June 30, 2022
De parte de ANRed
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Foto: Alvaro Minguito.

En pleno colapso de la civilizaci贸n capitalista, la pol铆tica de gesti贸n de flujos migratorios y la Ley de Extranjer铆a han de entenderse como complementos de las guerras de despojo cuyo fin consiste en relanzar la acumulaci贸n incesante de capital. Por Carlos Soledad* para El Salto Diario.


Para poder comprender c贸mo y por qu茅 operan los sistemas de gesti贸n de flujos migratorios de la manera en que lo hacen, es 煤til ubicar la 茅poca actual adecuadamente. Creemos que la referencia obligada es el trabajo del destacado te贸rico de la colectivamente aceptada perspectiva del an谩lisis de sistemas-mundo, Immanuel Wallerstein, quien advirti贸 en su extensa obra de finales del siglo XX de que las tendencias principales del capitalismo se estaban encontrando con l铆mites estructurales planetarios. En la actualidad se asegura que estas tendencias han colocado al planeta en situaci贸n de colapso amenazando incluso la vida misma.

En concreto y por razones de espacio se帽alaremos 煤nicamente que el profesor Wallerstein se refiri贸 como tendencias que alcanzaban sus as铆ntotas, a la imparable subida a nivel global de los sueldos, el aumento de los precios de los insumos y la escalada de los impuestos. Adem谩s, ubic贸 la Revoluci贸n mundial de 1968 como 鈥渆l impacto que precipit贸 el colapso de una geocultura 鈥攅l liberalismo鈥 que hab铆a mantenido unificado el sistema鈥. A partir de aquel momento, inici贸 para los analistas de sistemas-mundo, una 茅poca de transici贸n, de caos sist茅mico. En otras palabras, el capitalismo est谩 muriendo de 茅xito, ya no puede seguir acumulando 鈥渋ncesantemente鈥 capital de la misma forma que lo ha venido haciendo desde el siglo XVI.

Otras y otros analistas han ampliado sus planteamientos y se帽alado que la crisis no es s贸lo de la econom铆a mundo capitalista, sino de todo el sistema civilizatorio, de la modernidad occidental y de su pensamiento moderno/industrial. Autores como Iv谩n Illich, que desde los a帽os setenta supo leer adecuadamente las tendencias, advirti贸 que las instituciones modernas estaban generando lo contrario para lo que fueron creadas. Los sistemas de salud enferman, las escuelas entorpecen el aprendizaje, el tr谩fico perjudica el movimiento. Sin embargo, el pensamiento cr铆tico de aquella 茅poca a煤n no estaba preparado para sus propuestas. Sin 茅xito, abog贸 por sociedades y herramientas convivenciales que recuperaran la capacidad de autogobernarse, educarse, sanarse, alimentarse, inspirado en las comunidades campesinas e ind铆genas de M茅xico.

En un primer momento, la crisis de la modernidad se observ贸 m谩s f谩cilmente desde los pa铆ses perif茅ricos del sistema-mundo, que se apuntaron a la carrera del 鈥減rogreso鈥 y el 鈥渄esarrollo鈥 pero cuyo resultado contraproducente para la gente de abajo y para la naturaleza contradec铆a las expectativas. Ahora que la crisis integral, con pandemia del Covid incluida, toc贸 tambi茅n a los pa铆ses centrales, es evidente para las mayor铆as que nos encontramos atravesando el colapso civilizatorio. Se trata del final de una era, la modernidad/occidental/capitalista, a la que algunos ya le denominan postcapitalismo/postmodernidad y que corresponde, seg煤n la soci贸loga pol铆tica Claudia Von Werlhof a la m谩s reciente fase del sistema de dominaci贸n patriarcal, que naci贸 hace m谩s de cinco mil a帽os sometiendo a las culturas matriarcales.

David Harvey apunta que los gestores del sistema capitalista en crisis, est谩n perfeccionando la estrategia de 鈥渁cumulaci贸n por despojo鈥 con el objetivo de relanzar el capitalismo. El sistema vuelve a utilizar a gran escala la violencia y las guerras con toda su carga destructiva para la conquista de nuevos territorios

El ge贸grafo David Harvey, ha aportado a esta reflexi贸n que los gestores del sistema capitalista en crisis, est谩n perfeccionando la estrategia de 鈥渁cumulaci贸n por despojo鈥 con el objetivo de relanzar el capitalismo. Apuestan, se帽ala el estudioso, a retomar m茅todos de 鈥渁cumulaci贸n originaria鈥, descritos por Marx en El Capital, para mercantilizar 谩mbitos hasta ahora cerrados al mercado, como el agua, la salud, pero sobre todo los bienes comunales. En concreto, ha se帽alado que el sistema vuelve a utilizar a gran escala la violencia y las guerras con toda su carga destructiva para la conquista de nuevos territorios.

Por su lado, el movimiento zapatista, especialista en la resistencia contra la guerra de exterminio y enorme faro para los movimientos antisist茅micos del mundo, ha se帽alado que el objetivo de estas nuevas guerras es destruir los territorios para posteriormente reconstruirlos y reorganizar el despojo, por ejemplo, con megaproyectos extractivistas.

En los territorios del Sur global, ya se experimentaban guerras de destrucci贸n y conquista del territorio mucho antes que la crisis del sistema-mundo tocara a los pa铆ses centrales. Ya sea como conflictos armados declarados o como guerras de cuarta generaci贸n: guerras sucias, econ贸micas, contra las drogas, de baja intensidad, terrorismos de Estado鈥 Todas ellas, en un contexto parad贸jico de hipermovilidad de mercanc铆as, tienen por objetivo vaciar territorios y llenar otros con mano de obra barata para asegurar salarios bajos y competitividad.

El perfeccionamiento de este modelo ser谩 el resultado de la estrategia de relanzamiento del capitalismo por parte del 鈥渆sp铆ritu de Davos鈥 como se refer铆a el profesor Wallerstein a los poderes f谩cticos del capitalismo. Adem谩s, seg煤n las y los zapatistas, el sistema est谩 operando un repliegue t谩ctico y temporal hacia lo local, para preparar una nueva expansi贸n. Al parecer 鈥渆l sistema se est谩 preparando para otra guerra, una total: en todas partes, todo el tiempo y con todos los medios鈥.

Seg煤n las y los zapatistas, el sistema est谩 operando un repliegue t谩ctico y temporal hacia lo local, para preparar una nueva expansi贸n. Al parecer 鈥渆l sistema se est谩 preparando para otra guerra, una total: en todas partes, todo el tiempo y con todos los medios鈥澛緾贸mo gestiona el Reino de Espa帽a los desplazamientos forzosos?

Tras lo se帽alado anteriormente, podemos afirmar que las migraciones forzosas son resultado de la violencia de las guerras que forman parte del ADN del capitalismo. Y ante estos desplazamientos forzosos, los Estados modernos, tanto de gobiernos de derecha como de izquierda, han respondido en general, con una pol铆tica de gesti贸n de flujos cuyo objetivo consiste en asegurar que la m谩quina del capital contin煤e bien engrasada. Para conseguirlo cosifica a las personas como una mercanc铆a m谩s a explotar. Mediante un no muy conocido sistema de cuotas para inmigrantes, se define una norma que establece la cantidad de personas extranjeras que pueden entrar legalmente a un pa铆s en funci贸n de las necesidades del mercado laboral, mediante criterios machistas, racistas y clasistas.

Esta pol铆tica de gesti贸n de flujos otorga mayores restricciones de entrada a personas consideradas indeseables y facilidades a las ventajosas. Para los migrantes indeseables, el rechazo comienza a ejecutarse desde los pa铆ses de origen, mediante la 鈥渆xternalizaci贸n de fronteras鈥 que consiste en acuerdos econ贸micos, muchas veces para proyectos de infraestructura, pero tambi茅n para 鈥渃ooperaci贸n al desarrollo鈥 con participaci贸n de las grandes ONG鈥檚 asistencialistas, a cambio de que los pa铆ses de origen realicen funciones policiales de detenci贸n de migrantes pobres. La reciente masacre de Melilla, con por lo menos 37 asesinatos por parte de las fuerzas de seguridad del gobierno espa帽ol y de Marruecos son resultado de este tipo de 鈥渁cuerdos de cooperaci贸n鈥.

La gesti贸n de flujos en los pa铆ses de destino, se concreta en las llamadas Leyes de Extranjer铆a. En el caso de la Uni贸n Europea, adem谩s de las leyes que regulan la gesti贸n de los flujos migratorios, cuenta con la agencia Frontex, con presupuesto multimillonario, encargada de rechazar a las personas migrantes antes de entrar a la Europa Fortaleza. Frontex es responsable de miles de muertes y acusada de graves violaciones a los derechos humanos. Por otro lado, a nivel de los Estados, las Leyes de Extranjer铆a, se caracterizan por generar enormes bolsas de clandestinidad. Esta situaci贸n es global y estructural, comprobada por estudios de caso en multitud de pa铆ses.

Las leyes de Extranjer铆a de los pa铆ses centrales del sistema-mundo, entre ellos el Reino de Espa帽a, tienen un marcado car谩cter mercantilista en pleno colapso civilizatorio. Es decir, garantiza la explotaci贸n de personas migrantes, generalmente de las excolonias, racializadas y pobres, para asegurar el crecimiento de la econom铆a, mediante dos mecanismos fundamentales.

El primero consiste en la ilegalizaci贸n permanente. Mediante una norma se impide la entrada al pa铆s y despu茅s se dificulta la permanencia. Como requisito b谩sico para residir legalmente se exige mayoritariamente, en multitud de pa铆ses, contar con un contrato laboral que al no tener documentaci贸n, no se puede solicitar. Por tanto, es la pescadilla que se muerde la cola hasta por lo menos tres a帽os, en el caso del Estado Espa帽ol, que exige la ley para poder solicitar la regularizaci贸n por arraigo social, siempre con una oferta de trabajo en mano.

En situaci贸n de clandestinidad, los inmigrantes sin papeles son carne de ca帽贸n para la superexplotaci贸n laboral, ya que se ver谩n obligados generalmente, durante tres a帽os al menos en el Reino de Espa帽a, a ocupar un trabajo en el mercado informal

Este sistema genera tambi茅n una jerarqu铆a de personas extranjeras seg煤n los criterios del sistema de cuotas. Algunos ocupan la c煤spide de la pir谩mide, como por ejemplo, las y los jubilados n贸rdicos en las zonas del litoral espa帽ol y en contraposici贸n, otros ocupan el escalaf贸n m谩s bajo, las y los migrantes indocumentados, pobres y racializados. En situaci贸n de clandestinidad, los inmigrantes sin papeles son carne de ca帽贸n para la superexplotaci贸n laboral, ya que se ver谩n obligados generalmente, durante tres a帽os al menos en el Reino de Espa帽a, a ocupar un trabajo en el mercado informal, en muchas ocasiones como 煤nica forma de escapar de la delincuencia y en condiciones de semi-esclavitud en diversos sectores esenciales, como el trabajo del hogar y los cuidados o el campo, muchos de ellos trabajos que la sociedad aut贸ctona no est谩 interesada en realizar.

El segundo mecanismo mediante el cual la Ley de Extranjer铆a asegura la explotaci贸n de los migrantes es aplicando selectivamente controles a los empresarios. Es decir, el Estado al tiempo que ilegaliza inmigrantes permite que los empresarios los empleen ilegalmente para poder explotarlos y satisfacer sus necesidades productivas. En general, muy pocas veces se sanciona a los empleadores que contratan a personas sin papeles, por lo que la explotaci贸n se sostiene con la complicidad de los Estados.

Se trata de 鈥渦n deseo apasionado de trabajo m谩s barato y servicial鈥, como se帽ala el investigador independiente Eduardo Romero, para el caso del Estado Espa帽ol. Qui茅n adem谩s sostiene que toda esta explotaci贸n es posible porque se basa en el miedo. En clandestinidad siempre pesa la amenaza de ser v铆ctima de una redada racista, el encierro en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) o la deportaci贸n en un 鈥渧uelo de la verg眉enza鈥 bajo el tenebroso protocolo que permite sedaciones y golpizas, clausurando toda opci贸n de progreso migratorio. Pol铆tica del miedo gestionada por el Estado con dinero p煤blico y beneficiando a empresas privadas, como aerol铆neas o empresas de catering.

En este contexto, el verdadero efecto llamada, constatado en distintas entrevistas realizadas, no son los procesos de regularizaci贸n extraordinarios, sino la oferta de trabajos esenciales, no deseados por los aut贸ctonos, que se realizan en condiciones muy ventajosas para el empresariado en general. Desde una familia aut贸ctona de clase media con estudios universitarios que contrata como interna dom茅stica a una mujer sin papeles, hasta grandes empresarios de la naranja en Val猫ncia o de la fresa en Huelva que explota a los inmigrantes para abaratar costos.

Pero la mercantilizaci贸n del migrante no acaba cuando obtienen los papeles. El sistema tiene contemplado mecanismos de residencias temporales, obtenidas mediante tarjetas que se deben continuar renovando. Existen tarjetas por circunstancias excepcionales, adem谩s de las llamadas tarjeta inicial, de primera y de segunda renovaci贸n, generalmente condicionadas a contar con un contrato de trabajo, con toda la carga de sumisi贸n al empleador o empleadora que esto implica. A todo este utilitarismo econ贸mico fabricado artificialmente por la pol铆tica migratoria y la Ley de Extranjer铆a, hay que agregar el racismo institucional y estructural que impera en el Estado Espa帽ol.

La Ley de Extranjer铆a es la responsable de colocar a las personas migrantes, por debajo de la l铆nea de los derechos humanos. De ejecutar la necropol铆tica, a la cual, le es indiferente que miles de ellos mueran en tr谩nsito, cruzando la valla, en una redada racista, en un vuelo de deportaci贸n o en un CIE

En definitiva, la Ley de Extranjer铆a es la responsable de colocar a las personas migrantes, por debajo de la l铆nea de los derechos humanos. De ejecutar la necropol铆tica, a la cual, le es indiferente que miles de ellos mueran en tr谩nsito, cruzando la valla, en una redada racista, en un vuelo de deportaci贸n o en un CIE. Incluso con documentaci贸n, el racismo institucional, social y pol铆tico contin煤a poniendo muros interiores a los migrantes racializados y pobres. Una forma de aparentar que se respetan los derechos humanos, pero que forma parte de los dispositivos neocoloniales de explotaci贸n y contrataci贸n, es mediante las contrataciones en origen, en las que generalmente no se especifican las condiciones de vivienda en destino y en las que se contratan perfiles con mucha dificultad para exigir mejoras laborales que no son respetadas.

Ante el perfeccionamiento de dispositivos para explotar mejor a las y los desplazados, aseguramos que las luchas migrantes, implican un horizonte que abarca mucho m谩s que la legalizaci贸n. La Regularizaci贸n de las y los sin papeles es una estrategia urgente, por justicia social, para lograr paliar el enorme sufrimiento de una gran cantidad de seres humanos. Sin embargo, no es m谩s que un paso en la permanente lucha contra las opresiones hist贸ricas y por el reconocimiento de la autonom铆a individual y colectiva de las comunidades migrantes.

Las luchas migrantes en el Estado Espa帽ol, adem谩s, forman parte de un movimiento global por el derecho a migrar y a no migrar. En plena era de incertidumbre, de crisis sist茅mica y civilizatoria, nos encontramos ante una oportunidad hist贸rica para impulsar cambios radicales, no cabe la resignaci贸n y el catastrofismo, es el momento de construir por fin un mundo donde quepan muchos mundos.

* Integrante de DI脕SPORAS 鈥 Centro de Investigaci贸n Migrante para la Interculturalidad Pa铆s Valenci脿.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/fronteras/colapso-civilizatorio-gestion-de-flujos-migratorios-en-el-reino-de-espana





Fuente: Anred.org