March 9, 2022
De parte de Nodo50
10 puntos de vista

Cuando en 1998 un grupo de jubiladas brit谩nicas hablaban de su idea de envejecer en una comunidad de viviendas para mujeres que las permitir铆a prolongar su autonom铆a, se encontraron con una actitud paternalista, machista e incr茅dula. Hace cinco a帽os la pionera superviviente de aquella lucha, Shirley Meredeen, se mudaba a la casa de sus sue帽os, hoy referente de un modelo social con gran futuro.

La nonagenaria Shirley Meredeen en la cocina de su casa en New Ground. / Foto: Angeles Rodenas

鈥淪oy obstinada, como la mayor铆a de las mujeres que viven aqu铆. A veces puede crear problemas pero de no ser as铆 no habr铆amos conseguido nuestro prop贸sito鈥, asegura Shirley Meredeen. Se refiere a New Ground, el modelo de cohousing para mujeres mayores ubicado en el norte de Londres. Una comunidad de 25 viviendas levantadas en torno a unos espacios comunes y autogestionada por las residentes, mujeres de 55 a帽os en adelante, comprometidas con los principios de ayuda mutua, participaci贸n activa e inclusi贸n social.

A sus 91 a帽os, Meredeen es la 煤nica fundadora superviviente de la organizaci贸n Older Women Cohousing (OWCH) de la que surgi贸 este proyecto de viviendas pionero y, a punto de celebrar su quinto aniversario, todav铆a 煤nico en Reino Unido. Sentada frente a una taza de caf茅 en el luminoso sal贸n de su casa, la nonagenaria se sabe afortunada de vivir con autonom铆a en una comunidad de mujeres interdependientes. 鈥淰ivir aqu铆 mantiene mi cerebro en funcionamiento. Todas somos muy activas y adem谩s hay muchas cosas que hacer鈥 lo cual nos beneficia mental, social y f铆sicamente鈥, dice sin dudarlo. Divididas en 28 grupos de trabajo seg煤n sus intereses y conocimientos, las decisiones se toman siempre de forma colectiva mensualmente. Detr谩s de esta convivencia arm贸nica hay muchas horas de conversaciones y talleres de igualdad, cohesi贸n grupal o resoluci贸n de conflictos para levantar los cimientos de una comunidad solidaria y estable, lo que se conoce como comunidad intencional, presente en todo modelo colaborativo.

Para Meredeen ha superado todas las expectativas. Al poco tiempo de empezar a vivir en New Ground tuvo que ser hospitalizada repentinamente. Al volver a casa, sus vecinas no solo hab铆an limpiado las huellas de la hemorragia que desencaden贸 el ingreso sino que se turnaron cada d铆a para cocinarle un plato de comida caliente. Aquella fue una situaci贸n extraordinaria pero en el d铆a a d铆a se suelen dar acompa帽amientos a citas, recogida de recetas m茅dicas o compras locales.

Jard铆n com煤n al que dan la mayor铆a de los balcones de las casas. / Foto: Angeles Rodenas

Cooperaci贸n y mente abierta

Meredeen pertenece a los departamentos de comunicaci贸n, admisiones y, aunque no tienen coche, al de aparcamiento porque, en su momento, consideraron pertinente incluir la opini贸n de una peatona en este grupo. Tambi茅n sol铆a participar en el de jardiner铆a, pero sus piernas ya no se lo permiten. 鈥淧uedo hacer otras cosas鈥, a帽ade inmediatamente apelando al esp铆ritu de colaboraci贸n que impregna cada metro cuadrado de este recinto. 鈥淟a cooperaci贸n es esencial. Hay que estar dispuesta a trabajar y tener la mente abierta a nuevas ideas鈥, apunta. Un compromiso que, reconoce, no todo el mundo est谩 dispuesto a asumir y que ha ocasionado algunas bajas en la organizaci贸n, no entre las residentes.

En Espa帽a hay alrededor de 150 proyectos de cohousing 锘緾lic para tuitear

Mudarse a la casa en la que hab铆a so帽ado envejecer le cost贸 18 a帽os de lucha y perseverancia. En 1998, ya jubilada y separada, acudi贸 a una charla sobre el modelo de cohousing holand茅s organizada por Mar铆a Brenton, entonces investigadora universitaria especializada en el tema y hoy embajadora del movimiento brit谩nico de cohousing. 鈥淓n los Pa铆ses Bajos, el Gobierno decidi贸 invertir en el envejecimiento social, ayud贸 a promover estos grupos para gente mayor porque entendieron que las personas ser铆an m谩s felices teniendo mayor autonom铆a y al mantenerse m谩s activas y saludables reducir铆an la demanda de servicios sociales y de salud鈥, explica Brenton por tel茅fono. Nadie hab铆a o铆do hablar de cohousing en Reino Unido a pesar de que la idea no era nueva. Hab铆a surgido en Dinamarca en los a帽os 60 y pronto se extendi贸 a Suecia, Holanda -donde actualmente hay unos 300 ejemplos de cohousing senior-, y a Estados Unidos en los a帽os 90. En Espa帽a hay alrededor de 150 proyectos en total.

Al finalizar la presentaci贸n, Meredeen y su amiga Madeleine Levius, fallecida en 2005, decidieron fundar una organizaci贸n con el fin de replicar ese modelo colaborativo. Con una diferencia: su proyecto ser铆a solo para mujeres. 鈥Los hombres de 80 y 90 a帽os tienen actitudes muy recalcitrantes, no pasaron por la ola feminista. Las mujeres no quer铆an acabar cediendo al antojo de los hombres o aguantar a quienes piensan que la toma de decisiones solo les concierne a ellos鈥, justifica Brenton, quien se uni贸 a OWCH desde el principio y, como no residente, tuvo un papel muy destacado en la consecuci贸n del proyecto. As铆 pues, las mujeres se pusieron en marcha movidas por el empe帽o de envejecer sin ser una carga para las familias y sin resignarse a aceptar las, a sus ojos, 鈥減oco atractivas鈥 opciones que oteaban en el horizonte de la vejez: residencia de personas ancianas o alojamiento supervisado (sheltered accommodation).

驴Qui茅n va a cambiar las bombillas?

Comenz贸 as铆 un largo peregrinaje para encontrar terreno 鈥損or lo general en manos de las grandes promotoras- y financiaci贸n, porque ocho de las 25 viviendas no son propiedad de las residentes sino que son de alquiler social. Este detalle era un requisito innegociable del proyecto que dificultaba las ya de por s铆 complicadas conversaciones con ayuntamientos, promotoras y organizaciones de vivienda sin 谩nimo de lucro. Con la frustraci贸n todav铆a perceptible en su voz, Brenton afirma que las autoridades municipales 鈥減ermanec铆an sordas a nuestras explicaciones鈥, entend铆an el modelo de cuidado informal entre mayores como una carga en lugar de un alivio para sus limitados recursos econ贸micos. Cientos de mujeres pasaron por OWCH en esos a帽os, interesadas inicialmente pero superadas por la magnitud de la tarea. Solo Meredeen mantuvo el compromiso hasta verlo realizado y recuerda la actitud machista con la que eran recibidas en las reuniones oficiales: 鈥淟as mujeres no pueden operar un espacio鈥 驴Qui茅n va a cambiar las bombillas?鈥.

芦Lo radical es que un grupo de mujeres mayores a lo largo de 18 a帽os, en un contexto plagado de obst谩culos, toman decisiones sobre su futuro y proponen un modelo para envejecer juntas禄 锘緾lic para tuitear

Melissa Fern谩ndez Arrigoitia, profesora de Sociolog铆a de la Universidad de Lancaster y experta en modelos de vivienda colaborativa, considera que 鈥lo radical de New Ground es que un grupo de mujeres mayores a lo largo de 18 a帽os, en un contexto social, pol铆tico, econ贸mico plagado de obst谩culos, toman decisiones sobre su propio futuro y proponen un modelo para envejecer juntas, tomando las riendas de su propia vivienda y cambiando el modelo de cuidados existente鈥.

En 2010, la promotora Hanover compr贸 el terreno en el barrio de High Barnet y les dej贸 elegir el estudio de arquitectura con el que dise帽ar la comunidad de viviendas. 鈥淟os arquitectos de Pollard Thomas Edward nos dijeron: 鈥Nosotros sujetamos el l谩piz pero queremos escuchar vuestras ideas鈥鈥, comenta Brenton tremendamente agradecida. Juntos dise帽aron las viviendas de una, dos y tres habitaciones, adem谩s de la cocina comunitaria, la sala multiusos, la habitaci贸n de invitados, la lavander铆a, el jard铆n, el huerto y el aparcamiento con terminal para recargar coches el茅ctricos. El resultado ha sido reconocido con nueve premios de arquitectura. La ejecuci贸n ha sido menos efectiva y las vecinas han tenido que lidiar con algunas goteras y un consumo energ茅tico menos sostenible de lo deseado.

Comunidad en pandemia

驴C贸mo han vivido lo peor de la pandemia en un edificio que fomenta la socializaci贸n? Vivien y Janet, colegas de jardiner铆a en plena poda de zarzas, no lo dudan. Para ellas ha sido 鈥渦na suerte鈥 pasar los confinamientos en un lugar en el que se sienten acompa帽adas y seguras. Tuvieron que suspender las comidas semanales, el cineclub, las clases de yoga y las visitas, pero gracias al buen tiempo pudieron organizar actividades en el jard铆n respetando las restricciones. Establecieron turnos para desinfectar las 谩reas comunes, se dividieron en minigrupos de salud que compartieron con contactos familiares para estar preparadas para posibles urgencias m茅dicas, coordinaron pedidos de compra y recogida de alimentos en la sala multiusos y, por supuesto, contribuyeron a paliar las necesidades del barrio con donaciones de comida para los trabajadores y trabajadoras del hospital que todav铆a hoy contin煤a. 鈥淣o somos una comunidad de jubiladas cerrada鈥, apunta Meredeen.

Shirley Meredeen, fundadora de OWCH. / Foto: Angeles Rodenas

La integraci贸n social en el barrio y la inclusi贸n de mujeres desfavorecidas llenan de orgullo a las residentes. Sin embargo, la falta diversidad 茅tnica es una espina clavada en su conciencia, aunque Brenton entiende que es un problema generacional. Las mujeres mayores de organizaciones afrocaribe帽as y de Asia meridional con las que contactaron en el periodo de formaci贸n no quer铆an unirse al proyecto porque hacerlo 鈥渟er铆a percibido en su cultura como un fracaso de su entorno familiar鈥. Las nuevas generaciones tienen otro punto de vista y la afiliaci贸n a OWCH, asegura Brenton, es ahora m谩s diversa.

La lista de espera para acceder a una vivienda en New Ground sigue creciendo, pero las actuales ocupantes no tienen ninguna prisa por desalojar. En un taller coordinado por Melissa Fern谩ndez como parte de su estudio a largo plazo acerca del impacto sobre la salud de vivienda colaborativa, las mujeres abordan un tema delicado sobre el que todav铆a no tienen respuesta: los l铆mites del cuidado informal, es decir, c贸mo decidir si el deterioro de una residente compromete el bienestar de la comunidad. Meredeen espera vivir aqu铆 hasta el final. 鈥淓sta es la diferencia con modelos de cohousing para j贸venes, no es temporal. Aqu铆 vienes a quedarte y, posiblemente, a morir鈥. Piensa que la demencia o la falta de movilidad no tienen por qu茅 poner fin a la estancia. Adem谩s, indica, cualquier residente puede recibir ayuda de cuidadores o familiares como si estuviera en una vivienda convencional. Pero es consciente de que el temido momento puede llegar para cualquiera de ellas.

Sociedad paternalista y discriminatoria

Las Naciones Unidas estiman que de aqu铆 a 2050 una de cada seis personas en el mundo tendr谩 m谩s de 65 a帽os, una cifra que aumenta a una de cada cuatro para Europa y Am茅rica del Norte.

El huerto y el invernadero. / Foto: Angeles Rodenas

En Gran Breta帽a, seg煤n OWCH, m谩s de tres millones y medio de personas de m谩s de 65 a帽os viven solas, casi el 70 por ciento de ellas son mujeres. A pesar del envejecimiento de la poblaci贸n, las ciudades siguen dando la espalda a sus mayores. El modelo senior no pretende sustituir a los servicios sociales o profesionales m茅dicos, pero combate el aislamiento y, por extensi贸n, la depresi贸n y otros problemas de salud asociados a la soledad que saturan los diezmados servicios p煤blicos. Sin embargo, no existen otros ejemplos de cohousing senior, ni mixtos ni espec铆ficos para determinadas comunidades, si bien varios proyectos LGBT+ est谩n en marcha. En total, UK Cohousing Network cifra en 19 las viviendas colaborativas ocupadas y 60 las que est谩n en desarrollo.

Para Brenton, New Ground es un 鈥渄estello de esperanza鈥 en medio de una 鈥渁ctitud paternalista, condescendiente y discriminatoria hacia las mayores. El enfoque dominante es dejarlas que se apa帽en como puedan鈥 En las instituciones en las que supuestamente te lo dan todo hecho se crea y refuerza la dependencia鈥. En otras palabras, falta incentivar proyectos que cubran las necesidades reales de la gente mayor. La soci贸loga Fern谩ndez Arrigoitia nota 鈥渢odav铆a鈥 una carencia de estudios que demuestren que el modelo 鈥済enera un beneficio econ贸mico para el ayuntamiento o social para la comunidad鈥 para que as铆 las autoridades puedan justificar la atribuci贸n de terrenos municipales para estas propuestas. Y requiere un cambio de paradigma para priorizar el beneficio social de los terrenos en lugar del econ贸mico.

Janet (i) y Vivien (d) charlan con Sue. / Foto: Angeles Rodenas

Sin duda, las mujeres de OWCH han abierto camino a nuevas formas de vivir en la vejez. Si bien todav铆a se tarda entre seis y diez a帽os en finalizar un proyecto, existe cierta financiaci贸n y OWCH recibe invitaciones a charlas de todo el mundo. Fern谩ndez Arrigoitia considera que el momento actual es propicio para que estas iniciativas florezcan. 鈥淓l modelo de cohousing responde a m煤ltiples crisis: vivienda, sanidad, envejecimiento, ecol贸gica, social鈥 y si los pol铆ticos est谩n dispuestos a ver esta capacidad de respuesta, tendr谩 futuro鈥, concluye rotunda.

Este texto ha sido publicado tambi茅n en las p谩ginas de El Salto. Nosotras apostamos por la l贸gica de compartir y no competir y, por eso, tenemos relaciones muy bonitas con otros medios de comunicaci贸n cr铆ticos que apuestan tambi茅n por otras din谩micas en el periodismo. Suscr铆bete para que siga siendo posible

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Fuente: Pikaramagazine.com