谩rea sembrada por kilo como en la mayor extracci贸n de alcaloide. 鈥淗ay estabilizaci贸n pero sobre todo un incremento de la productividad. No solo de la pasta b谩sica lavada, sino de coca铆na pura con m茅todos altamente cient铆ficos. Dejaron de contratar mano de obra barata, contratan qu铆micos extraordinarios鈥, explica Hugo Cabieses, profesor de la Universidad del Pac铆fico de Per煤 y te贸rico de la din谩mica de las drogas y de las econom铆as il铆citas en su pa铆s y en la regi贸n.

鈥淓l incremento en la productividad de la hoja de coca en busca de la calidad del alcaloide crea una disputa por las zonas que producen la hoja de coca de mejor alcaloide.鈥, agrega Jaime Antezana Rivera, consultor independiente sobre la din谩mica de la coca en Per煤. Si bien las cifras de Naciones Unidas hablan de una estabilizaci贸n en el 谩rea de cocales en Per煤 en los 煤ltimos a帽os, Antezana no cree lo mismo. 鈥淟a superficie y la productividad se han incrementado en todo el territorio peruano鈥, asegura. Seg煤n el 煤ltimo Monitoreo de cultivos de coca en Per煤 de ONUDD, la producci贸n potencial tanto de hoja como de clorhidrato y pasta b谩sica en ese pa铆s aumentaron un 11% y 12% respectivamente entre 2016 y 2017.

En las calles del mundo, la demanda aumenta junto a una pureza y un stock nunca antes vistos para el gran p煤blico. El Informe mundial sobre las drogas de Naciones Unidas en 2007 estimaba que 14 millones de personas usaron coca铆na durante ese a帽o. En el informe de este a帽o la cifra es de 19 millones. La demanda y la oferta 鈥攜, en consecuencia, las incautaciones鈥 han crecido como nunca, 铆ntimamente ligadas entre s铆 como el huevo y la gallina. En 2006 la mayor cantidad de coca铆na llegaba a Europa en contenedores cuyo origen era Venezuela. En los primeros cuatro meses de 2020, las incautaciones provienen principalmente de Ecuador y de Brasil, que han desplazado incluso a Colombia, por lo menos en el puerto de Amberes, B茅lgica, uno de los m谩s importantes receptores de coca铆na del mundo.

La pandemia no ha detenido el tr谩fico

El cierre de fronteras global por la pandemia no ha disminuido el negocio. 鈥淓l tr谩fico de coca铆na en contenedores mar铆timos no parece verse afectado como sugieren las frecuentes incautaciones de grandes cargamentos en puertos europeos claves鈥, se帽ala el informe de Europol y el Observatorio Europeo de Drogas, dedicado al impacto de la covid-19 en el mercadeo y tr谩fico de sustancias. De hecho, el puerto de R贸terdam, otro enclave imprescindible en el esquema del tr谩fico transcontinental, registr贸 m谩s incautaciones de coca铆na en los primeros tres meses de 2020 que en los de 2019. Y en abril hubo incautaciones de m谩s de 16 toneladas en Espa帽a, Holanda y B茅lgica. 鈥淓l mercado de la coca铆na tiene bastante experiencia en fronteras cerradas鈥, dice, categ贸rico, el doctor Dami谩n Zaitch, profesor de la Universidad de Utrecht y coordinador del doctorado en Criminolog铆a Cultural y Global. Junto con sus estudiantes, Zaitch estudia los principales puertos de Holanda y B茅lgica que reciben el polvo blanco. Hace 20 a帽os que se sumerge en la etnograf铆a del tr谩fico transatl谩ntico de drogas hacia Holanda. 鈥淪i hay movimiento de fruta de Am茅rica Latina hay movimiento de coca铆na. Siguieron llegando enormes cargamentos a varios pa铆ses europeos. En general frutas y alimentos de Brasil鈥, apunta.

La pandemia tampoco fue problema en el valle de los r铆os Apur铆mac, Ene y Mantaro (VRAEM), la zona con mayor producci贸n de Per煤, ni en la selva colombiana. Si bien durante la segunda mitad de marzo los precios de la hoja de coca se desplomaron por el confinamiento, a partir de finales de abril y comienzos de mayo fueron retomando sus valores habituales m谩s o menos estables. Durante el primer empuj贸n de la pandemia, el precio de la hoja de coca en Per煤 recuper贸 sus valores, que var铆a seg煤n regi贸n y concentraci贸n del alcaloide entre 30 y 55 d贸lares la arroba (11 kilos).

En Colombia, el precio de la pasta b谩sica de coca铆na no se encareci贸 por el coronavirus, sino por la salida de las FARC de la selva. Sus 鈥渃uotas, contribuciones, impuestos o como se quiera llamar terminaron鈥, explic贸 a EL PA脥S el abogado colombiano Pedro Arenas, del Observatorio Global de Cultivos y Cultivadores Declarados Il铆citos, pero, explica, 鈥渟e crearon vac铆os en el control de territorios que lamentablemente no los ocup贸 el Estado con sus fuerzas, seguridad y justicia, sino que entraron a la disputa otros actores armados鈥.

La disputa por las riquezas de esos territorios (miner铆a, tala ilegal, recursos naturales y humanos, entre otros) llev贸 a un incremento del 50% en el precio de la pasta b谩sica. Adem谩s de la desaparici贸n y asesinato de l铆deres sociales, de acuerdo con el experto colombiano, que desde hace 27 a帽os defiende en el terreno y en los estrados judiciales a los cultivadores de coca, ahora desde Viso Mutop, una organizaci贸n que aboga por los derechos de estos agricultores. 鈥淓n los 煤ltimos 20 a帽os el kilo se hab铆a situado en poco menos de 600 d贸lares. Pero durante diciembre en algunas zonas lleg贸 a estar por encima de los 900. Fue por un reacomodo de fuerzas de los compradores. Y tambi茅n el establecimiento de canales de comercializaci贸n con nuevos actores en la cadena de tr谩fico internacional鈥, se帽al贸 Arenas. Esos actores no son solo colombianos sino 鈥渂rasile帽os, mexicanos, africanos, europeos, asi谩ticos鈥, enumera. Esa puja de actores armados que necesitan mover 鈥渆l mercado鈥, sumada a las penurias de los campesinos, han empujado m谩s fuerte la producci贸n de coca铆na que el miedo al coronavirus.

Los precios en pandemia

En un mercado cuya din谩mica dif铆cilmente se detiene incluso en circunstancias tan extraoirdinarias como las actuales, el resultado de una tensi贸n moment谩nea entre una menor oferta y una demanda inel谩stica es un incremento s煤bito del precio. As铆 lo estiman los expertos, al menos durante los meses m谩s duros de las restricciones (marzo y abril), y particularmente en dos de los centros tanto del intercambio como del consumo en Europa: Espa帽a y Francia.

Per煤, el segundo productor mundial de hoja de coca y de pasta b谩sica, experiment贸 una ca铆da en la producci贸n de coca, de pasta y de coca铆na durante la segunda mitad de marzo a causa del confinamiento. Hubo zonas en las que el precio de la hoja cay贸 totalmente, como en Puno, donde el valor de la arroba se fue a cero. En la selva pune帽a tambi茅n qued贸 sin precio. 鈥淣o hab铆a comprador porque todo el mundo sali贸 por el temor a la infecci贸n. Se dej贸 de producir y comprar鈥, explica Jaime Antezana Rivera, consultor independiente sobre la din谩mica de la coca en Per煤. El efecto no dur贸 mucho, resume Antezana: 鈥淵a subi贸 en todos lados. Algunos narcos o cocaleros aprovecharon para acopiar a precio bajo y luego venderlo m谩s alto. Nunca dijeron aqu铆 se acab贸 el mundo o se termin贸 el negocio鈥. Las rutas fluviales conectan las selvas y las sierras andinas con el mundo desde hace 150 a帽os, cuando alemanes, franceses, holandeses y estadounidenses cimentaron las bases agr铆colas, fabriles y log铆sticas de la coca铆na en Per煤. El tr谩nsito nunca par贸, ni siquiera despu茅s de que la coca铆na se volviera ilegal hace unos 100 a帽os. Desde los a帽os ochenta, Europa central consume cada vez m谩s, y en la 煤ltima d茅cada se sum贸 la demanda de los pa铆ses escandinavos y del este, apuntalando a un tr谩fico creciente desde Am茅rica del Sur.
El tama帽o del negocio

El 2019 fue el a帽o de la coca铆na en Uruguay. El cargamento de casi seis toneladas de los Murialdo se sum贸 a otro de 4.500 kilos con destino a Amberes en agosto. De paso por Hamburgo, las autoridades alemanas interceptaron el mayor cargamento que han detectado en su historia: cuatro toneladas y media de coca铆na que ven铆a de Uruguay junto con un cargamento de soja. Un empresario de familia acomodada con siete empresas exportadoras bajo su responsabilidad es el 煤nico procesado por la fiscal铆a por asistencia al tr谩fico internacional. Espera el juicio en libertad: su defensa alega que la coca铆na fue cargada en el contenedor tras abandonar el puerto de Montevideo.

En Uruguay, seg煤n los c谩lculos de Europol, los 4.200 paquetes de polvo blanco tienen un precio estimado superior a 43 millones de euros. En Paraguay, su precio rondar铆a los 14 millones de euros. Y en Per煤 los 8 millones. Si hubiera llegado a su destino, Amberes, valdr铆a 129 millones seg煤n la valoraci贸n media de la polic铆a europea. Comercializado al por menor en cualquier pa铆s de la Uni贸n Europea, a un precio aproximado de 80 euros el gramo, el valor del env铆o se acercaba a los 400 millones de euros. Los alemanes valuaron el cargamento en mil millones. Eran cuatro millones y medio de dosis al 90% de pureza. Estos n煤meros que parecen sorprendentes son apenas el 0,22% de lo que Naciones Unidas estima que produjo todo el mundo durante 2017.

Ese mismo a帽o, seg煤n los c谩lculos, solo en Europa se esnifaron 9.100 millones de euros en coca铆na. Casi lo mismo que el Gobierno espa帽ol destin贸 este a帽o para los gastos extraordinarios en sanidad de las comunidades aut贸nomas a causa de la pandemia. En 2014, la venta de coca铆na al por menor en este continente hab铆a llegado a las 91 toneladas. Tres a帽os despu茅s, esa cifra subi贸 hasta 119. An谩lisis en aguas residuales sugieren un incremento del 70% en su uso entre 2011 y 2015 en 78 ciudades europeas, sobre todo en las m谩s grandes.

鈥淓n los 90 enfrent谩bamos a carteles en Sudam茅rica. Hac铆an todo el proceso: desde la producci贸n a la distribuci贸n. Eso cambi贸 a peque帽os grupos. Unos producen, otros plantan, otros hacen el transporte o la distribuci贸n. En las investigaciones m谩s importantes de los 煤ltimos 15 a帽os, la droga que sale de Uruguay la distribuyen grupos europeos鈥, confirma Noria.

La dislocaci贸n de la violencia

Los puertos europeos que reciben estos cargamentos registran niveles de violencia y corrupci贸n crecientes. En marzo de 2016, la cabeza de un marroqu铆 implicado en el tr谩fico apareci贸 frente a un caf茅 en 脕msterdam. Para entonces, al menos 16 homicidios hab铆an sido reportados en los 煤ltimos cuatro a帽os en Holanda, Espa帽a y B茅lgica a causa de una disputa de grupos criminales por el robo de un cargamento de coca铆na que hab铆a ingresado por el puerto de Amberes. En el 煤ltimo a帽o, las autoridades judiciales y policiales de Amberes han alertado sobre atentados, balaceras, explosiones de granadas caseras e incluso el secuestro durante 42 d铆as de un adolescente de 13 a帽os, cr铆menes asociados a las disputas de oligopolios de la coca铆na. Adem谩s, los organismos europeos han documentado sicariato en Holanda, Espa帽a y Suecia.

Estos grupos europeos tienen tramas empresariales que los blindan. Y como toda transnacional, tienen sedes en Am茅rica Latina. 鈥淓sto les permite un nuevo modelo de negocio de principio a fin鈥, se帽ala el reporte del observatorio europeo. Manejan la cadena de distribuci贸n, consiguen mejores precios, evitan intermediarios y hasta mejoran la calidad de la coca铆na. Diez a帽os atr谩s la pureza de la coca铆na incautada promediaba el 50%. Hoy llega a Europa, posiblemente antes de su venta al por menor, a una media del 85% de pureza. Este observatorio muestra que, como ocurri贸 en Am茅rica Latina, los grandes carteles (italianos y colombianos) se dislocaron. Existen mafias asentadas en Espa帽a, Gran Breta帽a, Francia, Irlanda, Marruecos, Serbia o Turqu铆a. Esta dispersi贸n mejor贸 la disponibilidad de coca铆na optimizando la log铆stica y reduciendo los costos de la compra en origen.

Para Dami谩n Zaitch, existe hoy una gran 鈥渋nternalizaci贸n con mayor cantidad de l铆neas, grupos, rutas, mercados y un aumento en la fragmentaci贸n. Pablo Escobar fue una excepci贸n en el negocio y dur贸 poco, no le fue bien. Hace 20 a帽os la idea del cartel que domina un pa铆s o territorio ya era bastante discutible. El mercado ya viene fragmentado. Ahora hay muchos m谩s actores que antes. Son organizaciones multinacionales haciendo negocios. Las pol铆ticas p煤blicas no lograron bajar el consumo, ni la producci贸n, sino la mayor internalizaci贸n, m谩s rutas y actores involucrados. Y cuando hay m谩s fragmentaci贸n, hay m谩s competencia y cuando hay m谩s competencia hay m谩s violencia鈥. 鈥淐omparando con 20 a帽os atr谩s, hoy existe mayor relaci贸n con la econom铆a legal, con los puertos, transportes, comunicaci贸n y log铆stica. Los precios se han mantenido altos con lo que se puede seguir pagando coimas y corrupci贸n. Hay mayor cantidad de corrupci贸n no solo relacionada con la polic铆a y la aduana, tambi茅n con trabajadores de los puertos鈥, apunta Zaitch.

El puerto de R贸terdam, el m谩s grande de Europa, es uno de los que m谩s coca铆na recibe en el mundo. Seg煤n sus propias cifras, 24.000 contenedores entran o salen por d铆a. 鈥淗ay una tensi贸n entre control y eficiencia econ贸mica. Para analizar un contenedor necesitan 20 minutos por lo menos. No vas a ponerte a escanear todos los contenedores. El da帽o para el puerto ser铆a enorme si controlan m谩s. No se puede controlar鈥, explica Zaitch.

Los grandes narcos ya no existen

鈥淟as redes criminales que hab铆an operado en el sentido de corroer los cimientos sociales del Estado de derecho en Am茅rica Latina lo est谩n haciendo en los Estados europeos. En Espa帽a, si antes hab铆a una noticia de polic铆as corruptos una vez al mes ahora son casi semanales. La corrupci贸n es cada vez m谩s habitual鈥, apunta David Pere Mart铆nez Or贸, coordinador de la Unidad de Pol铆ticas de Drogas de la Universidad Aut贸noma de Barcelona. En el mundo de las pol铆ticas de drogas existe el concepto de efecto globo, que se desarroll贸 despu茅s de conocer los terribles resultados del Plan Colombia: cuando se hace presi贸n en el globo ese aire no desaparece, se traslada a otro punto. En t茅rminos de pol铆ticas p煤blicas, la prohibici贸n, lejos de acabar con el problema, dispersa y fragmenta a los grupos criminales que cambian el lugar de producci贸n; la descentraliza incrementando la violencia en nuevos territorios. Es la lecci贸n no aprendida que llev贸 la violencia de Colombia a M茅xico, de ah铆 a Centroam茅rica y por ahora a Europa en cuentagotas.

鈥淧rimero vinieron por los polic铆as, luego vendr谩n por los jueces y despu茅s por los pol铆ticos. Es la pol铆tica del plomo o plata鈥, advierte el catedr谩tico catal谩n. 鈥淓s un escenario l贸gico porque los mercados desregulados funcionan sin control. La 煤nica manera de mejorar es que el Estado produzca coca铆na y la distribuya si no quiere polic铆as corruptos鈥, opina Pere Mart铆nez Or贸. Los 21 senadores colombianos que en agosto firmaron un proyecto para regular la coca铆na en el pa铆s piensan parecido. Saben que ser谩 muy dif铆cil que el Estado la produzca, que un m茅dico supervise si el usuario est谩 en condiciones f铆sicas de usarla o que sea derivado con especialistas si tiene problemas con el consumo. O que sea cultivada por comunidades ind铆genas como plantea la iniciativa. Porque en los 煤ltimos casi cuarenta a帽os, la mayor铆a del Congreso ha prometido terminar con 鈥渓as drogas鈥 y 鈥済anar la guerra鈥 campa帽a tras campa帽a, aunque ese horizonte parece cada vez m谩s borroso.

El ide贸logo del proyecto es el senador Iv谩n Marulanda (Alianza Verde), un economista que en los ochenta fund贸 el partido Nuevo Liberalismo junto a Luis Carlos Gal谩n y Rodigo Lara. Aquel movimiento fue literalmente descabezado por Pablo Escobar y sus secuaces: el senador de 74 a帽os ha visto morir a sus compa帽eros y desangrarse a la sociedad por la guerra. 鈥淗aber aceptado este matadero para Colombia, el tratamiento tan infame, la indefensi贸n, el sometimiento y sacrificio durante 40 a帽os, es una ingenuidad鈥, dice. 鈥淪acrificamos la vida de miles y el Estado termin贸 siendo un instrumento de poderes mafiosos. (Avanz贸) la corrupci贸n de la justicia, la pol铆tica, la sociedad y el lavado alter贸 los factores econ贸micos de este pa铆s totalmente鈥. 鈥淎nte ese escenario no queda sino regular鈥, asegura. Sabe que su propuesta no ser谩 votada por el plenario del legislativo colombiano. Pero est谩 conforme con racionalizar el debate, dar la discusi贸n y argumentos a la opini贸n p煤blica. Cree en detener la criminalizaci贸n y la penalizaci贸n para cambiar el enfoque de la 鈥済uerra contra el narcotr谩fico a una visi贸n civilizada, razonable y racional como es la regulaci贸n鈥, explica. Marulanda, que se salv贸 de la carnicer铆a de los ochenta y noventa exili谩ndose en Europa, volvi贸 al Senado del pa铆s latinoamericano 33 a帽os despu茅s para poner sobre la mesa la regulaci贸n de la coca铆na recordando a sus compa帽eros y a quienes no volver谩n por una guerra que, a cincuenta a帽os de su nacimiento, ha hecho del tr谩fico de coca铆na uno de los negocios m谩s rentables para mafias cada vez m谩s poderosas y Estados cada vez m谩s d茅biles.

[Tomado de https://www.asociaciongerminal.org/?p=5749.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com